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Jueves Noviembre 27, 2014
Por: Olga Lucía Lozano, Lun, 2012-10-29 15:20
Los magos de la transformación: el poder disfrazado

Este año, La Butaca no tuvo que disfrazar a nadie para celebrar en Halloween.  Le bastó con analizar el entorno del conflicto y de las diversas fuerzas en pugna para entender que, por naturaleza, Colombia es un país de transformers, en el que la acción de disfrazarse o disfrazar a otros es parte de la cotidianidad del país.

Susana Wappenstein, profesora-investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO-Ecuador), desarrolla justamente una investigación sobre los sentidos del conflicto colombiano  - “sentidos” tanto en sus significados políticos, sociales y culturales como en sus aspectos sensoriales visuales, sonoros y táctiles”-. La Butaca la invitó a hacer de manera conjunta  una curaduría de disfraces colombianos, los cuales por su papel dentro de la actualidad nacional pierden en muchos casos el sentido original festivo y en algunos casos, como el de los falsos positivos, se convierten en instrumentos macabros.

Este es el resultado de esta curaduría inicial sobre algunos de los disfrazados que rondan o engrosan el poder nacional. Si nuestros usuarios quieren aportar más casos y ejemplos, pueden hacerlo en el espacio de comentarios.

Jefes paramilitares como dignatarios políticos

El 28 de julio de 2004, Salvatore Mancuso, Ramón Izasa e Iván R. Duque, líderes paramilitares, fueron recibidos  como invitados de honor en el Congreso la República. Aunque  en su accionar diario, las Autodefensas Unidas de Colombia no tenían nada que ver con los referentes de la democracia y la capacidad de defender sus tesis sin recurrir a las armas o a la intimidación, los tres ocuparon sus sillas en medio de un Congreso controlado en gran parte por ellos. Así, de un día para otro, los responsables de miles de muertes y desapariciones en Colombia, aparecieron ante los ojos del país como un grupo de líderes respetables, con trajes de paño y aportes discursivos tan contundentes como esta frase de Mancuso: “Es preciso recordar a la Nación y al mundo, que mediante nuestra lucha y sacrificio, extensos territorios del país han logrado convertirse en ejemplos de concordia, tolerancia y civilidad; y han conseguido atraer la inversión, promover el trabajo honesto, y devolver las condiciones necesarias para el logro de la productividad, fundamental para el desarrollo”.

 

 

Indigentes y otros civiles disfrazados de desmovilizados

En marzo de 2006, el país observó la ceremonia de desmovilización del frente Cacica La Gaitana de las Farc. Lo que se interpretó como un triunfo de la seguridad democrática y la administración Uribe, años después terminaría siendo solo una puesta en escena en la que nada era lo que parecía ser. Los integrantes del supuesto frente guerrillero resultaron ser actores improvisados reclutados en los  espacios más insospechados: “Por primera vez el verdadero guerrillero de la falsa desmovilización del frente Cacica La Gaitana, alias Biófilo, narró cómo fue el reclutamiento de habitantes de la calle para hacerlos pasar como integrantes de las FARC y presentarle al país la historia de una desmovilización masiva de guerrilleros…”.

Pero si los personajes eran solo eso: personajes de ficción; el resto del montaje también dejaba mucho que desear. “Los desmovilizados lucían uniformes nuevos e impecables; algunas de las botas estaban marcadas con insignias de la VI Brigada; algunos de los fusiles que entregaron eran hechizos, otros no funcionaban y los demás no eran la dotación regular de las FARC”.  La pregunta de muchos es si el disfraz seleccionado dejaba tantas dudas respecto a su autenticidad, por qué paso tanto tiempo sin que nadie sospechara que se trataba de una farsa. Claro que este apartado podría tener toda una línea evolutiva de transformaciones: de indigentes a desmovilizados gozando de algunos de los beneficios ofrecidos por los programas de reinserción y de Comisionado de Paz a prófugo de la justicia.

