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Viernes Julio 25, 2014

El jueves pasado cuando la Corte Suprema de Justicia falló en contra de Guillermo Valencia Cossio por "poner la Fiscalía de Medellín al servicio de la delincuencia organizada", todos los medios importantes del país anunciaron la condena.  Solo uno salió en defensa del ex Fiscal de Medellín: El Colombiano. "La Justicia en Colombia está politizada" dice el editorial del viernes pasado.

Para quienes vienen leyendo El Colombiano los últimos ocho años, el editorial defendiendo a Valencia Cossio no es ninguna sorpresa. Durante el mandato de Álvaro Uribe, el periódico se posicionó como un medio que defendía al gobierno y a quienes le fueron cercanos: defendió las zonas francas de los hijos de Uribe, la primera y segunda reelección, la entrega de subsidios de Agro Ingreso Seguro por Andrés Felipe Arias y hasta hace poco, también defendió el exilio de la exdirectora del DAS María del Pilar Hurtado en Panamá. Que diga en el caso de Valencia Cossio que la Corte Suprema está ‘politizada’ no es nada nuevo, es un rencauche de los argumentos de Uribe contra la Rama Judicial.

Pero para quienes fueron columnistas, periodistas o amigos de la directora del periódico, este editorial es una muestra más del giro de 180 grados que dió Ana Mercedes Gómez. Para sus conocidos, hay dos en ella: la uribista de los últimos ocho años, y la mujer pluralista que llegó al periódico en 1992 y lo convirtió en un ejemplo a seguir en todo el país por su cubrimiento de las violaciones de derechos humanos en Antioquia.

La pregunta del millón es entonces: ¿Qué pasó con esa Ana Mercedes Gómez?

 

 

La Gómez de los noventas

Ana Mercedes Gómez es la hija menor de una familia conservadora antioqueña que militó en la línea más progresista del Ospinismo del Partido Conservador. Ella es heredera de la línea Valderramista que se enfrentaba en Antioquia a la corriente de Laureano Gómez.

Fernando Gómez, padre de Ana Mercedes, era amigo de J. Emilio Valderrama, líder del movimiento y un político paisa que pedía la renovación del partido, peleaba por que los conservadores impulsaran la descentralización en el país, y se reunía más con los líderes liberales del departamento que con los godos.

En esta línea también se encontraban los Valencia Cossio, quienes heredaron el capital político de Valderrama cuando murió en 1988. Y se convirtieron en los padrinos políticos de Juan Gómez Martínez, el hermano mayor de Ana Mercedes y quien manejaba El Colombiano.

En 1992  Juan decidió dejar el periodismo por la política, y ganó la gobernación de Antioquia impulsado por Fabio Valencia Cossio. Entonces, su hermana menor Ana Mercedes lo reemplazó.  Ella acababa de obtener su título como Comunicadora Social en la Pontificia Bolivariana de Medellín y nunca había trabajado como periodista. Pero tenía el carácter que le faltaba a su hermano y desde el primer día asumió las riendas del diario con decisión y con el espíritu pluralista que había heredado de su papá, según cuentan los periodistas de El Colombiano que la conocieron cuando entró.

A pesar de su poca experiencia, lo primero que hizo Gómez cuando llegó a dirigir el periódico fue crear la Unidad de Derechos Humanos. Y según Liliana Uribe, de la ONG Corporación Jurídica Libertad, con la unidad creada las organizaciones de derechos humanos tuvieron las puertas abiertas en El Colombiano.

“En los noventas comenzaron las más duras masacres en Urabá, aumentó el desplazamiento, y El Colombiano se convirtió en una forma de recoger las denuncias que hacíamos. Ellos nos publicaban, los periodistas estaban comprometidos con este tema”, dijo Liliana Uribe.

Además de la Corporación, Ana Mercedes también era cercana a otras ONG de derechos humanos como el Instituto Popular de Capacitación (IPC), el Centro de Investigaciones para la Educación Popular (Cinep), y a la línea de la Iglesia Católica que buscaba un acuerdo de paz entre el gobierno y los grupos armados.

