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Lunes Noviembre 24, 2014

Al presidente Santos lo advirtieron desde muy diversos sectores del peligro que representaba para el proceso de paz la reelección de Alejandro Ordóñez como Procurador General de la Nación. Quienes hablaron con el Presidente sabían que ese tema –que es su principal apuesta política- lo querría preservar y confiaron en que buscaría que los partidos de la Unidad Nacional eligieran alguien que tuviera una posición ideológica más cercana a la solución negociada al conflicto armado que Ordóñez, quien seguramente está más cómodo con la tesis de que aquí no hay un conflicto armado sino una amenaza terrorista.

Santos no daría la pelea, como no la ha dado, por los otros temas en los que el Procurador ha puesto por encima sus creencias personales que los mandatos constitucionales como el aborto o los derechos de las parejas homosexuales, pero por la paz, sí.

El Presidente efectivamente se preocupó por la posición del Procurador en relación con el proceso de paz y así se lo expresó a algunos de sus consejeros más cercanos. Fue entonces cuando, a instancias de la Ministra de Justicia, Ruth Estella Correa, Santos invitó a Ordóñez a la casa privada de la Casa de Nariño.

La Ministra sugirió invitar a la Contralora, quien tiene una relación cercana con el Procurador y todos coincidieron que si era para hablar de paz valdría la pena invitar al periodista Hernando Corral, cuñado de la Contralora. Corral es un antiguo militante de izquierda, a quienes todos los que lo conocemos y apreciamos llamamos “compañero” Corral, precisamente por su militancia izquierdista que usaba para saludar a sus contertulios.

La conversación llegó rápido al punto. Se trataba de que el Procurador le diera tranquilidad al Presidente de que no sería un obstáculo al proceso de paz. Ordóñez tomó la iniciativa y le dijo al Presidente que él sabía que esa era su principal preocupación. El Procurador le dijo a Santos que él no se atravesaría a su propósito de llegar a un acuerdo con la guerrilla de las Farc para dar por terminado el conflicto.

Los demás contertulios –todos en campaña por la reelección de Ordóñez- abonaron a la idea de que el proceso de paz no se ponía en peligro con el segundo período del Procurador. Seguramente no se avanzó en detalles. El Presidente era cuidadoso de no violentar los límites de la autonomía de la Procuraduría y no esperaba, ni mucho menos, un compromiso de pronunciarse en tal o cual sentido.

La conversación dejó tranquilo al Presidente. La afabilidad de Ordóñez y las risas con las que suele acompañar sus conversaciones informales ayudaron a tener un clima que facilitara la decisión de Santos: no competirle al Procurador en su deseo de reelegirse. Para entonces en el Senado, Ordóñez tenía la inmensa mayoría de los votos pero algunos esperaban un candidato del Presidente que con su guiño eventualmente pudiera competirle.

Es difícil entender que siendo el Presidente un avezado jugador de póker no se hubiera percatado que le estaban cañando. La risa de Ordóñez se parece a la de los jugadores que usan los gestos para engañar a los compañeros de mesa y Santos debió intuir que ahí no había más que un par. Para decir verdad, en la decisión de Santos de no participar en esa mano pesó el hecho de que tampoco tenía mucho juego. La maquinaria estaba aceitada e incluso senadores de posiciones ideológicamente contrarias a Ordóñez ya tenían comprometido su voto y lo justificaban diciendo que había hecho una gran labor en la lucha contra la corrupción.

Todo lo demás era previsible. Ordóñez fue aclamado en el Senado y el propio día de su posesión advirtió que lo que había prometido no lo cumpliría. Claro, se excusará diciendo que usó frases como la de la rueda de prensa de ayer en la que advertía que no había salidas para una solución negociada al conflicto: “quiero una paz auténtica” y otros slogans de la misma naturaleza.

Seguramente agregará que está defendiendo la Constitución para revestir de un falso manto de juridicidad lo que no son más que sus convicciones personales y su ideología a la que tiene derecho y lo debieron haber advertido sus electores en el Senado. No hay un cargo público en el que por su propia esencia se reflejen más las convicciones personales y las posiciones ideológicas que la Procuraduría. De todo eso estaban advertidos quienes votaban por Ordóñez.

En lo jurídico el debate planteado por el Procurador es válido. Definir las líneas por donde pasa la justicia transicional es un proceso complejo y no tiene fórmulas preconcebidas. El marco jurídico para la paz fue inoportuno porque en medio de las conversaciones abría este escenario de discusión en el que estamos que solo debió haberse abierto con un acuerdo concreto en la mano. Entre otras cosas, porque las reglas sobre qué tanto de justicia dependen de qué tanto de verdad y reparación se les garantice a las víctimas y a la sociedad.

