Por Jorge Cantillo Barrios · 24 de Octubre de 2017

foto tomada de twitter.

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Hoy a las 10 de la mañana se cumplirá, según lo solicitado por la Fiscalía, la audiencia de imputación de cargos contra el alcalde de Valledupar, Augusto ‘Tuto’ Uhía (firmas, conservadores y ASI), en el mismo caso por el cual fue llamado a juicio el exgobernador del Cesar Luis Alberto Monsalvo Gnecco (Partido de La U).

El asunto sólo tendrá efectos políticos fuertes en el Valle si la Fiscalía solicita la medida preventiva de aseguramiento contra Tuto (y el juez la concede), un asunto que no pudo confirmar La Silla Caribe.

Como contra Monsalvo Gnecco no pidieron esa medida e incluso le tumbaron uno de los dos delitos (los mismos que le imputarán al Alcalde de Valledupar) en la audiencia de imputación ante la Corte Suprema de Justicia, porque misteriosamente se le perdió una carpeta al Fiscal delegado del caso, por ahora podría decirse que la suerte de uno de los miembros más importantes del poderoso clan Gnecco podría estarla deseando el mandatario, cuyo padrino político es el representante conservador y también superpoderoso Alfredo 'Ape' Cuello Baute.

El caso

En las elecciones de 2011, Tuto Uhía y Luis Alberto Monsalvo Gnecco aspiraron a la Alcaldía de Valledupar y Gobernación del Cesar, respectivamente, uno por Cambio Radical y el otro por La U, aunque ambos iban en fórmula y apoyados por el superpoderoso y cuestionado Clan Gnecco.

Los entonces candidatos hicieron campaña en las comunidades que vivían en las invasiones Emmanuel y Tierra Prometida, terrenos propiedad del empresario constructor y excandidato a la Gobernación del Cesar Óscar Guerra Bonilla, y en las de Altos de Pimiento, Bello Horizonte II y Guasimales, ubicadas en la finca La Sabana, predio del mayor en retiro Alberto Pimienta Cotes.

 

La campaña incluyó cuatro pactos notariados -dos firmados por Monsalvo Gnecco y dos por Tuto Uhía- con los habitantes de esas invasiones, en los cuales los entonces candidatos se comprometían a mantener a los invasores en esos terrenos cuando llegaran al poder, siempre y cuando esas comunidades votaran unánimemente por ellos a la Gobernación y la Alcaldía.

En los documentos está el compromiso textual de los candidatos de mantener a la gente  “quieta y pacíficamente” en los terrenos ocupados, mientras que las comunidades se comprometían a “respaldar de manera unánime con su voto y el de toda la comunidad” sus aspiraciones a Gobernador y Alcalde, respectivamente. Además, también había un compromiso de Monsalvo Gnecco y Tuto Uhía de incluir a estas comunidades en los programas de vivienda digna que desarrollarían una vez llegaran al poder.

Los pactos tienen una redacción casi idéntica (cambian solo en el nombre del candidato) y a la fecha han sido conocidos tres de estos documentos: uno suscrito el 16 de octubre de 2011 por Monsalvo Gnecco con los habitantes de Tierra Prometida, otro el 29 de noviembre entre Tuto Uhía y esa misma comunidad, y otro el 11 de noviembre también firmado por Tuto con los pobladores de Altos de Pimiento, Bello Horizonte II y Guasimales.

Un cuarto pacto, suscrito entre Monsalvo Gnecco y los invasores del predio del mayor (r) Pimienta, no se conoce en físico pero ha sido referenciado en testimonios recogidos en prensa.




En esas elecciones, Monsalvo Gnecco ganó la Gobernación y, aunque Uhía perdió la Alcaldía, llegó a ser secretario de Gobierno del Cesar.

Luego, la Corte Constitucional resolvió en diciembre de 2011 una acción de tutela interpuesta por la comunidad invasora de la finca La Sabana en la que ordenó a Monsalvo, en su calidad de Gobernador, realizar un censo en ese terreno para identificar a la población desplazada y desalojar a sus habitantes, pero ubicándolos en albergues temporales e incluyéndolos en planes de vivienda digna.

Esa sentencia fue desacatada en varias oportunidades por Monsalvo Gnecco, lo que le valió dos órdenes de arresto distintas (una en marzo y otra en noviembre de 2013) por cinco días, que finalmente fueron revocadas por los magistrados del Tribunal Administrativo del Cesar en diciembre de ese año, aunque le mantuvieron una multa de 10 salarios mínimos legales vigentes.

Después de esa sanción, el proceso quedó detenido hasta que, a raíz de denuncias puestas por Guerra Bonilla y Pimienta Cotes, los dueños de los predios, contra Monsalvo Gnecco y Tuto Uhía, la Fiscalía procedió a investigar y en enero de este año imputó cargos al exgobernador.

En esa primera audiencia, a Monsalvo se le adjudicaron los delitos de corrupción al sufragante e invasión de tierras en calidad de coautor. Sin embargo, en la última audiencia de imputación celebrada el pasado 4 de septiembre, el cargo de invasión de tierras fue declarado nulo después de que al fiscal del caso extrañamente se le extraviara la carpeta que contenía la denuncia y las pruebas contra el exgobernador.