En 1994 se unió a un movimiento llamado Red Nacional de Iniciativas contra La Guerra y por la Paz, que buscaba reglamentar el artículo 22 de la Constitución, el artículo que dice que la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento. Al lado de Gómez, que siempre ha sido una persona religiosa, estaba esta vertiente de la Iglesia Católica más reformista: la acompañaron Monseñor Héctor Fabio Henao, director de la Vicaría de Pastoral Social de Medellín; Monseñor Leonardo Gómez, Obispo de Socorro y San Gil; y Germán Cobo, asesor de paz de la Alcaldía de Cali.

La idea de Ana Mercedes era convertir a El Colombiano en un espacio de diálogo entre los distintos actores del conflicto y por eso buscó publicar en el periódico una de las primeras entrevistas a Carlos Castaño. "El Colombiano puso esa vez dos páginas centrales al servicio del diálogo, al servicio de los agentes violentos del Urabá en Antioquia. Y fue un éxito", dijo a La Silla Vacía uno de los periodistas que trabajó con ella en los noventas.

Gómez también invitó al Cinep para que cada 15 días publicara sus investigaciones sobre la violencia en el periódico (ver iniciativa de 1992). Estaba entonces a cargo de este Centro el padre Francisco De Roux, quien la invitó a hacer parte de la Comisión de Conciliación que tenía permiso de acercarse a las Farc y al ELN durante el gobierno de Ernesto Samper para llegar a un diálogo de paz. Ella aceptó y De Roux se convirtió en una de las personas que ella más consultaba para escribir sus editoriales.

Por la misma época, Gómez se casó con Moritz Akerman, un hecho que para muchas de las personas consultadas también contribuyó para que ella asumiera durante ese período una actitud tan abierta a ideas poco conservadoras. Akerman acababa de entrar a trabajar en El Colombiano después de ser mediador entre las Farc y el gobierno de César Gaviria para un eventual proceso de paz que fracasó. Akerman había sido miembro del Partido Comunista, líder estudiantil y como ella, era un convencido de la necesidad de buscar una salida negociada al conflicto. Durante el tiempo que estuvieron juntos la unidad de derechos humanos se fortaleció en el periódico con gente cercana a él, quien según dijeron personas de esa época de El Colombiano a La Silla Vacía, le ayudó a jugar un papel activo como mediadora en Urabá.

En esa época, Gómez también era muy cercana a los empresarios más progresistas de Antioquia como Nicanor Restrepo del Sindicato Antioqueño y Manuel Santiago Mejía.

La cercanía de Gómez con el liberalismo y los sectores de izquierda llegó a ser tan importante que en 1994 disidentes del ELN, que querían lanzarse a elecciones a Congreso, la invitaron a hacer parte de su movimiento, la Corriente de Renovación Socialista. Pero Ana Mercedes se quedó en El Colombiano, nunca saltó a la política electoral y el último escenario de negociación en el que estuvo fue el Caguán: mientras Fabio Valencia Cossio era negociador del Gobierno de Andrés Pastrana con las Farc, ella fue miembro de la Comisión de Notables, una Comisión que debía formular recomendaciones sobre cómo combatir el paramilitarismo y disminuir la confrontación. Fué su última batalla por la negociación, porque luego llegó Álvaro Uribe Vélez en 2002. Y con su llegada, ella no volvió a ser la misma.

 

 

 

 

El primer y el segundo Uribe

 

 

 

 Uribe fue enemigo de Gómez en los noventas, y ahora el ex presidente considera que El Colombiano es el periódico que mejor lo interpreta.
 

A Uribe Ana Mercedes Gómez ya lo conocía: ambos eran enemigos declarados en Antioquia cuando Uribe fue gobernador del departamento. Gómez fue una de las primeras en criticarle la creación de las Convivir en Urabá. En respuesta, el entonces gobernador dio varias declaraciones en otros medios antioqueños que buscaban estigmatizar a El Colombiano.

