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Jueves Julio 31, 2014

Querido diario

El próximo 8 de febrero termina el contrato de Mónica de Greiff, gerente de la Empresa de Energía de Bogotá y, a través de dos fuentes, La Silla estableció que el alcalde Gustavo Petro no quiere que repita periodo. El sentir del mandatario tendría que ver con que no habría recibido el apoyo esperado por parte de De Greiff en su propósito de fusionar las empresas de servicios públicos de la ciudad. La candidata que en varios círculos se ha señalado como la opción de Petro para reemplazar a De Greiff es Catalina Velasco, actual vicepresidenta de Servicios Públicos y Participación Ciudadana de la Empresa de Energía. Velasco es la esposa del exsecretario general de la Alcaldía Eduardo Noriega y fue secretaria de Hábitat de la administración Samuel Moreno. El gerente de la Empresa de Energía es escogido por la junta directiva de esa empresa, pero la mayoría de sus miembros los pone el Distrito. Es decir, escoge el alcalde.

Otros confidenciales recientes

Miércoles, Julio 30, 2014 - 16:30
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Un dato que dejó claro el presupuesto que presentó ayer el Gobierno es el tamaño de los problemas de Ecopetrol: en total, el Estado va a recibir 1,5 billones de pesos menos de esa empresa, la más grande del país.

Por una parte, como se prevé que se reduzcan las utilidades, el presupuesto preveé que Ecopetrol pague 500 mil millones de pesos menos en impuesto de renta, el equivalente a todo el presupuesto de Caldas para este año.

Por otra, por el mismo motivo, Ecopetrol va a pagar menos dividendos, y eso para el Estado, que es su mayor accionista, será una caída de alrededor de un billón de pesos, el presupuesto de este año de Santander.

En total, el hueco que deja Ecopetrol es mayor que todo el presupuesto de inversión en Defensa para el próximo año.

Con esos datos no es gratuito que hayan vuelto a arreciar los rumores de la salida de Javier Guetiérrez de la presidencia de la petrolera, sobre todo ahora que no tiene el apoyo de Fabio Echeverri en la junta directiva y que fue clave para que en 2012 mantuviera el cargo.

Miércoles, Julio 30, 2014 - 12:21
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Organizadas oficialmente ya las comisiones del Congreso, los miembros de las familias que por primera vez se encuentran allí quedaron separados en algunos casos y bastante unidos en otros.

Por ejemplo, los hermanos y senadores Antonio y María del Rosario Guerra de La Espriella quedaron curiosamente en la misma comisión: la Tercera. El asunto es aún más particular porque ambos legislarán desde bandos contrarios: Antonio hace parte de la coalición santista, mientras que María del Rosario es la mano derecha del expresidente Álvaro Uribe en el Senado.

Los Guerra tienen otro familiar en el Legislativo: su primo, Julio Miguel Guerra, con quien no tienen una buena relación ni personal ni política. Pero, los tres tendrán que trabajar juntos porque Julio Miguel entró a la Comisión Cuarta que sesiona en conjunto con la Tercera el Presupuesto General de la Nación.

Los que no tuvieron la suerte de encontrarse en la misma comisión, aunque lo intentaron, son los hermanos Galán: Juan Manuel y Carlos Fernando. Ambos hicieron fuerza para estar en la Comisión Primera. Al final, Juan Manuel lo logró porque ya venía de ahí y además es el nuevo presidente de esa célula. Pero a Carlos Fernando su partido, Cambio Radical, no le dio el gustico y lo mandó para la Segunda.

La Segunda es una de las comisiones menos apetecidas del Congreso porque muchos congresistas consideran que ahí no pasa nada. En compensación, Carlos Fernando Galán será el vocero de su colectividad los próximos cuatro años.

La otra familia que legisla unida es la del poderoso clan García Romero, de Sucre y Bolívar. Aunque los hermanos jefes de la casa política están condenados (Juan José García por corrupción y Álvaro ‘el Gordo’ García por la masacre de Macayepo), le heredaron sus curules a Andrés García Zuccardi (hijo de Juan José) y Teresita García Romero (hermana de Juan José y Álvaro). Tía y sobrino, no obstante, quedaron en comisiones separadas: Teresita en la Segunda y Andrés en la Sexta.

La última familia es la Name, en la que los primos Iván (de la Alianza Verde y con votos en Bogotá) y José David (de La U, y del Atlántico) son los únicos familiares que ya venían de estar en el Congreso juntos. Tampoco están en la misma célula: Iván está en la Quinta y José David, actual presidente del Congreso, en la Segunda. Ellos en los años que llevan en el Congreso no han legislado juntos.

Martes, Julio 29, 2014 - 14:00
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Hace un rato se hundió en el Senado, por 52 votos contra 32, la propuesta del polista Iván Cepeda de hacerle un debate de control político a Álvaro Uribe por sus presuntos vínculos con los paramilitares.

Es muy inusual que un debate de control político no sea aprobado. De hecho, cuatro senadores de distintos partidos le dijeron a La Silla que no recuerdan haber visto un debate de control político negado.

Lo que ocurre normalmente es que la plenaria los aprueba y luego, con frecuencia, al congresista que lo impulsa le maman gallo, agendándolo de último en el orden del día o levantando la sesión antes de que ocurra. Por eso senadores como Jorge Robledo pueden planear un debate de control político y luego esperar semanas o meses hasta que se haga.

Aunque el voto sobre la propuesta de Cepeda era individual, hasta el momento no se sabe quiénes ayudaron a tumbarlo. Los cinco senadores del Polo, los dos indígenas, los cinco verdes y la mayoría de los de Cambio votaron por el 'sí'. Uribe, que dijo públicamente que aceptaba el debate, votó 'sí' pero los otros 19 senadores de su bancada del Centro Democrático votaron no. La mayoría de los conservadores y de La U votaron en contra, y los liberales se partieron aproximadamente por la mitad. 

Eso significa que, pese a que algunos senadores como los liberales Horacio Serpa y Juan Manuel Galán y Armando Benedetti de La U, dijeron que votarían a favor, en la Unidad Nacional fueron más los que no quisieron que los que sí. Y al menos una treintena de votos en contra tuvieron que venir de los liberales, La U y Cambio.

Sus motivos para hacerlo aún no son claros. Aunque pudo ser para evitar que un recién posesionado Uribe se robara el show servido -como dice Carlos Cortés en su blog- en bandeja de plata, es muy posible -como comentaron dos congresistas- que se tratara de un temor de que se le hiciera control político a un colega senador.

De hecho, varios congresistas salieron a decir en Twitter que nunca habían visto ese precedente en el Congreso.

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