Por Juanita León | Juan Esteban Lewin · 05 de Abril de 2017

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Esta mañana el presidente Juan Manuel Santos lideró un evento para firmar el decreto que crea la Comisión de Verdad y la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas que acordaron con las Farc.

Fue un evento conmovedor con las víctimas, que más allá de narrar su dolor expresaron su esperanza en que lo que arranca ahora les permitirá obtener la verdad que llevan tantos años buscando. También fue un evento que mostró el difícil camino que le espera a esa Comisión de la Verdad, que si bien ya quedó creada en un decreto, le faltan meses antes de arrancar.

Un evento simbólico

Durante el evento en el Centro de Memoria Histórica de Bogotá hablaron la indígena caucana Lisinia Collazos, víctima de la masacre paramilitar del Naya; Teresita Gaviria, madre de la Candelaria, que reúne a víctimas de desaparición forzada; Odorico Guerra, de la Mesa Nacional de Víctimas; Ariel Baquero, campesino ganadero, víctima de las Farc; Yolanda Perea, víctima afrodescendiente de violencia sexual; Yolanda Pinto, la esposa de Guillermo Gaviria, el gobernador antioqueño secuestrado y asesinado por las Farc cuando lo liberaba el Ejército; y Hugo Mario Cárdenas, periodista de El País de Cali, que habló a nombre de los periodistas asesinados.

Uno a uno contó lo que significaba para ellos personalmente y para el grupo que representaban tener una Comisión de la Verdad.

Sus relatos tenían varias líneas en común: el agradecimiento al presidente Santos, al ministro Juan Fernando Cristo y a Sergio Jaramillo por ponerlas en el centro de la negociación; la esperanza de que ésto represente un punto de inflexión en sus vidas y en la del país; la sensación de culpa por lo que les había sucedido y la esperanza de liberarse de ella a través del reconocimiento de la verdad (“podemos quitarnos ese estigma de que no fue nuestra culpa”, dijo la víctima de violencia sexual); la necesidad de saber por qué los victimarios los escogieron a ellos; la convicción de que la verdad es un camino que se construye (“la memoria es caminada; esto es conversadito”, dijo Lisinia); la fe en que la verdad les ayudará a sanar las cicatrices del conflicto.

Y las cicatrices estaban todas allí, expuestas. Como la del ganadero que contó -delante de los jefes guerrilleros Iván Márquez, Pastor Alape y Pablo Catatumbo, que estaban presentes- cómo el secuestro lo marcó para siempre, hasta el punto que no puede sentarse nunca en una silla que no tenga el espaldar contra la pared.

Después de sus intervenciones, el Presidente y los ministros de Interior y de Justicia firmaron el decreto ley que le da vida jurídica a la Comisión (además de otro para crear la Unidfad de Búsqueda de Persoans dadas por Desaparecidas).y que le da vía libre al proceso para crearla en la realidad

Fue un evento perfectamente coreografiado, sentido y sincero pero que tenía un hueco visible y es que las víctimas del Estado no tenían una silla entre los que hablaron. Ocupaban, en cambio, varias en la audiencia y poco a poco comenzaron a hacerse sentir.

Cuando terminó de hablar la última víctima sacaron una pancarta y exigieron que su voz fuera escuchada.

Los organizadores del evento no las habían incluido, según le explicaron a La Silla, porque la lista de víctimas fue escogida de acuerdo con el mandato legal de la Comisión, que es incluir las voces de los grupos más golpeados por el conflicto, como las mujeres, los afros, los indígenas, los periodistas, los ganaderos, etc y no por el tipo de victimario.

Sin embargo, viendo que quizás se habían equivocado y que para muchos en la audiencia parecía más bien que no querían incomodar a los militares, se movieron e incluyeron después del discurso de Santos a Alejandra Gaviria, hija de un asesinado de la Unión Patriótica, para que entregara una urna simbólica con papelitos que la gente había escrito al llegar al auditorio diciendo para qué creía que serviría conocer la verdad.