El ejemplo perfecto para entender la relación de Uribe y Gómez en los noventas es el del abogado Jesús María Valle en 1998. Este abogado defensor de derechos humanos había denunciado que en un bus emboscado por la guerrilla en Ituango viajaban juntos soldados del Ejército e integrantes de un grupo paramilitar que operaba en ese municipio del norte de Antioquia. Uribe descalificó en esa oportunidad el pronunciamiento de Valle al anotar que creía en la versión del comandante de la IV Brigada y dijo a una cadena radial que las denuncias de Valle “demostraban su animadversión frente al Ejército”. Pocos días después, Valle fue asesinado.

Gómez defendió al abogado en uno de sus editoriales y denunció cómo la actitud de Uribe Vélez puso en riesgo la vida del abogado en vez de protegerla. Uribe le escribió entonces a Gómez.“Lo inaudito es establecer la relación de causa a efecto entre esa diferencia y el asesinato, como lo han sugerido El Colombiano y Semillas de Libertad. Entidad esta última que en tantas ocasiones ha actuado por intermedio de voceros sin rostro, sin identidad, sin responsabilidad, sin escrúpulos para mentir. Y que tanto daño causó a los esfuerzos por la paz en Segovia. La misma que ahora, de la mano de la noticia de El Colombiano trata injustamente de ponerme estigmas ante la comunidad internacional”, dice la carta. Los periodistas de la unidad de derechos humanos recuerdan este episodio como uno de los más tensos enfrentamientos entre el gobernador y Gómez.

Ahora, diez años después, Uribe se siente cómodo con ella. Tan solo en diciembre, Gómez publicó cinco entrevistas al ex mandatario que este colgó en su página de internet. Para Uribe, El Colombiano es ahora el periódico que sabe interpretarlo. Pero Uribe no fue quien cambió, fué Gómez. Y entre las distintas hipótesis del por qué, sus conocidos consideran que todo arrancó con una alianza política en 2002.

 

 

 

Alianzas en el periodismo político

 

 

 

Juan Gómez Martínez (hermano de Ana Mercedes Gómez) y Fabio Valencia Cossio se unieron al uribismo en 2002, después de ser los enemigos políticos de Uribe en Antioquia.
 

La transformación de Gómez y de su periódico está ligada a la alianza política forjada entre Fabio Valencia Cossio y Uribe, que pasaron de ser acérrimos enemigos a socios políticos. Como Juan Gómez Martínez es el ahijado político de Valencia Cossio, el periódico siguió la dirección de su padrino.

“Yo creo que entre las cosas que cambiaron a El Colombiano, una fue que se volvieron incontenibles las presiones dentro de los directivos, que eran sus familiares”, contó a La Silla Vacía Javier Dario Restrepo, ex columnista de El Colombiano y quien fue muy cercano a Gómez, hasta que salió abruptamente del diario.

Los Valencia Cossio fueron la competencia política de Uribe en Antioquia durante los noventas, hasta el punto que en las elecciones de 1994 Fabio Valencia y Uribe se dieron puños durante el conteo de votos en la Registraduría de Medellín.

Pero cuando Uribe subió a la Presidencia, Valencia Cossio y Juan Gómez Martínez fueron los primeros en subirse en el bus del uribismo: le prometieron al nuevo presidente que su corriente conservadora en Antioquía apoyaría su gobierno. El conservatismo en ese momento se había debilitado en Antioquia después del fracaso de las negociaciones de paz en el gobierno de Pastrana, y ante la alta popularidad de Uribe entre los paisas, los Valencia Cossio y los Gómez Martínez prefirieron jurarle fidelidad al nuevo presidente. Dos de los periodistas de El Colombiano consultados por La Silla Vacía aseguran que la nueva alianza tenía detrás intereses burocráticos.

Así, Valencia Cossio pudo quedarse en la Embajada de Roma (en la cuál lo había nombrado Andrés Pastrana), luego pasó a ser Consejero Presidencial para la Competitividad y finalmente Ministro del Interior y de Justicia. Juan Gómez Martínez, por su parte, fue nombrado embajador en la Santa Sede de Italia con la ayuda de Valencia Cossio.

