Uber, además de ilegal, es inconveniente

Los taxistas tienen la razón. Uber, además de ilegal, no mejora la calidad en la prestación del servicio y genera congestión, empeorando la movilidad. Por esto, el gremio protestará este jueves 10 de mayo. Todo mi respaldo a esta jornada y augurios para que la protesta sea cívica, en aras de que la ciudadanía se concientize sobre su justeza.

Mateo Hoyos López
Mateo Hoyos López
Economista de la Universidad de Los Andes
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09 de Mayo de 2017

El día miércoles 10 de mayo, el gremio de taxistas (unidos todos sus eslabones: conductores, empresarios y propietarios) adelantará la protesta nacional “Mejor en Taxi”. La protesta se da en un momento en el que, después de varios años de entrada en funcionamiento de Uber, el optimismo exacerbado sobre sus presuntos beneficios se ha disipado y la oleada de críticas al gremio taxista sobre la calidad del servicio –muchas de ellas válidas e incluso reconocidas por el gremio–, antes creciente, hoy está en descenso. Esta situación es también propicia para analizar con más calma esta problemática que tanta discusión ha generado, especialmente en redes sociales.

El debate sobre Uber se ha centrado en su inocultable ilegalidad. El propósito de esta entrada no es discutir precisamente este tema, pero vale la pena recordar las múltiples ilegalidades en las que incurre la trasnacional. Primero, Uber no está habilitada como empresa de transporte y los vehículos en que presta el servicio público de transporte individual tampoco están autorizados por las autoridades; segundo, Uber no puede fijar las tarifas del servicio, como hoy hace, pues esa es potestad que por ley pertenece al Estado, y sus vehículos no cuentan con taxímetro como exige la ley; tercero, los vehículos afiliados a Uber no tienen seguros de responsabilidad contractual y extracontractual, como exige la ley; cuarto, los vehículos de Uber no cuentan con el derecho (cupo) de prestar el servicio; y por último, los vehículos no tienen tarjeta de control ni de operación. Algunos dirán que estas normas son excesivas e innecesarias. No es así, como veremos. Aun así, para este caso, es deber de quienes posan de demócratas defender la ley, más aún si se ejerce autoridad.

Otro aspecto de este debate, que muchas veces no se toca, es que Uber es inconveniente, perjudicial para la ciudad. La lógica de Uber, especialmente Uber X, es que cualquier particular pueda utilizar su vehículo para prestar el servicio de taxi. En otras palabras, Uber implica la desregulación del mercado de taxis, la eliminación en la práctica de reglas estatales sobre las tarifas y sobre la entrada al mercado (es decir, que no existan cupos). La eliminación de estas regulaciones es perjudicial tanto para la calidad del servicio como para la movilidad de la ciudad.

El mercado de taxis tiene características que hacen que su funcionamiento, en condiciones de libre mercado, no conduzca a la prestación del servicio en condiciones de calidad. Se trata de un mercado donde deben coincidir tanto demandantes como oferentes en el mismo lugar y tiempo, lo cual dificulta la negociación entre ambas partes, que es condición del adecuado funcionamiento libre de los mercados. Los usuarios preferirán una tarifa mayor, con cierta prima, para no incurrir en pérdidas de tiempo derivadas de la búsqueda de un taxi y la negociación de la tarifa. Según Cairns y Liston-Heyes, los economistas autores del más importante sobre el mercado de taxis, estas razones implican que la regulación del precio es esencial para mejorar la calidad del servicio ofrecida por el conductor y el bienestar general. Incluso, en los experimentos internacionales que han permitido la entrada libre de prestadores del servicio nunca se ha desregulado la tarifa.

Ahora bien, también se justifica que existan barreras a la entrada, o cupos. Es decir, que sea prohibido prestar el servicio de taxi con cualquier vehículo y sin restricciones. Permitir la libre entrada de oferentes, cuando existe regulación de la tarifa, lleva inexorablemente a un aumento indeseado en la congestión de las vías. Justamente, en diciembre del año pasado, la autoridad de tránsito de San Francisco, en Estados Unidos, que el ingreso al mercado de taxis de Uber y Lyft (otra aplicación) había disparado la congestión en la ciudad más congestionada de ese país. Los costos de la congestión recaen sobre toda la ciudadanía y es por eso que es sumamente deseable evitarla.

Incluso sin considerar la congestión, la desregulación de la entrada en el mercado de taxis es nociva. Según un , contratado por la Oficina de Comercio Justo del gobierno inglés, que evaluó la desregulación ejecutada en un tercio de las ciudades inglesas, la medida llevó a que la sociedad perdiera bienestar. Los beneficios sobre los actores del mercado fueron inferiores a los costos. Si incluyéramos la estimación de costos por congestión, asumidos por todos, la desregulación como medida, Uber como política, se rajaría indudablemente.

