Por Juan Esteban Lewin · 06 de Marzo de 2017

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El nombramiento de ex dirigente de asociaciones médicas en una entidad clave para definir qué tratamientos se deben pagar con dinero público, es una prueba de cómo los doctores dedicados a la práctica clínica están regresando al poder en el sector, después de que la ley 100 y la importancia de los administradores los había ido desplazando.

El nombramiento es el de Jaime Calderón Herrera, un médico cirujano que fue director de la Asociación de Sociedades Científicas (Ascs), el gremio madre de los médicos especialistas, en el Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud

Y el hecho de que sea un gesto hacia los médicos quedó claro por el lugar en el que el ministro Alejandro Gaviria anunció públicamente la decisión: lo hizo en un evento de la Ascs de la semana pasada, en el que se posesionaba José Ricardo Navarro como reemplazo de Calderón en su presidencia.

Allí, frente a varias de las cabezas de los gremios de especialistas, dijo que “los únicos que tienen la legitimidad ante la sociedad para dar el debate de las exclusiones (los tratamientos que no se van a pagar con impuestos) son ustedes, son los médicos”.

E inmediatamente anunció el nombramiento de Calderón.

Un cargo clave

Como hemos contado, el gobierno Santos creó el Iets en 2013 para asegurarse de que los tratamientos que paga el Estado sean costo efectivos (es decir, que mejoren la salud y que su costo sea razonable para ese impacto), y Gaviria lo había dejado en manos de técnicos de la administración de salud, médicos con posgrados en áreas como la salud pública, administración de salud o epidemiología, y con carreras más académicas o vinculadas a la administración en salud.

El primero fue el actual director de medicamentos del Ministerio, Héctor Castro, y luego Guillermo Sánchez Vargas, médico con maestría en epidemiología y doctorado en salud pública. Calderón, en cambio, es un cirujano con larga trayectoria clínica, pero no tiene ese tipo de formación.

Mientras tanto, la labor del Iets se ha vuelto mucho más importante por cuenta de la ley estatutaria de Salud, que reemplazó el POS (que era una lista de los tratamientos que paga el Estado) por un sistema en el que todo lo paga el Estado excepto aquellas cosas que se excluyan específicamente.

Para aplicar ese cambio, el Ministerio ya creó un procedimiento en el que recibe tres conceptos (uno del Iets, otro de un grupo técnico científico conformado esencialmente por médicos, y otro de los pacientes afectados) antes de decidir si excluye o no. Es decir, el Iets va a jugar un papel fundamental en legitimar las decisiones del Ministerio de excluir o no algunos tratamientos, como las nuevas drogas de hepatitis C.

Por eso la frase de Gaviria al anunciar el nombramiento de Calderón, y por eso la importancia simbólica y práctica de su nombramiento, que fue el resultado de un proceso largo y en el que Gaviria no era autónomo.

Esa decisión la tomó el consejo directivo del Iets donde están el ministro, dos directivos del sector que él nombra (los directores del Invima y el Instituto Nacional de Salud), el director de Colciencias, un representante de la Asociación de Facultades de Medicina, uno de la  Acsc y uno del sector privado, que fue elegido tras una convocatorioa pública en 2013.

Ese consejo contrató a una firma cazatalento para encontrar el reemplazo de Sánchez, quien renunció. Se presentaron 18 personas, la firma llamó 7 a entrevista y llegaron 3 finalistas al consejo directivo.

Según le contó a La Silla uno de sus miembros, dos de ellos eran muy fuertes: uno era Calderón y el otro era el encargado de la evaluación tecnológica de la EPS Salud Total. La decisión final se dio después de un debate de si el Instituto debe estar más cerca de las EPS o de los médicos.

Ganó la segunda posición, como mostraron las palabras de Gaviria, y el Iets quedó en manos de uno de los médicos que más han trabajado en las agremiaciones de especialistas.

El nuevo director

Calderón es un cirujano cardiovascular que trabaja en el Instituto del Corazón de Bucaramanga y tiene renombre en la ciudad por su columna en Vanguardia.

Viene de ser presidente de la junta directiva de la Ascs, donde estuvo entre 2014 y 2016, en reemplazo del doctor Carlos Francisco Fernández, uno de nuestros super poderosos de la salud .

Llegó a allí después de estar varios años en la junta directiva, haber sido presidente de la Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular entre 2008 y 2010, y, en general, tener una larga carrera en esos gremios, que lo han convertido en un líder reconocido en el sector.

 

Aunque hizo su pregrado en la Universidad Nacional y sus especializaciones en la de Antioquia y en la Pontificia Bolivariana, casi toda su carrera ha sido en Bucaramanga.

Allí y en sus alrededores, además de ser cirujano y tener una consulta como cardiólogo, fue director de dos hospitales (el de Piedecuesta y el Ramón González Valencia), secretario de salud de Bucaramanga, jefe de cirugía de la clínica Ardila Lülle (Foscal) y de la Fundación Cardiovascular y gerente de la clínica Metropolitana. De hecho, fue promotor de esos dos últimos cuando eran apenas proyectos y participó en los preparativos de Foscal.

Con todo ese peso, Calderón se ha convertido en un líder visible de los médicos especialistas, lo que que lo ha llevado a hablar en el Congreso o a participar en eventos muy importantes en el sector como la Cumbre Nacional por la Salud en 2014.

Además, ha participado en varias iniciativas ciudadanas en Santander.

