Por Jineth Prieto · 08 de Agosto de 2017

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 Aunque desde hace varias semanas el Centro Democrático en Santander se reventó en medio de la puja interna por la conformación de la lista a la Cámara para 2018, el jueves durante la visita de los dirigentes y aspirantes a la Presidencia de ese partido a la región, la salida al ruedo de los nombres de nuevos precandidatos terminaron de convulsionar al uribismo local.

Los que inician la carrera

La presentación en sociedad en Santander de los precandidatos del uribismo a la Presidencia, no solo sirvió para que el uribismo viviera de cerca la polarización por la protección del páramo de Santurbán, sino que además funcionó de plataforma para que dos nuevos nombres salieran formalmente a la carrera en la puja por los avales para las legislativas del próximo año.

 

Luego de varios meses de buscar acercamientos con ese partido Óscar Villamizar, hijo del exsenador condenado por el ‘carrusel de las Notarías’ Alirio Villamizar, y Edwing Ballesteros, uno de los aliados políticos del exgobernador de Santander Richard Aguilar, finalmente se lanzaron al agua y empezaron a remar con miras a quedarse con uno de los cupos de la lista a la Cámara del uribismo.

Además de que a ese evento llegaron con sus propias avanzadas identificadas con los logos del Centro Democrático, de que ocuparon la primera fila en el auditorio, y de que le presentaron sus intenciones formalmente al mismo Álvaro Uribe cuando se acercó a saludar a los asistentes, con sus decisiones aclararon parte del panorama electoral regional. 

Por un lado, el salto de Villamizar decantó las movidas de los conservadores en Santander. 

Como lo había contado La Silla, el grupo del exsenador condenado en 2010 por haber recibido una Notaría en pago por su apoyo en 2006 al proyecto que permitió la reelección de Álvaro Uribe, estaba considerando la opción de entrar a las toldas azules (partido del que es originario) y se había reunido hasta con el presidente de la colectividad, Hernán Andrade, con miras a establecer las condiciones de su reingreso. 

Si bien sobre esa posibilidad existieron varios avances e incluso en algún momento Ingrid Villamizar estuvo a punto de integrar el directorio departamental conservador como muestra de la entrada de esa casa al partido, todo se fue al piso cuando Lina Barrera, quien para 2018 daría el salto el Senado, decidió mantenerse en la Cámara.

La principal razón estuvo en que ese partido es manejado tras bambalinas en Santander por el exsenador condenado por la ‘yidispolítica’,  Iván Díaz Mateus -padrino político de Barrera-, quien en esa posición se ha hecho fama por cerrarle espacios a otras vertientes, y si Lina se mantenía en la Cámara entre los otros sectores que querían competir por esa curul tomó fuerza la sensación de que no iban a tener garantías. 

Así las cosas, la casa Villamizar finalmente se inclinó por el Centro Democrático, partido al que en 2014, y paralelo a la aspiración de Óscar a la Cámara ese año con el aval de Opción Ciudadana (se quemó con 18 mil votos), le hizo campaña acompañando la candidatura de Óscar Iván Zuluaga.

En el lado de Ballesteros, la movida aclaró el futuro político de una de las fichas del exgobernador de Santander Richard Aguilar Villa, quien irá al Senado con el aval de Cambio Radical dentro del renovado proyecto reunificación de la casa del parapolítico Hugo Aguilar.

Ballesteros también inició en la política en el Partido Conservador, pero la única vez que se ha fogueado electoralmente lo hizo a través de Opción Ciudadana en 2010 cuando intentó obtener una curul en la Cámara. 

Aunque en ese entonces quedó en el penúltimo lugar de la lista al alcanzar poco menos de 4 mil votos (para llegar a la Cámara se necesitan al menos 7 veces más), y eso dejó en evidencia que no tenía fortaleza electoral, esa salida le sirvió para ingresar a la casa de los Aguilar, particularmente al llavero de Richard Aguilar, quien además de convertirlo en su asesor cuando estuvo en el primer cargo del departamento, lo encargó de la creación de la Empresa de Servicios Públicos de Santander, Esant, y además lo metió en varios sonajeros como su candidato.

La cercanía es tanta que antes de inclinarse formalmente por el lado del uribismo, Ballesteros estaba esperando a que Richard Aguilar definiera si lo respaldaba, e incluso hasta alcanzó a sonar como su candidato al Senado. 

“Lo que pasó fue que Germán Vargas Lleras (el líder de Cambio) no aceptó que los Aguilar entraran con nombres de terceros al partido. Por eso es que Richard se termina lanzando él mismo”, le dijo a La Silla una fuente que conoce de cerca las movidas de los Aguilar. .

