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Por Julián Huertas · 08 de Febrero de 2018

Hernán Roncancio con pancartas en la Plaza de Bolívar promoviendo la pena de muerte para corruptos, criminales y violadores.

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Esta semana, en la presentación de los candidatos al Congreso de los Ni-Ni en Bogotá, apareció entre ellos Hernán Roncancio Martínez, el candidato de la lista verde a la Cámara al que ese partido pretende quitarle el aval porque promueve abiertamente la pena de muerte para corruptos, criminales y violadores a pesar de que eso no está en el ideario.

Al presentarlo, el senador Antonio Navarro dijo: “A veces se nos desordena, pero ya se comprometió a volver al orden”.

Pero a pesar de la incomodidad y la sorpresa que han mostrado los dirigentes verdes, Roncancio no es un desconocido de la política local bogotana, ya que llegó al partido después de haber vestido otros colores.

 

Proviene de una familia que ha participado en política. Su padre, Jorge Roncancio, fue edil de Kennedy en los 90 y trabajó políticamente para el exconcejal y cacao electoral de Bogotá Hipólito Moreno, más adelante condenado por el Carrusel de la Contratación.

Igual que su padre, Hernán Roncancio fue edil de Kennedy en 2008, aunque por el Polo. Entonces apoyaba al concejal Wilson Duarte, vinculado luego a las investigaciones del Carrusel. El candidato nos dijo que se distanció de Duarte cuando se destapó ese escándalo, y aprovechando la posibilidad del transfuguismo en ese entonces, siguió como edil, pero por el Partido de la U, en donde militaba Hipólito, aunque dice no haber sido aliado del concejal condenado.

De ahí se retiró de la política para saltar el año pasado a recoger firmas en Kennedy para Sergio Fajardo, y luego pasó al equipo de asesores del concejal verde Antonio Sanguino, que nos dijo: “Lo conocí cuando estuve en el Polo, pero nunca fuimos cercanos. Me lo recomendó un amigo porque yo necesitaba un abogado en mi equipo. Sólo trabajó un mes porque me retiré del Concejo para lanzarme al Senado”, le explicó Sanguino a La Silla Cachaca.

Roncancio aprovechó de todas formas que trabajaba con el concejal para buscar el aval del partido. Inicialmente acudió a María Fernanda Rojas, que reemplazó a Sanguino en el Concejo, pero ella se negó.

Sin embargo, insistió y terminó pasando los filtros, por lo que fue incluido en la lista. Fue ahí cuando se acercó a Iván Marulanda, la principal fórmula de Fajardo en la lista verde al Senado.

Así fue como comenzó a hacer campaña con fotos y videos al lado de Fajardo y Marulanda, hasta que se conoció su posición a favor de la pena de muerte cuando la semana pasada apareció en la Plaza de Bolívar con pancartas promoviendo la pena de muerte.

Marulanda nos dijo que lo respaldó inicialmente porque le gustó su hoja de vida como abogado, pero que cuando estalló la polémica lo despachó con un mensaje de WhatsApp diciéndole que ya no contaba con su apoyo.

Sanguino, a su vez, pidió que le quitaran el aval, y el partido ya comenzó ese trámite ante el Consejo Nacional Electoral, pero aún no es claro si lo logre.

Roncancio considera que no es posible mientras no le comprueben que tiene un impedimento legal para ser candidato. Y que su propuesta para promover la pena nació en una petición de la gente. “La vida es sagrada para quienes sigan la ley”, es lo que piensa.

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