Por Carlos Hernández Osorio · 08 de Septiembre de 2017

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Esta semana, el Tribunal de Cundinamarca concluyó que el comité que presentó las firmas para revocar a Enrique Peñalosa ya hizo lo que le correspondía, y por eso le ordenó a la Registraduría certificar que ese grupo cumplió los requisitos para que se convoque el referendo en el que se definirá si el Alcalde de Bogotá se queda o se va.

Sin embargo, la revocatoria, que los promotores pensaban dejar lista a mitad de año, seguirá enredada por trámites legales y burocráticos. Y esa demora que consideran injustificada los llevará a movilizarse en las calles para presionar el llamado a las urnas.

Lo que seguirá aplazando el proceso

El fallo del Tribunal es sobre una acción de cumplimiento que interpuso Giovanny Flórez, un abogado que no hace parte del equipo jurídico de los revocadores ni está metido de lleno en la campaña contra Peñalosa, pero nos dijo que conoce al exalcalde Gustavo Petro (que respalda la revocatoria) desde hace casi 20 años y fue contratista en su administración en Bomberos, el Fondo de Vigilancia y el Instituto de Participación y Acción Comunal.

Los magistrados acogieron sus argumentos, según los cuales la Registraduría se ha demorado más de lo permitido por la ley para certificar que el comité ya cumplió los requisitos que le exige. Esto es, presentar las firmas y su contabilidad. Por eso, el Tribunal le ordena a esa entidad emitir en 10 días un documento en el que diga que ya fueron cumplidos esos trámites, lo que implicaría que en dos meses (hacia noviembre) pueda convocar a la gente a las urnas.

Esa decisión generó entusiasmo entre los revocadores, algunos de los cuales lo tomaron como la posibilidad de destrabar el proceso y poder ir a a votar pronto:

La primera razón para que se incumpla el plazo de 10 días es que la Registraduría ya anunció que impugnará el fallo. Por un lado, porque a pesar de haber validado las firmas, está en curso la revisión de esos apoyos a la que tiene derecho la defensa de Peñalosa (que también se demoró para comenzar) y que debe terminar el 15 de septiembre. Como seguramente presentarán objeciones, la Registraduría tiene 10 días hábiles para decir si las acepta o no.

Por otra parte, la Registraduría no acepta el fallo porque la contabilidad del comité, que es el otro requisito, aún no ha sido validada por el Consejo Nacional Electoral (CNE).

 

Y es en el CNE donde el proceso pinta más enredado.

La razón es la siguiente: el Fondo de Financiación Política del CNE ya revisó esas cuentas y le pasó el informe al magistrado Emiliano Rivera (Liberal) para que rinda una ponencia que deben votar los nueve magistrados el próximo miércoles. Rivera le dijo a La Silla Cachaca que el reporte que recibió “da cuenta de unas irregularidades” y por eso radicó una ponencia negativa.

(Gustavo Merchán, el vocero del comité revocador, le dijo a La Silla que en el CNE de manera informal les habían dicho hace meses que la revisión de la contabilidad no había arrojado inconsistencias, pero de eso no hay registro alguno).

En todo caso, si en la sala plena la mayoría del CNE acoge los argumentos del magistrado Rivera, abrirán una investigación contra Gustavo Merchán, el representante del comité revocatorio, lo que haría que en medio de ese proceso esa entidad no le entregue ningún visto bueno a la Registraduría y esta, a su vez, no convoque la revocatoria.

Incluso si la mayoría de magistrados del CNE vota en contra de la ponencia de Rivera porque considera que la contabilidad es correcta, otro magistrado deberá encargarse de presentar una ponencia positiva para someterla de nuevo a votación, y no es claro eso cuánto se demore.

Esta indefinición es lo que mantiene a Peñalosa gobernando sin necesidad de que los partidos que lo apoyan hayan tenido que meterse en una campaña antirrevocatoria, aunque acerca cada vez más un posible referendo en su contra a la campaña de 2018, algo que, como lo ha contado La Silla, no necesariamente le conviene porque la gente estaría más activa políticamente y podría salir a vota más fácil.

La demora, de todas formas, generó en la oposición la necesidad de salir a las calles para presionar el llamado a las urnas.

A la calle

La revocatoria de Peñalosa estuvo constantemente en la agenda política y mediática en el primer semestre de este año, debido a la recolección de firmas en las calles, a los debates en medios de comunicación y universidades, y a que los promotores, finalmente, radicaron 700 mil apoyos de los cuales la Registraduría validó 473 mil, que permiten convocar el referendo.

Eso fue en junio, pero después el proceso perdió visibilidad y velocidad. Siguió en escenarios menos vistosos, como los tribunales (la estrategia de defensa de Peñalosa ha sido esencialmente judicial) y en el CNE, que al no pronunciarse sobre la contabilidad del comité también generó que la agenda mediática alrededor del tema bajara la intensidad.

Los promotores han cogido otros temas como caballito de batalla, como la oposición al Transmilenio por la Séptima o las dudas que les genera que aún no se sepa a ciencia cierta en qué van los estudios del metro elevado, a pesar de que el Distrito dijo que está próximo a cumplir.

Por eso ya están convocando una movilización para el próximo jueves:

Aunque recientemente algunos sectores que integran la revocatoria han hecho plantones frente a la sede de la Registraduría y del CNE para exigir celeridad, en esta ocasión, según Carlos Carrillo, uno de los impulsores, la idea es convocar a todos los sectores para enviar un mensaje más fuerte.

El antecedente más reciente de una movilización numerosa por la revocatoria es del 10 de mayo, cuando hicieron una marcha de antorchas que terminó en la Plaza de Bolívar. Ahora, agrega Carrillo, están pensando en que esas marchas hagan parte de la estrategia de presión.

En caso de hallar respaldo constante, eso ayudaría a darle calle a la campaña después de la recolección de firmas que terminó hace cuatro meses. (Y para dos precandidatos presidenciales de izquierda como Petro y Jorge Enrique Robledo sería una forma de mantener sus bases activas en Bogotá, la ciudad donde ambos son más fuertes, cuando se adentra más y más la campaña del 2018). “Lo que tumba a Peñalosa son 50 mil personas en la plaza exigiéndole renunciar”, agrega Carrillo, aunque admite que es difícil mantener la gente afuera.

De cómo les salga esa nueva jugada a los revocadores dependerá en buena medida que la revocatoria de Peñalosa vuelva a la agenda mediática y política, mientras el proceso sigue a la espera de definiciones en la Registraduría, el CNE y los tribunales.

Comentarios (2)

Johannes

08 de Septiembre

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Si en Venezuela no han podido sacar a Maduro con argumentos válidos y marchas de cientos de miles de personas seguramente aquí una manada de mamerto...+ ver más

Si en Venezuela no han podido sacar a Maduro con argumentos válidos y marchas de cientos de miles de personas seguramente aquí una manada de mamertos piojosos que sin los contratos ni la maquinaria del distrito no tienen poder de convocatoria (como ya se ha demostrado) van a poder sacar a Peñalosa. Ja!

Christian Hernandez Amaya

08 de Septiembre

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El mensaje claro que tenian que enviar al CNE y a la Registraduria era una contabilidad a prueba de cuestionamientos pero nisiquiera lo intentaron: en...+ ver más

El mensaje claro que tenian que enviar al CNE y a la Registraduria era una contabilidad a prueba de cuestionamientos pero nisiquiera lo intentaron: entregaron un monton de recibos desordenados. Pueden montar marchas y pueden armar todo el show mediatico que quieran pero nadie va a prevaricar por ayudarlos.

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