Por Jineth Prieto | Ana León · 22 de Agosto de 2016

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El exsenador Luis Alberto 'el Tuerto' Gil sigue tan vivo en la política como cuando vivió su auge hace unos 15 años, antes de ser condenado por parapolítica.

Además de tener el poder en el partido Opción Ciudadana, con la misma red de socios que tuvo en la liquidada Solsalud, Gil maneja los hilos del poder en un medio de comunicación, tiene su propia cooperativa, ha recibido millonarios contratos para programas de nuevas tecnologías y sigue teniendo intereses en el sector de la salud.

La Silla investigó.

Los intereses de Gil en la salud fueron muy sonados y aunque con la liquidación de la EPS Solsalud muchos pensaron que habían desaparecido, pues esa entidad era su bastión en ese sector, La Silla encontró que sigue jugando a través de una red de empresas de las que son socios o directivos personas allegadas a él.

Desde 1992 Gil inició un emporio en el sector de la salud con la Fundación Integral para la Salud y la Educación Comunitaria del Magisterio, Finsema, (prestadora de servicios de salud para el magisterio), que en el 95 amplió con la creación de Solsalud, EPS que tras 18 años de vida logró 1,2 millonea de afiliados, y que terminó liquidada por manejos irregulares.

En medio de su proceso de liquidación además se descubrió que Solsalud, al igual que su dueño, el ‘Tuerto’ Gil, se alió con paramilitares para crecer en el Magdalena Medio y obligar a sus pobladores a afiliarse a esa EPS. 

A pesar del escándalo, ese no fue el ocaso de los intereses de Gil sobre el sector de la salud, pues a la sombra del crecimiento de Solsalud y de las empresas pequeñas que fueron accionistas de esa EPS, Finsema (que además era la accionista mayor de Solsalud), también se fue expandiendo.

Aunque Finsema ya no cumple con su objeto inicial -prestarles servicios de salud a los maestros- porque perdió la licitación en 2008 para hacerlo, tiene concesionado el manejo de unidades de cuidados intensivos de diferentes hospitales en el país. En los últimos 10 años ha facturado $45.700 millones por ese negocio, que está siendo investigado por la Contraloría de Cundinamarca.

Hace tres semanas, la Unidad Investigativa de El Tiempo reveló un contrato entre el Hospital La Samaritana de Bogotá y Finsema que tiene privatizado el uso de una de las UCI más modernas del país.

Auser, otra de las empresas vinculada al grupo de Solsalud - manejaba toda la parte jurídica- también sigue viva. A la junta directiva de esa empresa pertenecen Margy Carolina Bueno, actual diputada de Santander de Opción Ciudadana; Fabián Méndez, esposo de la diputada y uno de los ahijados políticos de Gil; Jorge Gil Castillo, hermano del político; y Arturo Zambrano, actual concejal de Bucaramanga por el Centro Democrático y sobrino del exdirectivo nacional de Opción Ciudadana, Rodrigo Zambrano Pinto, quien también es socio de empresas que fueron accionistas de Solsalud, así como de firmas de nuevas tecnologías relacionadas con Gil (ver Las Tic).  

Otra de las empresas relacionadas con Gil es Electrohospitalarios, que ha sido contratista en los últimos años en Bucaramanga y Girón. En ella son socios Rodrigo Zambrano Pinto; Gilberto Ramírez Castro, hermano de Pablo Ramírez Castro, quien fue cuota de Gil en la Secretaría de Educación de Santander en la administración de Richard Aguilar y estuvo en Medinser -otra empresa que fue socia de Solsalud-; y Ana Milena Reyes Vega, sobrina de la senadora Doris Vega, esposa del ‘Tuerto’ Gil.

Por último, personas allegadas a Gil también pertenecen a la Clínica Metropolitana de Bucaramanga (también fue socia de Solsalud). En la junta de socios de la la Clínica Metropolitana están Cecilia Zambrano Pinto, hermana de Rodrigo Zambrano; y Gilberto Ramírez Castro, ambos parte de varias de las empresas que estuvieron vinculadas al desfalco de Solsalud y cuyos familiares son socios políticos de Gil.

 

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