Por Juan Pablo Pérez B. · 15 de Noviembre de 2017

Caicedo y su movimiento, Fuerza Ciudadana, llevan recogiendo firmas para su candidatura presidencial desde mediados de este año.

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La Procuraduría citó a audiencia y suspendió por tres meses al alcalde de Santa Marta, Rafael Martínez (elegido por el movimiento Fuerza Ciudadana), por su presunta participación en política a favor de su amigo y jefe político: el aspirante presidencial y exalcalde samario, Carlos Caicedo.

El ente de control anunció que el alcalde deberá responder por asistir a eventos públicos con Caicedo y por los mensajes que ha dado -públicamente y en redes sociales- a favor del aspirante a la Presidencia; hechos que ya habíamos contado en La Silla Caribe.

Pero, en realidad, las ayuditas de la Alcaldía samaria a los intereses políticos de Carlos Caicedo van mucho más allá, pues son varias las ocasiones en las que la Administración ha puesto a disposición del exalcalde un aparato burocrático que funciona como extensión de su movimiento, Fuerza Ciudadana.

Caicedo llegó a la Alcaldía de Santa Marta en el 2011 abanderando la lucha contra el clientelismo y, así, logró derrotar a la clase política tradicional que, por años, había dominado el Magdalena. Sin embargo, en los últimos meses ha venido replicando prácticas que se asemejan a aquello que tanto había criticado.

Por ejemplo, hace dos años en La Caribe contamos cómo usaron su Administración para ayudar a la campaña de Martínez, que venía de ser su Secretario de Gobierno.

Entidades de la ciudad -como la Dirección de Deporte, Recreación y Cultura- fueron aprovechadas para recoger las 155 mil firmas que necesitaba el actual Alcalde para lanzarse a la Alcaldía. Además, se dieron situaciones como que, mientras a sus contrincantes les bajaban los publipostes que instalaban en campaña (ya que este tipo de publicidad está prohibida), los de Martínez permanecían colgados sin que nadie obligara a quitarlos.

Este año también revelamos cómo a funcionarios y contratistas  del Distrito les exigieron llevar entre cinco y 10 personas a la marcha que lideró Caicedo en contra de Metroagua, la empresa que, por concesión, manejaba, hasta abril de este año, el sistema de acueducto y alcantarillado de la ciudad y que se convirtió en el caballito de batalla electoral del exalcalde en su campaña por defender lo público.

Ahora, para la recolección de las firmas con las que el exmandatario quiere lanzarse a la Presidencia, el panorama no es muy diferente. La Silla Caribe viajó a Santa Marta a averiguarlo y esto encontramos.

Sobre contratistas, recolectores de firmas y tuiteros

Desde hace tres semanas, de manera separada, siete fuentes conocedoras nos venían contando que contratistas de diferentes entidades de la Alcaldía están siendo utilizados por líderes de Fuerza Ciudadana para la campaña de recolección de firmas de Caicedo.

Aunque la ley permite a los contratistas participar en política, los funcionarios no pueden hacerlo y, en cualquiera de los dos casos, está prohibido usar una entidad pública para hacerle campaña a alguien.

Una de las fuentes que nos habló -a condición de no revelar su nombre, pues no quiere perder su trabajo- es actual contratista y nos detalló que desde mediados de año, cuando empezó la campaña de recolección de firmas de Caicedo, uno de los líderes del movimiento de su entidad, también contratista, le pidió a él y a los otros contratistas que empezaran a recoger firmas.

Este contratista agregó que, tal y como pasó en la campaña de Martínez, la recolección se organiza en grupos de Whatsapp que están controlados por líderes de Fuerza Ciudadana que están en cada una de las entidades como contratistas. Allí, cuadran dónde recogerán las firmas y quiénes lo harán.

Para la muestra esta foto de un supuesto post de Facebook en la que líderes de Fuerza Ciudadana organizan con los trabajadores del Setp dónde van a recoger firmas.