Se inauguró una nueva era en el periódico y los antiguos aliados de Mercedes Gómez fueron desapareciendo. En 2002, Gómez terminó su relación con Akerman, quien salió del periódico. Varios de los periodistas que habían hecho famosa la unidad de derechos humanos y a quienes el periódico había becado en cursos sobre derecho internacional humanitario también partieron cobijas. Y el periódico se alejó de las organizaciones de las que había sido aliado.

El año pasado, el padre Javier Giraldo, investigador del Cinep, le envió una carta a Gómez en la que le reclamaba por el cubrimiento que hizo el periódico a la comunidad de paz San José de Apartadó. Según estos líderes de derechos humanos, Ana Mercedes Gómez les cerró la puerta de El Colombiano a sus versiones, y se la abrió a los militares antioqueños.

"Fue repulsivo, por ejemplo, el tratamiento que su diario le dio a la masacre del 21 de febrero de 2005, en su mismo editorial (Editorial del viernes 4 de marzo de 2005), en el cual no sólo critica a quienes denuncian a los verdaderos autores del crimen sino que acusa a los denunciantes de querer entorpecer la reelección del Presidente Uribe y aboga por la presencia de la fuerza pública en el caserío, a pesar de los graves señalamientos de ser los autores de la barbarie. Igualmente repulsiva fue la acogida que su diario le dio al falso testigo que los militares buscaron para engañar a la opinión pública, tomando sus mentiras como la verdadera versión de los hechos y divulgándolas masivamente sin discernimiento alguno", dice la carta de Giraldo a Gómez.

A partir del 2002, hablar mal de Uribe había dejado de ser una posibilidad en El Colombiano. “Todos sabemos que mi visión de los hechos políticos no fue la de casa y por eso se suspende esta columna”, fue lo que escribó Javier Darío Restrepo en su última columna. Había dicho en un artículo que veía "un aspecto siniestro en Uribe", y por el adjetivo que utilizó Ana Mercedes Gómez le pidió que 'cuidara su lenguaje'. Restrepo fue columnista durante 17 años en El Colombiano, y el último de los muchos opinadores que lo abandonaron por la transformación de Gómez durante el gobierno de Uribe.

Pascual Gaviria, Héctor Abad Faciolince, Gustavo Álvarez Gardeazabal, Reinaldo Spitaletta, Gonzalo Medina, Aura López o el alcalde de Medellín Alonso Salazar fueron otros de los columnistas que terminaron despidiéndose de su espacio en El Colombiano. A tres de ellos, durante las elecciones a la Alcadía de Medellín en 2003, les llegó una carta pidiendo que no hicieran campaña a favor de Sergio Fajardo, ya que El Colombiano apoyaba a su contrincante conservador, Sergio Naranjo Pérez. Y los tres, después de recibir la carta, se fueron. Tampoco había libertad en las columnas para hablar sobre Andrés Felipe Arias, sobre la parapolítica, sobre el aborto, sobre la dosis personal o sobre las parejas homosexuales. El periódico ya no es visto como el espacio para el diálogo abierto a todas las opiniones y a todos los sectores sociales que fue cuando Gómez asumió las riendas.

Para realizar este artículo, La Silla Vacía contactó a la directora de El Colombiano, quien prefirió no dar declaraciones después de leer 'Antología de los editoriales de El Colombiano' una entrada escrita el lunes por Carlos Cortés, bloguero en La Silla.

Entonces La Silla consultó a personas cercanas a ella, para quienes la versión de su transformación es otra. Según Fernando Quijano, director de La República y quien fue jefe de redacción de El Colombiano, Ana Mercedez Gómez cambió porque Antioquia cambió. "La directora ha cambiado porque está interpretando el sentimiento de esa antioqueñidad. En los noventas no había un rumbo para los paisas, por la violencia. Y en el 2000 ya se ve un rumbo, así lo sintieron en Antioquia cuando llegó a la presidencia Álvaro Uribe Vélez, y así supo interpretarlo Ana Mercedes", dijo Quijano a La Silla Vacía. "La dirección se ajusta a interpretar lo que percibe Antioquia. Si llegas a Medellín, y quieres saber qué piensa, lo lees en El Colombiano".

