Por Carlos Hernández Osorio · 10 de Enero de 2018

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La U, que llegó a ser el partido más fuerte en la Cámara por Bogotá con siete representantes en 2010, corre el riesgo de quedarse sin ninguno después de que su mayor elector en la ciudad, Carlos Correa, decidió no aspirar a la reelección, según él, porque no le dieron la cabeza de lista.

Así pierde ese partido una de las pocas maquinarias fuertes que le quedan y abre la posibilidad de no alcanzar el umbral en la capital, como presagio de la caída que puede sufrir ese partido en las elecciones de marzo en todo el país en medio del ocaso de la era Santos, su líder natural.

La salida de Correa

El representante Carlos Correa es hijo del exconcejal Severo Correa, que fue uno de los cacaos de Bogotá al mantener su curul en el cabildo por 25 años.

 

De él deriva su capital político, que lo ha mantenido en la Cámara por dos periodos y hace cuatro años lo convirtió en el representante más votado del partido con 25.100 votos.

Por eso y porque considera que ha hecho un buen trabajo en el Congreso le pidió a Aurelio Iragorri, el director del partido, ser cabeza de lista en las próximas legislativas, pero no se la dieron.

“Le dije que si tenía a una persona con reconocimiento y que uno objetivamente dijera que no tenía con qué competirle, con mucha gallardía aceptaba, pero eso no pasó”, le dijo a La Silla Cachaca.

La cabeza de lista se la dieron a Gina Liliam Potes Aguirre, reconocida por haber sido víctima de ataques con ácido y que hace ocho años abrió una fundación para ayudar a mujeres en su misma condición.

Ella no sólo es una apuesta de Iragorri por tener en un puesto tan simbólico a alguien que pueda mover opinión y no sólo maquinaria. También está ahí porque es la fórmula en Bogotá del senador valluno Roosvelt Rodríguez, uno de los herederos de la exsenadora y hoy gobernadora del Valle Dilian Francisca Toro, que para 2018 busca expandir su grupo político más allá de su departamento, como lo contó La Silla Pacífico.

Potes nos contó que conoció a Rodríguez en el trámite de la ley que endurece los castigos contra los autores de ataques con ácido, ya que él fue ponente.

La Silla Cachaca llamó y le dejó un mensaje a Iragorri, pero hasta el cierre de esta historia no había contestado.

El hecho es que ni Correa ni los cuatro concejales de La U en Bogotá, ni un edil de ese partido al que consultamos sabían quién era Potes antes de que la incluyeran en la lista.

Y el hecho de que le hayan dado la cabeza a alguien con esa falta de conocimiento entre los que mueven los votos ha hecho crecer las molestias internas, al punto que el representante Correa decidió irse, aunque él agrega que también lo hizo porque además de que ya lleva dos periodos y ve la posibilidad de buscar otros rumbos, en general la lista es muy débil.

Dos fuentes del partido nos dijeron, por aparte, que entre las razones también está que los Correa decidieron irse, por debajo de cuerda, para Cambio Radical, pero al menos Carlos y su hermano Ricardo, que es concejal, lo negaron. “Lo que pasó fue que a mi papá (Severo Correa) le ofrecieron ser candidato a la Cámara por Cambio, pero él dijo que ya estaba demasiado viejo para eso”, nos dijo Carlos.

La salida de esa casa, de todas formas, debilita aún más una lista que desde un principio pintó débil.

La incertidumbre de los votos

Hace cuatro años La U fue el cuarto partido más votado a la Cámara por Bogotá con 160 mil votos, y además de Correa y Efraín Torres (el otro representante que salió elegido), tenía una base de 8 concejales y 44 ediles.

Ya venía en declive tras la desbandada de su antigua fuerza uribista hacia el Centro Democrático.

Hoy sólo cuenta con 4 concejales y 22 ediles, a lo que se suma la salida de Correa.

Por eso, el único representante que aspirará a la reelección y parece tener maquinaria para pelear la curul es Torres, que en 2014 obtuvo 23 mil votos y trabaja en llave con el senador Armando Benedetti.

Pero de todas formas necesita el impulso de los votos que, en conjunto, tenga la lista, y como Correa no le endosará sus 25 mil apoyos a ningún candidato del partido a la Cámara (a Senado le trabajarán a Hernán Penagos), la lista perderá más empuje del que se tenía previsto, además porque no tiene a nadie con una maquinaria tan fuerte.

Desde un comienzo, como lo contó La Silla Cachaca, tuvieron problemas para conseguir candidatos porque posibles aspirantes no querían quedar ligados a un partido que ha estado vinculado al carrusel de la contratación, por un lado, y que viene de capa caída electoral en la ciudad, por otro.

Por eso hubo opciones que se fueron para otros partidos. Es el caso de Wilson Gómez, un exrepresentante de ese partido que en su momento tuvo el respaldo de Hipólito Moreno y se quemó hace cuatro años con 17 mil votos y fue la tercera votación. Ahora se reencauchará en el Partido Conservador.

Entre los nombres con algún reconocimiento en la lista, pero cuya votación es incierta, están el exrepresentante y exconcejal liberal Francisco Pareja, que se quemó hace cuatro años en la misma lista con 11 mil 400 votos. También, Jairo Calderón, un exconcejal de Usme que en 2010 se lanzó a la Presidencia por Apertura Liberal, y fue reconocido sobre todo por ser el candidato que tenía como bandera reabrir las empresas pirámides del extraditado David Murcia Guzmán (DMG).

Aparecen también Hugo Ospina, líder de taxistas; Mauricio Fernando Solano Sánchez, exgerente del Fondo de Vigilancia de Samuel Moreno e imputado por la Fiscalía el año pasado por las presuntas irregularidades en la construcción del comando de la Policía); y Luis Fernando Ibáñez Pereira, reconocido por promover carreras de motos.

“La lista está floja y eso indica que en Bogotá el partido está débil”, nos dijo el concejal David Ballén. “Hay que hacer un esfuerzo muy duro para sacar una credencial en La U, pero si la lista no está fuerte, ¿para qué se va a presentar la gente que tiene votos? Así no creo que logremos el umbral”, nos dijo otro concejal que pidió reserva porque prefiere que no lo identifiquen hablando así del partido.

En medio de ese pesimismo, y de la incertidumbre, el otrora partido fuerte de Bogotá (cuando su líder todavía era Álvaro Uribe) se mete en la campaña con el riesgo de languidecer aún más o incluso de perder su representación en la Cámara por la ciudad.

Comentarios (1)

Carlos ernesto agamez

12 de Enero

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