La inseguridad en Bogotá, un problema de liderazgo y gestión

En el caso de Bogotá, se puede asegurar que la solución de los problemas de seguridad no pasan por la falta de recursos financieros, ni institucionales. Los problemas de la ciudad en este tema han sido más de liderazgo y gestión

Hugo Acero
Hugo Acero
Experto en seguridad y convivencia
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19 de Octubre de 2015

En el caso de Bogotá, se puede asegurar que la solución de los problemas de seguridad no pasan por la falta de recursos financieros, ni institucionales. En el primer caso, la ciudad ha contado en los últimos años con un presupuesto creciente, como se vera más adelante, y en el segundo caso, Bogotá fue la primera ciudad colombiana que tuvo estructura administrativa especializada para manejar los temas de seguridad y convivencia, con la creación y puesta en funcionamiento en 1997 de la Subsecretaría para Asuntos de Convivencia y Seguridad Ciudadana de la Secretaría de Gobierno.  

Los problemas de la ciudad en este tema han sido más de liderazgo y gestión, como en varias oportunidades lo ha expuesto la Veeduría Distrital, en la medida en que desde 2004:

- Los alcaldes no asumieron plenamente las responsabilidades constitucionales y legales que les correspondía en materia de convivencia y seguridad ciudadana, en algunos casos delegaron esta responsabilidad exclusivamente en la Policía, institución con la cual los últimos gobiernos no han tenido las mejores relaciones.

- A los alcaldes les ha faltado liderazgo para convocar a las instituciones de seguridad, justicia, convivencia y desarrollo social para trabajar en equipo de manera permanente y con una visión integral.

- La Secretaría de Gobierno, dependencia responsable del tema de seguridad ciudadana, ha tenido muchos secretarios en muy poco tiempo y sin el conocimiento debido sobre los temas de seguridad y convivencia.

- El Fondo de Vigilancia y Seguridad ha sido una rueda suelta, sin mucha iniciativa y con una ejecución poco transparente de los recursos.

- El Número Único de Emergencia y Seguridad no ha pasado de ser un Call Center con bajo desarrollo tecnológico y administrativo y con problemas de respuesta a los requerimiento de seguridad de los ciudadanos.

- Aunque existe información confiable y estudios serios, en la mayoría de los casos estos insumos no han sido utilizados para la definición, ejecución y seguimiento de las políticas públicas;

- Se han diseñado planes, pero no han sido reconocidos por algunas instituciones de seguridad y justicia, en la medida en que no fueron tenidas en cuenta para su elaboración.

- Se ha tenido suficientes recursos financieros, pero su ejecución, en algunos casos, no corresponde a las necesidades en materia de seguridad o a los planes, programas y proyectos definidos en el plan integral.

Pero no ha sido solo un problema de gestión local, durante los dos gobiernos del presidente Alvaro Uribe chocaron los interés ideológicos y políticos con los dos gobiernos del Polo (Luis Eduardo Garzón 2004 – 2007; Samuel Moreno Rojas 2008 – 2011), lo que no permitió un trabajo coordinado entre estas dos instancias de gobierno. En algunos casos el Gobierno Nacional desconoció el liderazgo y  autonomía que los gobiernos de Bogotá habían logrado en este campo con decisiones que no eran consultadas con la Administración Distrital, lo que provocó enfrentamientos públicos, como fue el caso de la apertura de albergues para desmovilizados en la ciudad, la convocatoria de consejos de seguridad sin la participación del alcalde y el manejo del orden público sin consultar al gobierno de la ciudad, entre otras acciones.

Hoy, frente a estos problemas de liderazgo y gestión, los candidatos durante la campaña han asegurado que asumirán el liderazgo y responsabilidad constitucional y legal que les corresponde en esta materia y que además fortalecerían la institucionalidad a través de la creación de la secretaría de seguridad o con el fortalecimiento de la Secretaría de Gobierno, dos propuestas que son viables y hasta complementarias, en la medida en que la primera no es de inmediata ejecución porque su aprobación tendrá que pasar por el Concejo.

 

De la Secretaría de Gobierno a la Secretaría de Seguridad. 

El Distrito cuenta con una estructura administrativa, en cabeza de la Secretaría de Gobierno, para atender los temas de convivencia y seguridad ciudadana, que si bien no es la más adecuada para asumir los distintos problemas de seguridad, justicia, convivencia y en general los riesgos a que están expuestos los ciudadanos de Bogotá, permite una gestión más o menos adecuada si existe liderazgo y directrices claras del Alcalde y del Secretario de Gobierno y se trabaja en equipo con las demás autoridades de seguridad, justicia y desarrollo social.

En este sentido, desde el 1 de enero de 2016, el nuevo gobierno tendrá que comenzar a  trabajar con esta estructura administrativa dándole el poder necesario al Secretario de Gobierno para que desde allí:

- Elabore, ejecute y haga seguimiento de la política integral de Convivencia y Seguridad de la ciudad.

- Dirija y ordene la inversión de los recursos del Fondo de Vigilancia y Seguridad.

- Dirija y coordine el Numero Único de Seguridad y Emergencias NUSE o 123.

- Coordine a todas las alcaldías locales en esta materia.

- Dirija el Centro de Estudios y Análisis en Convivencia y Seguridad Ciudadana –CEACSC-

- Coordine el trabajo para mejorar la seguridad de los ciudadanos con las instituciones de seguridad, justicia y desarrollo social.

