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El poder de los argumentos
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¿Conviene al país la rabia contra el Establecimiento?

Por LaSillaVacia.com · 31 de Enero de 2017

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La rabia contra el Establecimiento no es un fenómeno nuevo pero es un tema que cobra cada vez más fuerza en Colombia y el mundo, con expresiones populistas tanto de la derecha como la izquierda. La Universidad Javeriana y La Silla relanzaron hoy su serie de debates "Sí o No, el poder de los argumentos" con su primer debate del año alrededor de la pregunta: ¿Conviene al país la rabia contra el Establecimiento?.

Por el lado del Sí (con matices) estuvo el senador y precandidato presidencial del Polo Jorge Enrique Robledo. Y por el No, estuvo el historiador colombo-inglés Malcom Deas.

El argumento de Robledo es que el cambio solo es posible si hay suficiente irritación para que la gente se movilice y luche por lograr esos cambios. "¿Qué funciona en Colombia?", se preguntó Robledo, para concluir que muy poco. "La irritación es inevitable":

Dijo que no solo era inevitable sino deseable porque los "países no cambian cuando cambian los dirigentes. Los paises cambian cuando cambian las personas" y cuando convierten su rabia en fuerza transformadora.

Por su parte, Malcom Deas basó su argumento en desbancar la idea del Establecimiento, la eficacia de la rabia para producir cambios y la idea de que nada funciona en Colombia (hizo un listado de cosas que funcionan muy bien).

Dijo que es impreciso hablar del Establecimiento porque habría gente muy diferente allí con intereses muchas veces contrapuestos, desde el rector de una universidad hasta un dirigente gremial. "¿Vamos a tener rabia contra todos ellos?", se preguntó. "El poder en Colombia es bastante difuso. Hablar del Establecimiento es un short-hand (atajo) perezoso".  Agregó que "siempre el Establecimiento son los otros" y contó un anécdota de cuando dictó una charla a presidentes de empresa y solo dos reconocieron ser 'clase dirigente'.

Frente a la rabia, dijo que no "esclarece, oscurece". Y anotó que las grandes reformas casi siempre fracasan y que las verdaderas reformas exigen una secuencia.

Inevitablemente, el debate desembocó en el populismo, que germina allí donde se puede avivar la rabia frente al Establecimiento. Frente a este punto es donde más hubo divergencias.

Mientras Deas considera que conviene lo que llamó  "la indignación práctica", dijo que la rabia puede incitar al populismo y que los populistas tienden a ser "antidemócratas, corruptos y monumentalmente clientelistas".

Robledo, por el contrario, dijo que para las élites "populismo es todo el que no piense como el Consenso de Washington. Es el viejo truco del 'coco' a los niños". Agregó que para las élites "cuando se apela al pueblo es populista" pero que no debería temerse al cambio.

Al final del debate, la audiencia en el auditorio votó de nuevo sobre su posición frente al debate. El historiador Malcom Deas fue el que logró cambiar más posiciones con sus argumentos.