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Jueves Noviembre 27, 2014

Este domingo, el Concejo de Bogotá aprobó el presupuesto para 2013 por 13 billones de pesos, pero, más allá de la noticia oficial, en la sesión plenaria quedó en evidencia un resquebrajamiento de las relaciones entre parte de la bancada progresista y la administración del alcalde Gustavo Petro.

Resulta que cuando todo indicaba que el presupuesto sería aprobado sin cinco artículos clave para Petro -entre ellos uno que le iba a permitir crear el banco para los pobres y otro que le otorgaba facultades extraordinarias en caso de declaratoria de estado de excepción- la bancada progresista comenzó a salirse del recinto. Para el momento de la votación, la concejal progresista Diana Alejandra Rodríguez dijo en micrófonos que ella se quedaba porque no estaba dispuesta a aceptar la orden de retirada que les estaban dando y afirmó que el secretario de Gobierno, Guillermo Asprilla, estaba empleando una "mala estrategia", por lo que todo el mundo interpretó que ese funcionario les estaba ordenando que se fueran. Al final, cinco de los ocho progresistas se retiraron y apenas quedaron Rodríguez, Carlos Vicente de Roux y Angélica Lozano. Varias fuentes le contaron a La Silla que la idea de la administración era desbaratar el quórum para que se hundiera el presupuesto y que el alcalde pudiera sacarlo vía decreto con los artículos que él quería, pero que tres de sus concejales no le hicieron caso.

Durante la sesión, también se notó la distancia que hay entre el secretario de Hacienda Ricardo Bonilla y la concejal Angélica Lozano, quien desde mayo pasado viene haciendo fuertes críticas a la gestión de Bonilla. Esta vez, ella votó en contra del presupuesto porque no estuvo de acuerdo con varias de las modificaciones que propuso Bonilla al proyecto y, además, criticó que éste y Asprilla hubieran actuado a espaldas del alcalde al supuestamente haber adquirido unos compromisos con la concejal de oposición Clara Lucía Sandoval, quien pidió que unos recursos destinados a la población LGBTI se ampliaran a todas las poblaciones vulnerables, un asunto que finalmente no se concretó. "Los secretarios actúan de espaldas al alcalde y yo, en cambio, todo lo que digo en privado lo sostengo en público", dijo Lozano, quien añadió que durante la votación a ella nadie le ordenó que se saliera del recinto.

Otros confidenciales recientes

Miércoles, Noviembre 26, 2014 - 15:14
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Hoy en la Comisión Primera de Senado se hundió el proyecto de reforma constitucional que buscaba unificar los períodos de alcaldes y gobernadores con las demás elecciones. Pero antes de esa muerte anunciada el senador Roy Barreras se la jugó toda para aplazar el debate, lo que habría abierto una ventana para que el Gobierno, que presentó el proyecto, lograra voltear a algunos congresistas y salvarlo. Al final, ese salvavidas se pinchó.

Las movidas de Barreras llamaron mucho la atención por su creatividad.

Primero pidió una audiencia pública para que hablaran los actuales alcaldes y gobernadores en la Comisión, con lo que se ganaría tiempo. Pero como esos mandatarios se verían eventualmente beneficiados por el proyecto (pues permite su reelección o la prolongación de su período por dos años más), están impedidos para hacerlo. Así que no hubo audiencia.

Luego apareció hoy, justo antes de empezar el debate, contando que acababa de radicar una ponencia y pidiendo que se aplazara la discusión mientras su ponencia era publicada en la gaceta del Congreso.

Resulta que la regla es que antes de un debate deben estar radicadas y publicadas las ponencias a debatir. En este caso, la semana pasada se había radicado otra ponencia, firmada por siete de los ocho ponentes (de todos los partidos) y que buscaba hundir el proyecto.

Barreras argumentó que su ponencia tenía también derecho a ser discutida y en eso lo secundó el Ministro de Interior Juan Fernando Cristo. Mientras tanto, en los corredores se decía que esa era una estrategia que nadie había intentado nunca.

Los oponentes del proyecto, como la uribista Paloma Valencia, la verde Claudia López y Armando Benedetti de La U, se opusieron argumentando que Barreras la había presentado extemporáneamente y por eso no había que tenerla en cuenta.

Al final ganaron la pelea, se hizo el debate y el proyecto se hundió con 12 votos contra cero. Y Barreras se quedó con la creatividad pero sin el proyecto.

