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Martes Septiembre 16, 2014

Viernes, Septiembre 5, 2014 - 16:47
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Semana.com contó hoy que el Mira, entre los argumentos que usó para demandar la elección del Congreso, aseguró ser víctima de hackers que atacan los sistemas de la Registraduría para alterar los resultados de la votación. Cierto o no, el Mira también trabajó con hackers: fue cliente, al menos durante las elecciones, de la firma en la que opera uno de los "hackers" que está mojando prensa hoy. Aunque, según supo La Silla, no lo sabía.

En plena campaña, después del escándalo que puso al partido en el ojo del huracán, porque la líder suprema de la iglesia hermana del Mira no dejaba subir al púlpito a personas en condición de discapacidad (además de algunas denuncias sobre el enriquecimiento ilícito), el partido contrató la asesoría de una empresa llamada Zozial. Esta es precisamente una de las firmas vinculadas al famoso hacker Carlos Escobar, quien la semana pasada salió otra vez a la palestra como protagonista de la columna de Daniel Coronell titulada “El hacker del expresidente y la astróloga”.

En esa columna Coronell reveló el pasado delictivo de Escobar en Estados Unidos, su cercanía con Álvaro Uribe y contó que el ex presidente autorizó a Escobar -en un chat- a publicar un pasquín digital de descrédito contra el presidente Juan Manuel Santos.

Coronell también se refirió al vínculo del hacker con Zozial y aseguró que aunque en Colombia la mayor accionista de esa firma es la astrologa Anaís Peña, en Miami en una sociedad de nombre Red Zozial LLC Peña figura de gerente y Escobar de vicepresidente.

Esa es también la empresa que -como contó La Silla- contrató el Mira, creyéndola una agencia especializada que los asesoraba en manejo de redes sociales.

"Nunca nos vimos con él ni con él se firmó el contrato. Nos enteramos de su relación con Zozial hasta ahora e igual ya no tenemos contrato", le aclaró el ex senador y presidente del partido Carlos Baena a La Silla, aclarándole que incluso ni siquiera conocía la columna de Coronell.

En todo caso, el Mira pasó de cliente a -según ellos- víctima de los hackers.

Viernes, Septiembre 5, 2014 - 14:30
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Uno de los puntos clave de la reforma al equilibrio de poderes que presentó el gobierno es la curul en el Senado que tendrán por derecho propio los 11 departamentos del país con menos de 500 mil habitantes. En cinco de esos (La Guajira, Chocó, Putumayo, Arauca y Caquetá) será tan difícil como ahora ser Senador, pero en la mayoría (Vaupés, Guainía, Guaviare Amazonas, Vichada y San Andrés) será muy ‘barato’.

La Silla revisó los niveles de votación de marzo pasado en esas regiones y, (sumando votos por el logo y por candidatos), las listas más votadas al Senado obtuvieron menos de seis mil votos.

El caso más extremo es Vaupés donde la lista del Partido de La U, la más votada recogió 856 sufragios. Con eso ni si quiera se llega a ser edil en muchas ciudades de Colombia pero si pasa la reforma no se necesitará mucho más para aterrizar en el Senado por esa circunscripción si varios partidos compiten - lo que es probable dado que con pocos votos se llegaría al Senado.

En Guainía la lista más votada sacó 1807 votos, en San Andrés 3292, en Amazonas 3692, en Vichada 4472 y en Guaviare 5645.

En total, con unos 21 mil votos se podría armar una bancada de seis senadores - más grande que las de la Alianza Verde (que sacó 564 mil votos), el Polo (541 mil votos) u Opción Ciudadana (527 mil votos), y apenas una fracción de los 326 mil votos con los que el Mira no pasó el umbral.

El Senador con menor caudal hoy en el Congreso, Segundo Senén Niño del Polo, llegó con un poco más de 12 mil votos y es un caso excepcional que se dio por que lo jalaron los casi 200 mil votos del congresista más votado del país, Jorge Robledo. El que le sigue de abajo arriba es Jesús Alberto Castilla, también del Polo, con 21 mil votos e Iván Name (verde) con 28 mil votos.

En otras palabras, hoy menos de 6.000 votos no alcanzan para nada en el Senado. Pero con la primera gran reforma de Santos II, en los departamentos menos poblados serán suficientes.

Jueves, Septiembre 4, 2014 - 16:02
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Esta semana no fue la semana del Alcalde Gustavo Petro. No sólo se acaba de ratificar la multa de la Superindustria por 410 millones de pesos en su contra, se cayó su prohibición taurina y se hundió su reforma tributaria, sino que esta tarde sumó su cuarta derrota en fila en tres días. El Concejo acaba de hundir su proyecto para crear un ente que vigilara a uno de sus mayores opositores en dos años de Gobierno: la Contraloría Distrital. 

El proyecto de Petro buscaba crear una Auditoría Fiscal para supervisar a la Contraloría del Distrito, una de las entidades que más le ha puesto los ojos encima a su alcaldía y que le embargó sus cuentas personales dentro de la investigación por la reducción de tarifas de Transmilenio. La iniciativa buscaba crear un ente distinto e independiente a la Auditoría que ya existe hoy y que opera desde adentro y con presupuesto de la Contraloría.  

