Por Juanita León | Tatiana Duque · 31 de Agosto de 2017

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Con la elección de José Fernando Reyes quedó finalmente integrada la nueva Corte Constitucional. A diferencia de la anterior, ésta es una corte poco predecible.

El nuevo magistrado José Fernando Reyes es un penalista de la Universidad de Caldas, que ha hecho toda su carrera en la Rama Judicial, y siempre en su departamento (ver su perfil).

Una persona que lo conoce lo describió como un “magistrado decente de un tribunal decente como el de Manizales”. Y una ex alumna suya lo describió como “un hombre de ideología muy humanista. La gente dice que es creído, pero nadie dice que es corrupto o torcido. Y si es creído es porque tiene con qué. Es un tipo inteligentísimo con una carrera brillante".

Reyes ganó con 49 votos, nueve más que su contendor John Morales, en una elección que si fue significativa por algo es por el poco interés que convocó, incluso entre los mismos congresistas encargados de la elección.

Reyes como los otros dos miembros de la terna propuesta por la Corte Suprema era un desconocido.

Lo distinguían solo algunos congresistas paisas, como el antioqueño liberal Luis Fernando Duque, que hizo un intenso lobby a su favor entre sus colegas del liberalismo y La U.

Reyes también tenía algunos conocidos en el uribismo.  Sin embargo, la decisión que tomó la bancada del Centro Democrático (con 21 senadores) fue votar por John Morales, quien era cercano a ese partido porque fue director jurídico del Ministerio del Interior del directivo uribista Fabio Valencia Cossio.  

Como lo anticipó La Silla, la votación fue muy reñida a pesar de que en los últimos días el gobierno desplegó a varios de sus ministros a conseguir voto a voto los suficientes a favor de Reyes.  El ex procurador anulado Alejandro Ordóñez le estaba haciendo campaña a Morales, y el Gobierno no podía darse el lujo de tener otro magistrado en la Corte oponiéndose a los acuerdos de paz.

Aún así Reyes no tuvo la aprobación de toda la coalición de la Unidad Nacional.

 

Si hubiera votado compacta, como en la del magistrado José Antonio Lizarazo, que ocurrió el semestre pasado, Reyes habría ganado por más de 50 votos solo con los apoyos del liberalismo, La U, los conservadores y vargaslleristas.

Pero entre la mayoría de los azules y Cambio Radical los votos  -alrededor de 19, de los 25 que ponen juntos- se fueron con Morales.

Ganó porque los de las mayorías del Polo y de los Verdes fueron determinantes para que Reyes se impusiera.

Uno de los elementos que más le aportará Reyes a la nueva corte es su conocimiento como penalista, pues no hay ningún otro magistrado con experticia en este campo y a la Corte llegan muchos temas sancionatorios. Hay varias demandas al Código de Policía, por ejemplo, sin mencionar la ley estatutaria de la Jurisdicción Especial de Paz que tienen que entrar a estudiar.

La nueva Corte

Con Reyes queda finalmente integrada la cuarta Corte Constitucional desde que se creó esta figura en la Constitución del 91. Por ahora no se vislumbran bloques fijos para todos los temas como los hubo en la Corte que reemplazan, sino más bien tendencias según el filtro que se les aplique.

En los temas de índole moral, aunque Reyes fue elegido con los votos del sector más liberal del Congreso, llega seguramente a reforzar el bloque conservador de la Corte.  Durante la audiencia le preguntaron si era ‘provida’, el eufemismo que se usa para saber si está en contra del aborto. Él contestó que creía que la vida existía desde la concepción.

Del lado conservador están Cristina Pardo, Luis Guillermo Guerrero y, muy probablemente dada su filiación religiosa Carlos Bernal. Con lo cual tendrían cuatro votos.

Sin embargo, Antonio Lizarazo, que es liberal, ha sorprendido a algunos de sus compañeros en sala plena por ser más conservador de lo que se anticipaba en ésta área, con lo cual cada vez es menos obvio que la Corte pueda seguir liderando la vanguardia en temas de igualdad para la comunidad lgbti, derechos reproductivos o incluso prostitución.

Reyes podría inclinar definitivamente la balanza para impedir que la Corte Constitucional se siga metiendo en temas de política pública como obligar al Estado a tener una política de desplazados o a reformar las cárceles o sacando sentencias que le cuestan al erario.  

Durante la audiencia, el nuevo magistrado dijo explícitamente que le preocupaba el impacto fiscal del activismo judicial.

En esa misma línea ‘prudente’ están Alejandro Linares, Bernal, Guerrero, y al parecer también Cristina Pardo y Diana Fajardo, a quienes su pasado en la Rama Ejecutiva les da dado la perspectiva del ejecutor.  En este campo, la nueva corte podría ser muy diferente de la segunda –la de ‘oro’- liderada por Manuel José Cepeda.

¿Se salva el Acuerdo?

Frente al proceso de paz, que es el tema más urgente que ocupará a la Corte durante este primer año, Reyes podría garantizar el voto que tanto necesita el gobierno Santos para sacar adelante la infraestructura jurídica de los acuerdos de paz.

Entre los magistrados que hasta ahora han apoyado irrestrictamente el proceso de la Habana están Linares, Lizarazo, Rojas y Fajardo. Cristina Pardo en principio apoyaría lo que tiene que ver con el Acuerdo pero como hasta hace poco era la Secretaria Jurídica de Santos ha tenido que declararse impedida en estos temas. Por eso el voto de Reyes termina siendo fundamental.

Más después de que a los pocos días de ser ternado por el Gobierno, Carlos Bernal votó a favor de la decisión que le quitó dientes al fast track. Como dijo jocosamente una fuente que respalda el proceso de paz “no hay nada más peligroso que un intelectual independiente”.

Salvo que Reyes diera una sorpresa similar al Gobierno que lo respaldó, su voto se vuelve fundamental en el debate actual que sostiene la Corte respecto al blindaje constitucional del Acuerdo de la Habana.

La ponencia de Luis Guillermo Guerrero propone tumbar el segundo inciso del Acto Legislativo 2 de 2017 que dice que el Estado debe cumplir de buena fe el Acuerdo con las Farc.

Guerrero argumenta que el Presidente no puede comprometer a otros órganos del Estado, lo que en principio facilitaría que un nuevo presidente llegara a “hacer trizas” el Acuerdo de Paz, como lo propuso Fernando Londoño, el presidente del Centro Democrático.

Si Reyes vota en contra, el blindaje que le daría seguridad jurídica al Acuerdo de Paz se salvaría con su voto.

Pero en realidad, como lo demostró el magistrado Bernal, un magistrado sólo se conoce después de varios fallos. Y ese descubrimiento no solo se hará respecto de Bernal en lo que queda del año sino también de la mitad de sus compañeros.

Comentarios (4)

juan manuel rodríguez. c.

31 de Agosto

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El Acuerdo de Paz con las FARC  necesitaba igualmente desde de su órbita de la participación de otran instancias importantes del Estado. Se ha hecho hasta ahora, pero atadas a las militancias partidistas de magistrados y congresistas. Para que hubiese tenido  menos fisuras y espacios para ambientar la oposición se requerían importantes conceptos de  las Cortes por lo menos.

José Saramago - 0

31 de Agosto

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Pese a las últimas pruebas de corrupción ex-magistrado Francisco Ricaurte aún aparece oficialmente en la lista de aspirantes a la JEP.
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