En lo político, que es en el campo en el que se ubica Ordóñez así lo disfrace de jurídico, la situación es más clara: o usted está por la posibilidad de una solución negociada con la guerrilla o usted cree que hay que enfrentarla hasta el aniquilamiento.

Hay que reconocer que la sociedad colombiana hoy está dividida entre esas dos posiciones. Ordóñez ha sido un militante de la segunda posición, a pesar de ser un ferviente católico y de que los jerarcas de esa iglesia, consistentes con la ética católica, están por el perdón. El Procurador solo antepone a sus convicciones religiosas su radicalismo político de derecha.

Ni el Presidente Santos, ni sus electores en el Senado han debido confiar en las promesas de Ordóñez…..bueno, las burocráticas dicen que sí las cumple.

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Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Lun, 2013-04-08 05:11

Ordoñez y Uribe, los dos fundamentalistas, que se creen con un mandato divino a ejecutar a como de lugar, mandato divino que proviene de alter ego, de lo que piensan y quieren hacer por que se les da la gana y pueden hacerlo. Dos hombres psicologica y psiquicamente desviados. Creer que estos dos tiene un proyecto en colectivo pensando en el bien de los demás y que pueden idear y ejecutar actos en ese sentido, si es el colmo de ingenuidad. Esos dos seguirán torpedeando todo aquello que no está conforme con su pensar, que no consideren iluminan el altar en que ellos mismos se han subido. Son incapaces de atender y respetar las tendencias distintas de la sociedad. Imposición de lo suyo y no aceptación y menos respeto por los otros.

Lun, 2013-04-08 04:09

Colombia diseño una constitución pluralista, y ahora a algunos les MOLESTA la voz del ministerio público. Se imaginan un procurador como alfonso gomez mendez ? que tuvo 8000 razones en sus manos, para frenar la corrupción del narcotrafico ? y no lo hizo ? desde entonces la FISCALIA comenzó a degradarse, y en ese momento no era tan descarada la presencia de las FARC en el negocio maldito, de la DROGA . El PODER del procurador, es SU AUTONOMIA; recuerdo que en el dia anticorrupción el 9 de diciembre -pasado, manifestó palabras mas palabras menos, - la Corte suprema de justicia- en su accionar contra el CRIMEN ORGANIZADO solo lloró por un ojo , el otro el de la FARCPOLITICA; ?- y su expresión fue en el contexto de la lucha contra la corrupción, Asunto hoy INTERNACIONAL ligado al BLOQUE DE CONSTITUCIONALIDAD; o esperamos que HABLE LA CORTE PENAL INTERNACIONAL? destacamos los ingentes esfuerzos de SANTOS para lograr la PAZ; pero TRATADOS, INTERNACIONALES prohibén alta dosis de IMPUNIDAD

Lun, 2013-04-08 05:20

El procurador como PARTICULAR tiene todo el derecho acreer en lo que quiera,como procurador NO puede poner SU religion por encima de la constitucion y la ley,aceptaria ud que un musulman lo hiciera con el CORAN ?

Lun, 2013-04-08 00:28

Lo peor que le puede pasar al proceso de paz y a cualquier negocio es que todos estén interesados en que se haga a como dé lugar. Y especialmente considerando que los terroristas de lafar siempre han sabido aprovechar y ver como debilidad que se les busque para conciliar. Así como están las cosas, los únicos que están garantizando que de ese proceso salga algo bien son quienes se oponen.

Dom, 2013-04-07 17:11

Es una lástima que La Procuraduría que por su naturaleza tiende a politizarse mantenga la posibilidad de reelección y que la estructura del Estado se mantenga para perpetuar el poder en manos de unos pocos dentro de una ideología que ya debería ser historia antigua hace mucho tiempo.Es el momento para que Colombia sea "un Estado social de derecho organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general."
Es un descaro comprensible que el procurador Ordóñez no perciba como su particular interpretación de la constitución no es más que la imposición inconstitucional de sus creencias personales. Lo que es inadmisible es que la Corte Constitucional deje de pronunciarse ante estos atropellos. La tibieza en este país es reina y por eso vivimos a medias.

Sáb, 2013-04-06 09:42

Hector, las promesas burocráticas lamentablemente son las únicas que interesan a los electores de los procuradores. Tanto así que el hoy alcalde de Bogotá, siendo Senador eligió entonces a Ordonez como procurador y le cumplió su cuota: nombró procurador delegado ante el Consejo de Estado al después maltrecho ex-gerente de la la EAAB, que usted y yo conocemos bien. La ideología no opero entonces y tampoco ahora. Solo la burocracia!

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