Por Laura Ardila Arrieta · 15 de Diciembre de 2016

Alejandro Lyons.

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El Córdoba político lleva varios días de calentura por cuenta de la captura de dos de los supuestos implicados en uno de los desfalcos a la salud más grandes de ese departamento: el pago de más de 44 mil millones de pesos que hizo la Gobernación a dos IPS por pacientes hemofílicos falsos. La Fiscalía anunció tres capturas más para las próximas horas. Por ello, la expectativa es máxima y muchos se preguntan si el caso tocará al exgobernador en cuya Administración se hicieron esos pagos: Alejandro Lyons Muskus.

 

Los capturados son los médicos Edwin Preciado Lorduy y Juan David Náder Chejne. Además de haber trabajado en el Gobierno Lyons, ambos tienen algún tipo de lazo adicional con ese exmandatario.

Preciado fue su secretario de Salud y hombre de confianza. Además de ese despacho, Lyons lo tuvo unos meses al frente de la gerencia del hospital San Jerónimo de Montería, una entidad considerada un botín por muchos políticos que se la pelearon hasta que en 2015 tuvo que ser intervenida, luego de años de malos manejos financieros y administrativos.

Por mucho tiempo, tuvieron influencia allí los liberales de Córdoba, hasta que Lyons llegó en 2012 con aval de La U y puso personas de su cuerda.

El entonces gobernador confiaba tanto en Preciado que, ante el escándalo por el caos en el San Jerónimo, salió varias veces a defender públicamente la labor de su subalterno ahí.

Otro gesto de Lyons que evidencia que, durante su cuatrienio, Edwin Preciado fue un alto funcionario tenido en cuenta, es que por decisión suya éste fue nombrado (en decreto que firmó el ministro del Interior Juan Fernando Cristo) alcalde ad hoc de Momil durante las regionales de 2015. Ello luego de que el mandatario titular del municipio se declarara impedido por su parentesco con un candidato.

Más allá de eso, el exsecretario de Salud hoy tras las rejas militaba en el grupo político del exgobernador, que se eligió con el apoyo de los ñoños (los senadores de La U Musa Besaile y Bernardo ‘el Ñoño’ Elías) y luego se separó de ellos para armar un movimiento aparte.

Así nos lo confirmaron por aparte un político de la región y dos periodistas locales que cubren la fuente.

Por su parte, Juan David Náder Chejne fue, durante muchos años y con contratos de prestación de servicios, el auditor de la facturación por atención en salud a población pobre y tratamientos fuera del POS (como, por ejemplo, los que se les da a los hemofílicos) que llegaban a la Gobernación.

De hecho, lo seguía siendo al momento de su captura, hace unos días.

Él no llegó al ente territorial de la mano de Lyons, quien lo encontró en el cargo. Su vinculación fue vía el fallecido exgobernador Joche Ramón Elías Náder (tío y padre político del Ñoño Elías) y del grupo del exsenador Salomón Náder Náder (papá del parapolítico Mario Salomón Náder).

Todos ellos, incluyendo al auditor, son de Sahagún, el mismo pueblo en el que nacieron los ñoños y Alejandro Lyons, quien al llegar decidió mantener en el puesto a Náder Chejne. Así como también lo mantuvo allí el actual gobernador, Edwin Besaile, hermano de Musa Besaile.

En un informe de visita a la Secretaría de Salud de Córdoba en 2014, la Superintendencia de Salud deja constancia sobre el trabajo del médico Juan David Náder Chejne, advirtiendo que el proceso de auditoría se realiza de forma manual sin software para tal fin. Y además detalla hallazgos de soportes de medicamentos administrados que no coinciden con lo facturado.

Ese año, en el que Lyons era Gobernador, se registró una inusual variación en el número de pacientes hemofílicos certificados por la Secretaría de Salud de Córdoba.

La hemofilia es una enfermedad congénita poco usual, por lo que los registros entre un año y otro no tienden a cambiar mucho. Sin embargo, entre 2013 y 2014 este departamento pasó de 44 a 117 pacientes (en 2015 bajó a 31).

Ese fue uno de los datos que más llamó la atención de la Contraloría, que fue el ente de control que destapó el escándalo con un informe en julio de este año.

Las capturas de estas dos personas -a quienes aún no se les han imputado cargos, debido a un problema de salud de Náder Chejne- han sido interpretadas como el comienzo de la caída de las fichas del “cartel de la hemofilia”, como lo bautizó la opinión pública, uno de los peores casos de corrupción registrados recientemente en Córdoba.

En ese sentido, la pregunta que muchos se hacen ahora es qué nombres siguen y quiénes serán los otros tres capturados e imputados por este caso.

Varios periodistas y políticos cordobeses consultados por La Silla Caribe dicen que hay que mirar hacia las dos IPS que hicieron los cobros dudosos.

Como lo contamos en julio, éstas (llamadas San José de la Sabana y Unidos por su Bienestar) también tienen vínculos con Alejandro Lyons.

Entre 2013 y 2015, cuando recibieron la plata, estaban como representantes legales aliados políticos de ese mandatario.

Entre ellos, el financiador de campañas electorales Guillermo Pérez Ardila, representante legal para la época de los cobros en Unidos por su Bienestar, la IPS que se quedó con el 90 por ciento de la plata que la Gobernación giró.

A Pérez nos lo describen en Córdoba como “amigo” de Lyons y financiador de candidatos que tenían el guiño de ese exmandatario en las pasadas regionales.

Nosotros logramos probar que financió al menos a un candidato de Lyons: el exaspirante liberal a la Alcaldía de San Carlos Julio Cesar Cordero Hernández, a quien en esa población conocían como “el candidato del grupo del exgobernador”, pese a ser avalado por un partido distinto al que eligió a Lyons.

Los ruidos de este caso también tocan a una ficha del senador Ñoño Elías: el exsecretario de Salud José Aruachán, quien llegó a la Administración Lyons en representación de la ñoñomanía y aparentemente también tuvo que ver en las autorizaciones de pagos.

Sin embargo, por el momento en la Fiscalía no informan ni nombres ni fecha exacta de las próximas capturas y por lo tanto no se puede afirmar sobre estas dos personas nada distinto a sus vínculos políticos.

Tanto el Ñoño como Lyons han negado tener que ver en el asunto.

En su momento, el Senador pidió no buscar el muerto “río arriba”. Y, por su parte, el exgobernador solicitó a la Fiscalía investigar a sus exsecretarios.

La novela de este desfalco promete más capítulos.

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