Por Natalia Arenas · 05 de Marzo de 2017

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Mañana el ex jefe de Gabinete de la Alcaldía de Cali, Nicolás Orejuela, asumirá las riendas de Metrocali y, de paso, la difícil tarea de sacar al sistema de transporte MIO de la crisis en la que se encuentra. Una tarea complicada, sobre todo porque después de que estalló el escándalo por los contratos de Metrocali, sobre la Alcaldía ha caído un manto de duda sobre su empeño en combatir la corrupción, como lo reconoció el propio Alcalde Maurice Armitage en una entrevista la semana pasada.

Por eso, La Silla Pacífico, con fuentes que conocen del tema dentro y fuera de la Administración y con el informe de la Contraloría de Cali sobre el Mio que se reveló la semana pasada, identificó los 'chicharrones' que tendrá que enfrentar el nuevo presidente de Metrocali que, además de trabajar para que la empresa salga adelante, busca hacer un trabajo que respalde su intención de aspirar a la Alcaldía en el 2019.

Estos son:

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Sacar adelante el plan de salvamento financiero

Una de las conclusiones más graves del informe de la Contraloría, que ha pasado de agache, es que más allá del escándalo por los contratos que firmó Metrocali el año pasado, “a la fecha, la empresa no ha implementado el modelo para el cual se realizó la contratación anteriormente citada”.

Hasta ahora, “no se ha llevado a cabo ninguna negociación con los Operadores del sistema, Transportadores Públicos Colectivos, la Nación, Municipio de Santiago de Cali, ni con los Bancos, con el fin de evitar la suspensión del servicio de transporte y disminuir el riesgo de presentación de nuevas demandas”, dice.

Eso quiere decir que a pesar de que Metrocali se gastó el 2016 montando las bases del plan de salvamento del MIO, éste sigue en veremos. Mientras tanto, el plan de choque que se puso en marcha para inyectarle al sistema 25 mil millones de pesos para subsidiar la demanda y evitar que se paralice la operación, se acaba en mayo, y todavía no hay soluciones a mediano y largo plazo.

“De no conseguirse implementar estrategias a largo plazo que permitan alcanzar la sostenibilidad del MIO, éste se vería abocado nuevamente a un colapso en la prestación del servicio de transporte, impactando negativamente la movilidad de los ciudadanos”, advierte la Contraloría

Por ahora, la sostenibilidad del MIO tiene como fuente la tasa por congestión que comenzó a cobrar la Administración de Maurice Armitage este año para que los caleños que quieran usar su carro en pico y placa paguen por ello. Y está en estudio en el Concejo un plan para cobrar una tasa por parquear fuera de la vía que pretende recoger 84 mil millones de pesos, que también irán para el sistema.

Ahora Orejuela deberá definir si toma un camino nuevo o si retoma la negociación que adelantó su antecesor, Armando Garrido, justo antes de renunciar en diciembre, que se suponía que iba a arrancar mesas técnicas con los operadores y para renegociar los contratos en enero.

 
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Encontrar solución para los buses tradicionales

En Cali todavía operan 10 empresas de buses tradicionales que tienen 500 vehículos rodando, que le compiten al MIO en usuarios y rutas.

Como el principal problema del MIO -que lo tiene al borde de la quiebra- es que no ha cumplido la meta de mover a 900 mil pasajeros diarios, Garrido entró a negociar con esas empresas para que se integraran al sistema y lo hicieran sostenible. De hecho, esa era una de las metas del plan de salvamento.

Sin embargo, el informe de la Contraloría reveló que esa negociación se rompió el pasado 9 de diciembre, cuando Garrido le presentó la propuesta a la junta directiva de Metrocali y el Alcalde Maurice Armitage dijo que no estaba de acuerdo con la forma en la que se había planteado la negociación. Por eso, le ordenó a Garrido detener cualquier negociación.

Por eso, hoy no hay una salida para definir qué hacer con esas empresas que se niegan a salir de la ciudad sin contraprestaciones, y que mueven unos 130 mil pasajeros diarios que nunca llegan al MIO.

