Eje Ambiental de Bogotá, entre el olvido y la indiferencia

A más de 15 años de construido el Eje Ambiental de Bogotá, se ha vuelto costumbre ver el canal que conduce las aguas del río San Francisco cubiertas de desechos de todo tipo o, como se ve en la fotografía, de algas verdes. ¿Qué estamos dispuestos a hacer por él?

Eduar David Martínez
Eduar David Martínez
Socioambientalista
58 Seguidores22 Siguiendo

0 Debates

4 Columnas

Columna

250

0

20 de Septiembre de 2017

Algunos amantes de la naturaleza creemos que el agua debe correr de forma natural, sin necesidad de encausarla u ocultarla bajo tuberías. Cada vez que se canaliza un río o una quebrada, se provocan sendos impactos negativos como la interrupción de los hábitats presentes, se aumenta la velocidad y temperatura del agua, elevando así los problemas de erosión y sedimentación, entre otros.

El “eje ambiental” es una de las obras creadas para la recuperación del espacio público en el centro de Bogotá, fue diseñado por los prestigiosos arquitectos Rogelio Salmona y Luis Kopec durante la primera administración de Enrique Peñalosa. Es un sendero hecho en adoquín que rodea el canal del río San Francisco, que a lo largo de su trayecto en el centro de la ciudad contiene palmas de cera y pimientos muelles. En el año 2001, también bajo el mandato de Enrique Peñalosa, se construyó Transmilenio sobre el eje ambiental hasta la carrera Tercera.

Pero más allá de ser una obra de infraestructura con un bonito diseño, se ha convertido en epicentro de malos olores y desagradables imágenes por cuenta de la gran cantidad de desechos que son arrojados al canal. Las aguas que fluyen por este sistema suelen llevar papeles, colillas de cigarrillos, paquetes de todo tipo de frituras y muchos otros residuos que los ciudadanos arrojan sin ninguna consideración.

Hacer el mantenimiento de todo el eje ambiental requiere mucho presupuesto y voluntad por parte de los gobernantes de turno, pero además se requiere que la ciudadanía se involucre con su protección y manejo adecuado de los residuos. Los habitantes del centro de la ciudad, más aún, los residentes, estudiantes y comerciantes que rodean este emblemático lugar deben asumir un papel más protagónico y proactivo al respecto.

Finalmente, el llamado es también al Alcalde de Bogotá, al Alcalde de la Localidad de La Candelaria y a las empresas de aseo para que desarrollen programas de limpieza y de concientización permanente para que las aguas que fluyen por este canal sean limpias y se vuelva a convertir en un lugar agradable de visitar.