Nubes suspendidas

Quedan suspendidas en los cerros, agarradas suavemente de las copas de los árboles como queriendo evitar ser llevadas por el resto del grupo que avanza lenta pero sincronizadamente al ritmo del viento.

Stefan Ortiz
Stefan Ortiz
Economista
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03 de Agosto de 2017

Quedan suspendidas en los cerros, agarradas suavemente de las copas de los árboles como queriendo evitar ser llevadas por el resto del grupo que avanza lenta pero sincronizadamente al ritmo del viento.

Las otras siguen ahí, peinando la montaña, subiendo lentamente, abandonando temporalmente su pequeño acto de rebeldía pues, en todo caso, en algún lugar tienen que volverse agua y recorrer otras montañas vertiginosamente, incluso si en estas horas de la mañana ellas prefireran ser lo que son en el momento: nubes lentas y perezosas, pero felizmente contemplativas.

Poco a poco se va despejando el cerro, abriéndose el telón de fondo para que la ciudad retorne a su locura de siempre, que hace más difícil ver que, en medio de tanta prisa, siempre hay tiempo de hacerse nube, acariciar la montaña y unirse a su rebeldía.