¿Debe el Consejo Nacional Electoral revisar la exposición de motivos de las revocatorias?

Esta semana el Consejo Nacional Electoral decidirá si mete la mano en las revocatorias de alcaldes y gobernadores. ¿Cree que lo debería hacer?

Debate

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16 de Mayo de 2017

Carlos Hernández Osorio
Carlos Hernández Osorio
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Respuestas al Debate (4)

Louis Kleyn

16 de Mayo

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Lo que es incomprensible es la aritmética de la revocatoria. Es decir desde que Peñalosa ganó la Alcaldía ya era sujeto a ser revocado. Pues que dificultad sería conseguir 270 mil firmas, si eso es mucho menos de lo que Clara López o Pardo obtuvieron? Y que dificultad tendrá que la revocatoria obtenga mayoría si de cualquier forma Peñalosa fue elegido con sólo un tercio de los votos? Como esta planteada, la revocatoria destruirá aún más la gobernabilidad de Colombia a todos los niveles.

Lo que es incomprensible es la aritmética de la revocatoria. Es decir desde que Peñalosa ganó la Alcaldía ya era sujeto a ser revocado. Pues que dificultad sería conseguir 270 mil firmas, si eso es mucho menos de lo que Clara López o Pardo obtuvieron? Y que dificultad tendrá que la revocatoria obtenga mayoría si de cualquier forma Peñalosa fue elegido con sólo un tercio de los votos? Como esta planteada, la revocatoria destruirá aún más la gobernabilidad de Colombia a todos los niveles.

Mauricio Rico Ospina

16 de Mayo

193 Seguidores

Creo que cualquier entidad, institución o persona que intente reformar el mecanismo de revocatoria por una vía distinta por la cual se creo (constitución del 91), generará un mal precedente y solamente profundizará la polarización.

Es evidente que el mecanismo como está diseñado tiene enormes vacíos que permiten hacer un mal uso como el que se está viendo en todo el país y principalmente en Bogotá. El mal uso no es democrático, el mal uso no es participación ciudadana, el mal uso no es gobernabilidad.

Pero a la los ciudadanos les gusta el debate irresponsable, el gusta el debate a medias y parece que les gustara la zozobra y la incertidumbre.

Hoy deberíamos estar usando todo este potencial ciudadano en construir ciudad, en pensar colectivamente como sacar adelante a Bogotá, independiente de quien gobierne, la decisión de hacer ciudad es de los ciudadanos y somos nosotros quienes tenemos la responsabilidad de cambiar y de trabajar por el bien común y por el bien de la ciudad.

Creo que cualquier entidad, institución o persona que intente reformar el mecanismo de revocatoria por una vía distinta por la cual se creo (constitución del 91), generará un mal precedente y solamente profundizará la polarización.

Es evidente que el mecanismo como está diseñado tiene enormes vacíos que permiten hacer un mal uso como el que se está viendo en todo el país y principalmente en Bogotá. El mal uso no es democrático, el mal uso no es participación ciudadana, el mal uso no es gobernabilidad.

Pero a la los ciudadanos les gusta el debate irresponsable, el gusta el debate a medias y parece que les gustara la zozobra y la incertidumbre.

Hoy deberíamos estar usando todo este potencial ciudadano en construir ciudad, en pensar colectivamente como sacar adelante a Bogotá, independiente de quien gobierne, la decisión de hacer ciudad es de los ciudadanos y somos nosotros quienes tenemos la responsabilidad de cambiar y de trabajar por el bien común y por el bien de la ciudad.