La jóven fue impecable e implacable. Le dijo a Santos que las víctimas del Estado confiaban en que él se comprometa con reconocer toda la verdad y no solo una parte de la verdad. Y exigió que se desclasifiquen los archivos militares de inteligencia.

Su intervención bajó los ánimos de las víctimas del Estado que estaban muy ofendidas y que, en todo caso, sienten que desde que se perdió el plebiscito tienen que lucharse permanentemente un lugar para que el Gobierno las deje participar en pie de igualdad con las demás víctimas.

La última palabra en el evento la tuvo María Alejandra Mahecha, una universitaria del Huila desplazada, que pidió a nombre de todos los jóvenes mayor entusiasmo para la paz.

Así culminó un evento que puso de presente las grandes expectativas que tienen las víctimas sobre este espacio que aspira a construir un relato común o por lo menos a múltiples voces de la guerra que azotó al país.

También lo difícil que será la selección de los que acudirán a la Comisión (que necesariamente tendrá un grado de subjetividad) y el peso que se le de a unas historias frente a otras porque quizás la victoria final en una guerra para un bando u otro es que se imponga la narrativa que justifique sus atrocidades.

Pero antes de que el país tenga que lidiar con esos problemas, hay otros mucho más mundanos y prácticos que ponen de presente que para que esta Comisión exista en la realidad todavía falta mucho.

El aterrizaje de la Comisión

Para que la Comisión pueda funcionar necesita, como es obvio, tener comisionados. Y para que eso ocurra todavía falta.

Los encargados de elegirlos son las mismas cinco personas que van a elegir los magistrados de la justicia transicional: Diego García - Sayán, Álvaro Gil Robles, Juan E. Méndez, Francisco Acuña y Claudia Vaca.

Ese comité está apenas dando sus primeros pasos y faltan varias cosas por ajustar antes de que pueda elegir a los comisionados y a los magistrados.

El primer escollo es que los tres primeros no son colombianos y por eso su funcionamiento ha sido complicado: aunque están designados hace un mes hasta ahora salió el decreto que crea legalmente el comité, solo se han podido reunir una vez y duraron más de dos semanas tratando de cuadrar un encuentro virtual para seguir trabajando, que será hoy.

La idea es verse de nuevo, en Bogotá, la semana después de Semana Santa, y bloquear una semana al mes para verse en el futuro. Pero como todos tienen otros compromisos y en diferentes países, cuadrar la agenda no será fácil.

Por eso, están pensando en que necesitan un personal de apoyo que esté en Bogotá y se dedique a la operación preparatoria; por ejemplo, a sacar los avisos para un concurso de aspirantes, revisar las hojas de vida o manejar la relación con el Gobierno. Para eso incluso han pensado en tener una secretaría técnica propia.

Pero ahí surgen otras dudas.

Una es que no es claro a quién podrían nombrar para ese trabajo porque serían contratos por solo 6 meses (lo que en principio va a durar el trabajo del Comité), lo que puede desincentivar a muchos interesados. Lo mismo pasaría con personas que puedan querer estar en la JEP, porque quedarían inhabilitados.

Otra es que los tres miembros del comité que no viven en Colombia pueden tener una influencia menor por la distancia y porque no tienen tantos conocidos en el país.

Y la tercera es que tener ese apoyo significa que su funcionamiento va a costar, algo que si bien es lógico puede no ser tan sencillo porque ya el secretario técnico de la JEP, Néstor Raúl Correa, ha dicho que hay plata pero no tanta. En cualquier caso, por ahora no existe un presupuesto pero el Comisionado de Paz le dijo a La Silla que la ONU ya tiene prevista la plata para financiarlo.

El decreto que firmó hoy Santos dice que se debe garantizar la plata para su funcionamiento, pero no dice nada de los asesores.

