Por Jineth Prieto · 23 de Junio de 2017

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Aunque desde las elecciones de 2015, cuando Leonidas Gómez terminó convertido en la figura del voto de opinión en Santander al recoger 232 mil votos sin maquinarias, su futuro político era tan incierto que se estaba moviendo entre la posibilidad de volver a ser candidato a la Gobernación para 2019, pelearse la Alcaldía de Bucaramanga ese mismo año, o competir en las legislativas de 2018, finalmente decantó sus posibilidades y acortó distancias con el Polo Democrático para buscar el Senado el próximo año. 

Su movida deja de lado la bandera de la neutralidad política que había alzado y, además, pone en aprietos a parte de su movimiento ‘Dignidad Santandereana’, que para no fracturarse, dependerá de que la alianza que están buscando para las presidenciales los verdes, el Polo y Compromiso Ciudadano de Sergio Fajardo, no se reviente antes de llegar a las urnas.   

La escogida de bando

Desde el miércoles en la noche cuando se filtró la versión de que Leonidas Gómez había llegado oficialmente al Polo Democrático para competir por una curul en el Senado, en los partidos alternativos que se agruparon alrededor de su figura en Santander hubo un terremoto político.

Las principal razón estuvo en que  aunque lo de llegar al Congreso siempre estuvo dentro de su baraja de opciones, en lo local le estaban pidiendo que se guardara para 2019, y, según cuatro fuentes, tres de las cuales hacen parte de su grupo político,  no consultó la decisión de matricularse con un solo partido. 

 

Aunque la noticia se regó como pólvora, dos fuentes del círculo cercano de Leonidas nos contaron que una vez lo indagaron por la veracidad del rumor él no lo negó ni lo afirmó y en su lugar les respondió que su llegada al Polo como candidato al Senado era solo “una opción”,

Si bien con esa respuesta tranquilizó el ambiente, tres fuentes del Polo, una de las cuales hace parte de la directiva nacional del partido, le dijeron a La Silla que contrario a lo que dijo en Santander, la solicitud formal la hizo el miércoles en Bogotá en medio del consejo directivo de la colectividad.

“Lo que dijo fue que quería ir al Senado con el aval de nuestro partido. Una vez terminó su discurso todos lo aplaudieron”, aseguró una de esas fuentes.

La Silla no pudo corroborar esa versión con Gómez, quien no contestó ni las llamadas ni los mensajes que le dejamos, pero hay varias pistas que refuerzan las versiones del Polo y que desde el inicio dejaron entrever que terminaría en sus toldas. 

El primero es el más obvio y data de su vieja militancia en el Moir. Como lo contó La Silla, en su juventud Leonidas integró un movimiento afín a esa tendencia del Polo que se llamó ‘trabajadores del arte revolucionario’, desde esa época es que nace su afinidad con los postulados de Jorge Enrique Robledo, quien es su amigo personal.

Por otro lado, Gómez hace parte de la junta directiva de Cedetrabajo, una ong que es casi que el centro de pensamiento de Robledo, y además  se ha convertido en el ‘as’ del candidato presidencial del Polo cuando viene a Santander (le ayuda a organizar agenda, comparte tarimas, entre otros).

La encrucijada de Dignidad Santandereana

 Pero más allá de su solicitud de aval, un directivo nacional del Polo que lo supo de primera mano, le dijo a La Silla que Leonidas Gómez también le pidió al consejo directivo de ese partido que Dignidad Santandereana ingresara a la colectividad como una de las tendencias.

Eso en principio no tiene nada raro porque él es la cabeza del grupo político y además le sirve para desmarcarse de otras tendencias que son radicales dentro de ese partido; sin embargo, sí pone en aprietos a varios de los sectores que tienen simpatía con su propuesta política. 

Precisamente la bandera de la neutralidad, que era la que había ondeado hasta ahora y que era la que le había servido para convertirse en el pegante en Santander de la alianza que para las presidenciales están tratando de concretar el Polo con Robledo a la cabeza, los verdes con Claudia López y Compromiso Ciudadano con Sergio Fajardo y que también lo hacía una figura atractiva en la opinión, es la primera que se desdibuja.