Para él, esa es la clave del éxito de El Colombiano, esa es la razón por la que aún es el diario más leído en el departamento, y por la que el periódico sigue recibiendo 120 mil millones de pesos al año por sus ventas impresas a pesar de que el auge del Internet ha golpeado a la mayoría de los diarios del país.

En los últimos ocho años, el grupo empresarial de El Colombiano aumentó su pauta oficial, sacó nuevos productos como el exitoso periódico popular Q'hubo y reforzó su presencia en Internet.

El Colombiano es el periódico impreso más importante en Antioquia y su influencia es clave en la opinión pública en esta región del país. La pregunta es si quien le ha cambiado la cara a su portada y a su directora es la opinión pública, o si es ella quién ha contribuído a irle cambiando la cara a Antioquia en las últimas dos décadas.

 

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Francisco de Roux
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Jue, 2011-02-24 23:50

muy buena radiografía del periódico solo útil para madurar aguacates. Faltó la relación de AMG con AIS

www.semana.com/noticias-opinion/pregunta-respetuosa/133443.aspx

Sáb, 2011-02-19 21:43

Una fuente muy confiable del partido Conservador reveló en una entrevista lo incómoda que es la Directora del Colombiano incluso para ese partido. http://lahora25blog.blogspot.com/2011/02/los-problemas-internos-del.html...

Vie, 2011-02-18 15:02

Me encanto el articulo, Cami. Felicitaciones.

Vie, 2011-02-18 13:54

Sólo espero que tantas actividades de AUV, en cuanto articulación con sectores de este país, en un futuro se confronten en la justicia. Saber qué tipo de tratos se realizarían para semejante consolidación de poder?

Vie, 2011-02-18 13:12

La metamorfosis... de ángel a brujaa!!!

Vie, 2011-02-18 13:19

la metamorfosis ... de la libertad de opinar, de la participación...a la cárcel de la inmoralidad, la corrupción, la distorsión y la capitalización del periódico en la región. El Colombiano no es mas que un pasquín barato y patético que distorsiona la realidad, que no tiene ningún tinte ético, polarizador, al que no le importa el pueblo colombiano, sino sus finanzas y está sometido a los lazos políticos que mas le convienen a la bruja mayor.

Jue, 2011-02-17 19:25

la metamorfosis ...

Me recuerda vagamente el caso de Plinio.

Jue, 2011-02-17 17:50

Lo que cuenta a través de todo el artículo tiene que ver con algo inherente al periodismo colombiano: Las familias políticas se rehacen, se camuflan y se fortalecen a través del periodismo. No existe profesión más politizada, en Colombia, que el oficio de periodista. Cada uno habla, escribe o comenta de acuerdo a los intereses políticos de los dueños de los medios o de sus propios intereses familiares. Por ello las noticias siempre tienen una intensión y se ha vuelto tan descarada la actuación, que muy fácilmente se puede descubrir qué quiere un noticiero o periódico con alguna información que salga en sus páginas. No en vano el Tiempo impuso Presidente y a pesar de los escándalos de los parapolíticos, los medios aclaman a Vargas Lleras como el gran ministro ocultando su responsabilidad en el cuidado de los delincuentes - políticos - presos.

Jue, 2011-02-17 15:53

VERGONZOSO QUE ANA MERCEDES GÓMEZ, COMO DIRECTORA DE UN PRESTIGIOSO (HOY DESPRESTIGIADO) PERÍODICO, SEA COMPLICE Y ARTÍFICE DE DEFENDER A LOS CORRUPTOS. BIEN DICE EL DICHO "DIME CON QUIÉN ANDAS Y TE DIRÉ LO QUE ERES". PUES ASÍ ES MIENTRAS EL PERÍODICO SIGA EN MANOS DE ESTA DIRECTORA,CAERÁ EN PICADA PUES NO ES CREIBLE TANTA DEFENSA A LA MALDAD Y A LA DESFACHATEZ, REPITO ES VERGONZOSO.