Es decir que la Secretaría de Gobierno administre las instancias distritales que directamente tienen que ver con la seguridad y convivencia de los ciudadanos y que en los últimos años han trabajado como ruedas sueltas y con agendas propias.

Por otro lado, si se quiere conformar una secretaría de seguridad, es necesario elaborar el proyecto de acuerdo para pasarlo al Concejo para su estudio y aprobación, es decir, esta idea puede demorar en hacerse realidad entre un año y año y medio

Hoy existen todas las posibilidades para crear la secretaría de seguridad, se cuenta con los recursos económicos y humanos para hacerlo, es un tema de ajuste y racionalización de lo que se tiene en la actualidad y además es una buena oportunidad para organizar la institucionalidad distrital para el manejo integral de los riesgos a que están expuestos los ciudadanos en su vida diaria, teniendo en cuenta que “la garantía de los derechos ciudadanos a la seguridad, no sólo tiene que ver con que los ciudadanos sean víctimas de acciones violentas, delincuenciales y de irrespeto a la convivencia, sino también a la garantía de no serlo por riesgos naturales e inclusive accidentales”

En este sentido, de la secretaría de seguridad deben hacer parte, además del Fondo de Vigilancia y Seguridad que hay que convertirlo en un fondo cuenta, el Número Único de Seguridad y Emergencias –NUSE-, el CEACSC, las instituciones que tienen que ver con la prevención y atención de emergencias en la ciudad.

La secretaría de seguridad tiene recursos.

La idea de la creación y puesta en funcionamiento de la secretaría de seguridad no puede ser cuestionada por la falta de recursos o por el aumento de nueva burocracia, en la medida en que lo que hay que hacer es racionalizar los recursos financieros y de personal existentes.  Como se puede ver en el siguiente cuadro, la inversión en materia de seguridad ha sido creciente, en especial en los últimos tres gobiernos, sin que esta inversión haya estado directamente relacionada con buenos resultados en materia de seguridad y convivencia.

 

Es de anotar, cómo parte de estos recursos se van en una alta nómina paralela entre la Secretaría de Gobierno y el Fondo de Vigilancia y Seguridad, la primera con más de mil (1000) contratos de prestación de servicios anuales y el Fondo con más de doscientos cincuenta (250); contratos que en la mayoría de los casos no contribuyen al cumplimiento misional de estas dos instituciones.

Con base en esta información, si se toma un promedio bajo de cuatro millones de pesos mensual ($4.000.000.oo) por cada contrato, se está ante un gasto que supera los cinco mil millones de pesos mensuales (5.000.000.000.oo), esto sin sumar los costos de la nómina de planta que en la actualidad tiene la Subsecretaría para Asuntos de Convivencia y Seguridad Ciudadana, que no pasa de 25 funcionarios y su costo mensual supera los mil quinientos millones de pesos. Como se puede ver, entre nómina de planta y paralela, la Secretaría de Gobierno (incluido el Fondo) se está gastando algo más de seis mil quinientos millones de pesos mensuales en personal para gestionar de manera desorganizada la seguridad.

Luego entonces, con la anterior información, es posible pensar en una secretaría de seguridad que reduzca sustancialmente el personal del Fondo de Vigilancia y Seguridad, convirtiéndolo en un fondo – cuenta, que dependa directamente del secretario, que recoja el personal de planta que hoy trabaja en la Subsecretaría para Asuntos de Convivencia y Seguridad Ciudadana y parte del personal que hoy labora en la Secretaría de Gobierno, que con la creación de la secretaría de seguridad debe ser reformada.

La elaboración del proyecto de acuerdo, la discusión y creación de la secretaría de seguridad en el Concejo de Bogotá permitirá conocer de mejor manera el caos administrativo actual, organizar e institucionalizar la gestión de la seguridad, la convivencia y el manejo de los riesgos en la ciudad y racionalizar y optimizar el uso de los recursos que se invierten en estos temas, de tal forma que se reduzcan los gastos de operatividad a través de la nómina paralela actual y se incrementen los recursos de inversión que tanto se necesitan para mejorar la seguridad de los ciudadanos.   

De acuerdo con todo lo anterior, el nuevo gobierno tiene los instrumentos suficientes para comenzar a mejorar la seguridad de los ciudadanos y atender los riesgos desde el 1 de enero de 2016 a través de la Secretaría de Gobierno y no esperar, si se insiste en esta idea, hasta que se apruebe en el Concejo la creación de la nueva secretaría de seguridad, trámite que puede durar más de un año.


Ver “Uribe-Garzón a desactivar ‘la bomba de tiempo’”, en El Tiempo, 15.03.05;  Espinosa Valderrama, Abdón, “Incorporación de los desmovilizados”, en El Tiempo, 17.05.05; Jaimes Rueda,  Omar, “Reinsertados atacaron su propio albergue”, en El Tiempo 18.03.05; “Una bomba de Tiempo”, Editorial,  en El Tiempo, 23.09.05.

Ver “Se afianza polémica por consejo de seguridad que convocó Min defensa en Bogotá” En Caracol  | Junio 24 de 2008

Ver “La Policía entraría a las universidades públicas para mantener el orden” En Caracol| Septiembre 9 de 2008.