Subir el precio del parqueo: acierto parcial pero acierto

Aunque a los que andan en carro no les va a gustar y los oportunistas que le critican absolutamente todo al alcalde van a salir a repetir su misma lora de siempre, el aumento a la tarifa de parqueaderos es un acierto.

Diego Laserna
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20 de Abril de 2017

Por: Diego Laserna

Aunque a los que andan en carro no les va a gustar y los oportunistas que le critican absolutamente todo al alcalde van a salir a repetir su misma lora de siempre, e a la tarifa maxima de parqueaderos es un acierto.

Es un acierto porque a diferencia del transporte público a la ciudad no le interesa promover el uso del carro manteniendo sus costos artificialmente bajos. Es un acierto porque esas tarifas no subían . Y es un acierto porque no tiene ninguna presentación que le suban el costo a usar Transmilenio y SITP y no a usar el carro.

Pero es apenas un acierto parcial. Las tarifas son solo un elemento de la política de parqueo que debería tener Bogotá y que hoy es una guachafita sin pies ni cabeza.

¿Por qué es una guachafita?

UNO. Empecemos por lo obvio. ¿Por qué tiene la alcaldía que fijar los precios del parqueo vía decreto? Lo lógico sería que los precios fueran determinados por la oferta y la demanda como todos los otros servicios de una economía de mercado. Pero no. Aunque de dientes para afuera todos los alcaldes dicen que hay que desincentivar el uso del carro, a la hora de permitir que los parqueaderos cobren lo que de verdad vale parquear ahí, a los alcaldes les tiembla la mano. Por eso seguimos usando techos de precios, algo que le enseñan a uno en primer semestre de economía que es una estupidez digna de Maduro.

DOS. Por otro lado está el parqueo en la calle que incomprensiblemente no hemos podido regular desde el año 2000 y que sigue siendo el paraíso de la informalidad. De este negocio no le queda ni plata ni información a la ciudad. En cambio si le queda un desorden brutal en las zonas con alta demanda de parqueo y las peleas entre los distintos operadores informales del negocio.

TRES. Y por ultimo está el tema de los centros comerciales donde se les ha obligado a cobrar unas tarifas muy por debajo del precio comercial y por lo tanto es una absoluta pesadilla encontrar un lugar de parqueo. Lo lógico es que ahí también se cobrara el precio de mercado por el parqueo y promover así que la gente se vaya en bus, taxi o bicicleta. Así los que de verdad necesitan irse en carro encontrarían parqueo sin tirarse una hora en el proceso.

¿Qué hacer?

Subir las tarifas del parqueo no es una solución de fondo a nada. Bogotá necesita cobrar más por el uso del carro y sacar recursos de ahí para financiar medios de transporte sostenibles de transporte. La forma en que organizamos el parqueo debe ser una pata importante de esa estrategia. Eso quiere decir lo siguiente:

  1. Se debe liberar la tarifa de los parqueaderos (incluyendo los centros comerciales)
  2. Se debe formalizar el cobro del parqueo en la calle
  3. Se debe crear un impuesto especifico a los parqueaderos para financiar medios sostenibles de transporte público (TM, SITP y bicicletas)

No le podemos seguir cobrando más y más a los usuarios de TM y el SITP por un pésimo servicio. Quitarnos el miedo a cobrar duro por el parqueo es una primera luz al final del oscuro túnel de la financiación del transporte público en Bogotá. Ya es hora de pasar del dicho al hecho.

Imagen principal tomada de: 


Diego Laserna estudió planeación urbana en MIT. Es activista del Combo2600, comentarista de Alerta Bogotá y un eterno estudiante mandarín. Cuando se descuida, empieza a hablar como una canción de reggaeton. Lo pueden seguir en Facebook  y Twitter 

Respuestas al Debate (1)

HENRY CASTRO GERARDINO

21 de Abril

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Agradable y acertada su columna. Me llama la atención la forma de abordar el tema sin la pesadez de las cifras, pero muy bien fundamentado el conteni...+ ver más

Agradable y acertada su columna. Me llama la atención la forma de abordar el tema sin la pesadez de las cifras, pero muy bien fundamentado el contenido. Aunque no soy economista, el tema me pareció siempre interesante, máxime cuando uno de los problemas cruciales de nuestra ciudad es el transporte público. Columnas como la suya me afirman en el criterio de que es falso el dilema sobre si utlizar el transporte particular que congestiona o el colectivo que es incómodo y ahora hasta peligroso. Pienso que así existiera un transporte colectivo selectivo (con tarifa diferenciada, ultracómodo y seguro) no sería tomado en cuenta a la hora de desplazarse porque el individualismo y el arribismo de nuestros conciudadanos de estratos altos se sale de todo orden y no se resolvería, al menos en corto tiempo, el problema de movilidad. Doy como ejemplo, imperfecto, lo asumo, las ciclo vías, que aunque las cifras puedan parecer alentadoras, la realidad es otra. Esta modalidad no crece al ritmo que se espera. Entiendo que hay muchos componentes que no le permiten crecer, como la seguridad, la temperatura, la contaminación, estado de las vías, la eterna lucha con los conductores de taxis, etc, etc, pero una de las que a mi juicio pesan es el arribismo, al considerar que es una modalidad para pobres, lo que no es cierto, claro está.