Jue, 2011-02-17 15:48

Fácil: cada quien defiende lo suyo. Ésta, defiende a sus mafiositos, de su mismo entorno.

Jue, 2011-02-17 14:16

Muchas cosas para decir de este artículo y de los comentarios, pero resumo:

1. Muy buena la investigación y la forma en que se muestra el cambio histórico de Ana Mercedes Gómez.
2. Es muy triste para nosotros los paisas y para los colombianos en general que el periodismo no pueda ser independiente (no olvidemos El tiempo!)
3. Reducir el problema de la corrupción a un tema de regionalismo es ser muy ignorante y miope, no sólo por los índices de corrupción histórica en todas las zonas del país, sino porque aún después de Uribe tenemos personajes como Moreno por citar un ejemplo bien cercano
4. Si todo Medellín continúa leyendo solamente El Colombiano tendremos una "Antioquia Boba" por los próximos dos siglos
5. Que La Silla se prepare para la demanda, porque Anita no se queda con esta (y no es por ser ave de mal agüero)

Jue, 2011-02-17 15:51

Mamerto, tienes toda la razón, por estar leyendo solamente El colombiano tuvieron una "Antioquia Boba", y por haber elegido entre todos los mafiosos al No. 82, tuvimos por 8 años una "Patria boba". Para olvidar al No. 82.

Jue, 2011-02-17 13:23

A la Silla Vacia gracias por este artículo tan abierto y valiente. Solo una conclusión: lo que toca Uribe se transforma y deforma.

Jue, 2011-02-17 10:58

Excelente recuento de LSV. Ojalá la mitad de los medios en Colombia ofrecieran una información tan completa y detallada. ¡Gracias!

Mié, 2011-02-16 22:44

la verdad esa vieja es una arrribista al igual que todos los uriburros defender los 8 años de uribe es un imposible queden se con lo de la guerilla por que de ahi nada mas. la economia crecio pero no el empleo solo cambiaron los nombre ahora son subempleados al igual que los desplazados que son migrantes internos al igual que la filosofia uribista que no cree en las victimas del estado.

Mié, 2011-02-16 21:25

Es que desde la Capital todo se ve distinto;hoy antioquia es otra y lo que no perdono el circulo de poder Bogotano, fue la llegada de personas de origen humilde a los mas altos cargos de esta nacion,ademas con exito. Hoy todo lo que huele a Uribe en Bogota es cochino, oscuro y malo. Pero olvidan que casi de rodillas suplicaban un hombre que desde al presidencia le devolviera la tranquilidad a un pais atrincherado y a merced de los guerrilleros. Lo de La Dra Ana Mercedes es logico, se de su recio caracter y amor a su tierra, pero lo que pasa es que tocar a la justicia politizada colombiana es un crimen. Hoy se Ve Gobernador Cuestionado,Alcalde cuestionado,senadores y lideres politicos en problemas y todos ellos con un denominador comun Alvaro Uribe Velez. Solo el tiempo demostrara la corrupcion que da el poder y esas batolas negras que los va llevar hasta el mas recancitrante odio no solo de la clase politica Bogotana, sino de todo el pais.

