Jueves Abril 17, 2014

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Juan Manuel Santos

Juan Manuel Santos se preparó toda su vida para ser Presidente de la República, como lo fue años atrás su tioabuelo Eduardo Santos, y en 2010 derrotó en segunda vuelta al candidato del Partido Verde Antanas Mockus. Nació el 10 de Agosto de 1951 en el seno de una familia poderosa en la sociedad colombiana. Es hijo de Enrique Santos, que fue uno de los directores y dueños del diario más importante del país, El Tiempo.

Su formación siempre estuvo orientada a una vida política. A los 16 años, después de pasar por varios colegios, incluyendo el San Carlos de Bogotá (donde estudió Andrés Pastrana), ingresó a la Armada como cadete, donde aprendió a ser disciplinado, metódico y respetuoso de las jerarquías militares. Luego, continuó su educación por fuera del país: estudió economía y administración de empresas en la Universidad de Kansas en Estados Unidos, y realizó posgrados en Economía, Derecho Económico y Administración Pública en la Escuela de Economía de Londres (London School of Economics) y la Universidad de Harvard.

Santos ingresó al sector público cuando, con apenas 24 años, su amigo Arturo Gómez Jaramillo lo nombró delegado de la Federación Nacional de Cafeteros en la Organización Internacional del Café, en Londres. Allí trabajó 9 años, incluyendo dos en los que también fue segundo secretario de la Embajada ante el Reino Unido, y conoció el mundo de la diplomacia económica.

Volvió al país para asumir la Subdirección del diario El Tiempo, cuyos principales accionistas en ese entonces eran la familia de su padre y la de su tío Hernando; en El Tiempo cubrió eventos como el fallido proceso de paz entre el gobierno de Belisario Betancur y las guerrillas, la oleada narcoterrorista que capitaneó Pablo Escobar y la Asamblea Constituyente de 1991.

Abandonó ese cargo para ingresar a la política cuando en noviembre de 1991 el entonces Presidente César Gaviria le ofreció, en su calidad de miembro del Partido Liberal, el recién creado Ministerio de Comercio Exterior, en medio de varios cambios de gabinete. El nombramiento de Santos, junto con el de Noemí Sanín en la Cancillería, fue uno de los palos.

Ese Ministerio era clave porque Gaviria estaba impulsando fuertemente una rápida apertura de la economía colombiana al mundo, y el nuevo ministerio tenía que estar a la cabeza de ella. Santos, que estaba fundamentalmente de acuerdo con las reformas y con quien era visto como su mayor defensor, el entonces Ministro de Hacienda Rudolf Hommes,

Como Ministro, Santos suscribió los primeros tratados de libre comercio como el G-3 con México y Venezuela. Participó de la autorización de la primera zona franca en el país en Bogotá (el presidente de cuya junta directiva era Enrique Peñalosa)  y, en general, avanzó en la política de apertura. Pero también empezó a mostrar su habilidad para formar equipos eficientes y rodearse de personas como su viceministra, Marta Lucía Ramírez, quien venía de dirigir el Incomex, que desapareció al ser creado el Ministerio, o Miguel Gómez Martínez, hoy en día senador y quien fue su asesor y Director de Desarrollo.

Pero el verdadero potencial político de Santos se destapó un par de años después, cuando el Congreso el Senado lo nombró Designado de la República, cargo sin funciones pero con poder e influencia política. Fue el último colombiano en tener esa dignidad, pues la Constitución de 1991 creó la figura del Vicepresidente para reemplazar al presidente, reemplazando la designatura.

Santos fue elegido gracias al apoyo de la bancada liberal, que era mayoritaria en las dos cámaras y que tenía la sartén por el mango pues, según establecía la Constitución, el Designado debía ser del mismo partido del Presidente. Pera lograrlo se enfrentó con el liberal antioqueño William Jaramillo, en ese entonces ministro de Comunicaciones, en una Junta de Congresistas Liberales, en una votación de 86 a 63.

Lo que muestra la capacidad de Santos fue la campaña anterior, llena de choques, rumores y debates, como que noticiero QAP (dirigido por María Elvira Samper y María Isabel Rueda) habría apoyado a Santos, o que, justo unos días antes de la elección, el senador Luis Guillermo Vélez, principal escudero de Jaramillo, hubiera citado a Santos  a un debate de control político.

Santos tuvo el apoyo público de congresistas como Víctor Renán Barco, Álvaro Uribe, Rafael Amador, Juan Guillermo Ángel, Viviane Morales, Fuad Char o Rodrigo Rivera; de jefes liberales como Alfonso López Michelsen y, según se dijo entonces, de El Tiempo.  Jaramillo también tenía importantes apoyos, había sido dado como ganador por El Espectador y, según Semana, tenía el apoyo del grupo Santo Domingo, a través de Caracol.

Santos estuvo en el Ministerio hasta 1994, cuando Ernesto Samper llegó al poder, y salió del gobierno ya con la categoría de presidenciable, a pesar de su juventud y del corto paso por el gobierno.

Al salir del gobierno formó la Fundación Buen Gobierno, un centro de pensamiento sobre buenas prácticas de gobierno, con el objetivo de convertirla en su catapulta a la Presidencia de la República. Como todos estos centros de pensamiento de corte político, Buen Gobierno defendía ciertos principios que se resumen en la tesis de la ‘Tercera Vía’ aplicado por Tony Blair cuando llegó al poder en Gran Bretaña en 1997 y que buscaba que el gobierno laborista no tuviera que escoger entre el estatismo ni el capitalismo. Durante los últimos meses de su campaña, todos los miembros de Buen Gobierno cumplieron alguna función. El edificio de la Fundación, ubicado en la 70 con 4, funcionó como sede de campaña y hoy en día la mayoría de sus miembros trabajan con Santos en el gabinete.

