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Martes Septiembre 02, 2014

Esta semana volvió a levantar polvareda la noticia de que la suspensión de la construcción del proyecto ecoturístico Los Ciruelos dentro del Parque Nacional Tayrona había sido levantada por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla). El presidente Juan Manuel Santos rápidamente salió a decir que la licencia original había sido otorgada durante el gobierno de Álvaro Uribe y a decir que su viabilidad ambiental sería negada.

Lo que no dijo Santos es que hace exactamente un año y medio, un grupo de prestigiosos ambientalistas le enviaron una carta advirtiéndole que los proyectos de Six Senses en el sector de Arrecifes y de Los Ciruelos en Bahía Concha iban en contravía con las políticas de conservación de áreas protegidas.

La carta fue impulsada por la ambientalista y ex congresista Alegría Fonseca, quien fue la primera persona en dar un debate parlamentario sobre el Parque Tayrona, durante el gobierno de Misael Pastrana. Entre sus firmantes aparecen los ex Ministros de Ambiente Manuel Rodríguez Becerra, Cecilia López Montaño y Ernesto Guhl Nannetti; los ambientalistas Margarita Marino, Margarita Pacheco, Rafael Colmenares, Gonzalo Palomino, Gustavo Wilches-Chaux, Juan Pablo Ruiz y Guillermo Rudas (blogger de La Silla); los ex directores del Inderena, Germán García Durán y Julio Carrizosa; la ex Secretaria de Ambiente de Bogotá, Margarita Flórez; el ex director general del IDEAM, Pablo Leyva; el antropólogo Gerardo Ardila y el periodista Daniel Samper Pizano.
Pero esa carta -que vino acompañada por más de mil firmas- nunca tuvo respuesta, a pesar de que fue entregada a la secretaria de Santos en persona. Ni siquiera hubo respuesta del Presidente cuando la propia Alegría Fonseca le preguntó por el tema al encontrárselo durante un homenaje a Gloria Valencia de Castaño.Carta sobre Parque Tayrona al Presidente Santos by lasillavacia

Otros confidenciales recientes

Martes, Septiembre 2, 2014 - 14:54
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Esta mañana se reunió la bancada de Alianza Verde en el Concejo de Bogotá para decidir finalmente quién será el vocero de la colectividad que los represente, por segunda vez desde la unión verde-progresista. A pesar de que es la tercera vez que se reúnen para el mismo tema, hoy tampoco hubo humo blanco.

La decisión, que debía estar tomada desde julio, no ha podido concretarse porque los 13 concejales de los dos partidos que se aliaron no han podido llegar a un consenso. Aunque es lo que buscan todos, verdes y progresistas, que están oficialmente juntos desde noviembre bajo el manto de la Alianza, lo que demuestra esta indecisión es que aún no se han cerrado todas las diferencias.

Por eso, esta mañana la aspiración para el puesto de la nueva concejal Lucía Bastidas, que estaba apoyada por Hosman Martínez y María Clara Name del Partido Verde, terminó en una discusión tensa y otra vez se aplazó hasta la próxima semana.

Bastidas llegó al Concejo en mayo del año pasado, después de que al ex concejal José Juan Rodríguez le fuera dictada medida de aseguramiento por el “carrusel de la contratación“ en Bogotá.

Desde entonces, se ha convertido en una de las más críticas opositoras a la administración de Gustavo Petro, algo que demostró en el debate de control político en el Concejo por la polémica máquina tapahuecos que describió como "otros 11 mil millones de pesos invertidos a las improvisaciones de Gustavo Petro y su pésima administración".

Y es que el partido, que para Bastidas es “un matrimonio por conveniencia“, está intentando buscar a alguien que no sea ni furipetrista ni antifuripetrista, y eso ha dificultado encontrar al indicado.

“Ella habla de que nosotros somos unos y ustedes son otros y necesitamos a alguien que nos una como partido. Le pedimos que fuera la vocera de 13 y no de ella misma“, dijo un concejal progresista. La Silla consultó a otros dos concejales de la Alianza que opinaron lo mismo: el personalismo y radicalidad de Bastidas no le dan para ser la vocera.

“Ellos me pidieron que dejara mi posición crítica en contra de Petro. Yo no voy a cambiar. Prefiero no ser yo“, le dijo Bastidas a La Silla. Al final, la concejal abandonó su aspiración.

Los nuevos nombres que se barajan son el de Antonio Sanguino y Edward Arias, que le han hecho críticas a Petro pero también lo han acompañado en algunas iniciativas. Es decir, que son menos radicales que Lucía. Pero sobre todo que representan a los verdes a quienes les corresponde el segundo turno de para elegir vocero por seis meses según el acuerdo que hicieron ambos partidos antes de la fusión. Por ahora, la vocera sigue siendo Diana Alejandra Rodríguez de los Progresistas.

Martes, Septiembre 2, 2014 - 10:19
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El nuevo ministro del Trabajo Lucho Garzón escogió a un viejo amigo y aliado suyo, Enrique Borda Villegas, como su viceministro. Con eso, el Ministerio queda definitivamente en manos de personas que vienen de la izquierda pero que buena parte de las organizaciones sindicales ya no consideran de los suyos.

