Por Jorge Cantillo Barrios · 10 de Octubre de 2017

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Al Concejo de Barranquilla le llegará su primera voz disonante: la del abogado Antonio Bohórquez, quien está próximo a asumir la curul del Polo Democrático que hasta hace dos semanas tenía como titular a Recer Lee Pérez, hoy en detención domiciliaria por presunta falsificación de documento público y quien pese a ser del partido de izquierda era un miembro más de la unánime coalición charista a la que pertenecen los 21 concejales.

La resolución que posesiona a Bohórquez ya está lista y fue firmada ayer por el presidente de Concejo, el liberal José Cadena Bonfanti. La Silla Caribe tuvo acceso al documento y éste señala que Recer Lee Pérez está inmerso en una falta temporal al tener una medida privativa de la libertad por un delito que no es contra el Estado, por lo que su curul puede ser reemplazada por el candidato de la lista de su partido que le sigue en votos.

Como lo hemos contado,  contrario a Recer Lee, Bohórquez (5.460 votos en 2015) tiene la particularidad de haber sido un férreo opositor del charismo y de varias de sus políticas, como el impuesto de Valorización, la estampilla pro hospital y el Plan de Ordenamiento Territorial aprobado en la alcaldía de Elsa Noguera, el cual incluso demandó alegando que la entonces alcaldesa no tenía facultades para aprobarlo por decreto como en efecto lo hizo.

También es apoderado de varios procesos contra el Distrito, como los que tienen antiguos trabajadores contra entidades descentralizadas como las extintas Metrotránsito y Damab, y es abogado de sindicatos al interior de la Alcaldía.

 

Por ley tiene tres días para aceptar o no la curul y, aunque dirá que sí, aprovechará ese tiempo precisamente para desligarse de todos los litigios que adelanta contra la Administración.

“Por razones éticas y legales no puedo litigar contra el Distrito, solo en procesos de derechos colectivos”, reconoce Bohórquez.

Así es cómo su llegada al Concejo significa el rompimiento de la unanimidad que reina en la corporación desde el 2016, cuando Char volvió al poder con una corporación que sesiona poco y le aprueba lo que dice sin mayores debates.

Además, Bohórquez arriba a la corporación justo cuando se libra un pulso al interior entre dos grupos que se disputan el poder.

Esos grupos son: el que lidera el mandamás del Concejo, el conservador Carlos Rojano, el cabildante más votado de Barranquilla (33 mil votos en 2015); y sus escuderos Juan Carlos Ospino y Luis Zapata (ambos de La U). Y 13 concejales, encabezados por Óscar Galán y José Trocha (Cambio Radical), que se oponen a que los primeros sigan llevando la voz cantante de la coalición del Gobierno.

El grupo de los 13 se le rebeló al llamado “trío de oro” (integrado por Rojano, Ospino y Zapata) el pasado viernes 6 de octubre, al lograr escoger a Óscar David Galán como nuevo presidente del Concejo para 2018, luego de que los liderados por Rojano llevaran seis años seguidos alternándose la presidencia o poniendo aliados suyos (como en el caso de Cadena el año pasado).

Lo hicieron en una movida que está bajo cuestionamiento, ya que la sesión para votar la nueva mesa directiva estaba citada, pero fue cancelada vía Whatsapp por el actual presidente Cadena, al ver que los iban a derrotar.

A pesar de ello, los 13 contrarios asistieron, armaron quórum y eligieron presidente a Galán, una elección a la que se oponen ahora Rojano y su combo.

Tres de los concejales rebeldes que nos hablaron fuera de micrófonos nos dijeron que el vuelco a la mesa del poder en el Concejo se da por lo inconformes que están los concejales con el control total que Rojano y su grupo ejerce en el cabildo.

“No convocan a sesiones, no se les da debate a las proposiciones, no se hace control político y, si dices algo que ellos consideren está en contra de la Administración, te filman, te graban y lo mandan al alcalde acusándote de enemigo”, nos dijo uno de ellos.

Como lo contamos en La Silla Caribe, durante la primera mitad del año el Concejo de Barranquilla solo sesionó 24 veces cuando por cada mes de sesiones ordinarias tiene derecho a hacerlo por lo menos 20 veces.

Esto en sí no es algo ilegal pero sí es atípico teniendo en cuenta que a los concejales les pagan por el número de sesiones a las que asisten y esa falta de sesiones en el Concejo ha levantado preguntas que se dirigen bajo cuerda al trío de Rojano, Ospino y Zapata.

Sesionar y debatir más los temas de ciudad es uno de los compromisos en torno a los que se consolidó esta nueva mayoría, lo que responde además al deseo de los concejales de figurar más en medios, abanderar temas que no sean propios de la Administración y también tener un mecanismo de presión efectivo ante el alcalde para las negociaciones burocráticas, como nos lo contó uno de los concejales consultados para esta historia.

La nueva presidencia del Concejo, en cabeza de Galán, tiene además como poder aliado al concejal de Cambio Radical José Trocha, quien pese a ser del partido del alcalde durante el 2016 lideró varios intentos de control político a la Administración que eran hundidos luego en la plenaria controlada por el grupo de Rojano.

En esa nueva mayoría también están los conservadores Aissar Castro (elegido primer vicepresidente), Juan Camilo Fuentes Pumarejo (elegido segundo vicepresidente), Rubén Marino, Juan José Vergara y Juan Carlos Zamora; el liberal Eugenio Díaz; el uribista Carlos Meisel, y los concejales de Cambio Radical Mary de Chaín, José Camacho, Oswaldo Díaz y Santiago Arias.

Ellos ayer terminaron de consolidar su nuevo poder al dejar plantado y sin quórum al grupo minoritario de Rojano, que además de Ospino y Zapata está integrado por el conservador Jaime Hernández y los liberales Ernesto Aguilar, Freddy Barón y el presidente Cadena, quienes pretendían repetir la votación de mesa directiva para 2018 al considerar la del viernes pasado (a la que no asistieron) ilegítima.

Aunque este pulso de poder no pone en riesgo para nada las mayorías de Char, sí promete darle una dinámica diferente al Concejo, distinta a la pasividad y sumisión que han marcado su primer año y medio.

Y en este escenario una voz realmente opositora como la de Bohórquez, aunque en franca minoría, podría hacerse oír.

 

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