Compras Verdes Públicas en Bogotá son letra muerta

Desde 2011, el Concejo de Bogotá aprobó un programa distrital de compras verdes para la ciudad, cuyo propósito es que las entidades distritales hicieran compras de manera inteligente, entre ellas, productos que ayuden a conservar los recursos naturales, ahorren energía y eviten el desperdicio. Hoy ese propósito es solo eso, un propósito.

Eduar David Martínez
Eduar David Martínez
Socioambientalista
47 Seguidores22 Siguiendo

0 Debates

4 Columnas

Columna

315

0

31 de Mayo de 2017

Muy pocos bogotanos somos conscientes de que cada día, cada persona produce en promedio 1 kilo de basura.  Lo anterior, se traduce en que al botadero Doña Juana (única alternativa actual para disposición final), llegan más de 6.500 toneladas de residuos diariamente, de estos, alrededor de un 70% son de carácter aprovechable, es decir, con potencial de reciclaje, reuso y otros tipos de aprovechamiento.

En Bogotá, aparte de intentarse fallidamente -por la implementación más no por la propuesta- de reducir la cantidad de residuos con el programa “Basura Cero”, se aprobó en el Concejo de Bogotá una iniciativa muy particular e interesante. El Acuerdo 540 de 2013 “Por medio del cual se establecen los lineamientos del programa distrital de compras verdes y se dictan otras disposiciones”, en un instrumento valioso por cuanto conlleva a las instituciones distritales a ser más juiciosas y precavidas con los recursos que invierten.

El Acuerdo plantea los siguientes elementos que definen lo que se constituye como compras “verdes”: que reduzcan las emisiones al aire y agua, que excluyan o limiten las sustancias químicas nocivas, que usen materiales reciclados, garantizar la duración, reparabilidad y piezas de recambio, garantizar la separación de materiales y su reciclabilidad, que sean productos duraderos, en lugar de desechables y, que se eviten los empaquetados excesivos, entre otros.

Y es que en ciudades que ya han trabajado el tema se han visto valiosos logros. Por ejemplo, la experiencia de Ciudad México, donde aplicando compras verdes públicas en adquisición de papel Bond entre 2001 y 2009, evitó la tala de 53.717 árboles, el consumo de 101.115 metros cúbicos de agua, el uso de 18.327.114 Kilowats, la emisión de 12.119 toneladas de CO2 y se evitó que 12.119 metros cúbicos de residuos ocuparan espacio en algún relleno sanitario.

En Bogotá, la Administración Distrital está conformada por 15 sectores, los cuales cuentan con entidades adscritas o vinculadas, entre todas ellas suman más de 280 sedes administrativas. Todas a su vez, utilizan servicios de papelería, fotocopiado, compra de esferos o los vasos para el tinto y las aromáticas. Para traer a colación un solo producto utilizado para hacernos a la idea de la dimensión de los efectos que se producen, doy un ejemplo: En 2015, para la Secretaría de Gobierno, la de Ambiente y la de Hacienda, se utilizaron 5.453, 2.274 y 3.149 resmas de papel, respectivamente. Sumando, esas 10.876 resmas representan al menos un consumo de 680 árboles, y reitero tales afectaciones se dan en 3 de las más de 258 sedes administrativas que operan en Bogotá. Si eso ocurre con las resmas de papel, imagínese los impactos ambientales por el consumo de vasos desechables, fotocopias, esferos, lápices y cientos de productos que usan las entidades.

Si se llegara a dar una significativa reducción de impactos ambientales negativos, la innovación en productos y servicios más amigables con el ambiente, las entidades distritales aportarían a reducir entre otros, impactos asociados al cambio climático como la tala de árboles, las emisiones de CO2, la producción de residuos y el hiperconsumo de recursos naturales. Sin embargo, las compras públicas verdes en Bogotá seguirán siendo solo un propósito hasta que la Administración Distrital no incorpore realmente a sus prácticas institucionales lo señalado por el Acuerdo.