 

Narcos hechos paras

Aunque siempre mantuvieron una estrecha relación, tras la promulgación de la Ley de Justicia y Paz, narcotraficantes y paramilitares dejaron de entrar en el mismo saco. Así las cosas, y para gozar de los beneficios ofrecidos por la iniciativa de la administración Uribe, algunos de los narcotraficantes “puros”  acudieron a sus viejos amigos para cambiar de papel y convertirse en paramilitares con el fin de no ser extraditados o responder por esos delitos ante la justicia. Entre los nombres que estuvieron rondando la listas de desmovilizados aparecieron el de “El Tuso Sierra”, “Yiyo”, “Gordo Lindo” y Johny Cano Sierra, entre otros. En una sublimación del lenguaje, el ex jefe paramilitar Martín Llanos se refirió a esta disfrazada en términos de gerente comercial: “… admitió ante las autoridades venezolanas que vendió franquicias a narcotraficantes para que se pudieran hacer pasar por ‘paramilitares’ y entrar en el proceso de Justicia y Paz”. Según él esa negociación de franquicias se incluyó a los llamados “Mellizos” y otros de los ya mencionados.

 

El Helicóptero mimetizado

El 2 julio de 2008, el país siguió a través de los diversos medios la liberación de 15 secuestrados que hasta ese día permanecían en manos de las Farc. Con Ingrid Betancur a la cabeza, quien se convirtió en el símbolo de la tragedia del secuestro durante un largo tiempo, tres contratistas norteamericanos y once colombianos más, los recién liberados descendieron del helicóptero que los llevó de la selva a la libertad. El asunto es que la famosa aeronave había ya vivido su propia transformación, pues de ser una nave de las Fuerzas Militares, por arte de magia a ser un helicóptero de la Cruz Roja, gracias al uso indebido de un emblema de esta organización. Así las cosas, la llamada Operación Jaque (la cual, según los datos revelados posteriormente a través de Wikileaks , también se disfrazó de operación militar, aunque se trataba de una negociación con algunos miembros de las Farc ) se convirtió en una violación a la legislación vigente en ese sentido, en la que se expresa que las fuerzas militares o policiales no deben usar emblemas o símbolos de organizaciones de derechos humanos o ayuda humanitaria. Igual, parece que el helicóptero mutante no estuvo solo, según informaciones reveladas también algunos de los que tomaron parte en la Operación se metieron en el chaleco de la entidad suiza.

 

Los falsos positivos:

de civil a guerrillero o de civil a baja militar

En octubre de 2008, estalló en Colombia el escándalo de los “falsos positivos”, uno de los hechos más macabros de la historia reciente del país. En este caso, como en varios de los que se registran en medio del conflicto, el asunto de “disfrazarse” no surge de la voluntad de quien asume una nueva identidad, sino de sus victimarios. En este caso los victimarios fueron integrantes de las fuerzas militares y las víctimas fueron civiles a quienes luego vistieron como guerrilleros y reportaron como bajas en combate. Aunque incluso hoy es imposible dar una cifra total sobre todos los colombianos que cayeron a manos de quienes tienen por misión protegerlos, sin lugar a dudas, esta es una de las peores manifestaciones del uso del disfraz y la mutación.
 

 

Las Farc y sus conversiones en miembros del Ejército de Colombia

Si bien los diversos grupos en conflicto han hecho de la suplantación históricamente un arma de guerra, seleccionamos para este apartado el secuestro de los doce diputados del Valle por parte de las Farc. Los integrantes del grupo guerrillero que tomaron parte en la acción, se vistieron e hicieron pasar como miembros del Ejército. De esta manera lograron que los diputados salieran del edificio  de la Asamblea Departamental del Valle del Cauca de manera voluntaria y se subieran a un bus dispuesto para transportarlos. Ese día, 11 de abril de 2002, se convirtió para 11 de ellos en su último instante de libertad, pues cinco años después fueron asesinados en cautiverio por sus captores. De las víctimas de este secuestro masivo que se transformó a su vez en una masacre, sólo sobrevive Sigifredo López.