De hecho, esa fuente y otras dos que conocen las movidas de los Aguilar y de Ballesteros, le dijeron a La Silla que incluso Aguilar hijo le pidió que no se lanzara y le hiciera campaña a Cambio. 

“Al final Ballesteros toma la decisión de lanzarse porque era lo que venía trabajando desde que lo nombraron en la Esant”, aseguró uno de ellos.

Imagen vs Votos

Aunque hasta ahora la manzana de la discordia del uribismo en Santander había sido el excandidato a la Gobernación Iván Aguilar, quien quiere regresar a ese partido luego de haber salido de sus toldas por la puerta de atrás, los nombres de Villamizar y Ballesteros terminaron de agitar la pelea interna del Centro Democrático en la región. 

Como lo ha contado La Silla, en ese partido todavía no es tan claro el derrotero que operará para la entrega de avales y por esa razón los militantes están divididos.

Mientras que un sector defiende que se escojan las hojas de vida que no tengan ningún tipo de cuestionamiento así carezcan de trayectoria política, en otro están pidiendo que, más allá de los reparos, se tenga en cuenta la capacidad electoral de los candidatos para que el partido tenga posibilidades de competir por dos de las siete curules de Santander (actualmente tiene una). 
 
Si bien aún falta para que se defina formalmente cuál de los dos utilizarán o si dependiendo de las circunstancias usarán el que les convenga, esa discusión dejó en la mitad del cruce de posiciones las aspiraciones de Villamizar y Ballesteros.

Por un lado, la de Villamizar entra con oposición porque aunque él no ha tenido líos jurídicos directamente, es el heredero del condenado Alirio Villamizar; y eso necesariamente le implica al partido darse un lapo mediático en términos de imagen en caso de que decida avalarlo. 

Sin embargo, él tiene a su favor que lleva varios meses concretando su estructura política y que además del grupo de su papá, recogió una desbandada al interior del grupo del coronel, quien prefirió buscar candidato propio a la Cámara antes que apoyar a su ficha al exalcalde de Oiba Johnny Peñaloza.

“La idea es que sigan apoyando a Richard al Senado para mostrarle al coronel que siguen con él, pero que para la Cámara busquen a alguien, y la mayoría están cogiendo para el lado de Óscar, porque eso de apoyar a Peñaloza no es muy atractivo, sería como tener a otra María Eugenia Triana (actual representante de Santander de la cuerda de Aguilar papá), que no ha hecho nada por los que la ayudaron”, le dijo a La Silla una fuente de adentro de ese grupo.

Por otro lado, la aspiración de Ballesteros tiene resistencia porque durante su paso por la Esant terminó cuestionado debido a que él fue el que recibió la Represa de la Batanera en Vélez, una obra en la que se gastaron $9 mil millones y que se fue al piso a diez días de entrar en funcionamiento.

Aunque él no firmó el contrato y recibió la construcción de la represa cuando bordeaba el 90 por ciento, le reclaman el haberle terminado de pagar al contratista y haberle liquidado el contrato cuando en el municipio existían varias denuncias sobre las deficiencias en la calidad de la construcción y el desastre era previsible.

Además hay un factor que le juega en doble vía y es que un sector del uribismo cree que no competirá solo, y que tras bambalinas tendrá el apoyo de Richard Aguilar, algo que aunque lo impulsaría electoralmente, pondría al uribismo a servir de escampadero para las estrategias de otros grupos políticos (eso genera resistencia en el partido).

Ballesteros nos aseguró que no es cierto que Aguilar lo esté acompañando y que su carta de presentación electoral está en el trabajo que lleva haciendo desde que salió de la Esant.

La Silla supo que al interior de ese partido también están vendiendo la idea de que tiene bajo su ala el voto del sector más conservador del país que es el que está acompañando al anulado exprocurador Alejandro Ordóñez en su aspiración presidencial. 

“Eso lo está haciendo Laureano Tirado pero nadie sabe a ciencia cierta  si es así porque el sector de Ordóñez se caracteriza por tener sus propios candidatos de dentro de las iglesias y de sectores más cerrados”, le dijo a La Silla una fuente de adentro del uribismo. 

Tirado es un conservador y uribista que fue del primer círculo de Hugo Aguilar, que para 2018 está respaldando la candidatura de Ordóñez, que lleva meses haciéndole lobby a la entrada de Ballesteros al Centro Democrático, y que hace dos semanas sonó por protagonizar un audio en el que le reclama a Francisco Santos, el coordinador político del uribismo, por las declaraciones de José Obdulio Gaviria en Santander contra los potenciales aliados de ese partido, entre los que incluyó al parapolítico Luis Alberto ‘el Tuerto’ Gil. 

