Por Juan Pablo Pérez B. · 06 de Septiembre de 2017

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Dos cosas hicieron que Ignacio de Guzmán fuera la persona encargada de la logística de la visita del Papa Francisco en Bogotá: su cercanía con los jesuitas y la confianza que tiene en él Enrique Peñalosa.

En la primera alcaldía de Peñalosa, De Guzmán fue el encargado de darle vida a Transmilenio y todas las fuentes con las que hablamos lo destacan como una persona que sabe gerenciar y producir resultados.

En la de ahora, es el gerente de Ciudad Río, el proyecto más ambicioso de Peñalosa, que pretende integrar el río Bogotá con el resto de la ciudad, y una de las personas que le habla al oído al Alcalde.

Ahora, además, le fue encargado la coordinación de la visita del Papa a la capital, un evento en el que los ojos del mundo estarán puestos sobre Bogotá y que se espera que sea visto por más de 160 millones de personas.

Entre sus tareas está, entre otras cosas, coordinar a las diferentes instituciones del Distrito (como el Idrd, el Idipron, la Orquesta Filarmónica y las Secretarías de Salud, Movilidad, Seguridad, Gobierno e Integración Social) para que el evento se desarrolle sin ningún percance.

Como este jueves puede ser uno de los días de este siglo con más gente en la calle de Bogotá (el distrito calcula que estarán unos 600 mil solo en la misa en el parque Simón Bolívar , mientras que para recibir a una triunfadora Selección Colombia salen unos 100 mil) el desafío para que ese día no sea un caos será grande.

Entre jesuitas

Gran parte de la vida de Ignacio de Guzmán ha girado en torno a la Compañía de Jesús.

Aunque estudió derecho, se especializó en derecho, hizo una maestría en ciencia política y un doctorado en derecho en la Universidad Javeriana, sus primeros estudios fueron en un seminario jesuita para convertirse en sacerdote.

Luego, de la mano del padre jesuita Adán Londoño, trabajó a mediados de los ochenta en la organización empresarial de los jesuitas, en la reestructuración de la Caja Social de Ahorros, que ahora se llama Banco Caja Social.

Este banco hace parte de la Fundación Social que fue fundada en 1911, con el nombre de Círculo de Obreros, por el padre José María Campoamor, con el objetivo de reinvertir sus utilidades en proyectos de emprendimiento para darle a los más pobres las herramientas necesarias para superar la pobreza.

De Guzmán fue el empresario que ayudó al padre Londoño a pensar este modelo de un banco con ‘sentido social’ que encaja perfectamente con los ideales jesuitas.

“Si hay alguien que encarne la Doctrina Social de la Iglesia es Ignacio de Guzmán”, nos dijo una persona que conoce muy bien a de Guzmán y que no quiso ser citada para no sonar adulándolo.

De ese experimento social, De Guzmán saltó a otros estrictamente capitalistas como gestionar la compra del Banco de Bogotá a la Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo y ayudar a crear, en 1993, las Zonas Francas en Bogotá, Cali y Cartagena.

El nacimiento de Transmilenio

La experiencia con el papá de Peñalosa en las zonas francas y un trabajo previo con el alcalde cuando era el director del Instituto Colombiano de Ahorro y Vivienda (Incavi), le sirvieron para que Peñalosa lo escogiera para liderar su proyecto bandera de Transmilenio.

Su labor fue dirigir al equipo de consultorías externas, montar el plan de negocios, coordinar a las diferentes entidades distritales y estatales involucradas y motivar a las pequeñas empresas de buses privados a que se metieran en el negocio.  

“Fue la cabeza del proyecto”, dice el ex gerente de Transmilenio Edgar Sandoval.

Finalmente, tras dos años de trabajo, el 18 de diciembre del 2000, Peñalosa se quitó la barba como había prometido que lo haría cuando se inaugurara el sistema y Transmilenio empezó a andar.

De Guzmán decidió quedarse un año más, en la Alcaldía de Antanas Mockus, con quien ya había trabajado en la campaña de Sanín, para asegurar la consolidación del sistema.  

