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Viernes Febrero 27, 2015

Este domingo, el Concejo de Bogotá aprobó el presupuesto para 2013 por 13 billones de pesos, pero, más allá de la noticia oficial, en la sesión plenaria quedó en evidencia un resquebrajamiento de las relaciones entre parte de la bancada progresista y la administración del alcalde Gustavo Petro.

Resulta que cuando todo indicaba que el presupuesto sería aprobado sin cinco artículos clave para Petro -entre ellos uno que le iba a permitir crear el banco para los pobres y otro que le otorgaba facultades extraordinarias en caso de declaratoria de estado de excepción- la bancada progresista comenzó a salirse del recinto. Para el momento de la votación, la concejal progresista Diana Alejandra Rodríguez dijo en micrófonos que ella se quedaba porque no estaba dispuesta a aceptar la orden de retirada que les estaban dando y afirmó que el secretario de Gobierno, Guillermo Asprilla, estaba empleando una "mala estrategia", por lo que todo el mundo interpretó que ese funcionario les estaba ordenando que se fueran. Al final, cinco de los ocho progresistas se retiraron y apenas quedaron Rodríguez, Carlos Vicente de Roux y Angélica Lozano. Varias fuentes le contaron a La Silla que la idea de la administración era desbaratar el quórum para que se hundiera el presupuesto y que el alcalde pudiera sacarlo vía decreto con los artículos que él quería, pero que tres de sus concejales no le hicieron caso.

Durante la sesión, también se notó la distancia que hay entre el secretario de Hacienda Ricardo Bonilla y la concejal Angélica Lozano, quien desde mayo pasado viene haciendo fuertes críticas a la gestión de Bonilla. Esta vez, ella votó en contra del presupuesto porque no estuvo de acuerdo con varias de las modificaciones que propuso Bonilla al proyecto y, además, criticó que éste y Asprilla hubieran actuado a espaldas del alcalde al supuestamente haber adquirido unos compromisos con la concejal de oposición Clara Lucía Sandoval, quien pidió que unos recursos destinados a la población LGBTI se ampliaran a todas las poblaciones vulnerables, un asunto que finalmente no se concretó. "Los secretarios actúan de espaldas al alcalde y yo, en cambio, todo lo que digo en privado lo sostengo en público", dijo Lozano, quien añadió que durante la votación a ella nadie le ordenó que se saliera del recinto.

Otros confidenciales recientes

Viernes, Febrero 27, 2015 - 09:44
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En el foro del miércoles sobre el proceso de paz en el que Kofi Annan era el invitado central, el Alto Comisionado de Paz Sergio Jaramillo echó un discurso en el que, sin mencionarla directamente, se refirió a propuesta de "justicia transicional para todos" de César Gaviria. Jaramillo dejó el mensaje de que lo que viene no implicará "un intercambio de impunidades", como se ha interpretado la propuesta del ex presidente.

El Alto Comisionado dijo que la paz dependerá de que haya acuerdos razonables en materia de justicia y víctimas, y de armas, verificación y condiciones de seguridad, y de que exista una voluntad compartida por todos de aterrizar lo acordado en los territorios.

Dijo, además, que el ex secretario general de la ONU Kofi Annan les recomendó un tribunal para la terminación del conflicto que administre la justicia transicional, que -para Jaramillo- dará seguridad jurídica pero también responderá a las víctimas.

Es una propuesta similar a la que planteó en una entrevista con La Silla Rodrigo Uprimny, director de Dejusticia y asesor de la oficina de Jaramillo en temas de justicia transicional; y que es central para que el proceso no termine en el intercambio de impunidades.

Por último, Jaramillo especificó los requisitos que ve él en una eventual Comisión de la Verdad, que no van en la línea de quienes abogan por más verdad y menos justicia. "No puede ser ejercicio automático y mecánico, donde fin de conflicto igual a comisión de la verdad. Muchos países han hecho ese ejercicio, con frecuencia de forma impecable, pero -cuando uno mira la realidad- no es evidente que hayan tenido un verdadero efecto sobre la vida política", dijo.

