Por LaSillaVacia.com · 28 de Septiembre de 2017

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Al son de salsa y vallenato, con un sancocho y una misa desde una tarima adornada por el símbolo de la rosa, la Farc selló una alianza con Bernardo ‘el Cura’ Hoyos. El exalcalde barranquillero está condenado por corrupción, tiene detención domiciliaria y hace poco terminó de cumplir una inhabilidad que le ordenó la Procuraduría por haber asumido un cargo público teniendo una inhabilidad anterior activa por participar indebidamente en política.

Se trata de la primera alianza cuestionada de la exguerrilla en esta nueva etapa política en la que está arrancando.

Sucedió el pasado domingo en Barranquilla, en el Rincón Latino, el estadero comunitario construido por habitantes de la llamada “zona negra” de la ciudad, que desde más de 30 años el Cura convirtió en la sede de las reuniones políticas de su grupo el Movimiento Ciudadano, y detrás del cual tiene su vivienda.

La cita fue a las 2 de la tarde. La convocatoria a los periodistas señalaba que se trataba de la adhesión, "solidaridad y apoyo total” del Movimiento Ciudadano al nuevo partido Farc.

Hasta allá llegaron los excomandantes de las Farc Benkos Biohó, Pablo Atrato y María Angélica Arias. Benkos y Atrato, que son hermanos, barranquilleros y cuyos nombres reales son Israel y Ubaldo Zúñiga, eran líderes comunitarios del barrio Santo Domingo que pertenecían al Movimiento Ciudadano e incluso, como lo destacó el propio Cura en la tarima, trabajaron en su Alcaldía antes de irse a la guerra.

Los dos coincidieron al decir en tarima que a la reunión también tenían pensado llegar los jefes farianos Iván Márquez y Jesús Santrich, pero que supuestamente no pudieron hacerlo debido al paro de los pilotos de Avianca.

El evento arrancó con una “liturgia macroecuménica” -según nos explicó el propio Cura dos días después- impartida por Hoyos, quien apareció vestido de una sotana sacerdotal blanca con estola morada, como cuando ejercía activamente en la Iglesia Católica.

La llamada liturgia macroecuménica consistió básicamente en que, en medio de cánticos y salmos de la gente, Hoyos cogió el micrófono y durante la hora que tardó la ceremonia iba hablando y mezclando el evangelio con la política.

“Gracias a ellos (los guerrilleros) Colombia puede respirar… porque si no fuese por las Farc y por el ELN estaríamos todavía con los grillos en el cuello y los grillos en pies”, dijo en un momento y arrancó los aplausos del público que calculamos en cientos de personas (aunque una persona del Movimiento Ciudadano nos aseguró que fueron tres mil).

Después de la misa arrancaron las intervenciones políticas con miembros del Frente Unido del Atlántico (que aglutina varios movimientos sociales de izquierda) y luego hablaron los de la Farc.

“Gracias al Movimiento Ciudadano y al Frente Amplio del Atlántico por brindarnos esta oportunidad de estar acá hoy compartiendo con ustedes nuestras propuestas e ideas”, afirmó Pablo Atrato, quien recordó sus años de militancia en el grupo del Cura y repitió una de sus viejas consignas: “Para que el sur también sea ciudad”.

En una intervención final de unos 15 minutos y ya sin sotana, Hoyos anunció que comenzará a hacer campaña activa en pro de la paz y del nuevo partido Farc. “Voy a estar en todos los barrios, en todas las casas de ustedes, para que juntos nos quitemos la basura del cerebro y construyamos el país que queremos”, dijo minutos antes de dar paso al sancocho y a los grupos de salsa y vallenato.

Aunque la primera Alcaldía del Cura (92) es recordada por sus logros sociales y por haber derrotado a buena parte de la clase política tradicional, su segundo mandato (98) estuvo plagado de ruidos.

Precisamente su condena por los delitos de peculado por apropiación y firma de contratos sin requisitos legales se dio por hechos ocurridos en 1998, cuando la Alcaldía en cabeza de Hoyos celebró un contrato de promesa de compraventa con un particular por los terrenos llamados El Vesubio y Santuario, entre Juan Mina y el municipio de Galapa, por 5.551 millones de pesos que fue suscrito sin contar con el correcto avalúo del lote ni tener los estudios previos.

Además, discípulos y sucesores del Cura que éste ayudó a elegir con votos del Movimiento Ciudadano, como Guillermo Hoenigsberg (con quienes Hoyos rompió luego), se vieron inmersos en sonados escándalos. 

Hoenigsberg, como lo hemos contado en La Silla, fue mencionado por alias Don Antonio, Mario Marenco y El Canoso, tres hombres de confianza del paramilitar Jorge 40, por haber recibido un préstamo de 2.500 millones de pesos para su campaña a cambio de contratos para su organización.

Aunque el Cura denunció esos mismos hechos, para el tiempo de su elección Hoenigsberg era el funcionario estrella de su Alcaldía y principal punta de lanza del Movimiento Ciudadano después de su fundador. Hoy el exalcalde se encuentra, al igual que el Cura, condenado por el caso de los lotes El Vesubio y Santuario.

Por varios años, el otrora poderoso grupo de Hoyos  apenas ha sobrevivido políticamente poniendo candidatos en las listas de otros movimientos o partidos, como lo hicieron en el Polo Democrático en las pasadas regionales, que no han logrado salir elegidos.

Habrá que ver si logra reencaucharse montándose en la patineta que empieza a rodar del nuevo partido Farc, que por primera vez desde la legalidad ponen su pie en Barranquilla. Aunque con un personaje cuestionado.

 

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