Siempre ha buscado trabajar en los gobiernos de turno, acercándose a los puestos que le den mayor notoriedad y así allanar su camino a la Presidencia de la República. En el gobierno Samper, primero rechazó la embajada en Caracas  y luego solicitó la de Washington, cargo que le fue negado.

A medida que el proceso 8.000 avanzaba, Santos empezó a reunirse con personajes como Carlos Castaño y Victor Carranza para llegar a un "Acuerdo de Paz", que causaría la renuncia de Samper a la Presidencia. Su objetivo no se cumplió, y la polémica revivió cuando Santos acusó a Rafael Pardo, rival suyo en la campaña presidencial de 2010, por supuestamente haberse reunido con las FARC para evitar la reelección de Álvaro Uribe. La acusación era falsa, y tuvo el efecto de volver los ojos sobre la reunión que había tenido él mismo con personajes oscuros y con objetivos similares.

Santos trabajaba con Álvaro Leyva en la sala de situación de la ONU en Bogotá cuando Andrés Pastrana salió elegido Presidente de la República, y de allí salió la idea del despeje del Caguán para dialogar con la guerrilla, e hizo parte posteriormente de la Comisión de Acompañamiento Internacional que estaba encargada de hacer una veeduría a la zona de distensión.

Santos se retiró de la comisión quejándose de falta de coordinación, y pasó a ser un duro crítico del gobierno Pastrana hasta que fue nombrado Ministro de Hacienda en el año 2000. Su labor en esta cartera ha pasado a ser reconocida como un salvamento del gobierno en curso, ya que en una coyuntura que incluía un desempleo del 20%, inflación rozando los dos dígitos y un crecimiento económico inferior al tres por ciento, Santos logró sacar adelante proyectos trascendentales como la ley de transferencias, la ley de pensiones y una reforma tributaria que ayudaron a sanear la finanzas de la nación y las entidades territoriales.

Cuando empezó la era Uribe, Santos formaba parte del Partido Liberal. Apoyó la candidatura de Horacio Serpa, se convirtió en un duro crítico de la reelección y trató de presidir el Partido, cargo que fue otorgado a César Gaviria.

Después de esto, Santos formó el Partido de la U cuando, en 2005, el Partido Liberal expulsó a 15 congresistas por votar positivamente la reelección de Uribe y Santos propuso formar una disidencia uribista. Lanzaron candidatos a Senado y Cámara, y tras el rotundo éxito del partido y su posicionamiento como líder político, solicitó el Ministerio de Defensa. Uribe le otorgó el cargo el 19 de julio 2006. Era el cargo más importante en el gobierno de la Seguridad Democrática.

Durante su gestión como Ministro, las fuerzas militares dieron golpes contundentes a las FARC. Desarticuló numerosos frentes guerrilleros con acciones coordinadas entre ejército, policía, Armada y Fuerza Aérea, dio de baja a Raúl Reyes en la polémica acción militar en suelo ecuatoriano, reforzó la ayuda extranjera en temas de inteligencia militar y llevó a cabo la famosa Operación Jaque, rescatando entre otros a Ingrid Betancourt y los tres norteamericanos secuestrados sin dispara una bala.

Naturalmente, la opinión pública le reconoció estos méritos y le dio la notoriedad que buscaba para dar el salto a la Presidencia, a pesar de sufrir el escándalo de los falsos positivos, asesinatos selectivos de inocentes llevados a cabo por las fuerzas militares y presentados como bajas guerrilleras en combate.

Aunque esta práctica se llevó a cabo durante décadas, Santos nunca aceptó responsabilidad política alguna por las acciones de sus subordinados. Creó una comisión para investigar el tema y llevó a cabo diversas políticas para detener la macabra práctica, y hoy en día algunos sectores lo reconocen como el Ministro que destapó el escándalo y acabó los falsos positivos, a pesar de haber salido a la luz pública por la denuncia de los asesinatos de los 11 jóvenes de Soacha.

Una vez se cayó la segunda reelección de Uribe, Santos renunci&´ al Ministerio para lanzarse como candidato presidencial por el Partido de la U, una posibilidad que venía ambientando desde antes de que se hundiera el referendo reeleccionista

Ganó en segunda vuelta con diez millones de votos, la votación más alta en la historia del país. Su candidatura tuvo el apoyo de Uribe, y propuso evolucionar de la Seguridad Democrática a la Prosperidad Democrática, continuar con la presión militar a la guerrilla y formar un gobierno de Unidad Nacional, donde convergieran los grandes partidos del país alrededor de grandes acuerdos nacionales.

Como Presidente, ha llevado a cabo una ambiciosa agenda de reformas, que incluyen la ley de víctimas, la ley de ordenamiento territorial, la ley de tierras, la reforma a la ley de regalías, la reforma política y la reforma judicial. Durante su gobierno dio el golpe más importante que ha recibido la guerrilla de las FARC al dar de baja a Jorge Briceño alias "Mono Jojoy" en un bombardeo en el Meta. Ha empezado su periodo con el pie derecho, y podría convertirse en uno de los Presidentes más importantes de la historia de Colombia si logra sacar adelante su ambiciosa agenda política y sigue derrotando militarmente a las FARC.
 

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