Crónica de un alza aplazada

No esta mal apoyar el transporte público con recursos distintos a la tarifa al usuario. Lo que esta mal es no tener fuentes permanentes para hacerlo. Por eso, y por el alto porcentaje de colados, el aumento de tarifas era inevitable.  Ahora la administración debe avanzar en varios frentes, para hacer realidad "el mejor sistema de transprote público del mundo en desarrollo". 

Dario Hidalgo
Dario Hidalgo
Director de la Práctica de Transporte - Centro WRI Ross de Ciudades Sostenibles
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02 de Febrero de 2016

No nos gusta que  del transporte público; tampoco nos gusta pagar más impuestos. Queremos mejor servicio de TransMilenio y también más salud, educación, seguridad e infraestructura. La intersección de estos deseos es un conjunto semivacío.

Las tarifas financian el servicio de transporte; si la tarifa no cubre los costos hay dos opciones: se reduce el servicio (algo perverso) o se cubre con presupuesto.

Por más de tres años la administración de Bogotá viene haciendo ambas cosas: reduciendo la calidad de servicio (quitando recorridos de las horas valle, en la noche y los domingos, entre otras), y  del presupuesto para cubrir el faltante. 

Y no es que este mal  con fuentes distintas a la tarifa: si la tarifa es baja, se atraen viajes que de otra forma irían en moto, en carro o en taxi. También se logra una redistribución del ingreso, de quienes pagan más  impuestos a los usuarios de estrato 4, 3 y 2, que son la mayoría de los pasajeros de Transmilenio.

 es no tener una fuente permanente, sostenible, para cubrir el faltante. Y la fuente debería ser cargos a los usuarios de carro y moto, que son los que generan los mayores impactos negativos en la movilidad: congestión, contaminación e incidentes de tráfico.

Pero el Concejo de la ciudad se ha negado a autorizar estas fuentes: hace 15 años negó en 7 oportunidades los . Entre 2014 y 2015 negó tres veces el , y en diciembre de 2015,  de estacionamientos.  Ante la ausencia de fuentes para cubrir el faltante operativo y los incentivos a la población de menores ingresos, no queda otra que subir la tarifa.

Adicionalmente está el tema de  que sin querer queriendo aumentan el déficit y disminuyen la calidad de servicio de los demás usuarios. Los buses llenos, llevan en promedio quince personas que no pagan (que gracias). Entonces no nos puede sorprender que suba el pasaje, es algo que  hace mucho tiempo.

Esto no significa que la acción de la administración se límite a aumentar la tarifa. Es necesario avanzar en varios frentes adicionales: inversiones para mejorar la calidad de servicio (también aplazadas por varios años); una licitación de reemplazo de la flota de Fase I y II que sirva, principalmente, para reducir costos del servicio; una reingeniería de los servicios tanto troncales como zonales que mejore las frecuencias y la productividad; una revisión a los contratos para encontrar oportunidades de reducción de costos y mejor cumplimiento de condiciones de servicio; mejor control operativo que reduzca los baches entre buses y el apelotonamiento; nuevas troncales y nuevos modos. Al Concejo le corresponde autorizar nuevas fuentes (cobros por congestión, contaminación, estacionamiento) o asignar presupuesto de otros sectores a cubrir el déficit operacional.

En fin, nos toca avanzar hacia “de transporte público del mundo en desarrollo"