Menú principal

Viernes Octubre 31, 2014

 

Los Presidentes de la Corte Suprema de Justicia, del Consejo de Estado, la Fiscal General de la Nación y el Procurador enviaron al Presidente Juan Manuel Santos una comunicación en la que le solicitaban detener el trámite de la Reforma Constitucional que, con el título de Reforma a la Justicia, hace tránsito en el Congreso. Santos la devolvió porque –según él– el destinatario era equivocado.

Cuando el Presidente devolvió la comunicación, ya la abrumadora mayoría de la Unidad Nacional en el Congreso había dado el cuarto debate a la Reforma. La aplanadora va desbocada y ahora descubrimos que o va sin conductor o éste es anónimo. Santos no asume la responsabilidad de este acto legislativo, del que él mismo ha dicho que no es el ideal pero con el que -digo yo, chamboneando- avanzamos.

El Gobierno defiende la reforma con el argumento de que “el país reclama una justicia más ágil, más pronta, y ahí hay unos elementos que van en esa dirección”. La verdad es que de eso hay muy poco y lo poco que hay es poco creativo. Pasar más asuntos a los notarios, que es algo que se ha hecho desde hace ya varios años, nombrar jueces de descongestión -pero como abogados independientes para que ayuden a tramitar lo atascado- y abrir la puerta para que determinados asuntos deban ser obligatoriamente sometidos a tribunales de arbitramento. Está última, exótica manera de excluir de la decisión estatal algunos asuntos.

Pero ni el Congreso aprueba el acto legislativo por esas tres cosas, ni las Cortes se retiran de su debate para protestar por la falta de alcance de las propuestas para agilizar la justicia. Bajo el título de “reforma a la justicia” se da un fuerte pulso de reacomodo de poderes que es más profundo de lo que parece e incluso más importante que la revancha mezquina que puede mover a muchos.

En conclusión, el Gobierno defiende una cosa y el Congreso –con la anuencia del primero– aprueba otra. En lo que están de acuerdo los dos es en que hay que avanzar.

En la explicación de por qué devolvió la carta, el Presidente Santos develó el origen de la confusión, dijo que esa comunicación  debería dirigirse al Congreso que, agregó, es “para muchos el poder supremo de la Nación”. Ahí está el error. Eso también creen los congresistas y es la posición que quieren reasumir luego de que la perdieran con la nueva concepción contenida en la Constitución de 1991, que solo reconoce como suprema a la propia Carta Política.

El cambio está explicado en muchos textos y no es, ni mucho menos, un asunto cerrado, pero valdría la pena que el Presidente, los congresistas y algunos magistrados leyeran un texto -no muy largo- que se puede leer en los aviones, del ex presidente del Tribunal Constitucional italiano, Gustavo Zagrebelsky, que se llama "El derecho dúctil". En el rincondelvago.com debe haber algún resumen.

Echa mano del concepto de Estado Constitucional para resumir una profunda transformación que afecta especialmente la posición del legislador en el sistema político. “Por primera vez en la época moderna –dice el autor italiano- la ley viene sometida a una relación de adecuación, y por tanto de subordinación, a un estrato más alto del derecho establecido por la Constitución”.

Ese cambio, que en Colombia se adoptó en 1991, es el que pone al Congreso como uno más y a la Corte Constitucional en el papel protagónico que tiene. Por eso congresistas y magistrados de otras cortes comparten la inconformidad. Ese reacomodo de poderes es el que todavía se está dando y se refleja en la reforma a la Justicia. Se aprobó que la Constitucional sería la última palabra y al otro día la Corte Suprema se retiró del debate.

Por esas particularidades de Macondo, a pesar de estar ahí, ese no es el problema más importante. Algo raro debe pasar en un país en el que el debate más grueso en una legislatura es el que decide qué pasa si los congresistas delinquen.

Ya lo había sido hace unos pocos años, cuando se discutió la figura de “la silla vacía”. Ahora la atención se concentra en si se crea una “supercorte”, si la sala plena de la Corte Suprema es segunda instancia, quién elige a aquel que tenga la capacidad de ordenar la detención de un congresista que ha cometido un delito.

En los últimos veinte años, los congresistas han estado en la mira de los jueces y el grueso de la reforma se dirige a conseguir que sea más difícil detener, condenar o quitar la investidura a un congresista. 

Zagrebelsky no había visto esto cuando escribió: “La ley –en este punto de su historia– ya no es la expresión 'pacífica' de una sociedad política internamente coherente (...) es, por el contrario, un acto personalizado (en el sentido de que proviene de grupos identificables de personas y está dirigido a grupos igualmente identificables) que persigue intereses particulares”.

