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Jueves Septiembre 18, 2014

Durante la conmemoración de los 50 años de Andiarios y firma de la Declaración de Chapultepec, el presidente Juan Manuel Santos le respondió a Uribe y destacó los resultados en seguridad, en materia social y económica. 
Fotos: Presidencia de la Republica

 

 

Juan Manuel Santos se precia de haber sido un periodista, aunque nunca fue un verdadero reportero. Pero lo que sí es cierto es que, como creció entre periodistas, conoce mejor que nadie cómo piensa ese gremio. Y qué mejor escenario para devolverle a Álvaro Uribe sus pullas amplificadas que aquel donde están reunidos todos los dueños de los medios.

 

Anoche, en la conmemoración de los 50 años de Andiarios, el gremio que reúne a los principales diarios del país, Santos aprovechó para responder ‘algunas críticas’ recientes que le han hecho a su gobierno. Sin jamás mencionar por el nombre a Uribe y tras decir que "nada ni nadie, ni siquiera mi muy admirado antecesor, lograrán que yo critique su gestión o que yo me convierta en su enemigo", procedió a hacer de manera elegante todo lo contrario (ver discurso).

Primero contestó la crítica del ex presidente sobre el nombramiento como Ministro de Trabajo de Rafael Pardo, uno de los grandes contradictores del gobierno Uribe (y quien, como varios otros ministros, se encontraba en el auditorio).

Otra vez, sin mencionar nombres, Santos recordó: 1) qué él (Santos) había fundado el Partido de La U y 2) que el partido se llamaba Partido Social de la Unidad Nacional porque buscaba esa unidad y 3) que, dado que él había fundado ese partido, creía en sus postulados, en sus doctrinas y “en la necesidad de mantenerlas vigentes”.

Frente a la crítica que hizo Uribe –y que ya en el pasado han repetido otros uribistas cercanos a él– en el sentido que los militares están desmotivados, Santos aplicó la misma estrategia que utilizó en su campaña presidencial contra Mockus: intentó devolverle como un bumerán su crítica sacándola ligeramente de contexto (la crítica de Uribe es real y Santos lo sabe) y poniendo a Uribe no como aliado de las Fuerzas Militares, sino como su injusto opositor.

“Decir que nuestras Fuerzas Armadas están desmotivadas es desconocer el continuo y permanente riesgo que cada día nuestros soldados y policías enfrentan en todo el territorio nacional”, dijo el Presidente. "Incluso —me perdonan— pero cerca de 40 uniformados perdieron sus vidas recientemente en atentados de la guerrilla y no podemos ahora decir que esos héroes eran un grupo de desmotivados que estuvieran rehuyendo el combate. Todo lo contrario: estaban en el frente de batalla, cumpliendo con su deber, protegiendo a la población y merecen todo nuestro reconocimiento. Hoy no puedo más que exigir —muy respetuosamente— que le demos todo el apoyo a nuestras Fuerzas Armadas. No permitiremos que su labor se vuelva ahora objeto de un debate o de controversias políticas. A nuestros soldados y policías, toda la gratitud, todo el honor y toda la gloria".

En otras palabras, el que señale las fallas de seguridad es un ingrato con las Fuerzas Militares.

Frente a la tercera crítica, que su gobierno es un ‘gobierno de anuncios’, Santos le ‘dio la razón’, pero sólo como excusa para recordar que los anuncios que había hecho eran de los logros de su gobierno. No lo dijo explícitamente, pero escogió aquellos ‘anuncios’ que a Uribe quizás le hubiera gustado hacer: firmar “por fin” el TLC con Estados Unidos, reducir a un dígito el desempleo, obtener grado de inversión por parte de las calificadoras de riesgo, lograr la Secretaría de Unasur, liquidar el DAS “para que nunca más fueran espiados ilegalmente los periodistas críticos o los opositores de un Gobierno” y descubrir “muchos focos de corrupción en la salud, en la Dian, que le han ahorrado ya no cientos de miles, sino billones de pesos al erario colombiano. Y se anunció que de cientos de miles de hectáreas, descubrimos hectárea por hectárea que se la habían robado los corruptos”.

La única crítica que dejó a juicio “del país y del pueblo” fue la más dura del expresidente –quizás por ser la más cierta– y es que el gobierno de Santos carecía de fervor popular.

