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Gobierno Duque Ciudadanos de a pie Movimientos Sociales

“Las movilizaciones demuestran que la sociedad está viva”

Por Natalia Arbeláez Jaramillo · 03 de Agosto de 2018

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A una semana de que Santos se despida de Palacio, anunció que dejaba listo el Protocolo de regulación de la protesta social que causó revuelo en los gremios por considerar que incentiva las movilizaciones, aunque como Santos mismo lo señaló, es una recopilación de la normatividad y jurisprudencia existente.

 

El protocolo de entrada choca con la postura del Ministro de Defensa designado que anunció que limitaría la protesta sin ni siquiera haberse posesionado (y sin tener las facultades para regularla pues es un tema de la Ministra del Interior). Y se convertirá en un tema político candente en la medida en que una de las estrategias de la oposición que liderará Gustavo Petro será movilizar a las organizaciones en la calle.

Para entender con una perspectiva histórica el significado de la protesta social en Colombia y las limitaciones o impulso que debería tener en la era del posconflicto, La Silla Académica habló con Roberto González Arana, doctor en historia, director de Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe y profesor del Departamento de Historia de la Universidad del Norte, a propósito del capítulo del que es coautor con Ivonne Morales, también profesora de esa Universidad, llamado “Movimiento obrero y protesta social en Colombia. 1920-1950*”

LSA: Santos publicó un protocolo para regular la protesta social, a la que se han opuesto los gremios por considerar que favorece a los protestantes. Por otro lado, el nuevo MinDefensa dijo que había que reglamentarla ¿cuáles deben ser los límites?

Roberto González: Las movilizaciones demuestran que la sociedad está viva y oxigenan la democracia.

El deseo de regulación responde muchas veces a que suele asociarse protesta con violencia y terrorismo. A quienes protestaban en los 20’s se les decía bolcheviques y ahora se les dice castrochavistas. Es una forma de desestimar un mecanismo a través del cual se han logrado conquistas sociales a lo largo de la historia.

María Emma Wills anota que si las mujeres no se hubieran movilizado de forma constante durante el siglo XX, el derecho al voto y a la paridad en la política no existirían, por citar un ejemplo. Otro es la reducción de la jornada de trabajo a ocho horas.

La Constitución del 91 amplió los mecanismos de participación democrática y su regulación no puede tornarlos inocuos, por lo que se requiere el trámite más riguroso de una ley estatutaria. Porque se incumplió con eso, la Corte tumbó en 2017 las limitaciones a las manifestaciones públicas y al derecho de reunión que se introdujeron en el Código de Policía vía ley ordinaria.

LSA: ¿Cuál es el mensaje político que envía el Ministro de Defensa?

R.G.: Es preocupante que vayamos a tener un Ministro de Defensa que desde Fenalco manifestó muchos reparos al proceso de negociación con las Farc y que ratifica con su declaración de regular la protesta, ir en contravía a lo que justamente el Acuerdo busca ampliar en ese sentido.

Seguramente, va a tener poca tolerancia frente a las manifestaciones de diferentes grupos sociales, como los campesinos reclamantes de tierras o sectores de clase media que se expresen en contra de reformas tributarias que los graven más, mientras se mantienen o amplían las exenciones a grandes grupos empresariales .

No puede ser posible que cuando el Centro Democrático lidera una manifestación social, ésta sea legítima y cuando otros sectores la lideren se convierta “en contra de los intereses de país”.  Eso ya lo vivimos durante las negociaciones del TLC con los Estados Unidos. A los manifestantes opositores se les tildó incluso de “apátridas o amigos del terrorismo” en tiempos de Uribe como presidente.

LSA: En su libro dice que en las primeras décadas del siglo XX el Estado no se opuso a la movilización social pero luego se dio cuenta que podía ser una amenaza y aunque reconoció el derecho a la huelga, lo restringió con métodos soterrados como la creación de sindicatos alternos por parte de la Iglesia e incluso con represión policial ¿estamos en una situación similar cien años después?

R.G.: A comienzos del siglo XX el Estado colombiano fue bastante tolerante con las huelgas y las manifestaciones sociales pues parecían ser hechos aislados. De hecho no existía ni el Partido Socialista Obrero ni el sindicalismo. Pero, en la medida que la clase obrera y campesina se organizó y convirtió la huelga como un mecanismo de presión, la respuesta fue ir cerrando las posibilidades para que estas manifestaciones no tuvieran éxito. Incluso se prohibió varias veces el derecho a huelga o se creo el llamado “estatuto del vago”. Bueno, la masacre de las bananeras fue precisamente un doloroso episodio que evidencia una visión más radical con respecto a las luchas sociales.

Lo que pareciera estar avizorándose, guardadas las proporciones, es que con leyes como la de flexibilización laboral que recortó los pagos a las horas extras o la pretendida “moderación a sus justas porporciones de la protesta” estuvieramos es pos de regresar al pasado. Eso sin contar con los sectores conservaduristas que apoyaron el triunfo de Iván Duque y seguramente tendrán cabida en el nuevo gobierno.  A lo mejor no estamos es sintonizando con “la era Trump”.