Henry Castro Gerardino

16 de Mayo

140 Seguidores

Dada la polarización de los ciudadanos, si es conveniente que se revise el proceso de la revocatoria, especialmente para devolverle la seriedad que se le dio al crearla como mecanismo de participación y eliminar el juego irresponsable de los opositores sin fundamento. Vemos, con suma preocupación, cómo el sistema de recoger firmas se ha vuelto un ejercicio bien pagado. Y también se percibe el fin protervo que persigue, pues lo alimenta el odio visceral contra la persona que se busca revocar, lo cual es mezquino. Tampoco es bueno derrochar los recursos del estado para satisfacer venganzas personales, aunque las presenten como contradicciones políticas.
El sistema se necesita, pero ...+ ver más

Dada la polarización de los ciudadanos, si es conveniente que se revise el proceso de la revocatoria, especialmente para devolverle la seriedad que se le dio al crearla como mecanismo de participación y eliminar el juego irresponsable de los opositores sin fundamento. Vemos, con suma preocupación, cómo el sistema de recoger firmas se ha vuelto un ejercicio bien pagado. Y también se percibe el fin protervo que persigue, pues lo alimenta el odio visceral contra la persona que se busca revocar, lo cual es mezquino. Tampoco es bueno derrochar los recursos del estado para satisfacer venganzas personales, aunque las presenten como contradicciones políticas.
El sistema se necesita, pero para hacerlo efectivo debe revisarse y, si es del caso, introducirle algunos cambios, entre los que cabe la revisión de los argumentos que esgrimen los que impulsan la medida. Y lo de que se alcanzaría una mayor polarización si se revisan los argumentos de las revocatorias, cabría preguntarnos si acaso puede haber una mayor polarización que la que vivimos.

Ana Mery González Suárez

17 de Mayo

185 Seguidores

Creo que aunque seguramente habrá inconformidad de la parte que resulté afectada, debe revisarse la exposición de motivos de las revocatorias; siendo un derecho de la ciudadanía, esta debe afinar sus razones y ponerlas únicamente en el plano de lo que determina la constitución al respecto y de manera lamentable en estos procesos se suele colar el revanchismo político que desvirtúa el poder del instrumento relacionado con la obligatoriedad del gobernante a cumplir con lo que se comprometió en su campaña, porque fue así como logró su triunfo en las urnas.

Creo también que el debate político que está planteado en la ciudad es una oportunidad para ahondar sobre sus or...+ ver más

Creo que aunque seguramente habrá inconformidad de la parte que resulté afectada, debe revisarse la exposición de motivos de las revocatorias; siendo un derecho de la ciudadanía, esta debe afinar sus razones y ponerlas únicamente en el plano de lo que determina la constitución al respecto y de manera lamentable en estos procesos se suele colar el revanchismo político que desvirtúa el poder del instrumento relacionado con la obligatoriedad del gobernante a cumplir con lo que se comprometió en su campaña, porque fue así como logró su triunfo en las urnas.

Creo también que el debate político que está planteado en la ciudad es una oportunidad para ahondar sobre sus orígenes; no estamos hablando solamente de la revocatoria, sino de otros muchos aspectos en el ámbito del servicio público, uno de ellos las alcaldías locales en cuyo análisis desviamos la causa del mal hacía la metodología de designación de las personas como gobernantes locales, sin analizar que los ediles y concejales también deberían obrar con responsabilidad y sin que medie en su decisión el intercambio de favores; es una de sus atribuciones, deben hacerlo correctamente, pensando en el bien de las localidades y de la ciudad. Y a su vez quienes se postulan como gobernantes locales no deberían permitir el chantaje; en este caso el mal no se resuelve con un cambio de norma sino de actitud de las personas frente a la vida.
Sobre la revocatoria en Bogotá se escuchan argumentos en defensa de Peñalosa diciendo que quienes la promueven son unos pillos y de los promotores, que igual del otro lado están las losas de transmilenio, un presunto negocio con los predios de la Vander Hammen, presunto engaño por las certificaciones académicas del alcalde etc, etc, y, mientras tanto la ciudad pierde, la ciudadanía más vulnerable sigue apiñada en el transporte público cada vez más ineficiente e inhumano, se siguen inundando, creciendo la percepción de inseguridad, y el debate profundo, serio y respetuoso no se da desde ninguna de las partes.
Si hay motivos, que haya revocatoria ya que será un magnífico ejemplo, si habiéndolos la CNE se atraviesa será un lamentable atropello a la democracia.
Pero, alguien debe revisar las razones que se exponen por supuesto, con la lupa de la ley y sin intereses distintos al cumplimiento de la Constitución.