Por Juan Pablo Pérez B. · 06 de Noviembre de 2017

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Tras la derrota electoral que sufrió hace dos años cuando intentó volver al Concejo de Barranquilla, el excabildante Alejandro Munárriz Salcedo ahora intentará llegar a la Cámara por el Atlántico en el Partido Liberal como fórmula del actual representante de esa colectividad Mauricio Gómez, quien aspira a subir a Senado. Aunque van por los rojos, ambos podrían engordar el ajedrez de los Char, que el año entrante le apostarán a convertirse en un súper poder en el Congreso sacando una bancada propia de al menos siete congresistas. 

 

Munárriz es uno de los símbolos de la política clásica clientelista en Barranquilla, que, tras 26 años seguidos en el Concejo, cayó prácticamente en el olvido luego de que en 2006 la Procuraduría lo destituyera y lo inhabilitara 15 años por no pagar aportes parafiscales al ICBF cuando era presidente del cabildo en 2003.

Sin embargo, hace tres años, en medio de una fuerte polémica, el anulado exprocurador Alejandro Ordóñez revocó esta inhabilidad y otra que también lo afectaba a él y a su ex compañero en el Concejo: el senador de La U Eduardo Pulgar Daza, por lo que ambos pudieron volver a entrar en el mundo político.

Tanto Alejandro Munárriz como Mauricio Gómez han sido aliados del charismo.

Gómez es cercano en concreto al alcalde barranquillero Álex Char desde la época de su primera Alcaldía (2008) cuando el hoy Representante era concejal. Desde entonces son amigos. Además, dos personas del primer círculo de Char, que jugarán en las legislativas a favor del charismo, nos confirmaron que ese movimiento ayudará a que ese congresista llegue al Senado. Es decir, que Gómez hace parte de sus cartas.

Munárriz, por su lado, luego de resucitar políticamente intentó volver al Concejo en el 2015. Lo hizo, precisamente, como carta del charismo con aval del partido vargascharista Cambio Radical. (Como dato curioso, en su foto de perfil de Facebook aparecen Álex Char, él y su esposa, la diputada liberal Lourdes López, en un evento cuando ya Char había sido elegido alcalde).

Ahora, oficialmente no está con los Char (incluso, le negó a La Silla Caribe que ese vínculo exista), pero yendo en fórmula con el charista Gómez los caminos lo pueden terminar llevando hacia allá.

Más de un cuarto de siglo en el Concejo

Munárriz empezó su larga carrera política siendo diputado del Atlántico en 1976 por el Movimiento Mayorías Liberales que dirigía el fallecido senador liberal y ministro de comunicaciones, Pedro Martín Leyes.

De ahí, pasó en 1980 al Concejo de Barranquilla bajo la sombrilla del mismo movimiento. De hecho, por la época decían que era la mano derecha de Leyes.

Allí, durante un cuarto de siglo, consolidó su fuerza electoral en el suroccidente de la ciudad, especialmente en los barrios Villa San Pedro Alejandrino I y II y Villa San Pablo, entre otros, haciendo favores a cambio de votos.

En estos lugares, de acuerdo a lo que nos contaron tres fuentes conocedoras con las que hablamos, todavía recuerdan a Munárriz porque ayudó a muchas personas a conseguir lotes para que pudieran construir sus viviendas, y porque, después de eso, en época electoral les llevaba tejas, ladrillos e inodoros para amoblarlas.

Estas tres personas coinciden en afirmar que Munárriz sigue yendo seguido a estos barrios, que son su nicho político, a atender las necesidades de la gente y, así, asegurar que esos apoyos no se vayan a otra parte.

Mientras por fuera consentía a sus clientelas y fortalecía sus redes de favores, dentro de la corporación Munárriz recibía el apodo de “Boca sucia” por las groserías que decía en micrófonos todo el tiempo y la fogosidad con que debatía.

“No era un mudo en el Concejo, era una persona que intervenía mucho en los debates, era combativo y discutía con fervor”, nos dijo el director de la Fundación Protransparencia, Horacio Brieva.

Tras la muerte de Martín Leyes en 1999, el grupo liberal que dirigía el exministro empezó a disolverse y, para las elecciones de 2003, Munárriz aspiró al Concejo por el Movimiento Nacional Progresista, del que hacía parte el famoso grupo de El Ciclón, integrado por Munárriz y los hoy congresistas Eduardo Pulgar Daza (La U), Laureano ‘El Gato Volador’  Acuña (conservador) y Miguel Amín (La U).

La debacle de Munárriz vino, en  2006, cuando la Procuraduría lo destituyó y lo inhabilitó por no haber hecho el aporte del tres por ciento de su salario al ICBF que debía haber hecho como Presidente del Concejo en 2003.

Un año después, la Procuraduría lo volvió a inhabilitar, junto con otros concejales –como Eduardo Pulgar, Miller Soto, Ernesto Gómez, Akemi Adachi, entre otros-, por irregularidades en el cobro de prestaciones sociales y sueldos de más de cien supuestos trabajadores del Concejo y la Personería de Barranquilla.

Siete años después de esta segunda inhabilidad, Alejandro Ordóñez revocó primero la inhabilidad en el caso del ICBF y luego la que involucró a otros concejales, en medio de ruidos de supuesto intercambio de favores en el caso de Pulgar porque entonces la esposa del hoy Senador (Karime Mota, en ese momento senadora de La U) había votado a favor de la reelección de Ordóñez.

Dado que Pulgar y Munárriz estaban envueltos en este mismo proceso, al caerse la inhabilidad de Pulgar se cayó también la de Munárriz.

Un año después (2015), Munárriz intentó volver al Concejo por Cambio Radical pero se quemó con 4.920 votos.

El segundo round

La idea de Munárriz para llegar a la Cámara ahora es sumarle a los votos que obtuvo en la capital atlanticense hace dos años los más de 21 mil apoyos que sacó su esposa, la diputada roja Lourdes López, en todo el departamento en su campaña a la Asamblea (más de 8.500 en Barranquilla y el resto en otros municipios del Atlántico).

Dado que la mayoría de los votos de López no fueron en Barranquilla, sino en otros municipios, la campaña a la Cámara del ex concejal se ha centrado en buscar esos respaldos. Así, los dos esposos recorren, desde mediados del año, el departamento buscando que los votantes de Lourdes hagan lo mismo por Alejandro.

Una persona del grupo de los Munárriz-López nos contó que los líderes del movimiento están motivados porque a muchos los han ayudado con puestos en la Gobernación, que es del Partido Liberal. Además, añadió que, en Barranquilla, varios militantes del grupo han recibido empleos de empresarios que son cercanos a Munárriz desde sus años como concejal.

Munárriz nos contó que, en efecto, han visitado todos los municipios del Caribe y que ya cuentan con el apoyo de 37 concejales en todo el departamento.

“Nuestro trabajo en los próximos meses se centrará en hacer proselitismo en los pueblos porque ahí es en donde está la fuerza de Lourdes”, nos detalló.

Así, con la ayuda del capital político y burocrático de su esposa, sumado a la experiencia de casi 30 años en la política tradicional de favores y clientelas, este político en modo resurección buscará su lugar en la Cámara de Representantes.

De paso, le aportará al charista liberal Mauricio Gómez en su intento por llegar al Senado, con lo cual la suya también es una movida en el tablero de los Char.

CONTEXTO

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