“Aquí se trata de sumar, y la gran coalición del No es la que debe unirse para gobernar al país”, le dijo a La Silla Tirado sobre su labor. "Edwin Ballesteros será un gran candidato y representante de esa coalición".

Sin embargo, y más allá de sus intenciones, los dos precandidatos tendrán que hacer un esfuerzo adicional para lograr la aceptación de las directivas nacionales en vista de que por sus orígenes políticos sus aspiraciones no calan del todo bien, y eso les pone cuesta arriba el camino para quedarse con el aval. 

"Ellos quisieron ganar protagonismo en la visita del Presidente Uribe pero no lo lograron. A ellos los ignoraron y lo que se quiere es cerrar ese capítulo porque los que obtengan el aval deben ser personas que hayan trabajado desde el primer día y sin tacha", nos contó una fuente del uribismo nacional.

La resurrección de Carlos Fernando Sánchez

Pero esos dos no fueron los únicos nombres que el jueves salieron al ruedo durante la visita de Uribe. Ese mismo día se metió al sonajero de la lista al Senado el nombre de Carlos Fernando Sánchez, el excandidato del condenado Aguilar a la Gobernación de Santander.

Aunque desde que quedó en el último lugar de la contienda de 2015 en la puja por la Gobernación de Santander, Carlos Fernando Sánchez había desaparecido prácticamente de los reflectores, y, como lo contó La Silla, solo volvió a sonar por el escándalo del cobro de una letra de cambio por más de $1.300 millones que le hizo efectiva un concuñado de su otrora padrino político Hugo Aguilar, durante la visita de Uribe a Santander reapareció. 

Su presencia causó revuelo por dos razones: la primera porque fue la primera vez que se presentó en un evento político desde su derrota electoral, y la segunda porque desde hace dos semanas su nombre empezó a moverse entre los políticos locales como uno de los potenciales candidatos de la lista cerrada al Senado del uribismo. 

Si bien sobre esa lista aún no hay nada definido aún, y de hecho el mismo día que llegó Uribe a Santander el que presentó sus intenciones de quedarse con ese cupo fue el ganadero Jaime Clavijo, la versión de que Sánchez volvería políticamente al lado del uribismo tomó fuerza porque ese día fue uno de los temas que se movió en los corrillos  del auditorio de los precandidatos presidenciales.

De hecho, dos fuentes, una que dice que lo escuchó y otra que dice que lo presenció, le contaron a La Silla que Sánchez dijo entre conversaciones informales que estaba barajando la opción de ir al Congreso. 

“Básicamente lo que aseguró es que ese sería su regreso, y lo dijo cuando le preguntaron por los candidatos a la Cámara”, dijo una de ellas.

La otra aseguró: "Lo que pasa es que aún no está completamente definido todo, pero sí es una opción muy importante y dependerá de Uribe”

La Silla no logró comprobar esas versiones, y de hecho Carlos Fernando Sánchez nos aseguró que no eran ciertas y que su presencia obedecía a una "muestra de gratitud con Uribe". 

"Yo quedé curado de la política", aseguró. "Estoy enfocado en mis proyectos privados".

Cualquiera que sea la versión real, el hecho de que su nombre esté en el sonajero remueve los cimientos del uribismo porque detrás de un cupo privilegiado en la lista al Senado (si es cerrada), además del de él y el de Clavijo, están el de Johana Cháves, quien quiere ser la candidata nacional de la Misión Carismática Internacional, y el del médico Quintín Herrera, quién también llegó con avanzada al evento del partido el jueves.

En todo caso, si resulta que sí hay intenciones de Sánchez de volver a la arena política, su aspiración genera resistencia dentro de un sector del uribismo debido a que en estos momentos la Contraloría y la Fiscalía están investigando toda su gestión al frente de la Corporación Panachi y existen varios indicios sobre presuntas irregularidades en el manejo de los millonarios recursos que dejó el turismo en los últimos 10 años en Santander.

Así que con los nuevos nombres en la carrera por la Cámara y el de Sánchez en el sonajero del Senado, lo que queda claro es que el uribismo tendrá de dónde escoger para conformar sus listas.

Falta ver cómo se resuelven las diferencias internas y si con la definición de los nueve cupos que están vacantes en la junta directiva local y que tendrán que suplirse en las próximas semanas, logran equilibrarse o se agudiza la división por el derrotero para entregar los avales.

 

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