Por ejemplo, fue presidente de la Sociedad de Mejoras Públicas de Bucaramanga, miembro de la junta de la Fundación Participar, que se dedica a la transparencia y la lucha contra la corrupción, y fue una de las cabezas del movimiento cívico Conciencia Ciudadana , una de las fuerzas detrás de las movilizaciones de 2013 contra la explotación minera en Santurbán, donde compartía con figuras como el representante a la Cámara liberal Jorge Gómez Villamizar y los diputados Roberto Schmalbach (del Polo) y Carlos Alberto Morles (liberal).

Incluso se ha proyectado en lo nacional: participó en las reuniones de “Pido la Palabra”, que buscaba organizar una tercería para las elecciones presidenciales de 2014.

Aunque la tercería nunca surgió, de allí salió la candidatura al senado de Claudia López, y su participación muestra que Calderón tiene una posición que se puede llamar socialdemócrata, pues critica “la “economía excluyente, con un  modelo “extraccionista” económico, de concentración de riqueza”, y que ha tomado distancia del Partido Liberal.

En toda esa trayectoria Calderón tuvo dos aliados poderosos, de los que se ha distanciado.

El primero es el senador y ex candidato presidencial liberal Horacio Serpa, de quien fue cercano políticamente: el hoy senador lo apoyó como candidato al Senado en 2002 (Calderón se lanzó como representante de los médicos y sacó poco más de 10 mil votos) y a la Cámara en 2006 por el liberalismo (como fórmula de Piedad Córdoba sacó unos 7 mil votos)  , lo que no le alcanzó para quedarse con una de las dos curules rojas). En los dos casos Serpa era candidato presidencial y Calderón lo defendía públicamente.

Luego, cuando Serpa ganó la Gobernación de Santander en 2007, Calderón estuvo en su comité de empalme, encargado de revisar la situación de los hospitales públicos; y en 2009 se lanzó a buscar la rectoría de la UIS con la expectativa de tener el apoyo del Gobernador, cosa que finalmente no ocurrió.

Desde ese entonces, según tres fuentes del liberalismo santandereano, se han distanciado, por lo menos en lo político. Pero mantienen una buena relación, como se nota en que Calderón ha escrito columnas en el portal del Senador, Ola Política.

Calderón explica que se siente más librepensador que liberal pero que creció identificándose con los liberales durante el Frente Nacional, que es amigo de Serpa y que lo apoyó cuando representaba la renovación del liberalismo santandereano. Pero que nos e trata de una poyo político sino de una amistad cordial.

El otro amigo y aliado ha sido el cacao santandereano Víctor Raúl Castillo, uno de nuestos super poderosos de Santander y de la salud, y  cabeza de los megaproyectos de salud Hospital Internacional de Colombia y la Fundación Cardio Vascular.

Con Castillo ha escrito artículos científicos, han trabajado como cirujanos (fueron pioneros de transplantes cardíacos en la Fundación Cardiovascular junto al hoy alcalde de Ibagué, Guillermo Alfonso Jaramillo), y fueron promotores de la Fundación Cardiovascular y la Foscal.

Con esos antecedentes, su nombramiento significa la llegada de una visión propia de los médicos especialistas y de la socialdemocracia a un cargo importante en el sector. Y en eso marca un paso más en un cambio del poder en la salud que ha pasado desapercibido por fuera del sector, pero que puede tener un impacto grande en la vida de todos los colombianos.

Se abre una puerta

Especialmente porque el nuevo director ha sido un gran defensor de la ley estatutaria de salud que le presentaron a Santos justamente los gremios de los médicos especialistas junto con el senador (y médico) Roy Barreras, y que consagra la autonomía médica y el fin del POS (lo que permite que prescriban libremente y no atados a una lista predefinida).

Esa ley fue importante en un cambio de visión de Calderón, que en 2006 era un fuerte crítico a la Ley 100, luego fue  a un crítico matizado, que encuentra en ella un resultado agridulce fue uno de sus impulsores, y que con la estatutaria buscaba ya no temrinar las EPS sino darle más fuerza a la autonomía médica.

Eso lo logró y como dijo La Silla en su momento, con la estatutaria los médicos dejaron de ser uno de los grupos de presión contra el ministerio y podrían convertirse en un sector aliado de Gaviria y su visión reformista del secotor, sespecialmente en su puja para controlar los precios de las farmacéuticas y en la de quitarle poderes a las EPS.

Eso es justamente lo que ocurre con la llegada de Calderón: con él en el Iets los médicos pueden convertirse en apoyos estratégicos. Así se lo explicaron a La Silla tanto Gaviria como Calderón.

“El mensaje es que la estabilidad del sistema también depende de ellos”, dice el Ministro. “Los médicos son fundamentales para la legitimidad de todo el sistema y especialmente de que excluyamos algunos tratamientos y medicamentos de lo que pagamos con dineros públicos”.

“La autonomía implica autorregulación” dice Calderón. “Lo primero que debemos hacer es educar  los médicos y comprometernos con la evaluación técnica y la sostenibilidad del sistema”.

Por ahora, Calderón puede servir de puente entre las cabezas de los gremios de médicos especialistas y el Ministerio. Pero también puede ser el primer paso de un camino de regreso a ocupar ese tipo de cargos, que ya se podía entrever con la victoria de la ley estatutaria, y que puede cambiar todo el equilibrio de fuerzas en un sector con muchos actores y muy diversos.

Comentarios (1)

Carlos Tafurt L

06 de Marzo

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Ojalá la profesion médica sea reivindicada en su propósito de prevenir, de promover el ojo clínico, de volver a ser la de médicos de cabecera. Pero si le dan cuerda a Roy Barreras, ese proyecto altruista puede fracasar con la enfermedad crónica de corrupcion y lagartismo que es contagiosa. 

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