 

Las falsas bendiciones

Si bien los caminos de Dios son diversos, no creemos que la suplantación de sus representantes esté ligada a la voluntad divina. Como en otros casos, disfrazarse en los terrenos de la fe se ha convertido en un deporte nacional. Ya hemos visto, por ejemplo, a un pastor que se transformaba en un falso guerrillero para extorsionar a los feligreses y otras múltiples manifestaciones del mismo fenómeno. Sin embargo, elegimos como caso simbólico de esta costumbre el caso del falso sacerdote que infiltró la Fuerza Aérea en Casanare y terminó oficiando misas, casando oficiales y bautizando herederos. Luis Gabriel De la Rosa Benavides, nombre del falso cura, ejerció por más de un año como guía espiritual de diversos miembros de la FAC y además de conseguir coro para sus cánticos y recibir limosnas, bien podría haber recibido una nominación al Oscar por su magistral actuación.

 

El primer disfraz de Tanja

Cuando su nombre apareció entre los miembros de las Farc, ya a muchos les sorprendió que una holandesa se hubiese transformado en guerrillera colombiana. Sin embargo, ya Tanja Nijmeijer había acumulado experiencia en su país de origen en el torno al tema. En un reportaje escrito por Jorge Enrique Botero, la holandesa relató esta escena sobre su vida antes de enlistarse en las Farc: “… Un día nos fuimos al edificio del gobierno en La Haya, porque el gobierno holandés estaba permitiendo la construcción de bases militares gringas en Aruba y Curazao. Para mostrar lo que iba a pasar con la inteligencia que recogerían los aviones de esas bases, nos disfrazamos de paramilitares y de población civil, y simulamos una masacre…”.

 

La falsa estudiante de las Farc y otros cuatro botones de muestra

En 2005, Marilú Ramírez Baquero participó, como invitada, en algunos de los cursos que los coroneles de las Fuerzas Armadas deben tomar para ascender al grado de general. El asunto es que la civil estudiosa, en realidad, era una integrante de las Farc, a quien luego acusaron las autoridades de ser la autora material de un atentado realizado con un carro bomba en la Escuela Superior de Guerra en 2006. Una vez, Ramírez fue detenida en 2007, la cadena de disfraces apareció en todo su esplendor: para convertirse en estudiante invitada, primero la mujer se había disfrazado de funcionaria de la Veeduría Distrital. Revista Semana publicó en su informe al respecto este testimonio: “Cuando nos enteramos de que Marilú había sido detenida, todos quedamos fríos, pues los requisitos que nos exigieron son muy drásticos. A mí, por ejemplo, me averiguaron esta vida y la otra", dijo a SEMANA una fiscal de alto rango que asistió al Cidenal ese mismo año. "Ella era una mujer muy querida, dicharachera. Recuerdo que se vestía con una ropa que no venía muy bien con el clima ni las costumbres de Bogotá".

Sin embargo, Ramírez no fue la única que logró mimetizarse y establecer relaciones más o menos cercanas con las Fuerzas Militares. Su caso hizo evidente que, además de ella, cuatro  mujeres de la guerrilla (descritas por el Ejército como llamativas por su físico y manera de vestir) alcanzaron el mismo objetivo. Una de ellas se disfrazó de vendedora de afiliaciones para  asistencia judicial y recibió permiso para trabajar en una guarnición del Valle. Luego extendió el negocio a Bogotá. Otra se transformó en jefe de prensa de una unidad militar en Bogotá y ejerció por varios meses como tal, solo abandonó el puesto cuando descubrió que la seguían. Para completar el abanico están estas dos: Una aspirante a trabajar en la oficina de prensa en una guarnición de Caquetá, que fue descubierta cuando iba a ser contratada y la mujer que logró entrar “cuatro veces a eventos a los que asistió el Presidente con un carné de prensa falso. Al quinto ingreso la descubrieron, pero logró huir”.

De civil a cabo del Ejército

Pero si el país se quedo estupefacto con el cuento de las mujeres de las Farc que se paseaban sin problema por diversas instalaciones militares, aún no puede entender como hace dos años una joven de 19 años usando prendas que compró en los almacenes de Bogotá actuó durante tres meses como cabo del Ejército, vivió en una guarnición militar e impartió órdenes como lo exigía su papel. El asunto en este caso es que Marcela Cantor Dávila no era ni guerrillera, ni miembro de cualquier otro grupo al margen de la ley. Solo era una civil con sueños de ser militar.