Por ejemplo, Leonidas fue designado el vocero departamental de las firmas contra la corrupción promovidas por el grupo político de Claudia López, y al mismo tiempo se acercó tanto a Fajardo, que según le dijeron dos miembros de adentro de Dignidad Santandereana a La Silla, iba a recoger firmas con su movimiento Compromiso Ciudadano, pero como candidato del Polo ya no podría moverse con esa libertad.

Además su figura, teniendo como respaldo los 232 mil votos de 2015, había tendido puentes en lo local con partidos como la ASI, el Mais y Aico, que estaban pujando por apoyarlo en 2019 si decidía volver a buscar la Gobernación de Santander o competir por la Alcaldía de Bucaramanga. 

Aunque la otra opción que tienen para mantenerse unidos es ir en una lista conjunta, debido a que la ley que lo permite no está reglamentada aún, las posibilidades de que diferentes vertientes apoyen a Leonidas ya en su rol de candidato al Senado por el Polo se reducen sustancialmente. 

“La otra semana citamos a una reunión para hablar de los planes para 2018. Con este giro el panorama cambia un poco pero tendremos que ver cómo lo reconciliamos porque el país está en un momento en el que los partidos minoritarios tienen que jugar unidos”, le contó a La Silla José Ángel Amador, secretario general de los verdes en Santander.

Pero más allá de los partidos, la tempranera inclinada de la balanza también puede terminarle ahuyentando a algunas de sus bases, que aunque lo siguen a él, tienen más empatía política con los verdes que representa Claudia López o con Fajardo, que con Robledo.

“Nosotros reconocemos la afiliación ideológica de Leonidas, pero si la pregunta es por Dignidad Santandereana la mayoría se sienten más identificados con Fajardo”, le dijo a La Silla uno de los miembros de Dignidad.

Por ahora el anuncio de la solicitud del aval al Polo no ha generado mucha resistencia dado que Fajardo, Robledo y López están jalando hacia el mismo lado; pero si en algún momento terminan los acercamientos o si finalmente no hay punto de acuerdo, es probable que en Dignidad Santandereana -ya como vertiente del Polo-, haya desbandada.

El camino que ha pavimentado

Pero la filtración de su solicitud de aval, es solo un paso más en el camino político que empezó a labrar desde que terminó la campaña en 2015

Pese a que lo que suele suceder después de unas elecciones es que los candidatos que perdieron en la contienda desaparezcan del mapa político por un tiempo, Leonidas Gómez jamás dejó de hacer moverse.

Primero se volvió más activo en redes sociales y retomó su columna de Vanguardia Liberal que le ha servido como tribuna para mantener con micrófono sus posturas, luego abrió una sede para mantener vigente a ‘Dignidad santandereana’, movimiento con el que recogió firmas para ir a la Gobernación de Santander, más adelante inició una serie de foros en esa sede (cuyas panelistas en su mayoría venían más de la izquierda que del centro), y al tiempo empezó a participar en marchas y movilizaciones ciudadanas.

Aunque eso se volvió una constante, en los últimos meses empezó a hacerse más visible. 

Por un lado,  participó en la marcha por la Modernización de la Refinería de Barrancabermeja, que si bien fue una de las banderas de su campaña, terminó siendo el caldo de cultivo para la cosecha de votos de varios grupos políticos en un año preelectoral.

Leonidas Gómez en la marcha por la refinería de Barrancabermeja.

Además, protagonizó varios titulares de prensa porque devolvió el reconocimiento que le había entregado la Asamblea de Santander hace algunos años por su labor como empresario en el departamento, para protestar por una condecoración que le entregaron en Santander al anulado exprocurador Alejandro Ordóñez.

Y su grupo también se sumó al Comité de la Defensa del Páramo de Santurbán para protestar por la llegada de Minesa, una multinacional de Abu Dhabi que en la vecindad de ese páramo planea extraer 11 millones de onzas de oro en los próximos 20 años. 

Si bien todas sus apariciones han guardado concordancia con sus discursos de campaña, también mostraron que aunque en política es un novato tiene olfato para mantenerse vigente.

Ahora que ya inclinó su balanza y arrancó la carrera preelectoral, Leonidas Gómez deberá apostarle más que nunca a la alianza de Robledo, Fajardo y Claudia López para garantizar que su movimiento Dignidad Santandereana no se desbarate antes de medirse en 2018 y dejé sin estrenar la plataforma que ha venido cultivando durante año y medio.

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