LSA: ¿Cómo armonizar los derechos de quienes protestan y quienes no lo hacen que son una mayoría?

R.G.: Como bien lo dijo Humberto de La Calle en una columna reciente, las protestas  buscan reivindicar intereses de una minoría y esto es acorde con cualquier democracia.

Ahora bien, las movilizaciones deben tener un propósito definido para que tengan eco. No se trata de movilizarse sin una meta . En la medida que haya no sólo mayor democracia política sino social, como decía el sociólogo Antonio García Nossa, es decir, mucho más incluyente, las movilizaciones seguramente serán menos frecuentes.

Y deben ser pacíficas. En la normatividad hay unos procedimientos que incluyen unas etapas de negociación previas. Y cuando se ponen en riesgo otros intereses públicos de mayor envergadura el derecho a la protesta podría anteponerse o ceder ante ellos, como se planteó en el caso del paro de Avianca, por ejemplo.

LSA:¿Qué manejo le debe dar Duque a la oposición vía la protesta social?

R.G.: En el Acuerdo de Paz, que es un acuerdo del Estado Colombiano y no del presidente Santos como se quiere presentar a veces, se acordó una mayor participación social en el Congreso y en las calles.

Mal haría este u otro gobierno en restringir las expectativas que hay para una mayor  ampliación de los canales legales que tramiten las demandas sociales.

Las limitaciones a las protestas y la movilización social para evitar los cambios políticos, sociales y económicos que hay que hacer, han demostrado estar asociadas a la violencia en los 40’s y 50’s y, posteriormente, del conflicto armado. Los trabajos del CINEP y de Mauricio Archila son un gran referente para entender las dinámicas sociales en Colombia.

Históricamente se ha querido contener la movilización social con represión y no con reformas sociales que tramiten con mayor éxito los intereses de muy diversos sectores.  Si miramos las regiones más pobres del país por ejemplo, entenderemos mejor por qué los ciudadanos se movilizan o protestan ante la ausencia o el histórico abandono del Estado.

A mi juicio, en lo que debería estar pensando entonces el nuevo gobierno no es precisamente en cómo modelar o limitar la protesta social sino en construir un modelo de país más incluyente y menos inequitativo. Claro, con el modelo neoliberal que identifica al nuevo Ministro de Hacienda para quien el salario mínimo es muy elevado en Colombia, esto parece ser una utopía. Nos movemos más bien en lo que el nobel Amartya Senn le llama el modelo de “sangre sudor y lágrimas”. En este, se presume debemos sacrificarnos todo el tiempo, “ajustarnos el cinturón” para un futuro mejor que parece nunca llegar a Colombia.

Las limitaciones a las protestas y la movilización social para evitar los cambios políticos, sociales y económicos que hay que hacer, han demostrado estar asociadas a la violencia en los 40’s y 50’s y, posteriormente, del conflicto armado.

Roberto González

LSA:¿Con Uribe y Petro como senadores ¿cree que el Congreso más que un escenario donde se resuelven las disputas políticas va a ser uno para llamar a que esa disputa se traslade a las calles?

R.G.: Este 6 de agosto, José Obdulio Gaviria convocó a un cacerolazo contra “el infame” de Santos. Por el otro lado, la izquierda está llamando a una movilización social el 7 de agosto, en apoyo a la paz y en protesta por los asesinatos de líderes.   

Eso muestra la polarización. Sin embargo, creo que la situación es diferente a la que se dio durante el gobierno de Santos.

En la oposición que lideró el Centro Democrático primaron los intereses partidistas y de cálculo político, lo que se vio claramente con el plebiscito, no se reconoció ningún avance del gobierno de Santos en materia económica o política por el hecho de que no fue a imagen y semejanza del modelo de país de ese partido.

Uno esperaría de la oposición que se conformará en el Congreso, una postura más constructiva. En desacuerdo con aquello que riña con la implementación de los acuerdos de paz pero apoyando lo que favorezca los intereses del país.  

LSA: ¿Eso será posible con el liderazgo de Petro?

R.G.: Las personalidades son parecidas. Uribe y Petro son líderes con un gran caudal electoral y unas posiciones bastante radicales. Ellos me recuerdan un libro reciente de Jorge Ramírez Giraldo “Populistas a la colombiana”.

Sin embargo, dado que Duque no tiene mucho margen de maniobra para modificar el Acuerdo por sus efectos constitucionales, los desacuerdos no deberían ser tan grandes en esa materia.

Donde los puede haber es en la cercanía que podría tener el gobierno de Duque con el de Trump.

LSA:¿Por qué lo dice?