Y remató de la manera más cachaca posible, ensalzando a su antececesor, ratificando que llegó al Gobierno “para seguir adelante la histórica gestión del Presidente Uribe” y diciendo que “para él sólo tengo —y tendré—, como lo he dicho siempre, gratitud, respeto y reconocimiento”.

Como era predecible, las palabras del Presidente fueron recibidas con un cerrado aplauso por parte de los dueños de los medios más importantes del país y reproducidas textualmente.

 

Lo que hay detrás

Tocará esperar la respuesta del ex presidente Uribe, que vendrá más temprano que tarde y a su manera. Porque lo que está en juego en este momento es la pelea por La U con la perspectiva de la reelección.

Si Juan Manuel Santos se quiere reelegir en el 2014, o por lo menos tener las opciones abiertas para hacerlo, el Presidente necesita seguir siendo el jefe formal de La U y el jefe de facto del Partido Liberal. Con el nombramiento de Rafael Pardo, en el gabinete quedan claras dos cosas: que Pardo está convencido de que Santos buscará otros cuatro años en Casa de Nariño (y que por lo tanto tendrá que postergar sus propias aspiraciones presidenciales) y que el Partido Liberal adoptará a Santos como jefe putativo. Ya el representante Simón Gaviria le había pedido al Presidente en una reunión de bancada que se ‘inmiscuyera’ en los asuntos internos del Partido Liberal y ayer el otro delfín liberal, el senador liberal Juan Manuel Galán, le insistió que recogiera el trapo rojo.

La decisión del partido de no nombrar un director que reemplace a Pardo, sino una dirección colegiada de parlamentarios, facilita que Santos ejerza fácilmente su liderazgo sobre su antiguo partido.

El senador liberal Juan Fernando Cristo anunció ayer que en diciembre en el Congreso liberal “no se puede dejar pasar la oportunidad de la ‘constituyente liberal’ de este año para que haya una nueva dirección colegiada de la colectividad integrada por miembros de ambas colectividades (Partido Liberal y Cambio Radical), tras la salida del cargo del designado ministro de Trabajo, Rafael Pardo. Y que que el próximo año se invitaría a los miembros del Partido de La U para este fin”.

El escenario de que Santos asuma como jefe de facto del Partido Liberal deja descolocado al Ministro del Interior Germán Vargas Lleras, quien se perfilaba como el líder y candidato presidencial de un partido reunificado entre Cambio Radical (que tenía candidato pero no partido) y el Partido Liberal (un partido en busca de candidato).  Pero los liberales prefirieron a Santos como interlocutor y donde manda capitán no manda marinero.

Por su parte, el ex presidente Uribe, que siempre ha desconfiado de los partidos y nunca quiso crear uno propio, en este nuevo escenario necesita una plataforma desde la cual utilizar su capital político para pavimentar su vuelta al poder, así sea en cuerpo ajeno (pero un cuerpo que sí le responda). Y La U sería el espacio natural. Al fin y al cabo, así el presidente Santos ahora diga que La U le apuntaba a la Unidad Nacional, cuando se decidió el nombre del partido lo que se buscaba era la asociación de la U con el apellido del entonces presidente Uribe.

Por eso, la jugada de Uribe al criticarlo abiertamente es obligar a Santos a decidir entre ser el jefe del Partido Liberal o el jefe de La U, pero no a aglutinar a ambos bajo su ala.

Después de la derrota de varios de los principales candidatos que apoyó Uribe, algunos se han preguntado por qué el expresidente optó por jugarse su inmenso prestigio apoyando a ciertos políticos que era obvio que en esta ocasión no tenían posibilidades de ganar como Federico Gutiérrez en Medellín o Carlos Mario Estrada en Antioquia. Y más aún, por qué, mientras los demás jefes políticos –incluido el de La U– se apresuraban a cantar su victoria en las pasadas elecciones, Uribe salió humildemente a reconocer su derrota, a pesar de que varios de sus candidatos en todo caso habían ganado. 

Una posible explicación es que es más fácil cohesionar y crear la urgencia de cambio cuando la gente se siente perdedora que cuando está triunfal. Es aun más fácil cuando se encuentra un responsable externo de esa situación adversa. Y el ex presidente lo encontró al día siguiente, cuando Santos anunció el nombramiento de Rafael Pardo como Ministro de Trabajo.