En estas semanas hemos pasado por todas las posibilidades de diseño de quién controla a quién. Estamos incluso con un texto que permite que el Congreso destituya al Presidente por “indignidad política”, que es una modalidad de responsabilidad política extraña a los regímenes presidenciales, que nos acercaría a los instrumentos del régimen parlamentario que permiten que el Presidente se caiga cuando pierda la mayoría en el Congreso. Los legisladores le han mostrado los dientes a las Cortes. Se han ensayado todas las fórmulas de designación del Procurador y el Contralor.

Mientras tanto, las razones por las que se promovió la Reforma, o no se mencionan, o salen al contrario de lo esperado. “No hay derecho” diría el Presidente en esas expresiones que calcula para facilitar los titulares, aquí hay pura política y no solo de la mala, sino incluso de la profunda, la que decide el diseño del Estado. Los afectados con la concepción de la Constitución del 91 se resisten a creer, como diría Zagrebelsky, que se trata de un “auténtico cambio genético más que una desviación momentánea en espera y con la esperanza de una restauración”.

La Unidad Nacional ha recibido la orden de aprobar la Reforma y la aplanadora avanza rauda en esa dirección. Pero, si no es Santos el que la maneja, ¿entonces quién?

Tenemos hasta marzo para descubrir al conductor y para que éste encuentre los frenos.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Mar, 2011-12-20 08:52

Pero si la locomotora no avanza rauda y veloz, como flecha envenenada, entonces como van a tapar tanta corrupcion, falso positivo, zonas francas, reciclaje, reeleccion para tercer mandato, o cuarto...o mas si el quiere. No hay que buscar tanto... no se siente a pensar que el que piensa pierde...y mientras tanto los duros avanzan y cuando nos pasen por encima quedamos como caricaturas, aplanchados y jodidos...A ver quien le pone este cascabel a ese gato...y quien nombra al innombrable...

Lun, 2011-12-19 22:49

Es la lucha de poderes,y segundo la forma de blindar a los congresistas para que sigan haciendo de las suyas;lo demás ya es muy conocido,la ley se aplica para los de "Ruana",se le aplica solamente al pueblo.

Lun, 2011-12-19 11:37

Si esta editorial cuenta con tantos profesionales del derecho y en el pais hay otro tanto, a que se debe que no surja una iniciativa en pro de los colombianos y solamente exista la limitacion a escribir articulos como estos

Lun, 2011-12-19 11:27

No siendo profesional del derecho, la ley es clara que cualquier destinatario publico debe dar el tramite competente, no se entiende conducta de presidente santos en devolucion,...... o si, ganarle tiempo a los opositores.

No se entiende como un jefe de estado apoya o dirije causas que claramente para el pueblo van en detrimento, pues solo favorese a congresistas corruptos, que en caso de ser descubiertos faculta la dilatacion de su oportuno juzgamiento. No hay derecho! que gasten tanto tiempo estudiando beneficios personales mientras que el pueblo se encuentra sumido en la impugnidad.

Lun, 2011-12-19 10:10

Acá todo el poder legislativo y ejecutivo al igual que francia en 1750 estaba concentrado en un pequeño comité liderado por el rey, esta monstruosidad del "Ancie Regime" la vemos representada en la actualidad en Colombia en una democracia con lo peor del sistema presidencialista y lo peor del sistema parlamentario.
nuestro rey Sol en su ambición y con el blindaje mediatico requerido ha suprareformado el estado, hizo con las regalías lo que quizo, ha supraburocratizado el sistema, jugó con los partidos plíticos como un niño jugando con carritos de colores, esta aristomonarquia de Santos y Vargas Lleras ya no la soporto más!!!

Dom, 2011-12-18 20:16

“Poder sobre todo el mundo”. Esa es una frase que parece justificar la existencia de una “dictadura judicial”; y como se puede ver, es una tesis tan superflua como dañina, ya que si es así no lo serán menos los restantes poderes. En todo caso, la competencia de cada poder ciertamente está delimitada, a pesar de que cada rama tiene, en general, una amplia gama de obligaciones, algo que difícilmente posibilita una dictadura. Ahora bien, para nadie es un secreto que el equilibrio de poderes se verá afectado, pero más por parte de un Ejecutivo, que, desde que al presidente se le posibilitó la reelección, ha podido tener acceso a más nombramientos de los que tenía previstos; ese es el verdadero problema. Lo otro, me parece que es de los inconformes con la carta del 91, concebida como una generadora de equidad.

Dom, 2011-12-18 16:26

La verdad esta "reforma a la justicia" deberia llamarse "reforma a la burocracia" y "ley de impunidad". Lo primero porque la pelea entre los h magistrados es por la burocracia, por poder seguir nombrando e imaginandonos el mejor de los casos (donde los magistrados no hacen chanchullos ni nada de eso) por seguir teniendo poder sobre todo el mundo. Lo segundo porque nos metieron un fuero militar que no contribuye nada a los supuestos objetivos de esta reforma y además, los congresistas eligen sus jueces. Si eso no contribuye a la impunidad, pues no se qué más podría hacerse.

