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Por Carlos Hernández Osorio · 05 de Agosto de 2018

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Por fuera de las sesiones, un tema que se comenta mucho en el Concejo de Bogotá por estos días es la probable renuncia del Secretario de Gobierno, Miguel Uribe Turbay, para lanzarse a la Alcaldía el año entrante.

A La Silla Cachaca se lo dijeron cinco concejales de partidos diferentes, mientras que otras tres fuentes cercanas a la administración nos aseguraron que, efectivamente, él contempla esa posibilidad. A Uribe lo consultamos el viernes en la tarde, pero anoche al cierre de esta historia no nos había respondido.

Tiene plazo para renunciar, en todo caso, hasta el 26 de octubre, cuando se vence el plazo para que los funcionarios que se quieren lanzar a alcaldías y gobernaciones se vayan de sus cargos sin quedar inhabilitados. (Muchos lo hicieron en julio con la idea de que la ley preveía que era un año antes de la inscripción, pero recientemente el Consejo de Estado aclaró que el plazo es hasta un año antes de la elección).

 

Las opciones

Si Uribe se decide, engrosará el ramillete de precandidatos de centroderecha del que los partidos de esa tendencia esperan sacar un solo aspirante, con la idea de enfrentar al candidato de la centroizquierda, que llegará fortalecida tras unos resultados positivos en las legislativas y luego de los primeros lugares que en Bogotá ocuparon Gustavo Petro y Sergio Fajardo en las presidenciales.

Habría al menos dos opciones para él, nos dijeron dos concejales por aparte: buscar la candidatura del Partido Liberal, por el que fue concejal, para luego ir a una consulta interpartidista con los aspirantes del Centro Democrático y Cambio Radical, y quizás uno que saquen los conservadores.

En el papel, dentro del liberalismo Uribe tendría la ventaja de su cercanía con Simón Gaviria, que impulsó su candidatura al Concejo en 2011 y es hijo del expresidente César Gaviria, que tiene la última palabra para otorgar avales en ese partido.

Otra opción es participar en una consulta del Centro Democrático, ya que su padre, Miguel Uribe Londoño, puede servirle como vaso comunicante con ese partido porque milita en el uribismo. “Esa es una posibilidad”, admite un concejal de esa bancada.

Allí se mediría con los concejales Diego Molano y Ángela Garzón, que también quieren aspirar.

En cualquier caso, Uribe sería la cara más peñalosista en la campaña, por lo menos entre los nombres que se conocen hasta ahora, y quien, por provenir de las entrañas de esa administración, podría defender con menos matices la necesidad de mantener las políticas del alcalde Enrique Peñalosa.

Más allá del riesgo que eso entraña debido a la alta impopularidad de Peñalosa, Uribe tiene la ventaja de que como Secretario de Gobierno ha ganado reconocimiento por haber recorrido los barrios y oficiar muchas veces como vocero de temas duros, ya que mientras Peñalosa ha dado las declaraciones de rigor, ha sido él quien, incluso en debates en televisión, se ha presentado como la voz oficial para temas tan técnicos como la construcción del metro elevado, de la troncal de Transmilenio por la Séptima y, en su momento, de la venta de la ETB (hoy suspendida).

Sabe, además, de política menuda, y eso ha quedado en evidencia con la fortaleza que aún mantiene la coalición peñalosista en el Concejo, que más allá de hundir los proyectos de valorización y de aumento de tarifas de parqueo, sigue, por ahora, firme sin mayores problemas. “Eso funciona es por él”, nos dijo un concejal.

Sin embargo, no tiene el camino despejado.

Su cercanía con la casa Gaviria sería una ventaja siempre y cuando Simón no se lance, pues hay quienes lo ponen en el sonajero de posibles aspirantes y tendría la primera opción.

Algo similar ocurriría si el exministro David Luna salta al ruedo, dado que también hace parte del “combo” del que viene Uribe, con la ventaja de que tiene mayor experiencia.

Su juventud (tiene 32 años) también le puede jugar en contra. “Necesitamos algo más potente para enfrentar a Antonio Navarro” (que ya fue Alcalde de Pasto, Gobernador de Nariño, Secretario de Gobierno, Ministro de Salud y congresista), nos dijo un político liberal de Bogotá, asumiendo que el candidato de la centroizquierda será el exsenador verde (de ese partido también suena la exsenadora Claudia López).

El joven secretario todavía tiene varias semanas para deshojar la margarita.

CONTEXTO

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