Sin embargo, en la ceremonia dijo que ese comité “obrará con absoluta autonomía, y lo hará bajo parámetros de publicidad y transparencia, facilitando el seguimiento y veeduría por parte de la sociedad, incluyendo la recepción de comentarios u opiniones sobre los candidatos”

Eso es posible de lograr, pero dados esos interrogantes y lo que implica un proceso transparente y participativo para escoger a los integrantes no será cuestión de semanas. Lo más probable es que la Comisión comience a operar hasta el 2018, lo que plantea una pregunta aún más incómoda: ¿será mejor esperar a ver quién gana las elecciones presidenciales para arrancar? 

Máxime cuando el líder de la oposición Álvaro Uribe -cuya llegada a la segunda vuelta en cuerpo ajeno se ve hoy altamente probable-  anunció ayer que va a recoger firmas para revocar la Justicia Especial para la Paz.

Lo hizo a raíz de que ayer Néstor Raúl Correa, secretario ejecutivo encargado de la JEP, dijo en una rueda de prensa que el ex ministro uribista Diego Palacio le había pedido entrar a la justicia transicional.

“Para reelegirlo entonces fue que se incurrió en el delito de cohecho”, dijo Correa al explicar los argumentos de Palacio para entrar a la justicia transicional.

Uribe respondió inmediatamente a través de su medio de comunicación principal, Twitter

Y eso le permitió irse con toda contra Correa y la JEP, diciendo que las mentiras de Correa confirmaban sus temores de que esta jurisdicción estaba hecha contra ellos.

Efectivamente, en su escrito siempre que habla de su delito usa frases como “según la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia” o “la relación entre la conducta punible de cohecho por dar u ofrecer a mi endilgada”. Y por eso el episodio le dio munición renovada al uribismo, que ha enfocado sus baterías contra la JEP.

La recolección de firmas contra la JEP le da una nueva forma al ex Presidente de mantener activas sus bases al estilo de la marcha del sábado pasado o la resistencia civil y la recolección de firmas contra el Acuerdo entre el Gobierno y las Farc.

Pero también le imprime a todo el sistema de Verdad, Justicia y Reparación una vulnerabilidad adicional.

Precisamente para blindar aún más a la Comisión, amigos del Acuerdo de Paz criticaron que la Comisión no se haya creado mediante una ley de fast track sino vía facultades extraordinarias del Presidente.

¿Un déficit democrático?

Anoche la Organización Nacional Indígena de Colombia, Onic, y otras organizaciones indígenas, enviaron una dura carta a Santos.

En ella le pedían no firmar los decretos de hoy con dos argumentos.

Uno era que no habían sido consultados previamente con ellos, algo que puede ser debatible para normas generales y que podría todavía consultarse en lo que se refiere a ellos, como se hizo con la Ley de Víctimas.

El segundo es que decisiones que buscan la reconciliación se deben debatir ampliamente antes de hacerse, y que por eso el decreto debería haber sido discutido.

“La paz no puede seguir construyéndose a puerta cerrada, ni puede comprenderse como un espacio de unos cuántos. La paz debe ser el momento de encuentro y diálogo de nuestra sociedad, en donde cada uno de los colombianos tengamos un espacio de participación. ”, dice la carta.

Ese mismo argumento lo había desarrollado el jurista Rodrigo Uprimny, que como la Onic, ha sido defensor del Acuerdo de paz hasta el punto de que publicó varias columnas y entradas impulsando el Sí en el plebiscito de octubre.

Uprimny trinó el viernes que la Comisión debería crearse con una Ley, no un decreto y que

y

El Gobierno se defiende de estas críticas con el argumento de que el decreto que se firmó es el resultado de un Acuerdo de Paz que se hizo con una extensa participación de las víctimas. No solo de las que viajaron a la Habana sino también de las miles que mandaron sus propuestas.

Frente al último temor que han expresado amigos del Acuerdo es que el hecho de que la Comisión se cree tanto tiempo antes de la JEP y no de manera simultánea aumenta el riesgo de que se convierta en un espacio para acusar a la gente y no es un espacio de reconciliación a partir de la verdad. Pero esta secuencia no está todavía definida.

