Por Carlos Hernández Osorio · 11 de Mayo de 2017

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Mañana está previsto que el alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, radique en el Concejo el proyecto para que le autoricen un nuevo cobro de valorización. Sin embargo, los concejales de su coalición, que el año pasado le aprobaron todas las propuestas en las que pidió plata, ahora dudan porque ésta se mete con el bolsillo de sus electores justo cuando se calienta la campaña de 2018.

Aún falta conocer el proyecto, aunque el IDU ha dicho en medios que solo pagarán propietarios de estratos 4, 5 y 6 en cuotas durante 5 años, que pretende recaudar $1,5 billones y financiará 25 obras, incluyendo la troncal de Transmilenio por la Séptima.

Con esos anuncios los concejales ya comenzaron una discusión informal a punta de declaraciones en medios y redes sociales, en general en contra.

Por esa resistencia, si la propuesta pasa, probablemente será raspando, como nos dijo el concejal Yefer Vega, de Cambio Radical, el partido que avaló a Peñalosa.

Incluso, es posible que le hagan modificaciones que alivianen el cobro, pero modifiquen la propuesta que se sueña Peñalosa.

Las reservas

La carta que le enviaron esta semana los seis concejales del Centro Democrático a Peñalosa fue la primera evidencia de la distancia que puede tomar la coalición de gobierno:

Otras dos bancadas numerosas, Cambio Radical (nueve concejales) y Liberal (seis) también tienen reservas que le han manifestado al alcalde en reuniones que cada una ha tenido por aparte con él.

Los concejales Yefer Vega, Julio César Acosta y José David Castellanos, de Cambio, así como Horacio José Serpa, liberal y presidente del Concejo, le dijeron a La Silla Cachaca que prefieren que Peñalosa se concentre en ejecutar en vez de pedir más recursos.

En ese argumento coinciden con la oposición:

Y es que Peñalosa ya tiene a su disposición un cupo de endeudamiento que le aprobó el Concejo por $5 billones para invertir en Transmilenio, el circuito rompefuegos de los Cerros Orientales, construcción de colegios, el metro elevado y la reorganización de la red hospitalaria.

El Concejo también le aprobó la venta de la ETB y del 20 por ciento de las acciones que tiene el Distrito en la EEB. Por la primera espera recibir mínimo $2,3 billones para inversión social. Por la segunda, $3,8 billones para vías.

Pero esas obras ni siquiera han comenzado y su gobierno proyecta que los movimientos de tierra comiencen en 2018. Ahí radica un problema para pedir más plata.

A eso se suma que Peñalosa se comprometió, en su Plan de Desarrollo, a terminar 14 obras que en 2005, 2009 y 2013 el Concejo aprobó para financiar con valorizaciones ya cobradas o en proceso de cobro y que encontró quedadas.

“Primero hay que mostrar”, reclama el concejal Castellanos, de Cambio y del grupo del senador Carlos Fernando Galán, muy cercano al Alcalde.

“La valorización es el mejor mecanismo para generar desarrollo, pero en estos momentos, cuando la gente está cansada con la reforma tributaria y los escándalos de corrupción, es inconveniente.”, agrega Serpa. “Además, hemos aprobado proyectos para que el alcalde tenga los recursos para hacer obras, y entendemos que están en estudios, pero los contratos aún no han salido”.

Esa resistencia puede llevar a que los concejales, para no aparecer ante sus electores como apoyando nuevos impuestos, pero sin abandonar a la administración, aprueben el proyecto con cambios.

Serpa, por ejemplo, considera que el Transmilenio por la Séptima debería ser excluido para alivianar el cobro. Eso quitaría unos $700 mil millones, prácticamente la mitad.

Desde Cambio Radical, Julio César Acosta (presidente de la Comisión de Hacienda, que discutirá en primer debate el proyecto) también ha cuestionado que esa obra se financie de esa manera:

El lío es que es la obra más grande del paquete y una que es fundamental en el proyecto de movilidad de Peñalosa.

Y eso es un riesgo grande para la administración, que ya tiene un antecedente similar con el Concejo, pues el año pasado tuvo que retirar un proyecto con el que pretendía cobrar una sobretasa por el uso de parqueaderos, en medio de críticas de la coalición de gobierno.

Si la valorización sigue este camino, quedaría claro que los concejales le aprueban a Peñalosa la plata que les pida (incluso sin muchos estudios, como en el caso de la ETB), excepto cuando la propuesta toca de frente el bolsillo de los votantes.

Y lo que ya está claro es que al Alcalde le preocupa más financiar su ambicioso plan de obras que meterle otro ingrediente al rechazo a su gestión cuando la revocatoria sigue andando  - o quizás porque le apuesta a que se empantane en los tribunales, empezando por el Consejo Nacional Electoral.

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