La Olla Mater

La venta de drogas al interior de Universidad Autónoma de Mexico me recordó que este mismo fenómeno sucede en las universidades colombianas, especialmente en las universidades públicas.

Hugo Acero
Hugo Acero
Experto en seguridad y convivencia
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24 de Marzo de 2018

Desde hace décadas, en muchas zonas de la Universidad es más fácil conseguir marihuana y otras drogas que implementos de estudio. Para comprar papelería hay que salir del campus universitario, pero para conseguir un “toque” basta con salir del salón de clases.

En los noventa no había violencia producto del consumo de drogas. Había más pleitos cuando corría el alcohol y se armaba la fiesta en los estacionamientos de facultades. Y eso no ha cambiado mucho, las “rumbas” se siguen haciendo sin ningún control, especialmente los viernes.

La diferencia es que hoy la universidad está infestada de drogas. Narcomenudistas venden a plena luz del día, golpean y agreden a cualquiera que se atreve a vulnerar su territorio “libre y autónomo”. No hay poder humano o autoridad capaz de ponerle un alto a la impunidad.

El rector pide que las autoridades investiguen y castiguen a los delincuentes que han convertido parte del campus universitario en sus territorios para la venta de drogas, pero no quiere que las fuerzas policiacas pisen los jardines o las losas de sus instalaciones porque su autonomía las protege.

Sí, la universidad es autónoma en su libertad de cátedra y libre pensamiento, eso nadie lo discute. Lo que no es aceptable es que esté secuestrada por delincuentes que han hecho del campus universitario su espacio para la distribución de drogas en un sector primordial de la ciudad.

¿Qué pasó para que los rectores cerrarán los ojos ante un fenómeno que agravia y lastima la imagen de la universidad y su comunidad?

De acuerdo con el último estudio, en la Universidad se mantiene y ha incrementado la venta de droga. Es común en el campus universitario que algunos individuos aborden a los transeúntes para ofrecer marihuana y otras drogas.

Esta situación, desde hace varios años, es conocida por las autoridades de la ciudad y de la Universidad y recientemente se estableció una decena de acciones encaminadas a mejorar la seguridad al interior de los campus e instalaciones de la institución.

Las medidas consistieron en mantener la vigilancia permanente en las inmediaciones y en los accesos a las instalaciones universitarias, extender y reforzar la iluminación en distintas zonas, ampliar el número de cámaras de seguridad en los espacios identificados como vulnerables, reforzar controles de seguridad en accesos y salidas en las sedes e incrementar la vigilancia y el patrullaje por las noches.

Sin embargo, estas estrategias no han funcionado, incluso se ha incrementado la venta de drogas bajo la mirada de los vigilantes y personal administrativo y se ha llegado a niveles nunca vistos como la presencia de armas y actos de violencia dentro de las instalaciones universitarias.

Lo anteriormente expuesto hoy está sucediendo en la Universidad Autónoma de México. Este escrito es parte de la nota periodística del Heraldo de México “El narcomenudeo se mantiene en la Ciudad Universitaria” y del artículo de Alfredo González “Por mi raza no habla el narcomenudista”.

En el caso de Colombia, esta es una realidad en algunas universidades públicas y privadas, solo que en estas últimas los distribuidores de droga no controlan territorios dentro de las instalaciones universitarias, existen otras modalidades de distribución que comprometen a algunos ciudadanos que hacen parte de las universidades.

En el caso de algunas universidades públicas, los vendedores de drogas no solo controlan territorios y distribuyen su producto al interior del campus universitario y para un sector importante de las ciudades, sino que hacen parte y financian las actividades consideradas “revolucionarias”, como pedreas y tomas violentas. Por otro lado, inician en el consumo a los “primíparos” con recibimientos a comienzos de semestre con una actividad “rumbera” donde sus productos son gratis.

Las “ollas Mater”, como alguna vez se les denominó a estos expendios de drogas en las ciudades, son una realidad y para solucionar este grave problema se requiere del trabajo conjunto los organismos de seguridad y justicia, de las administraciones municipales y de las universidades.

Seguramente, esta coordinación no será un problema en el caso de las universidades privadas, pero en el caso de las universidades públicas, como se acaba de ver con los problemas de orden público en la Universidad Pedagógica en Bogotá, entre las autoridades se señalarán responsabilidades sin que ninguna haga algo para solucionar este problema y la venta de droga que existe al interior de esta Universidad.      

   

Comentarios (2)

Andres Felipe Garcia Rovira

24 de Marzo

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Buena forma de utilizar los recursos publicos del estado, volver la universida...+ ver más

Buena forma de utilizar los recursos publicos del estado, volver la universidad publica un santuario no solo de violencia con las pedreas sino de microtrafico, mucho mejor financiar un programa como ser pilo paga para evitar que la juventud termine en estos ecosistemas de violencia y drogas.

A. Rodas

29 de Marzo

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En serio un "profesor universitario", como dice su perfil, apoya un programa c...+ ver más

En serio un "profesor universitario", como dice su perfil, apoya un programa como ser pilo paga? para evitar que la juventud termine en esos ecosistemas? que los saquen de Colombia, entonces.