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Lunes Abril 27, 2015

Dejusticia, Sisma Mujer y la Red Nacional de Mujeres demandaron la elección del Superintendente de Salud Gustavo Morales porque el Gobierno volvió a violar la ley de cuotas, pues al momento de su nombramiento Santos debía nombrar una mujer y decidió nombrar un hombre. Mientras que en la dirección de las superintendencias debería haber un mínimo de 30 por ciento de mujeres por la Ley de Cuotas, actualmente solo hay hombres. Con esto, el porcentaje de participación de mujeres en la dirección de las superintendencias es nulo. Como Morales es el primer superintendente que es técnico y que no llega como cuota de los barones y baronesas de la salud del Congreso, más de un congresista estará frotándose las manos y volviéndose feminista.

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Lunes, Abril 27, 2015 - 11:26
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Los 10.108 votos que sacó el Centro Democrático en su consulta interna de la semana pasada en Bogotá le están pasando la cuenta de cobro a sus cabezas. El jueves pasado, como se sabe, Miguel Uribe Londoño presentó su renuncia al directorio distrital. Detrás de esta pelea no solo está quién tiene más y mejores puestos en la lista al Concejo, también hay acusaciones por plata.

En la reunión del directorio del jueves, en la que no estuvo Miguel Uribe porque estaba renunciando, también salió cuestionado otro de los sus 23 miembros. Se trata de Juan Gabriel Castaño, el ex gerente de la campaña al Congreso en Bogotá que ahora aspira a ser candidato al Concejo y que, como se ha denunciado dentro del partido, sería el candidato de Miguel Uribe Londoño. 

En la reunión salió a flote que Castaño, que recibió en diciembre 1.398 millones de pesos por la reposición de votos de la campaña al congreso, no había entregado cuentas de esa plata. Algunos lo acusaron de comprar líderes para que sus fichas ganaran en las consultas en la localidad de Kennedy, algo que él niega.

Eso muestra que el problema del Centro Democrático no se agota con la renuncia de Uribe, que por ahora no ha sido aceptada. El ex presidente Álvaro Uribe dijo que tenía que reunirse con el presidente del partido, Óscar Iván Zuluaga, y el candidato a la alcaldía, Pacho Santos, para definir si dejan ir a Uribe o lo atornillan.

Mientras tanto la veedora del partido Zaida Barrero (quien estaba en el renglón 25 de la lista el Senado el año pasado y es esposa de Rodrigo Noguera Calderón, rector de la universidad Sergio Arboleda), recibió otras denuncias contra Uribe y contra Castaño, que ahora tendrá que tramitar por el Comité de Ética.

La rendición de cuentas del partido está agendada para esta semana, y en ella Castaño presentará el informe sobre la plata de la reposición.

Falta ver si la pelea pasa cuando se arme la lista al Concejo y se sepa quién quedó en un buen puesto y quién no, o si la fractura se profundiza.

Viernes, Abril 24, 2015 - 11:30
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Relatar el dolor, una y otra vez, ayuda a sentirlo con menos intensidad. Recontar las historias de los ausentes ayuda a que no se nos vayan del todo. Tratar de explicarse qué pasó, encontrar alguna lógica en la tragedia, ayuda a mantener cierta cordura. Esto lo sabemos todos los que hemos pasado por un duelo. Cualquier duelo.

En un país con tantos muertos sin enterrar hace falta un duelo colectivo y hay poco espacio público para hacerlo. Los victimarios ya coparon la atención que había para escuchar la narración del terror. Las víctimas llegaron tarde a esa cita con la historia. Sus historias ya no formaron parte de la historia.

El libro que lanza esta semana La Silla -su cuarto 'hijo de papel' en seis años de vida- es, si se quiere, una pequeña resistencia del lado de los vencidos. Es una grieta en los relatos de los que ganaron esta guerra.

Es también una mirada microscópica a los procesos desatados por la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, presentada en 2011 por el gobierno de Juan Manuel Santos.

A través de estas historias, contadas por los periodistas de La Silla Vacía desde que fue aprobada la Ley –y gracias a la financiación de la National Endowment for Democracy, Oxfam, la Unión Europea y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo- ha habido una evolución entre las personas que han padecido la guerra: ganaron una identidad como víctimas, un reconocimiento a la injusticia de su sufrimiento. Después vino su empoderamiento para obtener los beneficios creados por la Ley. Ahora comienzan a verse los primeros esfuerzos de varios líderes de víctimas por ganar una voz en el escenario electoral.

A pesar de lo positivo de esta evolución, las historias que aparecen en este libro muestran que –aún en los casos más exitosos– la institucionalidad creada para reparar a las víctimas es todavía precaria y frágil. Las expectativas creadas por el bombo con el que se anunció esta ley no han sido satisfechas todavía.

Quizás el proceso de paz en La Habana le dará a las víctimas una segunda oportunidad para obtener lo que más desean: la verdad sobre lo que ocurrió.

Mientras esto ocurre viviremos con los relatos parciales, pero poderosos, de quienes sobrevivieron y resistieron un conflicto armado que con suerte será pronto un hecho del pasado. Este libro es un homenaje de La Silla a estos colombianos como Pastora Mira, Rosa Amelia HernándezCarmen Palencia, Rugero y Olis Ruiz, Darío y María Doris Morales, Hernando Chindoy o Constanza Turbay.

De vidas se hizo el conflicto by lasillavacia

Jueves, Abril 23, 2015 - 14:59
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Como ya se sabe, hoy se levantó, por falta de quórum la sesión en la que se iba a discutir en sexto debate la reforma al equilibrio de poderes. Lo que no se ha dicho sin embargo, es que quién pidió revisar el quórum fue uno de los senadores costeños de La U, Martín Morales.

Es inusual que esta movida, que se hace sólo para levantar una sesión en el Congreso, venga de un congresista de La U, el partido del Presidente Juan Manuel Santos cuando lo que se debate de un proyecto que promueve el Gobierno. Más porque Morales lo pidió antes de que empezara la discusión, cuando es usual que los congresistas se demoren en llegar y empiece la sesión cuando falta gente.

Esta vez se sumaron varias cosas. Por un lado, hoy es jueves y muchos congresistas aprovechan para irse temprano a sus regiones y alargar el fin de semana - especialmente ahora que se calientan las campañas y tienen que arreglar asuntos políticos.

Por otro, algunos congresistas de la Unidad Nacional tenían permiso para faltar de la plenaria. Y, además, desde la plenaria de ayer la bancada del Centro Democrático se retiró del debate.

Al aprovechar ese papayazo Morales se puso del lado de la oposición uribista. Y le metió presión al Gobierno y al Ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, a quienes les quedan ocho semanas para que el equilibrio de poderes pase por la plenaria del Senado y por comisión y plenaria de la Cámara.

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