 
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Romper el círculo vicioso de la calidad del servicio

La última encuesta de Cifras y Conceptos reveló que los caleños rajan al Alcalde en movilidad. Uno de los principales problemas es el MIO, que no ha logrado “fidelizar” a sus usuarios, como explica el experto en movilidad de la Universidad del Valle, Ciro Jaramillo, y como reconoció también un alto funcionario de la Alcaldía que habló con La Silla.

Las cifras lo demuestran: hasta finales del año pasado, el MIO movilizó 470 mil pasajeros diarios, un poco más de la mitad de los pasajeros con los que se diseñó y estructuró. Por eso los operadores siguen funcionando a pérdida, no sacan toda la flota -como mostró Cali Cómo Vamos, que reveló que hasta el 2014 sólo circularon 690 de los 911 buses que tienen 41 menos que en el 2013.

Eso genera un círculo vicioso que impide que más usuarios lleguen al sistema porque cuando los operadores no tienen incentivos para sacar más buses, pero eso aumenta el tiempo de frecuencia entre los buses, hace más lentos los viajes y lleva a que la gente ese monte en un vehículo que lo lleve más rápido a su destino. Por eso cada vez hay más vehículos privados en la ciudad, sobre todo motos, y una la piratería que sigue tan rampante que, según un asesor de los transportadores, hoy mueve 160 mil pasajeros diarios.

Además, como dice Jaramillo, el MIO tiene parcialmente desatendidas zonas claves para la ciudad como Aguablanca y la ladera.

Todavía no se han presentado soluciones concretas para definir cómo integrarlas ,a pesar de que los camperos mueven al rededor de 50 mil pasajeros diarios en las comunas 18, 20 y 1.

 
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Proteger la memoria institucional

Según la Contraloría, en Metrocali hay una alta rotación del personal que ha dificultado el cumplimiento y la continuidad de los planes y proyectos. Dice que, desde que se diseñó el sistema en 1999, ha tenido 13 presidentes en siete alcaldías, “lo cual significa que en promedio, cada uno ha permanecido 1,2 años en la entidad”.

El mismo ex presidente de Metrocali, Armando Garrido, lo reconoció en una entrevista publicada hoy. Según él, cuando llegó al cargo en 2016, el problema del MIO empezaba porque había un “inquietante desconocimiento al interior de la entidad gestora, y falta de experticia, sobre aspectos clave para poder empezar a construir una solución”.

“El equipo interno de trabajo de Metrocali está basado en una estructura empresarial desequilibrada y precaria, que no tiene la forma de retener conocimiento; y las materias que se deben abordar allí para poder adoptar medidas concretas de solución son altamente complejas y especializadas”, agregó.

Además, según él, desde que renunció han sido despedidas o les han pedido la renuncia a personas que llegaron con él, por lo que se está perdiendo la memoria institucional.

Por eso, el profesor Jaramillo recomienda que Metrocali fortalzca su estructura de personal para que los que trabajan allí pueden aprender de los errores y avanzar en la búsqueda de soluciones.

Algo similar opina el ex presidente de Metrocali, Mauricio Carvajal: “Es evidente la responsabilidad de los alcaldes cuando designan a un profesional para presidir y solucionar los problemas más diversos y profundos del MIO. Se vuelve un hito importante el poder designar a alguien que se encuentre capacitado, y que tenga la entereza para decidir, bajo las premisas que los gobernantes de turno dictaminen. Un hito que debe tener continuidad”, le dijo a La Silla.

 
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Arreglar los problemas del recaudo

Otra de las conclusiones de la Contraloría de Cali es que hay errores en la gestión del servicio de recaudo, que maneja la empresa UTR&T.

“Es de gran preocupación que Metrocali no tenga un control sobre los ingresos diarios, las cargas, los usos de las tarjetas, el cierre diario de taquillas, los tornos de las estaciones el cierre diario de los buses con validador, y solo se tome los datos presentados y remitidos por la UTR&T, siendo estas cifras las que determinan los porcentajes de participación de los diferentes beneficiarios de la tarifa como son los operadores”, dice el informe.

La preocupación, explica el profesor Jaramillo, es que no se sabe cuánta la plata ingresa al sistema porque no hay un control exacto sobre la empresa recaudadora. Y dado que el principal problema de Metrocali es que necesita más recursos, es clave saber exactamente cuántos recursos entran al sistema para poder tomar decisiones.

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