El sendero turístico pone en riesgo a la quebrada La Vieja

Proponer que la ronda de la Quebrada La Vieja como un “sendero y destino turístico” se aleja de los motivos y principios por los cuales fue creada.

Mauricio Rico Ospina
Mauricio Rico Ospina
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20 de Octubre de 2017

Gracias al trabajo que durante 25 años los residentes alrededor de la ronda de la quebrada La Vieja, agrupados en la Asociación de Amigos de la Quebrada La Vieja – AQUAVIEJA, han convertido este espacio en un patrimonio ambiental y urbano.

Con amor y esmero han cuidado, preservado e incrementado su riqueza hidrológica, su biodiversidad y su calidad de espacio vital ambiental para el barrio y la ciudad.

Desde el 2016 se promueve el uso turístico a través de redes sociales, videos institucionales, etc.

Desde entonces se ha elevado considerablemente el número de visitantes a alrededor de 4 mil en sábado o domingo, sobrepasando su capacidad de carga y poniendo en grave riesgo de deterioro este patrimonio ambiental y urbano.

Esta “invasión bárbara” ha deteriorado sus senderos, ha afectado y erosionado la ronda que es usada como cancha de fútbol y de bicicrós.

Cada fin de semana se recolectan grandes cantidades de basura que es dejada a lo largo del camino, los vehículos de los visitantes son dejados en cualquier calle y finalmente han puesto en riesgo la seguridad ciudadana al incrementarse los atracos, el vandalismo y eventos de inseguridad que se suceden en la ronda.

Durante muchos meses la comunidad le solicitó a la Empresa de Acueducto de Bogotá el estudio de capacidad de carga y el plan de manejo, solicitudes que siempre se respondieron con evasivas.

Gracias a las acciones de los vecinos ante la CAR, hoy el sendero se encuentra cerrado. Y, finalmente, ante la presión de la CAR los respectivos estudios fueron entregados para estudio y aprobación.

La comunidad residente considera inconveniente y rechaza el proyecto de la Empresa de Acueducto de Bogotá, el Instituto Distrital de Turismo y Amigos de la Montaña para volver a la quebrada en un sendero turístico.

Promover el uso turístico de la quebrada y su ronda genera impactos negativos por la alteración de su calidad ambiental, afectando el entorno biótico, el paisaje y el ecosistema.

Para terminar hay que llamar la atención sobre tres puntos que deben ser tenidos en cuenta para el desarrollo de este proyecto:

- Es importante que haya participación de la comunidad residente alrededor de la ronda de la Quebrada en el diseño del proyecto. En ningún momento fueron tenidos en cuenta, y son los que hoy reciben los mayores impactos negativos.

- El estudio de capacidad de carga está diseñado en función de la promoción turística y no en función de proteger la biodiversidad y el patrimonio ambiental que la quebrada y la Reserva Forestal Protectora (cerros orientales) representan para la ciudad. Esto se evidencia al considerar 2 tipos de capacidad de carga para el sendero de mayor uso (entrada – claro de luna), una entre semana de 361 visitantes/día y otra, el fin de semana de 735 visitantes/día, como si la Quebrada y su ronda cambiaran de un día para el otro.

Lo que es evidente es que debe ser la misma capacidad y la que debe primar es la que ofrezca la mayor protección al entorno, a la biodiversidad y al patrimonio ambiental, en este caso lo deseable es utilizar el sendero con la menor carga posible y con la mayor responsabilidad ambiental con la quebrada y su ronda.

- Proponer que la ronda de la Quebrada La Vieja como un “sendero y destino turístico”, se aleja de los motivos y principios por los cuales fue creada en el año 1976 la Reserva Forestal Protectora de los Cerros Orientales y va en contravía del patrimonio ambiental y la biodiversidad que se encuentra presenta en la Quebrada La Vieja y la coloca en riesgo por las alteraciones físicas, ecológicas y sociales que conlleva el uso turístico y masivo de la ronda.