Jue, 2011-02-17 11:07

CON TODO RESPETO Y EN ARAS DE LA DEMOCRACIA, TENGO UN PUNTO DE VISTA DIFERENTE AL QUE UD. PLANTEA, LOS UNICOS QUE QUIEREN SEGUIR ENGAÑADOS CON URIBE, SON LOS PAISAS, EN EL RESTO DEL PAIS SABEMOS DE LA CORRUPCION DE URIBE, DEL ATRASO EN QUE DEJO SUMIDO AL PAIS, PUES AHORA HAY MAS BANDAS QUE ANTES, EL ATOMIZO EL TERRORISMO, OJALA UD. ME PUEDA MOSTRAR UNA SOLA LEY QUE HAYA PROMULGADO EL SR. URIBE QUE BENEFICIE AL PUEBLO, A LOS TRABAJADORES, A LOS CAMPESINOS COLOMBIANOS, LO QUE EL HIZO FUE CREAR FAMILIAS EN ACCION, Y LOS GUARDABOSQUES, POR QUE VENIA LA SEGUNDA REELECCION Y PODER SOBORNAR A LOS POBRES, QUE SI NO LO ELEGIAN O A ALGUIEN DE SU PARTIDO LES IBA A QUITAR ESAS LIMOSNAS. HASTA EN EL EXTRANJERO, CONOCEN QUIEN ES URIBE, TANTO ASI QUE NO QUISIERON APROBAR EL TLC, POR EL TEMA DE DERECHOS HUMANOS, PUES ELLOS SI SABIAN DE LOS FALSOS POSITIVOS, DE LA YIDIS POLITICA, DEL AGRO INGRESO SEGURO, DE LOS QUE PASO EN MOSQUERA, O DE LAS CHUZADAS, EL WATHERGATE COLOMBIANO, POR FAVOR...

Jue, 2011-02-17 10:54

jajajajaja, habló el hijo de Ana Mercedes o un traqueto paisa.... o las dos cosas !

Mié, 2011-02-16 21:32

No soy partidario de los regionalismos extremos, considero que eso no es sano, y más en este país donde no se valora nada. Pero es verdad, la realidad antioqueña es muy distinta de la bogotana... Quizás por eso los periodistas y "opinadores" de Bogotá no comprenden muy bien lo que pasa en Antioquia, opinan y opinan, y no dicen nada.

Mié, 2011-02-16 22:14

Es que Uribe trajo Bogotá la escoria paisa a la que pertenece. Q tal Uriel, el manteco que fungió como árbitro de la corrupción uribista en infraestructura, enriqueciendo a William Vélez, señor con dinero mal habidos; a los Nule y a otros por el estilo? que tal el director administrativo de Caprecom que antes vendía panela en el mercado de Manizales? Q tal el enriquecimiento obsceno de Tom y Jerry? Q tal Obdulio, el primo y abogado del asesino Pablo Escobar? Es que nunca en Bogotá habíamos tenido tanto paisa perrata manejando (robando) la cosa pública. Claro que hubo perratas bogotanos en esas actividades rastreras como la Pili en el DAS, con una pinta y actitud de manteca? Bien ido el paraco corrupto de Uribe. Este año cuando fallen las autoridades de control, hoy por fuera del control del paraco, cuando comiencen a actuar las cortes internacionales y la traición con guante blanco y daga de plata del Presidente Santos, acabaremos con ese asquiento personaje. Eso llegará este año.

Jue, 2011-02-17 18:40

Eso es una muestra del porqué digo que el regionalismo extremo no es sano... Es violento. Que tristeza que tenga tanto odio por los antioqueños.

Mié, 2011-02-16 21:11

Es que el paraco corrupto de Alvaro Uribe compró a casi todo el que quiso. Esa actitud rastrera de la Directora del Colombiano, obedece al pago q le hizo Uribe con el erario público: Embajada para el hermano sin carácter y platica de Agro Ingreso Seguro entregada por la pecorita de Andres Felipe Arias y el otro matoncito paisa que lo sucedió; seguramente también mucha plata en pauta publicitaria y quien sabe con qué otras prebendas compraron a esa señora. Otra comprada fue Noemi con otra embajada, aunque después Uribe dio su tatequieto; Otro comprado con Embajada para papi (que todos coinciden que lo hizo pésimo en Paris) fue Manuel José Cepeda, otrora joven promisorio y que creía correcto. Menos mal que ya salimos de esa RATA, ASQUIENTA Y CORRUPTA. Y para siempre. En este año el Presidente Santos se encargará, usando términos taurinos, de darle el descabelle. Qué viva la traición!

Mié, 2011-02-16 21:26

Esos son los tan racionales argumentos que dicen esgrimir quienes atacan al Gobierno Uribe... Lindos!