Que todo esto tenga impacto para toda la sociedad dependería, para Jaramillo, de dos cosas - que, de nuevo, evitarían un simple punto final para los dos lados.

Primero, de que haya una participación amplia que incluya a las víctimas en una manera que las dignifique, de la sociedad civil para que no sea discusión entre sabios y engrane con la vida social del país, y de los combatientes (para que respondan a las víctimas y den su versión de los hechos, pero también en una forma que los dignifique). Porque, según el Alto Comisionado, "sin dignidad no es posible llegar a un acuerdo y una terminación del conflicto, ya que ante todo este es un acuerdo político".

Y segundo, el reconocimiento de responsabilidades dado que "en Colombia tenemos mucho conocimiento, pero muy poco reconocimiento". De modo que se necesitan espacios donde ganaderos en Córdoba puedan admitir que apoyaron a los paras, que los comerciantes en Caquetá cuenten que apoyaron a las Farc, que los funcionarios del Estado reconozcan cuando fallaron.

Jaramillo, que se inventó el concepto de 'la paz territorial' que atraviesa el proceso, cree que "si esos ejercicios los hacemos en territorios, se encuentran en esos espacios donde están dispuestos a reconocer y a contribuir a la verdad, habrá un fundamento crucial para construir paz".

Es decir, sí a una justicia transicional pero no en los términos en que Gaviria la planteó.

Jueves, Febrero 26, 2015 - 14:25
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En cuestión de días, el abanico de aspirantes a la alcaldía de Medellín va a pasar de 13 a cinco nombres, lo que empieza a aclarar el panorama. Todo indica que la campaña va a arrancar en forma entre el ex senador uribista Juan Carlos Vélez, el ex alcalde Alonso Salazar, el ex concejal fajardista Federico Gutiérrez, el ex gobernador liberal Eugenio Prieto (o eventualmente el concejal Bernardo Alejandro Guerra) y el ex concejal Gabriel Jaime Rico.

En el Centro Democrático, está a un pelo de cocinarse el acuerdo para que Vélez, el más conocido de los tres aspirantes, sea el candidato único. Anoche, en un foro en la zona de Castilla, el aspirante Juan Fernando Jaramillo anunció que entre ayer y hoy se iban a poner de acuerdo él, Vélez y Francisco Javier Galvis (el tercer interesado) para definir el candidato.

La Silla supo que después de la reunión los tres cenaron juntos y que hoy están reunidos, definiendo el acuerdo que consiste en que que Jaramillo va a quedar en un buen puesto en la lista al Concejo (lo fijo es que estará entre los cinco primeros). Eso sacaría dos aspirantes de la carrera.

El fajardismo sigue dividido: Federico Gutiérrez sigue armando campaña y el ex alcalde Alonso Salazar continúa en la suya. El concejal de la ASI Luis Bernardo Vélez renunció con evidente molestia a su aspiración hace dos semanas, después de que su partido decidió quitarle su apoyo para avalar a Salazar. Ahí salió otro aspirante. Y Claudia Restrepo, a quien Alonso había convencido de que se lanzara, también renunció cuando Salazar prefirió ir él mismo.

Por el lado liberal, de los cuatro precandidatos (el ex senador y ex gobernador Eugenio Prieto, los concejales Aura Marleny Arcila y Bernardo Alejandro Guerra, y el ex concejal Libardo Álvarez)  va a quedar solo uno en los próximos días.

Ayer, los cuatro acordaron que el ungido se va a definir a través de un estudio de opinión que mida reconocimiento, favorabilidad e intención de voto. Solo falta que la Dirección Nacional Liberal, que está reunida hoy precisamente para definir ese tema por solicitud de los cuatro, le de la bendición a esa decisión.