En conclusión, como todo lo que tiene que ver con la implementación del Acuerdo de Paz, la construcción de todo el andamiaje de Verdad tampoco será fácil. Pero por lo menos hoy arranca la cuenta regresiva para que el país enfrente la verdad de lo sucedido.

Comentarios (8)

DIDUNDI

05 de Abril

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Para el  estamento clásico inicialmente el coco era quedar x fuera dl combo d la impunidad y lograron colarse;hoy x hoy es saber q&nbs...+ ver más

Para el  estamento clásico inicialmente el coco era quedar x fuera dl combo d la impunidad y lograron colarse;hoy x hoy es saber q se enfrentan a decir la verdad y nada + q la verdad, d lo contrario, cárcel.
Y es aquí donde entramos d nuevo al circulo vicioso dl debate:Cuál y Cuánta verdad.., QUIÉNES.
New political confrontation, New impunity.

José Saramago - 0

05 de Abril

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Que hacia la 'gritona' e histérica senadora Claudias Nayibe López reunida en secreto con el secretario de la JEP; cuando el periodist...+ ver más

Que hacia la 'gritona' e histérica senadora Claudias Nayibe López reunida en secreto con el secretario de la JEP; cuando el periodista Gustavo Rugeles (ver en Twitter las fotos) la puso en evidencia la senadora entro en cólera. Y eso fue ayer..
Nestor Raúl Correa como contratista de la ONU no puede asumir funciones juridiccionales, y menos salir a decir mentiras a los medios..

AlvaroH

06 de Abril

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¿En qué momento asumió funciones jurisdiccionales? En todo caso, se retractó y aclaró el mismo día. Pero eso es incapaz de reconocerlo alias Sar...+ ver más

¿En qué momento asumió funciones jurisdiccionales? En todo caso, se retractó y aclaró el mismo día. Pero eso es incapaz de reconocerlo alias Saramago.

José Saramago - 0

05 de Abril

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“Si quieres que algo no funcione, crea una comisión”: Napoleón Bonaparte.
El encuentro secreto entre la senadora Claudia López y el secreta...+ ver más

“Si quieres que algo no funcione, crea una comisión”: Napoleón Bonaparte.
El encuentro secreto entre la senadora Claudia López y el secretario de la JEP, y las declaraciones de este ultimo son un indicio de para que quieren la JEP.
La JEP sera un arma con magistrados de lo mas radical de la “izquierda” para perseguir a los enemigos históricos y políticos, sin duda.

Juanita León

05 de Abril

413 Seguidores

Por qué dices que era secreto? A mi me pareció que estaban en un restaurante público.

Por qué dices que era secreto? A mi me pareció que estaban en un restaurante público.

AlvaroH

06 de Abril

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Más "secreto" fue el encuentro en Miami entre Uribe, Ordoñez y Zuluaga cuando el exprocurador todavía ejercía, pero a alias Saramago eso no le imp...+ ver más

Más "secreto" fue el encuentro en Miami entre Uribe, Ordoñez y Zuluaga cuando el exprocurador todavía ejercía, pero a alias Saramago eso no le importa, desde luego, sino lanzar afirmaciones sin fundamento y sin criterio analítico.

Juan Pablo Zapata Diaz

06 de Abril

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Si fuera una arma para la izquierda, eso indicaría que la izquierda esta en poder en el país, osea Santos no estaría en el poder, sino personas com...+ ver más

Si fuera una arma para la izquierda, eso indicaría que la izquierda esta en poder en el país, osea Santos no estaría en el poder, sino personas como Petro, pero no lo están. Entonces pensemos: ¿tu lógica verdaderamente tiene sentido?

José Saramago - 0

06 de Abril

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https://www.youtube.com/watch?v=KKaP3t_q5Iw  
Video de ldeclaración a la Senadora Claudia López en caso JEP
https://youtu.be/tbX0_lZqiZ...+ ver más

https://www.youtube.com/watch?v=KKaP3t_q5Iw  
Video de ldeclaración a la Senadora Claudia López en caso JEP
https://youtu.be/tbX0_lZqiZI  
 
 

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