Si en verdad quisieran una verdadera reforma, deberían meter normas que prohiban a los magistrados y los jueces dictar clase en el tiempo de trabajo; realizar mejores mecanismos para una verdadera descongestión y prohibir un control de resultados con base en las sentencias. Esto lo digo porque ultimamente los magistrados estan metiendo como sentencias las inhibitorias..sigo

Dom, 2011-12-18 16:41

Las inhibitorias que son unas sentencias que profiere el juez diciendo que no sigue llevando el proceso y que lo reinicien porque se le olvido recoger pruebas o algo parecido (si no me creen que existe eso, pueden irse a los codigos respectivos).

Santos obviamente no da la cara porque el tipo es un presidente mediatico, pantallero que solo responde por las acciones favorables a la opinión pública.

Dom, 2011-12-18 14:00

Difícilmente podríamos encontrar una “tesis” que a la vez sea un insulto a la inteligencia, al sentido común; y que a la vez busque causar un daño institucional tan profundo, como la tesis joséobdubliana de la “dictadura judicial”.

Dom, 2011-12-18 13:20

Es la lucha de poderes, el que esta más arriba investiga al otro, tiene el poder político y prevalece...
Como la corte constitucional ha hecho en los últimos años, actuando políticamente en favor de sus intereses, suplantando al ejecutivo, al legislativo y al judicial, incluso al pueblo, ese poder de decidir sobre todo y sobre todos es un poder deseado, acompañado eso sí de su investigador oficial, llámese fiscalía, procuraduría o contraloría.
El conductor es uno, pero el que decide es otro...

Dom, 2011-12-18 12:05

Es muy difícil encontrar una voz que hable a favor del proyecto de reforma a la justicia que cursa en el Congreso, (unos se oponen porque la reforma no sirve para lo que supone debería servir y otros porque les quita poder) por tanto es llamativo que Santos siga empeñado en sacarlo adelante y sobretodo que se lave las manos y diga que ya no depende de el... si el proyecto como parece, no sirve para solucionarle a la gente en general los problemas con la justicia, debe haber alguien poderoso que si se beneficia porque de otra forma no se entiene por que sigue la aplanadora avanzando firmemente... interesante pregunta de quien es el verdadero conductor de la aplanadora, ya que Santos declara que no tiene pase para manejar aplanadoras... ¿Uribe si tiene pase?

Dom, 2011-12-18 12:00

En el fondo parece que hay una incapacidad total del Estado de autoreformarse en los temas más delicados. Con la excusa de "lo que reclama el país" lo que vemos es grupos organizados (congreso, cortes de unas y otras, gobierno, etc.) tratando de mejorar su participación en la torta del poder y de hacerse menos vulnerables al control de los otros grupos. Cómo se organiza esto si los legisladores son también parte interesada? Qué otras figuras prevé la constitución para este tipo de reformas?

Dom, 2011-12-18 11:53

No "mo querido" Héctor, si hay conductor, los puestos públicos y los contratos, o sino pregunta cómo es la cosa en el ISS Pensiones, y te darás cuenta cómo sacó Efraín Cepeda 6.000 votos recientemente en Bogotá y cómo salió electo Roger Carrillo concejal de Bogotá, por cierto con cientos d einvestigaciones en la Procuraduría, pero cuando hay burocracia y contrtaos, quién no sala electo. Dame 200 puestos en Bogotá y te moveré el chocolate y te apuesto Héctor, que salgo concejal. Entonces estas equivocado sobre el Timonel dela Unidad Nacional. Igual sería bueno recordarte Héctor, cómo Peñalosa movió el chocolate para sacar adelante sus proyectos cuendo estuvistes con él en el alcaldía. Pregunta por los puestos y contratos a los concejales de entonces. O se te olvidó esto? No creo, que nolo aceptes es otra cosa.

Dom, 2011-12-18 11:04

Excelente titular, inteligentisimo así como su delicioso analisis.

Dom, 2011-12-18 10:43

Tal vez podría decirse que el asunto es un poco más complejo que el debate entre la prioridad de la ley ordinaria y el constitucional, así la preponderancia del Congreso haya sido una de las promesas de Santos. Aunque es verdad que el problema actual de la inestabilidad institucional se enmarca dentro de un proceso histórico, dentro de la evolución que ha tenido en el plano global el derecho. Y claro, tal, vez la tesis del “revanchismo” en el fondo, busca explicar este asunto más profundo, pero de poca recepción en un país sin apego republicano.
http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/lauragil/un-concepto-inquiet...

Dom, 2011-12-18 09:50

el señor riveros tiene contrato con la silla vacía???? porque es el único que en el ultimo mes escribe artículos de opinión.

Dom, 2011-12-18 15:39

benito, Héctor Riveros es nuestro columnista, que aparece todos los fines de semana. Saludos.

Dom, 2011-12-18 09:31

El título lo específica todo.

Faltan 4 debates más para saber qué otro mico terminan colocando allí.

Añadir nuevo comentario