Mientras tanto, en 2015 Tuto Uhía se volvió a lanzar, esta vez por firmas, y consiguió llegar a la Alcaldía de Valledupar gracias al empujón de su padrino político Ape Cuello y del clan Gnecco. Su proceso por estos hechos estuvo detenido estos años, hasta la anunciada audiencia de imputación de cargos para hoy.

¿La misma suerte?

Si bien el hecho es el mismo, cada caso tiene sus particularidades. Primero que Monsalvo cuenta con fuero especial por ser exgobernador y aunque también es acusado por al Fiscalía, su juicio lo lleva la Corte Suprema de Justicia, que aún no ha definido fecha de la audiencia de preparación.  

Además, la Fiscalía delegada ante la Corte sólo investigó a Monsalvo por el caso de Guerra Bonilla (aunque Pimienta también denunció), ya que tiene prueba el pacto autenticado en notaría y firmado por el exgobernador con las comunidades que vivían en los predios Emmanuel y Tierra Prometida.

En el caso del Alcalde Uhía, cuyo proceso es llevado ante las instancias judiciales ordinarias, existen documentos notariados de los dos pactos, el de los predios de Guerra Bonilla y de Pimienta Cotes, aunque sólo hay querella en el segundo caso que tiene que ver con la invasión a la finca La Sabana, propiedad de Pimienta, según se lo contó a La Silla Caribe el abogado de una de las partes demandantes.

Al ser pleitos distintos y en instancias diferentes, tienen dos fiscales y dos instancias procesales, lo que hace poco probable que al Alcalde Uhía le declaren nulo el cargo de invasión de tierras en calidad de coautor (como pasó con Monsalvo Gnecco), ya que habría otra carpeta con las querellas en su contra que resultaría muy extraño que también se perdiera.

Además, el delito de corrupción al sufragante, que sí le fue imputado a Monsalvo Gnecco, debería confirmarse en el caso del Alcalde por partir del mismo hecho y contar con las mismas pruebas.

Por el lado de la medida de aseguramiento, la Fiscalía no nos confirmó si la solicitaría al juez de garantías, sin embargo, al ser un alcalde en ejercicio de su cargo las posibilidades de incidir en la investigación aumentan, por lo que su permanencia en la Alcaldía es algo que podría estar pendiendo de un hilo.

De ser apartado del cargo, como le ha pasado a otros alcaldes imputados, como Manolo Duque en Cartagena, las consecuencias políticas de su caída golpearían a dos súper poderes del Cesar ad portas de una elección: el clan Gnecco y el representante conservador Ape Cuello.

Consecuencias políticas

Pese a haber salido electo por firmas en su segundo intento por la Alcaldía de Valledupar, Agusto ‘Tuto’ Uhía pertenece al grupo político del representante conservador Alfredo Ape Cuello Baute, quien como contamos en La Silla Caribe salió fortalecido de la pasadas elecciones regionales de 2015, no solo por haber ganado la alcaldía en cabeza de Uhía, sino porque logró sacar siete alcaldes, 52 concejales en el departamento, dos diputados y tener participación en la Gobernación del Cesar, en cabeza de Franco Ovalle (candidato de La U apoyado por los Gnecco) con la Secretaría de Gobierno.

Una eventual captura de Uhía afectaría directamente los intereses de Ape, ya que el grupo del Representante cuenta con los votos que pueda jalonar desde la Alcaldía Tuto para su aspiración a reelegirse.

Pero el Representante conservador no sería el único afectado, ya que, gracias a una alianza de vieja data que tiene con el poderoso clan Gnecco, Ape apoyará al Senado la aspiración de José Alfredo Gnecco, la punta de lanza de su grupo familiar en el Congreso, quien como Ape aspira a reelegirse, por lo cual también se vería afectado ante una eventual caída de Tuto.

En las pasadas regionales, los Gnecco también le metieron gasolina a la candidatura de Uhía, el cual (emulando los comicios de 2011) hizo fórmula con el candidato de ese clan a la Gobernación: el actual gobernador Franco Ovalle.

Ambos superpoderes, los de Ape y los de los Gnecco, jugarán un papel importante en las venideras elecciones presidenciales desde el Cesar, aunque todavía no es claro si le apostarán a los mismos candidatos.

Los Gnecco, como lo contamos en La Caribe, están jugados con el vargasllerismo. Mientras, el Representante conservador todavía se debate entre apoyar al exvicepresidente o “al que diga Uribe”, con quien lo une una amistad de años que se fracturó, no obstante, por el caso de su hermano, Manuel Cuello Baute, uno de los beneficiados con el reparto de notarías que hizo Álvaro Uribe para asegurar su reelección.

Amanecerá, literalmente, y veremos si les mueven el tablero a estos poderosos o no pasa nada y Tuto espera su proceso por corrupción al elector y por invasión de tierras en libertad.

CONTEXTO

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