A lo anterior, súmele la extrema flexibilización laboral que plataformas como Uber implican para sus “empleados”. Esa presunta independencia y mayor flexibilidad, que usa Uber como atractivo para conseguir conductores, se hace a costa de “extraerles más excedentes que en una relación laboral tradicional” y transfiriendo “gran parte del riesgo hacia los trabajadores” (al respecto, consultar este ); es decir, se hace a costas de los conductores, muchas veces llegados a esta labor por necesidad.

Uber, entonces, no es la solución para el problema de calidad en el servicio de taxis. La evidencia en Bogotá también se alinea cada vez más con esta tesis. Son cada vez más frecuentes los abusos tarifarios de vehículos de Uber y la calidad ha venido en franco deterioro, como lo prueban múltiples denuncias en las redes. Al aumentar paulatinamente el número de conductores de Uber, los ingresos individuales disminuyeron y la calidad se deterioró. Ahora bien, si Uber quiere seguir operando, debe supeditarse a las reglas de juego actuales, debe respetar la restricción sobre el número de vehículos que pueden operar como taxis, habilitarse como empresa y habilitar sus vehículos, contratando los seguros exigidos por la ley para garantizar un servicio adecuado.

Mientras tanto, es deber de las autoridades combatir la ilegalidad y defender a los taxistas que cumplen las normas, pagan impuestos y día a día trabajan por mejorar el servicio. El combate contra la ilegalidad debe ser frontal y sin excusas. Es inaceptable que el gobierno Santos no haya bloqueado la aplicación a estas alturas y que Peñalosa, por otra parte, tan solo suspenda la licencia a los conductores infractores en el 35% de los casos, cuando la ley exige que sea en todos (tampoco he visto la campaña de cultura ciudadana invitando a que los ciudadanos no usen Uber ni se vinculen como conductores).

A la par que se combate la ilegalidad, el Estado debe avanzar en la profesionalización del servicio y en alternativas consideradas atractivas como el servicio de lujo, siempre de la mano del gremio taxista. Pero de ello, tampoco nada. A estas alturas, el gobierno Peñalosa no ha reglamentado el decreto de taxis de lujo, aun cuando sectores del gremio han sido juiciosos exigiéndoselo.

Enhorabuena por el gremio que ha decidido hacer uso del derecho constitucional a la protesta y hago fuerza para que esta se desarrolle de forma cívica, en aras de que la ciudadanía sea cada vez más consciente de su justeza.

Coletilla: a través de mecanismos como la calificación con estrellas de aplicaciones como Tappsi, los taxistas vienen haciendo esfuerzos sinceros por mejorar la calidad. El fin de semana pasado, después de que el taxista que solicitó mi novia la esperó unos 10 minutos, ella le dijo que todavía no estaba lista para tomar el servicio. El taxista le respondió: “vale, no hay problema. Que esté muy bien”. No sé ustedes, pero yo quedé gratamente sorprendido.

Respuestas al Debate (2)

Juan Camilo Cardenas

10 de Mayo

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Mateo, una pregunta: en su opinion el sistema actual de cupos de taxis es eficiente y justo? (comparto con ud que estas restricciones a la entrada son...+ ver más

Mateo, una pregunta: en su opinion el sistema actual de cupos de taxis es eficiente y justo? (comparto con ud que estas restricciones a la entrada son necesarias por temas de congestion, entre otros. Pero queria saber su opinion a la forma en que se transan y concentran los cupos. su opinion sobre las obligaciones tributarias justas de quienes son dueños de los cupos y como se hacen estas transacciones; y en ultimas si no seria mejor un sistema de subasta publica, abierta y pagando impuestos?

Mateo Hoyos López

10 de Mayo

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Juan Camilo,
Creo que en el tema de cupos hay mucho por mejorar y que la subasta pública podría ser un mecanismo que ayude a la transparencia en...+ ver más

Juan Camilo,
Creo que en el tema de cupos hay mucho por mejorar y que la subasta pública podría ser un mecanismo que ayude a la transparencia en la asignación de los cupos y en el control (incluso para supervisar la calidad del servicio) sobre los mismos. Es más, tal cosa puede terminar contribuyendo a que el gremio, más que a un negocio especulativo con los cupos, se enfoque en el negocio del servicio como tal. Ahora bien, tal mejoría en supervisión y en control de calidad, no implica que los cupos dejen de transarse mientras sean asignados a privados. No sé si usted está pensando que la asignación de los cupos no implique la propiedad sobre los mismos. Ese es otro cantar.