La mil disfraces

Conocida como la “Mata Hari” colombiana, Alba Luz Gélvez pasó en 2007 de miembro del Das y escolta de personalidades como Marta Lucía Ramírez  a infiltrada en la Corte Suprema de Justicia. Para lograr llegar a la Corte, ya Gélvez había tenido que reconquistar a uno de sus exnovios y prometerle matrimonio, así que su primer paso fue disfrazarse de novia arrepentida para lograr recolectar información privilegiada de la Corte. Entre los papeles desempeñados por esta diva de la transformación estuvieron la de funcionaria de la Presidencia y distribuidora de productos Omnilife, entre otros. Aunque en su correría logró establecer romances con otros de sus posibles facilitadores. Una de las misiones encomendadas a la versión criolla de la Mata Hari criolla, en 2008, fue la  de “obtener, como fuera, el expediente en contra de Mario Uribe”. Acá se puede ver el resumen o la versión completa de su confesión posterior, una buena manera de seguir sus andanzas.  Las cuales, en contra de las predicciones no la llevaron a la cárcel, sino a recibir inmunidad al actuar como testigo.
 

 

De asesor a gurú

"Asegurando que la campaña de Barack Obama en 2008 en las redes sociales fue 'exitosa', Santos anunció que adelantará similar 'revolucionara' forma de hacer política. De tal orden es esa decisión de cambio que el ex ministro contactó al asesor web de Obama, Ravi Singh, para que lo asista en la contienda electoral", relató en su momento El Espectador”. Con esta cita, La Silla Vacía arrancó en 2011 una nota en la que daba cuenta de la estafa que resulto ser el señor Ravi Singh, quien en realidad se disfrazó de asesor del mandatario estadounidense, porque nunca lo fue. Aunque fue bautizado como el “gurú de internet” por diversos medios, lo cierto es que la campaña de Santos perdió esa platica, pues la fama del muy bien disfrazado “genio de la red” solo fue producto de una confusión que él no tuvo problema en dejar pasar y engordar con la publicación de videos sobre su accionar en la campaña de Obama, quien al parecer ni siquiera lo conoce. Cuando la verdad salió a la luz, las palabras del hombre del turbante fueron: ““Aunque nuestra tecnología de punta ha sido utilizada por más de 1.500 campañas nacionales, regionales y locales, nosotros no hemos asesorado a la campaña presidencial de Obama y ofrecemos disculpas por cualquier error que pueda indicar que fue así”.

 

Las víctimas de disfraz

Una de las masacres más recordadas por los colombianos es la de Mapiripán, la cual fue perpetrada por las AUC en 1997. La Corte Interamericana de Derechos Humanos años después reconoció como víctimas a 26 personas, las cuales (a través de familiares y demás) buscaban ser reparadas. El asunto es que Yolanda Pardo, en ese momento Fiscal 30 de Justicia y Paz, demostró que al menos ocho de las personas reconocidas por la Corte, nunca lo fueron. Según los datos ofrecidos por la Fiscalía, algunas de las víctimas que se registraron ante la Cidh no estaban en la región al momento de los hechos y otros hacían parte de la guerrilla. Mejor dicho, según señalan diversos informes de los medios de comunicación, varios de los reportados como muertos, siguen vivos y otros fallecieron en circunstancias distintas. Tras lo ocurrido, los pagos fueron suspendidos hasta establecer realmente quiénes debían ser reparados. El Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, que representó a algunas de las víctimas, tras descubrirse lo ocurrido, señaló a través de un comunicado: "Si algún o algunos demandantes solicitaron su reconocimiento como víctimas sin serlo, ello debe ser establecido por la autoridad judicial correspondiente, la cual determinará la respectiva responsabilidad penal. Estamos en total disposición de las autoridades judiciales para el esclarecimiento de estos hechos”.