“El Gobierno dice que no tenía candidatos, pero el Gobierno antes de las elecciones anuncia nombramientos que muestran total hostilidad hacia nosotros”, advirtió Uribe. Su frase obviamente fue acogida por los políticos de La U que saben que Santos no los ayudó en las elecciones pasadas. Es decir, que cumplió lo que ordena la ley, pero no lo que tradicionalmente hacen los mandatarios.

En su primer comunicado, Uribe marcó su visión de lo que debería ser el Partido de La U: “debe avanzar como partido de opinión basado en la credibilidad ciudadana y no en la agitación sectaria; su acción debe ser guiada por el Puro Centro Democrático que integra el equilibrio entre la Seguridad, la Inversión y la Cohesión Social; y como fuerza patriótica, debe aplicar la frase del General Herrera “La Patria por encima de los partidos”.

Y al día siguiente, ya sus alfiles dentro de la U como Juan Carlos Vélez propusieron su nombre para que se convirtiera en el jefe de La U.

El dilema de La U

Si Uribe realmente quiere ser el jefe de La U, el único que lo puede evitar es Santos y su alocución de anoche, recordando que él había fundado La U y que este era su partido, va en esa dirección. Santos no se puede dar el lujo de perder su liderazgo sobre La U, que es hoy en día el partido más grande del Congreso con casi la tercera parte de los senadores y tenerlos en la oposición. Y menos aún, si por el otro lado, el movimiento Progresistas de Petro gana tracción.

Y aunque no se sientan tan apreciados como quisieran por el Presidente, los congresistas de La U intentarán al máximo quedarse dentro de la Unidad Nacional. Por un lado, varios pesos pesados de La U son más santistas que uribistas como Piedad Zuccardi, Germán Hoyos, Aurelio Iragorri e incluso Roy Barreras y Armando Benedetti, que ya ayer salieron a decidir que La U no podría dividirse entre Santos y Uribe. Y segundo, el poder presidencial es inmenso y nadie –que pueda evitarlo– quiere salirse de su órbita.

Pero al mismo tiempo, si el expresidente Uribe pide ser el jefe de La U, o por lo menos actúa como si lo fuera, también será difícil para los congresistas evitar que ejerza ese liderazgo oficial o de facto. Y lo ejercerá cada vez más a medida que se aproxime el momento en el que Santos tenga que anunciar que buscará su reelección. La pelea por el ‘centro democrático’ –que es donde se ha ubicado Santos– se intensificará. Y el campo de batalla será el Partido de La U.

Perfiles relacionados: 
Juan Manuel Santos Calderón
Álvaro Uribe Vélez
Rafael Pardo Rueda
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Jue, 2011-11-03 09:41

de acuerdo

Jue, 2011-11-03 09:29

De cara a las próximas elecciones presidenciales Uribe y su camarilla vuelven al partidor como los demás mortales con 0 burocracia y 0 ventaja institucional. El único espacio legitimo que queda es la jefatura de la U, el unico lugar donde talves puedan tener cierta ventaja estrategica frente Santos. Lo malo es que para ganarlo va a tener que usar argumentos y sus estimados amigos de la U estaban acostumbrados a otro tipo de dialogo con el Sr. Uribe, el intercambio de prebendas, victima de su propio invento se va a quedar por fuera de la jefatura. En Progresistas y otros partidos saben que las elecciones de 2014, si las cosas siguen como van (la economia mejora sin trucos, sin "confianza inversionista" ni "seguridad democrática"), Santos se reelige. Sera mas un espacio para medir fuerzas de cara al 2018. Otro detalle es que el gobierno de Uribe literalmente acabo con todos sus aliados legales e ilegales. Veo difícil el regreso del Uribismo al gobierno, a menos claro que se reinvente.

Jue, 2011-11-03 09:03

El ludópata y táctico presidente Santos, aspira seguir debilitando a su propio partido y las elecciones pasadas se fue “all in” con el partido liberal y lo gano casi todo, debilitando a los que le dieron el poder, el presidente sabe cañar como en el póquer... tiene buenas cartas pero lo que no se imagina es que el jugador German Vargas También quiere llevarse el pote en las próximas presidenciales.
Fortalecer con ministerios a ex candidatos presidenciales liberal es cambiar de rumbo político el presidente sabe que necesita sacar de juego a Vargas Lleras porque sabe que son cortados con la misma tijera y lo que Santos Hizo con Uribe, Vargas lo puede hacer con Santos.
Uribe tendrá que esperar a que se agoten entre si, que deje de dar resultado el tape y tape mediático, que la gente empiece a sentir de nuevo la inseguridad y la angustia y con pocas fichas entrar a derrotarlos.
felicito a juanita leon por tan acertado documento.

