Por Carlos Hernández Osorio · 12 de Diciembre de 2017

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Después de la inscripción de listas al Congreso que terminó ayer, el Partido Liberal en Bogotá se quedó, al menos por ahora, sin la participación de los dos representantes a la Cámara que tiene actualmente y que buscaban la reelección: Clara Rojas y Andrés Felipe Villamizar, que a última hora decidieron no inscribirse protestando por la forma como el expresidente César Gaviria decidió ordenar la lista.

Detrás de eso, hay un pulso por la cabeza de lista, que finalmente la dio el jefe del partido, César Gaviria, a Juan Carlos Losada (la fórmula en Bogotá de Mauricio Gómez, que será cabeza de lista al Senado), a pesar de que buena parte de los aspirantes de ese partido, incluida Clara Rojas, contaban con que fuera ella.

Y el temor es que ahora ese partido, al menos, no conserve sus tres curules en Bogotá.

El choque

La tormenta comenzó el fin de semana, cuando Rojas se dio cuenta por Twitter de que no ocuparía el número 1 y recordó que el propio Gaviria se lo había prometido.

 

A La Silla Cachaca le dijo: “Me tomó por sorpresa porque en mi sentir había hecho méritos más que suficientes para encabezar, no solo por la votación (24.500 votos), sino por el trabajo legislativo que he adelantado”.

Otras dos fuentes del partido nos dijeron que ella fue respaldada por otros candidatos como Samir Abisambra, Germán García Zacipa y Villamizar. “Eso le convenía a la lista no solo por su trabajo, sino porque es una representante de las víctimas, es mujer y, a diferencia del resto, no es una candidata de maquinaria sino de opinión”, nos dijo otra fuente del partido que pidió no ser citada.

Además, es actual representante, distinto a Losada que aunque fue elegido en 2014, el Consejo de Estado anuló su elección porque le habían puesto más votos de los que había sacado. Por eso entró Villamizar, que era el siguiente en la lista.

Sin embargo, Losada, que había sido cercano a Rojas cuando fueron compañeros en el Congreso, nos dijo que reclamó la cabeza de lista por su trabajo en favor de la paz y de la victoriosa campaña de Humberto De La Calle en la reciente consulta liberal. Especialmente porque fue uno de los líderes de la iniciativa Acuerdo Ya, que movilizó jóvenes para pedir el cumplimiento de los acuerdos de La Habana después de que ganó el No en el plebiscito en octubre de 2016.

La Silla supo por otra fuente del partido que Gaviria sólo había condicionado el número 1 de Rojas a que entrara “alguien extraordinario”, como Lucho Garzón, que sonó en algún momento, pero finalmente no aceptó.

Clara nos dijo que nunca escuchó eso, pero que, en todo caso, no se sintió bien tratada. “Me hubiera gustado que el Presidente nos hubiera reunido a todos los miembros de la lista, no solo para conocernos entre nosotros, sino para manifestarnos las razones que lo llevaron a tomar su decisión, para comprometernos a todos a jugar limpio y respetar los topes. No creo que sea mucho pedir que se nos trate como personas”.

La principal queja de Villamizar,  de hecho, fue que hasta el último momento no sabía ni en qué número iba a quedar ni quiénes serían sus compañeros de lista.

Rojas, de todas formas, anunció que esperará hasta el próximo lunes, la fecha límite para hacer cambios en las listas, para definir si finalmente se mete en la carrera. Villamizar, en cambio, ya anunció que no va.

Aunque en una lista abierta el orden de los candidatos no importa porque los electores pueden votar por cualquiera, el pulso tiene sentido porque ser cabeza de lista da visibildiad política (es el mensaje de los partidos quieren enviar sobre sus apuestas programáticas e ideológicas y maja prensa) y la gente lo encuentra más rápido a la hora de votar.

"El que lo tenga tiene ganados, de entrada, 2 mil votos", nos dijo un candidato de la lista liberal. Y eso puede hacer la diferencia en una lista en la que había unos seis candidatos con un caudal electoral similar para luchar por unas tres curules.

Los mensaje y los posibles efectos

Dejar a Losada como cabeza de lista envía varios mensajes.

Uno es que Gaviria se la jugó por una figura joven, que no sólo tiene maquinaria (lo respalda su tía, la concejal María Victoria Vargas) sino opinión porque es un reconocido animalista que en lo poco que estuvo en el Congreso logró impulsar la ley contra el maltrato animal y por su trabajo en temas de paz.

Pero también dejó en el aire la sensación de que Gaviria terminó decidiendo en función de su pelea con el exministro Juan Fernando Cristo, que después de perder la consulta liberal con De la Calle ha pedido que se retire de la jefatura del Partido Liberal: Losada fue una de las fichas de De la Calle en Bogotá para la consulta mientras Rojas respaldó a Cristo.

Además, perjudicó a Olga Lucía Velásquez, la representante por Bogotá que quiere saltar al Senado y ha sido aliada de Cristo, porque una de sus dos fórmulas en la ciudad era Clara.

La salida de Villamizar, por otra parte, también es simbólica porque era la fórmula en la ciudad de Andrés Cristo, hermano del exministro del Interior. Y por eso, más allá de si tienen la razón dos fuentes liberales que dicen que fue una salida decorosa tras su distancia de la casa Serpa, con los que se lanzó en 2014, y de la propia Velásquez, con quien no logró concretar un acuerdo para 2018.

Gaviria, por otra parte, le asignó el 118, el último número de la lista, que es también es más fácil de buscar, a Darío Fernando Cepeda, la fórmula en Bogotá del cordobés Fabio Amín, que como Mauricio Gómez salta de la Cámara al Senado y es cercano a la casa Gaviria.

El riesgo ahora es que sin los votos de Rojas y de Villamizar los liberales no alcancen a mantener sus tres curules en la Cámara por Bogotá. Esto debido a que ambos tienen votación propia y a que la negativa de Juan Manuel Galán de ir a Senado también puede afectar el resultado electoral.

El próximo lunes, cuando termine el plazo para hacer cambios, se sabrá si finalmente el remezón que hoy se siente en las toldas liberales cachacas deja las cosas como están o se dan cambios de última hora.

Nota del editor: Una semana después de publicada esta historia, la representante Clara Rojas finalmente se inscribió para aspirar a la reelección, aunque no como cabeza de lista, sino en el segundo lugar.

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LSV: no deberían ustedes empezar a reportar  sobre la misoginia del gavirismo?

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