Miércoles, Noviembre 26, 2014 - 11:34
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Tres semanas después de que Juan Manuel Santos hiciera una gira por Europa buscando plata para lo que él llamó “una especie de Plan Marshall” colombiano, traerá a un nuevo director para liderar la estrategia de cooperación internacional del país para el posconflicto.

El nuevo director de la Agencia de Cooperación será Alejandro Gamboa Castilla, un economista bogotano que lleva cuatro años como consejero del representante colombiano ante el BID en Washington. Reemplazará allí a Sandra Bessudo, quien -según supo La Silla por dos fuentes- había pedido dejar el cargo hace algún tiempo.

Gamboa trabajó en el BID con el ex gerente de la reelección Roberto Prieto y el ex ministro Juan Carlos Echeverry, pero su cercanía es -desde que trabajó en Defensa- con el propio Santos. De hecho, estuvo en la gira presidencial por varios países europeos, por lo que su nombramiento se veía venir.

El nuevo director de la Agencia, quien también alcanzó a sonar para dirigir Fonade, ha trabajado casi siempre en temas de crédito en el BID, el Banco Mundial y el Ministerio de Hacienda. También tiene experiencia en cooperación internacional ya que fue director de proyectos especiales en el Ministerio de Defensa cuando lo lideraba Santos, teniendo bajo su cargo el manejo administrativo del fondo del Plan Colombia y las relaciones con el Gobierno gringo por esos recursos.

Además, desde el Banco Mundial, ayudó a estructurar el aporte colombiano al fondo para reconstruir Haití después del terremoto de 2009 y el fondo para cooperación sur-sur, otro tema central que deberá liderar desde la Agencia. Es economista de la Universidad de los Andes, con maestría en relaciones internacionales de la de Columbia.

Su mayor reto será tirar línea sobre cuál será la estrategia de cooperación internacional que quiere Colombia para aterrizar el eventual acuerdo con las Farc, ya que -como contó La Silla- el gobierno Santos aún no lo tiene claro.

Martes, Noviembre 25, 2014 - 19:16
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Hoy salió la primera encuesta juiciosa sobre el panorama para la alcaldía de Medellín, cuando las campañas apenas arrancan. Y su principal conclusión -más allá de las naturales como que Álvaro Uribe tiene mucha más fuerza que Juan Manuel Santos o que la mayoría de candidatos son poco conocidos- es que el apoyo de Sergio Fajardo es, de lejos, el más valioso en esa elección.

La encuesta, que tiene un margen de error del 4,3 por ciento, la hizo la encuestadora local MGR por contrato de DC Estrategia, una consultora que hace investigaciones de opinión pública. Le preguntaron a 550 medellinenses qué opinan de varias figuras y precandidatos.

Fajardo, el actual gobernador, tiene la imagen favorable más alta y le saca 12 puntos al alcalde de Medellín Aníbal Gaviria y 13 a Uribe. Además, por cada punto de imagen negativa tiene más de tres puntos de positiva, mientras que para Gaviria esa relación es de dos a cinco y la de Uribe es de menos de uno a dos.

Como los precandidatos aún son poco conocidos, la encuesta no solo pregunta por la intención de voto sino que también lo hace por el valor de los apoyos políticos. Eso es particularmente útil porque ayuda a ver hasta dónde esa favorabilidad es endosable a un candidato menos conocido.

Acá, de nuevo, Fajardo es de lejos el más poderoso: 80 por ciento de los encuestados dijo que votaría por quien tuviera su apoyo o fuera su continuador, mientras que en el caso de Gaviria esa cifra fue del 64 y en el de Uribe del 58.

Una tercera pregunta confirma esa fuerza. La encuesta pone a las personas a elegir entre dos personajes y Fajardo le gana a todos los contendores: a Uribe le saca 15 puntos, casi cuadruplica a Santos y sí cuadruplica a Gaviria. También le gana a su viejo aliado, el ex alcalde Alonso Salazar, por más de seis a uno.

Santos merece una mención especial porque se confirma su poca tracción en la segunda ciudad del país. Es uno de los pocos cuya imagen negativa supera a la positiva (junto con el ex alcalde Luis Pérez y el ex senador uribista Juan Carlos Vélez) y el único al que más de la mitad de los encuestados ven con malos ojos. Encima, más de la mitad dicen que no votaría por alguien respaldado por él.

En todo caso, quien arranca de puntero en la intención de voto no es el candidato de ninguno de ellos, sino el concejal liberal Bernardo Alejandro Guerra, y falta toda la campaña para ver si la buena imagen de Fajardo se traduce en votos.

Primera Encuesta. Alcaldía de Medellín. DC Estrategia. MGR. Noviembre 2014.

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