Sin embargo, el texto ni siquiera alcanzó a entrar a plenaria en el Concejo. Esta tarde, en la Comisión de Gobierno entró a debate con tres ponencias positivas. Esto parecía una ventaja para el Alcalde a pesar de que dos de ellas fueron presentadas por sus opositores, Lucía Bastidas de Alianza Verde y Miguel Uribe Turbay de los liberales. La tercera era de Carlos Vicente de Roux, concejal de su partido pero que se divorció del petrismo.

Entre las razones de esas ponencias positivas está que, independientemente de que políticamente le pueda servir a Petro, que haya una vigilancia independiente al Contralor es visto como algo positivo.

Al final ganó la ponencia de Uribe pero, antes de que entrara en discusión su articulado, se cayó desde el título. Es decir, ni siquiera llegaron a debatir el primer artículo porque se quedaron bloqueados ante el proyecto llamado “Por medio del cual se crea la Auditoría Fiscal de Bogotá, se otorgan facultades al alcalde mayor para determinar su estructura, la planta de personal y la escala salarial y se dictan otras oposiciones“. Cinco votos a favor y ocho en contra fueron suficientes para archivarlo de tajo.

El argumento, para una de las concejales que votó en contra del proyecto, María Victoria Vargas, es que más allá del título, el Concejo no tiene facultades para crear órganos de control.

Así que si Petro quiere reversar la primera de esas cuatro derrotas consecutivas, le tocará volver a presentar un nuevo proyecto.

Jueves, Septiembre 4, 2014 - 11:42
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Hace dos semanas la página web de Presidencia de la República hizo un cambio visual en el sistema que busca darle transparencia a los nombramientos de cargos públicos, que paradójicamente lo volvió menos transparente.

Anteriormente Presidencia colgaba las hojas de vida completas en formato pdf, borrando solamente los datos personales del aspirante al cargo público, como teléfono y dirección. Eso permitía a medios como La Silla entender la trayectoria completa de una persona, las fechas exactas en que había estado en un cargo, el área de su maestría e incluso quiénes eran sus referencias personales. Esas hojas de vida se podían luego, después del nombramiento, encontrar con Google. 

Ahora, en cambio, no solo no está la hoja de vida completa sino que ni siquiera es posible saber el cargo exacto para el que están postulando porque Presidencia solo indica el grado genérico, como “viceministro” o “director” pero sin especificar cuál viceministerio o dirección técnica. Luego apila los cargos que ha tenido una persona en un pequeño cuadro estilo Excel, sin fijarse si hay baches en su trayectoria. E incluso postulados que tienen doctorado vieron su esfuerzo de seis años esfumarse en el sistema.

Por ejemplo, la semana pasada Aspirantes de Presidencia subió la hoja de vida de Mariana Sarasti, quien -como contó La Silla- será una de las viceministras de Cecilia Álvarez-Correa en Comercio Exterior. El problema es que ese ministerio tiene tres vices -uno de comercio exterior, uno de turismo y otro de desarrollo empresarial- y no se sabe a cuál de ellos irá ella. Lo mismo sucede con Enrique Borda, a quien Lucho Garzón escogió como vice pero sin que quede claro a cuál de los dos.

O con Carmen Inés Vásquez -próxima viceministra de Juan Fernando Cristo- quien, aunque tiene maestría, no se puede saber en qué área y además tiene baches de cinco y seis años en su trayectoria profesional.

Antes, en cambio, quedaba explícito el cargo entero, con lo cual era más fácil entender quién iba a dónde.

Como este ex alcalde que había estado presente en una reunión con los paramilitares y que aspiraba a ser director regional del DPS en Urabá. (Su nombramiento se cayó a raíz de la nota de La Silla).

¿Será que, en pleno proceso de entrada a la Ocde, el gobierno Santos II va a bajar los estándares de transparencia y gobierno abierto, dos de los pilares que defiende el 'club de buenas prácticas' al que presidente tanto quiere llegar?

Miércoles, Septiembre 3, 2014 - 16:25
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El nuevo ministro del Interior Juan Fernando Cristo ya escogió a uno de sus viceministros: será Carmen Inés Vásquez, que fue secretaria privada de Julio César Turbay Quintero en la Contraloría.

Vásquez, una abogada afrocolombiana originaria de Buenaventura y graduada de la Universidad Libre, ocupó varios cargos directivos dentro de la Contraloría de Turbay. Era tan de confianza que Turbay la rotó por varios cargos directivos, incluyendo ser enlace con el Congreso, contralora delegada para defensa, justicia y seguridad, contralora delegada para el sector agropecuario y, sobre todo, ser su secretaria privada - el cargo directivo de más manejo y confianza.

También ha trabajado en temas afro durante el gobierno Santos I, como asesora jurídica del Programa Presidencial para Población Afrocolombiana (que dirigía Óscar Gamboa y estaba a cargo del vicepresidente Angelino Garzón) y codirectora de la Cumbre Mundial Afro que se realizó el año pasado en Cali. Sería la segunda viceministra afro en la historia del país, después del ex viceministro laboral Andrés Palacio (en la época de Diego Palacio).

Además fue asesora de la Secretaría de Salud de Cundinamarca y del extinto Instituto Colombiano de Energía Eléctrica (Icel), aunque sus cargos de más alto perfil fueron en su paso por la Contraloría.

Como el período de Turbay terminó en medio de un escándalo por el episodio de su camioneta blindada y de los señalamientos de Sandra Morelli de que había una nómina paralela de más de cincuenta mil millones de pesos, sus directivos y asesores cercanos terminaron en el sector privado.

Con el nombramiento de su ex secretaria privada como viceministra, esto puede empezar a cambiar.

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