De acuerdo a lo que nos contó este contratista (que nos confirmó la validez de la foto), cada uno de los contratistas de su entidad debía recolectar 75 firmas durante una jornada (ya fuese en la mañana o en la tarde) un día a la semana. Es decir, que debían destinar parte del tiempo, que debía ser gastado en cumplir con el objeto de sus contratos, en labores políticas.

“(Los líderes del movimiento en cada una de las entidades) nos avisaban que no fuéramos con ropa de la Alcaldía y ellos nos daban después las camisetas de Fuerza Ciudadana y la plata para cubrir los gastos”, nos dijo la fuente.

Aunque desde hace unos 20 días a este contratista no le exigen recoger firmas, todavía debe cumplir con el resto de funciones políticas que le piden cumplir para mantenerlo en su cargo.

Esas funciones no le son dadas explícitamente, pero sí se tienen en cuenta a la hora de evaluar el desempeño de cada trabajador. Entre ellas están: ir a los eventos de Fuerza Ciudadana, llevar gente a ellos y ser un activista del movimiento en redes sociales.

La fuente dice que todo esto deben hacerlo los contratistas para garantizar que les renueven sus contratos, pues a ellos informalmente los jefes los evalúan por su desempeño laboral pero también por su compromiso con el movimiento.

Esto nos lo confirmaron también dos exfuncionarios que, anteriormente, ocuparon altos cargos en la Administración y que prefirieron no dar sus nombres para ahorrarse problemas con el movimiento.

“Cada Secretaría debe responder por el aspecto técnico y el aspecto político. Toca demostrar compromiso con la causa y eso implica la coacción de los contratistas que están a cargo de uno. Los contratistas son líderes de la causa y por eso debíamos prestarlos cuando había un evento”, nos dijo uno de ellos.

Los dos exfuncionarios coincidieron al decirnos, de manera separada, que Caicedo tiene tanta influencia en la Alcaldía de Santa Marta que, a comienzos del 2016, cuando apenas comenzaba la Alcaldía de Martínez, hubo una reunión en la casa del exalcalde (barrio Riascos en Santa Marta). A ese encuentro los nuevos secretarios llevaron las listas de contratistas para que fueran aprobadas por: el Alcalde, por Caicedo y por su esposa: Elisa Villaroel.

Por eso, es que -según el actual contratista que accedió a hablarnos- los contratistas no sólo deben demostrar que son buenos en su trabajo, sino, también, que hacen parte activa de Fuerza Ciudadana.

“A mí cuando me renovaron el contrato me dijeron que no me veían muy comprometido, que el Alcalde no me conocía y que me tenía que mostrar más”, y añadió: “Por eso, yo ahora tengo una alarmita en el celular que me avisa cuando Martínez tuitea algo y de una lo retuiteo”.

Por su parte, uno de los exfuncionarios de la Alcaldía a los que entrevistamos comentó: “Eso es como una empresa multinivel, entre tú más gente lleves a los eventos y más gente se involucre en el movimiento más asciendes en la Alcaldía”.

La Silla Caribe intentó, desde el jueves de la semana pasada, contactar al alcalde Rafael Martínez y al precandidato Carlos Caicedo para preguntarles por estas versiones y, hasta el día en que fue publicada esta historia, no hemos recibido respuesta alguna.

Caicedo deberá entregar las firmas que avalen su candidatura a más tardar el 13 de diciembre de este año. Por lo que ha dicho, cumplirá con la meta que se propuso de recoger dos millones de apoyos con los que pretende jugar por el cargo público más importante del país.

A juzgar por lo que investigamos, y por las sospechas que quedaron en evidencia tras el anuncio de la Procuraduría, más de una de esas firmas fue recogida con una ayudita desde la Alcaldía.

Comentarios (1)

Ricardo Bustos

15 de Noviembre

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El Alcalde vive en una burbuja. Cree que la ciudad es inmejorable, pero la realidad es otra. Las calles huelen a putrefacción por las alcantarillas rebosadas. Cuando llueve se inunda la ciudad y se mezcla con las aguas residuales. Pescaíto, el barrio del Pibe es una verguenza. El mototaxismo se tomó la ciudad y los índices de criminalidad han aumentado. La informalidad ni se diga.

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