En su cumpleaños 479, Bogotá necesita a un Peñalosa Ambientalista.

Nada más relevante para la historia de Bogotá reconocer a 479 años de su fundación, que la ciudad enfrenta problemas sociales y ambientales por cuenta de un urbanismo descontrolado y no planificado. En este cumpleaños se necesita que el Alcalde Enrique Peñalosa piense y actué como Ambientalista, de lo contrario, muchos serán los problemas que enfrentará la ciudad.

Eduar David Martínez
Eduar David Martínez
Socioambientalista
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05 de Agosto de 2017

Ya son 479 años de la fundación de la ciudad que hoy es el primer motor de desarrollo del país. Bogotá se ha convertido también en el centro de eventos relevantes para la historia y construcción de Colombia, y hoy es la sede de enormes discusiones que seguramente serán la base de nuevas transformaciones en temas tan relevantes como el ambientalismo, el urbanismo, las políticas sociales y hasta discusiones democráticas -para no olvidar asuntos como la  revocatoria-. Sucesos que pasan por un solo hombre: el Alcalde Enrique Peñalosa.

Con casi ocho millones de habitantes, la capital colombiana es una de las ciudades Latinoamericanas, junto a Sao Paulo, México D.F. y Caracas, con más habitantes por metro cuadrado. A esta gran densidad poblacional se asocian problemas como el bajo cubrimiento de servicios esenciales -como el de salud-, la dependencia de otras regiones por  alimentos y los muy conocidos conflictos de movilidad, por solo mencionar algunos, que terminan siendo situaciones que se pueden solventar mediante acciones gubernamentales que logren una adecuada gestión y administración de los recursos públicos.

Sin embargo, el tema ambiental se convierte en un eje estructural a tener presente en la visión de ciudad, que para el caso de Bogotá, se está construyendo en este momento mediante la elaboración del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (en adelante POT). Ese nuevo POT es el instrumento que nos da la Ley 388 de 1997 para planificar el ordenamiento del territorio, lo que se constituye en un conjunto de objetivos, políticas, estrategias, metas, programas, actuaciones y normas que orientan el desarrollo físico del territorio y la utilización o usos del suelo.

Resulta estructural el tema ambiental, porque bajo la administración del Alcalde Enrique Peñalosa se han venido proyectando una serie de intervenciones para la ciudad que tendrían grandes impactos en el mediano y largo plazo, impactos que pueden llegar a agravar la calidad del aire, la reducción de zonas verdes y del número de árboles en la ciudad, eso sin contar con las repercusiones en la variabilidad climática y abastecimiento de agua potable. Para muchos sonará algo caótico, pero es que abordar el tema ambiental es precisamente abordar los temas de manera sistémica, pensando en las futuras generaciones.

No desarrollar la Reserva Thomas Van der Hammen tal y como lo proyectaron los expertos para ahora “urbanizar de manera ambiental”, cambiar suelos antes reconocidos como de riesgo para poder poner el marcha el POZ Norte, gestionar la construcción de la Avenida Longitudinal de Occidente sin importarle que de cualquier forma afectará el Humedal La Conejera, “uberizar” los taxis que transitan en el Distrito sin exigir la incorporación de vehículos  eléctricos, construir 57 Kilometros en troncales para Transmilenio sin obligar al cambio de buses que usan combustibles fósiles a los que pueden andar a base de gas y electricidad, cambiar el Bosque ubicado en la antigua fabrica de Bavaria por plantas de pequeño porte y, finalmente, está la propuesta de volver urbanas 500 hectáreas en los Cerros Orientales.

En este 2017 se va a definir un POT que tendrá vigencia para los próximos 12 años. Por esta razón el Alcalde Enrique Peñalosa deberá demostrar que está dispuesto a concertar con las comunidades una propuesta de desarrollo ambiental y sostenible para Bogotá, de lo contrario, la ciudad se verá día a día abrumada por crecientes problemas sociales y ambientales producto de la destrucción de ecosistemas y territorios estratégicos.