Jue, 2011-11-03 08:54

Esto son los analisis que mueven que mueven..Brillante.

Jue, 2011-11-03 07:52

Santos I es Uribe III en lo unico que ha cambiado el gobierno es en forma no fondo por eso se firmo el TLC con usa, continuan los pañitos de agua tibia a la salud,el tramite de la perversa reforma en el congreso.Funcionarios del gobierno anterior aun en sus cargos DAS,ICBF,etc... ademas de una puerta giratoria de lo publico a lo privado. Y ahora se quieren convertir de la noche a la mañana en oposicion amagualada por los medios de comunicacion cuando en politicas son mas papistas que el papa sobre todo en la procuraduria.

Jue, 2011-11-03 06:20

Definitivamente el expresidente no se resiste no tener poder y de haber causado la derrota de Peñalosa con su delirio de persecución,cómo es que los hijos o la esposa no lo han obligado a meterse en un tratamiento psicoterapeutico. Esto lo hace muy peligroso.

Vie, 2011-11-04 23:40

Maya era mças pelgroso cuando tenía al aparato del estado a sus pies. Ahora es ex poderoso. En este debate Santos&Uribe está entretenida. Cómo es de magistral la traición que está ejerciendo Santos. Tal como lo intuí, pero mucho mas interesante. El contraste de maneras es evidente: el aplomado contra el guache, el gamín. La derrota definitiva fue el pasado doomingo con la arrastrada inclemente que le propinaron. Está muy divertido.

Jue, 2011-11-03 05:58

Eso es así: por ahora y ya culminadas las elecciones regionales en las que pese a no haberse concluido el conteo, donde seguramente no habrá cambios de importancia, el centro de la tensión política se desplazará a las contradicciones entre URIBE y SANTOS teniendo como escenario al Partido de la U. Con toda seguridad, la mayoría de los parlamentarios se inclinará a favor de SANTOS. Y dependiendo del comportamiento político de URIBE se irá perfilando la alianza entre CAMBIO RADICAL, el PARTIDO LIBERAL y, por lo menos, parte del Partido de la U. Es probable que el trasfondo sea la reelección de SANTOS, pero aún es muy temprano para saberlo a ciencia cierta.

Jue, 2011-11-03 05:17

El Presidente Santos se perfila cada vez más como el 'Gentleman' (el Caballero) de la Política nacional. No fue suficiente utilizar la Tercera Vía de Tony Blair sino además hacer uso de ademanes de un anglofilo puro y nato. Acostumbrados estábamos los colombianos a ver madrazos y berrinches por parte de los Presidentes de turno pero Santos ha logrado zafarse del lote. Eso no lo hace mi mejor ni peor Presidente, sólo uno preocupado por los buenos modales.

Buen análisis de LSV.

Vie, 2011-11-04 23:37

En este debate Santos&Uribe está entretenida. Cómo es de magistral la traición que está ejerciendo Santos. Tal como lo intuí, pero mucho mas interesante. El contraste de maneras es evidente: el aplomado contra el guache, el gamín. La derrota definitiva fue el pasado doomingo con la arrastrada inclemente que le propinaron. Está muy divertido. A todo cura le llega su sacrisatán.

Jue, 2011-11-03 12:15

Gentleman...vea pues...creo que está hablando de otra persona porque el presidente que yo he visto y que en alguna ocasión llamó manzana podrida a un juez porque le toco liberar un guerrillero por la captura ilegal que se le hizo y otras declaraciones más que no traigo a colación por espacio.

Lo que pasa con el hombre, es que no da tanta papaya como Uribe ni trata a todos de burros, vacas y ovejos como capataz de finca, sino como administrador de la misma. Pero de ahí a ya decir que es un gentleman....hay muchisimo trecho.

Jue, 2011-11-03 06:22

Yo creo que el lector esta hablando de otra persona ,de todos los presidentes no habia visto alguien más chabacano y agresivo

Jue, 2011-11-03 04:54

Este sí que es una analisis brillante.A nadie se le habría ocurrido.Sólo a Juanita León.

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