Mié, 2011-02-16 18:35

Por lo que se lee en la nota, además del obvio componente político, es discernible una INFLUENCIABILIDAD DE GÓMEZ EN EL ÁREA AFECTIVA, Y GRACIAS A ÉSTA. De hecho, haber eludido la entrevista con La Silla -aunque entendible y respetable- deja traslucir un poco de emotividad (en situación análoga, otros periodistas habrían tomado la invitación como ocasión para argumentar decisiones y actuaciones). Esa relevancia de lo afectivo, igual se deja ver en el uso de ciertas palabras y frases en los editoriales: «malquerientes», «buena voluntad», «dolor de patria».
Así, SUS SENTIMIENTOS Y EMOCIONES CONSTITUYEN PUERTA DE ENTRADA A LEALTADES IDEOLÓGICAS. En suma, sus afectos resultan preponderantes.

Sin embargo, tal factor individual, relevante per se, no es suficiente para comprender la «transformación». En ésta, co-incidieron el influjo cancroideo del ‘padrino mágico’ (y la gratitud correspondiente), el PAISANAJE, y alguna que otra COMUNIÓN DE RASGOS CARACTEROLÓGICOS ENTRE ELLA Y URIBE.

Mié, 2011-02-16 18:37

Al fin y al cabo, es posible encontrar características similares entre personas que viven dentro de una misma cultura o comunidad. Y un PATRÓN CULTURAL es susceptible de manifestarse en características individuales comunes.
Por ejemplo, el CONSERVADURISMO que Uribe y Gómez comparten (no obstante que militan en colectividades dispares) PUDO HABER FACILITADO QUE EL REPERTORIO DISCURSIVO DEL PRIMERO (cargado de palabras y expresiones emocionales como: terroristas, bandidos, hijo, hija; trabajar, trabajar y trabajar…; y en general, lleno de giros regionales y coloquialismos) DEJARA, GRADUALMENTE, IMPRONTA EN LA NUEVA PROSÉLITA.

Ahh, claro, cómo olvidar que el alineamiento con el poder nacional (encarnado durante el octenio por el paisano-redentor) conllevaba buenas posibilidades de pauta; EL OFICIALISMO ES RENTABLE…, que lo diga El Tiempo.

…Y el subsidiecito de AIS… ¡ehhh ave María, qué cacharro, ¿no?!

Mié, 2011-02-16 18:38

Consiguientemente, la DISONANCIA COGNOSCITIVA que inicialmente pudo experimentar Gómez (dado su pretérito ideario, contrastante con las ‘nuevas ideas’ y actuaciones uribistas), se resolvió en beneficio del expresidente.

En fin… Cercanía afectiva, gratitud (¿o agradecimiento?), lenguaje, contexto, cultura, rasgos comunes y conveniencias político-económicas, pueden explicar la «transformación» de la embejucada señora -y su selectiva interpretación de opiniones e informaciones-.

Mié, 2011-02-16 17:33

Si Fajardo trabajo en El Colombiano y despues no lo apoyaron cuando queria ser alcalde que fue lo que paso? como fue el punto de quiebre? como son las relaciones entre Fajardo y El Colombiano?

Mié, 2011-02-16 17:53

Algo raro debio haber pasado por que Daniel Coronell escribio en su columna que Ana Mercedes Gomez era buena profesora de periodismo. Despues ella resulto defendiendo Agroingreso seguro habiendor recibido plata y omitiendo mencionarlo. Una cosa es tener una vision politica conservadora y otra que una persona profesional cometa ese tipo de errores y ni siquiera rectifique.

Mié, 2011-02-16 16:11

Una lastima este viraje, esto ha conllevado a que El Colombiano solo sirva para madurar aguacates

Mié, 2011-02-16 16:00

Camila, me parece muy pobre el argumento de que El Tiempo se lee más en Medellín que El Colombiano solo porque lo dicen unos periodistas paisas en Bogotá. Según el último Estudio General de Medios (EGM), tercera ola de 2010, El Colombiano tiene 204.700 lectores en Medellín contra 37.600 de El Tiempo. ¡La diferencia es de 167 mil lectores a favor del primero! Si todos los argumentos que se utilizan en el análisis son como estos, creo que es mejor bajar la nota antes que desinformar. Feliz tarde.

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