Borda es uno de los asesores más cercanos a Lucho desde hace años: fue su mano derecha en la Alcaldía de Bogotá, primero como su secretario general y luego Secretario de Gobierno. Tanto que fue uno de los pocos funcionarios que lo acompañó durante los cuatro años y era una de las piezas centrales de lo que se bautizó como el 'kínder' de Lucho. También lo acompañó, como contó La Silla, durante los acercamientos entre los 'quíntuples' que terminaron en la alianza de Lucho con Antanas Mockus y Enrique Peñalosa que dio pie a la ola verde en 2010.

Como Lucho, el nuevo vice ha estado cerca del mundo sindical. Es abogado de la Universidad Nacional, con una especialización en derecho laboral de la misma universidad y otra en contratación pública del Externado. Y ha hecho casi toda su carrera en temas laborales, siendo presidente de la Asociación de Abogados Laboralistas, asesor de la Confederación Unitaria de Trabajadores (CUT) y delegado de Colombia ante las conferencias de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Viene de ser asesor del último ministro Rafael Pardo. 

Sin embargo, igual que el Ministro, Borda, se ha alejado de la izquierda. Una persona curtida en ese mundo le explicó a La Silla que Borda “se distanció del mundo laboral sindical” en su paso por la Alcaldía, donde tuvo diferencias con líderes de los sindicatos. “Decían que no los recibía en su despacho. Hoy es un abogado vinculado a las lógicas del Ministerio y de las entidades (no de los sindicatos)” dijo también esta fuente, quien agregó: “tanto se distanció que se volvió un abogado administrativista”.

Efectivamente, las ocupaciones más recientes de Borda, aparte de la asesoría a Pardo, son más de abogado experto en gestión pública que de laboralista. Por ejemplo, viene de ser consultor del Ministerio de Transporte para apoyar la planeación de la Dirección de Infraestructura en 2013, de asesorar a la Esap en el uso de las Alianzas Público Privadas o ser director de un programa de fortalecimiento institucional el Incoder en 2011.

Aunque su hoja de vida sólo apareció ayer en Presidencia, Borda ya ha venido acompañando al recién posesionado Lucho, como en esta reunión con la cúpula de la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC), la tercera de las centrales sindicales. En esa cita también estaba el vice de empleo y pensiones Juan Carlos Cortés, por lo que todo parece indicar que Borda reemplazaría a José Noé Ríos.

Lunes, Septiembre 1, 2014 - 15:13
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Cuando la Corte Constitucional falló la semana pasada a favor del derecho de las dos mamás lesbianas a adoptar, el magistrado Mauricio González le dijo a los magistrados conservadores de la Sala Plena que ellos estaban dejando a los jueces liberales sin agenda para avanzar. Por lo menos en el caso de la agenda de los derechos de los homosexuales esto es cierto.

Curiosamente, la mayoría de sentencias que han permitido una mayor igualdad de derechos de los homosexuales han tenido como ponentes a magistrados conservadores.

El último fallo, por ejemplo, tuvo como ponente a Luis Guillermo Guerrero, magistrado pastuso y conservador a quien varios liberales vieron con sospecha cuando llegó a la Corte porque consideraban que bloquearía la agenda progresista que ha liderado la Constitucional. Sin embargo, como lo dijo La Silla cuando fue elegido, Guerrero venía de ser magistrado auxiliar y se ha caracterizado siempre por ser respetuoso del precedente jurisprudencial y de anteponer esto por encima de su ideología conservadora.

Antes de esta histórica sentencia, hubo otros conservadores que terminaron sorprendiendo. Seis años después de la primera sentencia de la Corte que tumbó la posibilidad de que las parejas homosexuales pudieran inscribir a sus cónyuges (con el voto de dos magistrados liberales Alfredo Beltrán y Clara Inés Vargas) en 2001, en 2007 el ponente Rodrigo Escobar, un conservador de pura cepa, esgrimió la teoría que ha servido de fundamento para todos los triunfos de los derechos gay en la corte.

En dicha oportunidad, Escobar en su ponencia extendió la unión marital de hecho a las parejas homosexuales con el argumento que no hacerlo implicaba “un déficit de protección de la dignidad humana”. Escobar dijo que esto no implicaba reconocer que una pareja homosexual era familia, y logró el voto unánime de la Corte.

Luego de varias demandas a las normas que usaban el lenguaje heterosexual, en 2011, ocurrió el fallo sobre matrimonio igualitario, que con el mismo argumento de déficit de protección, aceptó que una pareja homosexual sí podía constituir familia. En esa ocasión, la ponencia también estuvo a cargo de otro magistrado conservador, Gabriel Eduardo Mendoza.

Por esta vía, y sin nunca esgrimir el argumento de la igualdad de las parejas del mismo sexo –que para los conservadores es inaceptable- los magistrados conservadores van llegando al ideal de la igualdad.

 

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