R.G.: Sin decir que Santos no fue también un aliado fuerte de Estados Unidos, mostró una autonomía relativa cuando, por ejemplo, en la Cumbre de las Américas en Cartagena manifestó estar de acuerdo con la nueva política antidrogas promovida por varios expresidentes como César Gaviria, Vicente Fox y Ricardo Lagos, así como, con el levantamiento del bloqueo a Cuba.

Santos fue menos incondicional, si se puede decir. Por el contrario, hay mucha sintonía del Centro Democrático en la lucha antidrogas de Trump, por ejemplo. Para no mencionar que Uribe le ofreció el territorio colombiano a Estados Unidos para instalar acá 8 bases militares.

LSA: ¿Cómo puede impactar eso la movilización social?

R.G.: En estas elecciones, la izquierda despertó un sentimiento nacionalista que se refleja, por ejemplo, en la preocupación por la protección del medio ambiente y los derechos de las minorías al que claramente se opone el gobierno de Donald Trump que ha demostrado incluso estar en contra de los emigrantes latinoamericanos con su propuesta del muro para separar Estados Unidos de México.

LSA:Colombia no se ha caracterizado por tener un sentimiento de unidad fuerte ¿eso explica que la movilización social la ejerzan sobre todo las minorías y sectores específicos como los profesores?

R.G.: Francisco Leal Buitrago dice que tenemos una sociedad incivil, es decir,  muy apática.

Creo que hay dos explicaciones para ello. Un sentido de unidad muy débil y una cultura política precaria.

El sentido de unidad nacional y de identidad no es algo inherente, se construye a través del reconocimiento de las raíces,de intereses comunes, de lo que es propio. Somos un país muy fraccionado y de regionalismos.

Por otro lado, los colombianos no han sido educados en función de luchar por sus derechos.

Y se tiene una moral muy elástica. Nos quejamos del corrupto pero al mismo tiempo  se suele afirmar “pero hizo algunas obras” y eso termina siendo suficiente.

Los colombianos no han sido educados en función de luchar por sus derechos.

Roberto González

LSA: En su libro relata cómo en la primera mitad del siglo XX dada la apuesta de modernización capitalista y atracción de inversión extranjera, se reprimió la movilización social, especialmente, el derecho de huelga. ¿Es incompatible la movilización social y el desarrollo económico?

R.G.: Me parece que a la larga se complementan. Bolivia, Ecuador y Chile son ejemplos de países que renegociaron los beneficios de los acuerdo comerciales en sintonía con el deseo de muchos sectores sociales.

El punto es defender por encima de todo los intereses del país de cara al futuro de forma que haya racionalidad en la explotación de nuestros recursos sin que eso signifique una propuesta de nacionalismo a ultranza.  

Las movilizaciones sociales contribuyen a que haya mejores negociaciones, los inversionistas siempre van a estar atraídos con una diversidad de recursos como la que tienen Colombia.

Comentarios (6)

Ronald-T

03 de Agosto

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Es interesante cuando la protesta social es genuina, autentica, viene de las p...+ ver más

Es interesante cuando la protesta social es genuina, autentica, viene de las propias bases, los estudiantes, taxistas, "el tal paro agrario", los maestros, los pilotos, los lgtbi y todo aquel colectivo social que se siente afectado por la sociedad o el Estado. Pero cuando es convocado por políticos ya generan cierta suspicacia, aunque en el fondo sean bien intencionadas

José Saramago ..

04 de Agosto

2 Seguidores

como la revuelta incendiaria que convoco Petro para el 7 de agosto

como la revuelta incendiaria que convoco Petro para el 7 de agosto

Ronald-T

04 de Agosto

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Creo que la entrevistadora pudo sacarle mas jugo al historiador. Nos quedamos...+ ver más

Creo que la entrevistadora pudo sacarle mas jugo al historiador. Nos quedamos en lugares comunes. Por ej, que se confrontara lo qué es y ha sido la protesta social vs lo que es y ha sido la protesta política. Me dirán la milenaria frase de que todo acto humano es político, pero ese campo puede aportar elementos para llegar a algunas precisiones..

Natalia Arbeláez Jaramillo

04 de Agosto

11 Seguidores

Hola Ronald. Gracias por el comentario. La idea es abrir discusiones. Voy a ve...+ ver más

Hola Ronald. Gracias por el comentario. La idea es abrir discusiones. Voy a ver si el entrevistado se anima a responder por aquí tu pregunta que creo que es muy interesante.

Roberto Gonzalez

05 de Agosto

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El tema es ancho y largo. Coincido con usted en que los polìticos frecuenteme...+ ver más

El tema es ancho y largo. Coincido con usted en que los polìticos frecuentemente o se abrogan los intereses de la comunidad o cabalgan bajo una agenda propia, alejada de los intereses de los grupos sociales.

Alvaro

04 de Agosto

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seudo saramago el incebdiario es ese mensaje visceral y sin ninguna prueba de...+ ver más

seudo saramago el incebdiario es ese mensaje visceral y sin ninguna prueba de lo que afirna

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