Si finalmente se concreta ese preacuerdo, las opciones quedan entre Prieto y Guerra, aunque con ventaja para el ex senador, que ha ido mejorando en las encuestas y en la más reciente  tiene la misma imagen positiva y menos imagen negativa que la de Guerra, y empata con el concejal en intención de voto.

En el resto de la Unidad Nacional, el concejal de La U Juan Felipe Campuzano mantiene su aspiración. Pero no parece fácil que obtenga el aval, no solo porque es visto por muchos como uribista (a pesar de que él no quiso irse al Centro Cemocrático, lo que molestó a algunos uribistas), sino porque hace dos semanas el también concejal de La U Jesús Aníbal Echeverri, el más votado en 2011, renunció a su aspiración para apoyar al ex gerente de Plaza Mayor Gabriel Jaime Rico, quien está recogiendo firmas a la vez que tiende puentes con todos los partidos de la Unidad Nacional.

De hecho, esta semana circuló una foto que muestra la cercanía de Rico con la mayoría de la bancada de congresistas antioqueños de la Unidad Nacional

(de izquierda a derecha, arriba: el representante de La U Juan Felipe Lemos, el representante conservador Nicolás Albeiro Echeverri, el representante liberal John Jairo Roldán, el representante liberal Óscar Hurtado, el estratega político Augusto Reyes, el senador liberal Luis Fernando Duque, el asesor político Ángel Becassino, el ex gerente de la campaña de Santos Roberto Prieto, el estratega Antonio Solá, el representante liberal Julián Bedoya, el representante conservador Horacio Gallón y el representante de Cambio Radical José Ignacio Mesa. Abajo: la esposa del aspirante, Rico, la senadora conservadora Olga Suárez Mira y la representante conservadora Nidia Marcela Osorio.)

En la foto también aparecen Antonio Solá y Roberto Prieto, quienes como estratega y gerente fueron piezas claves de la campaña reeleccionista de Juan Manuel Santos en el país. Es decir, Rico está dando pruebas de que tiene un apoyo amplio en la Unidad Nacional y sintonía con la cúpula del santismo, lo que deja a Campuzano solo y plantea la duda de cómo se va a  definir quién queda como candidato de la Unidad Nacional, si el liberal que gane la encuesta o él.

Jueves, Febrero 26, 2015 - 12:40
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Angelino Garzón parece haber asumido ya que no recibirá el esquivo aval de la La U para aspirar a la alcaldía de Cali o Bogotá: esta tarde se reunirá con la Alianza Social Independiente (ASI) para discutir la propuesta que le hizo al antiguo partido indígena de ser su candidato presidencial en 2018.

El problema para los tempraneros planes del ex vicepresidente es que dentro de la ASI también ven con buenos ojos una posible candidatura de Sergio Fajardo. La relación entre la ASI y Fajardo es de vieja data: el hoy gobernador llegó a la alcaldía de Medellín en 2003 con ese aval; en 2007 Alonso Salazar llegó como su sucesor y continuador también con ese aval y en 2007 el partido lo apoyó para que llegara a la Gobernación.

Los canales de comunicación con Fajardo siguen abiertos, como lo muestra que en la convención de la ASI de hace un mes, el gobernador envió un video con un saludo efusivo.

Sin embargo, tal y como están las cosas hoy, no es imposible que Garzón tenga buena acogida.

Primero, porque el ex vicepresidente es íntimo amigo (y aliado político) de Julio Roberto Gómez, uno de los actuales directivos de la ASI y presidente de la Central General de Trabajadores. De hecho, la reunión de la ASI será en las oficinas de la CGT, donde la ASI suele hacer reuniones políticas.

Y segundo porque en algunos fajardistas hay incomodidad con ese partido, después de que decidió quitarle el respaldo a la alcaldía de Medellín al concejal Luis Bernardo Vélez (un viejo fajardista) para darle el aval a Salazar, quien está aspirando a la alcaldía en abierta ruptura con Fajardo y su candidato Federico Gutiérrez.

En todo caso, con este madrugón Garzón puede seguir mojando prensa aunque no vaya a ser candidato en octubre.

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