Por Jorge Cantillo Barrios · 14 de Agosto de 2017

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Entre el miedo y la esperanza, las organizaciones civiles y de víctimas de la región Caribe avanzan en la conformación de las listas y candidaturas que presentarán el próximo año para las circunscripciones especiales de paz, los nuevos cupos que se abrieron en la Cámara producto del Acuerdo de Paz de La Habana para 16 zonas del país que no habían tenido representación política por el conflicto.

La presencia que tienen las Bacrim en todas las subregiones, en especial en el sur de Córdoba, y la posible incidencia de los partidos y casas políticas tradicionales, como ya lo contamos en La Silla Caribe, amenazan un espacio de representación que las comunidades víctimas del conflicto, poblaciones afro, organizaciones campesinas e indígenas, ven como la reivindicación a tantos años de penurias.

El retrato es similar en casi todas las cuatro circunscripciones del Caribe –que incluyen 41 municipios y corregimientos de los departamentos de Bolívar, Magdalena, Cesar, La Guajira, Sucre y Córdoba– organizaciones fragmentadas en busca de unificarse, un pluralidad de nombres y candidaturas pero ninguna definición.

El proceso no es fácil, ya que la Ley que reglamenta estos procedimientos todavía le restan dos debates en el Congreso.

Pero mientras todo se define en un Congreso en el que algunos políticos están proponiendo que los partidos puedan acceder a estar curules especiales (algo que iría en contra del espíritu del acuerdo), así se están moviendo las víctimas (y otras organizaciones sociales) para cuando llegue el momento de definir postulaciones.

 

Las circunscripciones especiales de paz son 16 curules que se abrirán en la Cámara para zonas en todo el país en donde los habitantes podrán votar dos veces: por un representante a la Cámara en las elecciones ordinarias y por un segundo candidato de listas de organizaciones sociales, movimientos significativos de ciudadanos, resguardos indígenas o consejos comunitarios afro para las elecciones del 2018 y del 2022. Comprenden las zonas rurales y las cabeceras municipales con menos de 50 mil habitantes de los territorios que históricamente han sido afectados por el conflicto armado, los mismos priorizados para la implementación de la primera etapa de la reforma agraria integral –prevista en el punto 1 del acuerdo–. Las elecciones a la circunscripciones de paz se harán por medio de listas, cada una con dos candidatos (titular y suplente) que buscarán obtener una única curul por circunscripción especial. En el Caribe hay cuatro circunscripciones especiales de paz. La número 8, ubicada en los Montes de María, a barca seis municipios en Bolívar: El Carmen de Bolívar, Córdoba, El Guamo, María La Baja, San Jacinto, San Juan de Nepomuceno; y otros nueve en Sucre: Zambrano, Coloso, Chalán, Los Palmitos, Morroa, Ovejas, Palmito, San Onofre, Tolíviejo. La número 12 está integrada por 13 municipios repartidos entre Magdalena (Santa Marta, Ciénaga, Fundación, Aracataca), Cesar (Valledupar, Agustín Codazzi, Becerril, La Jagua de Ibirico, Pueblo Bello, La Paz) y La Guajira (Dibulla, Fonseca, San Juan del Cesar). La número 13 ubicada en el sur de Bolívar comprende los municipios de Arenal, Morales, Santa Rosa del Sur, Cantagallo y Simití, más el municipio de Yondó en Antioquia. La número 14 está en el sur de Córdoba y abarca los municipios de Valencia, Tierralta, Montelíbano, San José de Uré y Puerto Libertador.

Soraya Bayuelo va por la curul de los Montes de María

Como lo habíamos contado, para la circunscripción de Montes de María se está cocinando la candidatura de una de las víctimas más reconocidas en la región y el país: Soraya Bayuelo, Premio Nacional de Paz y líder del Colectivo de Comunicaciones de Montes de María Línea 21. 

Su aspiración nos la confirmaron cuatro líderes sociales que lo escucharon de la propia Bayuelo y otros dos defensores de derechos humanos que trabajan con organizaciones de víctimas en Montes de María.

Su aspiración busca unificar el Espacio Regional de Construcción de Paz de los Montes de María, una iniciativa que agrupa a 42 organizaciones sociales de la subregión y cuenta con el acompañamiento del Gobierno Nacional.

Esto es algo que todavía no ha logrado hacer, dos líderes de víctimas con los que hablamos para esta historia nos contaron que sus organizaciones se retiraron de ese espacio al sentir que no les brindaba garantías para desarrollar la agenda de sus colectivos.

Pero la aspiración de Soraya no es la única. Otros nombres han surgido desde otros conglomerados como las Organizaciones de Población Desplazada (OPD).

Uno de esos nombres es el de la secretaria general de las OPDs de la subregión, Nayibis Mercado Sierra.

Nayibis, víctima de desplazamiento, es una lideresa que cuenta con una trayectoria de trabajo en la junta de acción comunal de los Ángeles en el Carmen de Bolívar, integra la Mesa Departamental de Víctimas de Bolívar y, desde su formación en 2015, el Consejo Nacional de Paz, un órgano consultivo del Gobierno para la implementación del acuerdo en los territorios.

Este 18 y 19 hay una reunión de las OPD en la que aspiran discutir la posibilidad de buscar un mecanismo de consenso para una candidatura única que no solo aglutine a las víctimas sino a las demás organizaciones sociales del territorio.

Dentro de esa baraja de precandidatos también están Edgardo Flores, coordinador de la Mesa Departamental de Víctimas de Bolívar y  Mayerlis Angarita, fundadora de la iniciativa Narrar es Vivir (que aglutina a 840 mujeres víctimas) en San Juan de Nepomuceno, y quien ya se había lanzado en 2015  antes a la Alcaldía de ese municipio avalada por el partido ASI.

 

 

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