Por Carlos Hernández Osorio · 13 de Octubre de 2017

1832

1

Con la decisión de suspender el miércoles la operación de los buses de Suma (empresa encargada de mover la mitad del SITP en Ciudad Bolívar), el alcalde Enrique Peñalosa le mostró los dientes a los transportadores justo después de que ellos criticaron que él haya hecho muy poco por sacar el sistema de la crisis.

Sin embargo, el efecto puede ser contrario al que buscaba, no solo porque los usuarios le echaron la culpa del caos, sino porque esas empresas pueden radicalizar sus posiciones de ahora en adelante.

Efecto búmeran

Transmilenio alegó razones técnicas para suspender a Suma porque ésta dejó vencer las pólizas que debe tener al día, como las de accidentes y de pagos a los empleados. Es decir, presentó en principio una decisión responsable con los pasajeros, algo que nunca negó la empresa.

 

Pero como esto ocurrió cuando están instaladas las mesas en las que el Distrito y los operadores tratan de renegociar los contratos de concesión del SITP,  y después de que esas empresas advirtieron que si Peñalosa no se movía podían parar en diciembre, una fuente de los transportadores le explicó a La Silla Cachaca que leyeron la suspensión como una advertencia de que puede apretarlos si fallan, e incluso dejarlos en evidencia.

Además de ese posible costo en una negociación muy delicada, Peñalosa asumió un costo ante la opinión.

Eso porque su exhibición de poder desembocó en un caos en Ciudad Bolívar, donde el SITP mueve a diario unos 165 mil pasajeros. Por más que Transmilenio (cuya gerente, Alexandra Rojas, fue la encargada de suspender a Suma) intentó poner en marcha un plan de contingencia con buses de otros concesionarios del SITP y algunos buses viejos (del llamado SITP provisional), miles de personas terminaron viajando en camiones o caminando ante la falta de transporte.

La Personería, de hecho, abrió una indagación preliminar contra Rojas porque considera que improvisó.

Y como la afectada fue Ciudad Bolívar, una localidad de clase baja en donde se cuajó el “Paro del sur” de hace dos semanas,  que se convirtió en una movilización por la revocatoria de Peñalosa, su decisión encaja en la imagen que explotan sus opositores de que es un alcalde para “los ricos del norte”.

Por eso Peñalosa terminó perdiendo, además de que comenzó a correr más riesgos con los transportadores, de los que depende.

La unión de viejos enemigos

Que fuera Suma el operador sancionado le añadió un ingrediente particular a la discusión entre Peñalosa y los operadores del SITP, ya que el presidente de la junta directiva de esa empresa (y uno de sus principales dueños), Víctor Raúl Martínez, fue quien asumió la vocería de las siete empresas hace dos semanas, cuando salieron a criticar al Alcalde por la falta de soluciones a la crisis.

“Es muy posible que esto tenga una relación directa con la vocería que él asumió”, les dijo a varios medios el gerente de Suma, Eduardo Tovar.

Exista o no esa motivación (la Alcaldía solo argumentó razones técnicas) con esta crisis subió el tono de un debate que hasta hace dos semanas estaba confinado a mesas de trabajo.

Con un reto mayor para Peñalosa: que esas empresas comenzaron a unirse más de lo usual para convertirse en una contraparte más fuerte.

“Para la época de la licitación del SITP (2009-2010), 69 empresas grandes competimos por las concesiones y solo ganamos nueve. Esa fue una pelea muy dura, un ejemplo de lo que usted puede llamar capitalismo salvaje porque cada quien peleó como pudo por quedarse con un contrato”, le explicó el propietario de un operador a La Silla Cachaca. “Hoy solo quedamos siete (dos ya están en liquidación). Somos siete enemigos viviendo en la misma casa. Pero con lo que está pasando olvidamos que en el pasado nos pusimos zancadillas, y nos hemos unido más”.

Como las diferencias entre ellos han sido notorias durante la negociación con el Distrito, una fuente de este lado que los conoce y pidió no ser citada, nos dijo que no cree que esa unidad dure mucho.

Sin embargo, al menos el miércoles mostraron la fuerza como gremio de dos maneras.

Primero, Transmilenio no encontró el apoyo que esperaba para apoyar el plan de contingencia. Aunque al final del día la Alcaldía agradeció a Este es mi bus, Consorcio Express y Gmóvil haber puesto buses, La Silla Cachaca conoció que solo el primero accedió a hacerlo desde por la mañana, y los otros dos pusieron sus carros en la tarde, cuando la crisis ya había estallado.

Segundo, porque las siete empresas volvieron a acudir a los medios para difundir un comunicado conjunto criticando la decisión de Transmilenio contra Suma y echándole la culpa de la crisis al Distrito.

Un futuro incierto

A mediano plazo esos son síntomas de que las posiciones de los operadores en la mesa de diálogo con el Distrito pueden radicalizarse y, así, hacer más difícil llegar a un acuerdo.

El miércoles, de hecho, Suma consiguió a mitad de la tarde las pólizas, pero solo las presentó en la noche, con lo que demoró la solución de la crisis y la Administración sintió que no estaban ayudando a bajar la tensión.

A pesar de ese distanciamiento, la Alcaldía mantiene el propósito de lograr un acuerdo en diciembre, el plazo que pusieron las empresas, porque permitiría parar las demandas que éstas pusieron en tribunales de arbitramento argumentando que el Distrito ha incumplido los contratos.

Pero unos concesionarios envalentonados podrían apostarle a dilatar las negociaciones para dejar que los tribunales decidan primero, y así apostarle a ganar los pleitos y a que la Alcaldía tenga que pagarles indemnizaciones de cientos de miles de millones de pesos antes que cerrar un trato. Ese es un temor de la administración, le dijo a La Silla una fuente del Distrito que conoce el proceso de cerca.

Por eso, aunque Peñalosa demostró su poder frente a los transportadores sacando temporalmente a uno del camino, estos demostraron que tienen cómo voltear la torta contra él. Y que en medio de esa puja creciente, los que terminen afectados, como siempre, sean los usuarios.

Comentarios (1)

Christian Hernandez Amaya

13 de Octubre

0 Seguidores

No se sabe si fue una accion de Peñalosa para mostrar fuerza pero quedó la i...+ ver más

No se sabe si fue una accion de Peñalosa para mostrar fuerza pero quedó la impresion de que Transmilenio y su gerente no se dieron cuenta de lo que se venia. El aviso de que el servicio se interrumpia se dió pero nisiquiera alcanzaron a ser 12 horas antes de que empezara el desastre y no pasaron 24 horas de que se reestableciera. De ser premeditado no se entiende que queria demostrar

CONTEXTO

Las historias más vistas en La Silla Vacia