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Martes Marzo 03, 2015

El ex gobernador del Atlántico Eduardo Verano de la Rosa lanza hoy su aspiración presidencial. Es el primer liberal en hacerlo y el segundo costeño, después de José Félix Lafaurie.

Verano siempre ha militado en el ala socialdemócrata del liberalismo, en cuya representación fue gobernador y antes Ministro de Ambiente, pero hoy va a presentar su candidatura en la convención nacional de un movimiento llamado "Colombia, país de regiones". Desde hace varios años, Verano ha estado impulsando la idea de conformar de la Región Caribe, un discurso anti centralista que por ahora será su plataforma de campaña.

Otros confidenciales recientes

Martes, Marzo 3, 2015 - 10:33
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Como anticipó ayer La Silla, ya están reunidos Carlos Fernando Galán, David Luna y Enrique Peñalosa al frente del Concejo de Bogotá para firmar un "pacto por Bogotá" y tomarse la foto de lo que seguramente será la campaña Peñalosa 2015. 

Viernes, Febrero 27, 2015 - 13:42
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El nuevo viceministro de desarrollo rural de Aurelio Iragorri, que tendrá bajo su ala todos los programas sociales para transformar el campo y aterrizar los acuerdos de La Habana, será un político sin experiencia agraria. Se trata de Juan Pablo Díaz Granados Pinedo, el ex alcalde de Santa Marta que gerenció la campaña reeleccionista en el Magdalena.

El nuevo vice no solo es cercano al presidente Juan Manuel Santos, sino que es primo hermano de Sergio Díaz Granados, su ex ministro de Comercio que hasta hace poco presidió La U, el partido del ministro Iragorri.

Díaz Granados, que es abogado de la Universidad Externado, ha hecho casi toda su carrera como político local: fue concejal liberal de Santa Marta, candidato a la alcaldía en 2003 (perdiendo con José Francisco 'Chico' Zúñiga, luego condenado por parapolítica), secretario de hacienda del gobernador Trino Luna (condenado por parapolítica) y luego alcalde liberal de la ciudad entre 2008 y 2011, con el apoyo de La U, Cambio Radical, un sector conservador y también -según la Misión de Observación Electoral (MOE)- del grupo político de los 'Conejos' y de Chico Zúñiga.

Su única experiencia laboral en el agro fue su paso, en 2006 y 2007, como director financiero de C.I. Tequendama, una empresa palmicultora de la familia Dávila Abondano. Los Dávila fueron unos de los grandes beneficiarios de Agro Ingreso Seguro (iniciando en 2007) y aportantes al referendo que buscaba un tercer período de Álvaro Uribe.

Una de las propiedades que tenía por esa época C.I. Tequendama era la hacienda Las Pavas, que es uno de los casos más emblemáticos y complejos de los conflictos por la propiedad de la tierra en el país y cuyos reclamantes campesinos se ganaron el Premio Nacional de Paz en 2013.

Díaz Granados le contó a La Silla que, aparte de su experiencia con el grupo Daabon, ha estado vinculado toda su vida a las actividades bananeras, palmicultoras y ganaderas de su familia en Aracataca. Fue allí, en 1992 -cuando tenía 16 años- fue secuestrado durante 17 días por una disidencia del EPL en la época en que se estaba negociando en Tlaxcala con el gobierno de César Gaviria.

El viceministerio al que llega es el que se encarga de todos los temas que tienen que ver con la calidad de vida de los campesinos, como el manejo de tierras, la restitución, la vivienda rural, los distritos de riego o la educación. Es decir, el centro del acuerdo rural del proceso de paz.

Actualización: Después de conversar con Díaz Granados ampliamos esta nota con más datos de su biografía. 

Viernes, Febrero 27, 2015 - 09:44
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En el foro del miércoles sobre el proceso de paz en el que Kofi Annan era el invitado central, el Alto Comisionado de Paz Sergio Jaramillo echó un discurso en el que, sin mencionarla directamente, se refirió a propuesta de "justicia transicional para todos" de César Gaviria. Jaramillo dejó el mensaje de que lo que viene no implicará "un intercambio de impunidades", como se ha interpretado la propuesta del ex presidente.

El Alto Comisionado dijo que la paz dependerá de que haya acuerdos razonables en materia de justicia y víctimas, y de armas, verificación y condiciones de seguridad, y de que exista una voluntad compartida por todos de aterrizar lo acordado en los territorios.

Dijo, además, que el ex secretario general de la ONU Kofi Annan les recomendó un tribunal para la terminación del conflicto que administre la justicia transicional, que -para Jaramillo- dará seguridad jurídica pero también responderá a las víctimas.

Es una propuesta similar a la que planteó en una entrevista con La Silla Rodrigo Uprimny, director de Dejusticia y asesor de la oficina de Jaramillo en temas de justicia transicional; y que es central para que el proceso no termine en el intercambio de impunidades.

Por último, Jaramillo especificó los requisitos que ve él en una eventual Comisión de la Verdad, que no van en la línea de quienes abogan por más verdad y menos justicia. "No puede ser ejercicio automático y mecánico, donde fin de conflicto igual a comisión de la verdad. Muchos países han hecho ese ejercicio, con frecuencia de forma impecable, pero -cuando uno mira la realidad- no es evidente que hayan tenido un verdadero efecto sobre la vida política", dijo en el foro organizado por el Centro Internacional para la Justicia Transicional (Ictj).

Que todo esto tenga impacto para toda la sociedad dependería, para Jaramillo, de dos cosas que, de nuevo, evitarían un simple punto final para los dos lados.

Primero, que haya una participación amplia que incluya a las víctimas en una manera que las dignifique, de la sociedad civil para que no sea discusión entre sabios y engrane con la vida social del país, y de los combatientes (para que respondan a las víctimas y den su versión de los hecho), pero también en una forma que los dignifique). Porque, según el Alto Comisionado, "sin dignidad no es posible llegar a un acuerdo y una terminación del conflicto, ya que ante todo este es un acuerdo político".

Y segundo, el reconocimiento de responsabilidades dado que -según Jaramillo- "en Colombia tenemos mucho conocimiento, pero muy poco reconocimiento". De modo que se necesitan espacios donde ganaderos en Córdoba puedan admitir que apoyaron a los paras, que los comerciantes en Caquetá cuenten que apoyaron a las Farc, que los funcionarios del Estado reconozcan cuando fallaron.

Jaramillo, que se inventó el concepto de 'la paz territorial' que atraviesa el proceso, cree que "si esos ejercicios los hacemos en territorios, se encuentran en esos espacios donde están dispuestos a reconocer y a contribuir a la verdad, habrá un fundamento crucial para construir paz".

Es decir, sí a una justicia transicional pero no en los términos en que Gaviria la planteó.

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