A finales del 2001, renunció para gerenciar la segunda campaña de su amiga de universidad Noemí Sanín a la Presidencia. Ya había sido gerente de la primera, en 1997, cuando fue el fenómeno electoral del momento.

Akiris y la nueva alcaldía de Peñalosa

Mientras la campaña en la que Sanín quedaría en cuarto lugar -detrás de Álvaro Uribe, Horacio Serpa y Luis Eduardo Garzón- apenas arrancaba, De Guzmán creó Akiris, una empresa de consultoría en la transformación de sistemas de transporte, de telecomunicaciones, de seguros, de salud y financieros.

A lo largo de estos 16 años, la empresa ha asesorado a varias ciudades -como Cali, Santiago de Chile, Managua y Pereira- en la creación de sistemas BRT, el modelo de buses tipo Transmilenio.

También asesoró al Institute for Transport Develpment Policy (Itdp) -la organización sin ánimo de lucro que se encarga de promocionar  sistemas BRT alrededor del mundo y de la cual Peñalosa fue presidente en 2009- en la elaboración de una guía para la construcción de sistemas BRT.

Estos años de trabajo juntos ayudó a que Peñalosa volviera a nombrar a de Guzmán en su segunda alcaldía. Esta vez como gerente del proyecto Ciudad Río, que busca integrar a la ciudad con el río Bogotá y que, si algún día se hace como lo ha prometido Peñalosa, le cambiaría la cara a la ciudad..

Pero, como nos contaron cuatro fuentes con las que hablamos, la influencia de de Guzmán va más allá de estructurar este proyecto. Según coincidieron, De Guzmán es de las pocas personas que es capaz de llevarle la contraria al Alcalde en público y de que él lo escuche.

“De Guzmán aconseja a Peñalosa en todo. El alcalde confía mucho en él por los resultados que ha mostrado”, nos dijo un ex funcionario de alto cargo en el Distrito. Además, no le gusta figurar. Muestra de ello es que nos dijo que no hablaba con nosotros porque no quería un artículo sobre él.

Un ejemplo de su influencia en la Alcaldía es que a pesar de que el proyecto Ciudad Río no tiene una relación directa con el metro, Peñalosa lo nombró como delegado suyo para ser uno de los tres miembros del distrito en el comité encargado de elegir la firma que hará los estudios del metro, el megaproyecto de la ciudad.

Por eso, no es de sorprender que Peñalosa también le haya encargado organizar la visita del Papa Francisco a Bogotá, pues es un momento en el que la capital estará en los ojos de todo el mundo y en el que su imagen estará en juego. Su experiencia de trabajo con la comunidad jesuita fue la cereza que adorna al pastel.

Comentarios (3)

DIDUNDI

06 de Septiembre

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Borramos los comentarios de Didundi porque no tenían que ver con el artículo, y la idea de este foro es discutir los artículos.
Juanita

Borramos los comentarios de Didundi porque no tenían que ver con el artículo, y la idea de este foro es discutir los artículos.
Juanita

Andres Felipe Garcia Rovira

06 de Septiembre

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Ignacio Guzman es de la entraña de Peñalosa, tanto como para cometer sus mismas estupideces, solo un genio despilfarrador se le ocurriria gastar pla...+ ver más

Ignacio Guzman es de la entraña de Peñalosa, tanto como para cometer sus mismas estupideces, solo un genio despilfarrador se le ocurriria gastar plata en el portal de suba, teniendo dos grandes superficies que se lo hubieran hecho gratis, si hubiera ubicado el desarrollo en el portal, creo que por personajes tan nefastos como él, es que le quedo la fama de que se robo los bolardos

GMolano

07 de Septiembre

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Cuando se menciono que el iba a gerenciar la visita del Papa. La sensacion que me dejo es que hasta en eso Peñalosa esta extraviado. La ciudad&n...+ ver más

Cuando se menciono que el iba a gerenciar la visita del Papa. La sensacion que me dejo es que hasta en eso Peñalosa esta extraviado. La ciudad sabe como mantener sus conflictos vivitos, inclusive despues de ir a misa. La tinta de los abogados se esta acabando, cuando Francisco se monte en su avion de regreso ya se tendra pistas de cuando va a ser la revocatoria.

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