Por Wendy Paola Pinto Figueroa · 10 de Abril de 2017

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En medio de la crisis que están viviendo los principales proyectos turísticos de Santander, el del Parque Nacional del Cacao, una de las megaobras que promovió el gobernador Didier Tavera en su campaña, ya empezó a andar. 

Aunque ese proyecto, que incluye un museo, toboganes y un zoológico, está pensado para potenciar el desarrollo turístico de Santander en una zona del departamento que tradicionalmente ha estado fuera de las prioridades de los gobiernos locales, en San Vicente del Chucurí, la capital del cacao de Colombia y uno de los municipios que en teoría debe verse más beneficiado con el parque, estalló una pelea por el predio en el que se ubicará.

Un sector de sus habitantes temen que, como ha pasado en otros municipios de la región, los dejen por fuera de la cadena productiva que traerían consigo los visitantes, y solo termine beneficiando a los grandes empresarios y políticos que tienen intereses en allí.

El arranque

Cuando a Didier Tavera le aprobaron el Plan de Desarrollo quedó incluido la construcción de dos grandes proyectos turísticos: el Parque de Pienta y el Parque Nacional del Cacao. 

 

Los dos han ido avanzando, y aunque el primero, busca contar la historia de la Batalla de Pienta que ocurrió en 1819 en Charalá y que se construirá en ese municipio, lo ha hecho sin contratiempos; el del Cacao que tendrá sede en San Vicente del Chucurí no arrancó muy bien.

El problema inició con la concepción misma del proyecto, cuando se acordó que la Alcaldía de San Vicente tenía que poner la plata para el predio y la Gobernación la infraestructura. 

Ese factor hizo que los chucureños sintieran más propio el proyecto y le exigieran a la Alcaldía que escogiera un sector cercano a la cabecera del municipio, para que los turistas tuvieran que cruzarlo y así movieran la economía local.

Para eso, y con la poca información que tenían sobre el proyecto, en diciembre un grupo liderado por comerciantes, campesinos y pensionados que se denominó Iniciativa Ciudadana Pro Parque Nacional del Cacao, le pidió al Alcalde que abriera una convocatoria para escoger el predio.

Esa convocatoria cerró los primeros día de enero, y desde que se hicieron públicos los postulados inició la puja.

En total se presentaron cinco opciones, pero dos dividieron a los chucureños: La Vega y el Plan. 

Según le dijeron tres concejales del municipio a La Silla, desde diciembre La Vega empezó a sonar como el más opcionado tras una visita que hicieron técnicos de la Gobernación a la zona. Pero produjo rechazo porque para llegar a él no hay que pasar por el pubelo

En cambio con el del Plan había simpatía porque estaba a solo 1,6 km del pueblo y obligaba a los turistas a cruzarlo.

Con esa división la Iniciativa Ciudadana empezó a recoger firmas en el pueblo para pedirle al Alcalde y al Concejo que escogieran el Plan, argumentando que como el municipio iba a poner la plata, sus habitantes debían beneficiarse. 

Aunque al final radicaron 2.500 firmas (equivalentes a un poco más de la mitad de los votos con los que se eligió el alcalde), tenían en contra los precios: El Plan lo ofertaron en $10.315 millones y La Vega valía $1.695 millones.

Ese factor fue el que terminó pesando y el 27 de marzo 8 de los 11 concejales (le aprobaron al Alcalde la compra de La Vega.

Lo que temen

La elección del predio generó todo tipo de especulaciones en San Vicente sobre los beneficiados con el parque. 

La principal discordia radica en que como La Vega queda más cerca al embalse Topocoro (que se creó con la represa de Hidrosogamoso) que al municipio y a ese embalse llega una vía, un sector de los chucureños dice que probablemente los tuistas no llegaran a visitarlos.

Se refieren a un desvío 15 kilómetos antes del pueblo en la vía principal de Bucaramanga a San Vicente. Esa vía, que se llama Montebello, obligaría hoy a un turista a recorrer 20 kilómetros de carretera destapada hasta el punto en donde se construirá el parque, en los que puede tardar 1 hora y 15 minutos. 

Según los habitantes de San Vicente por ese sector hay varias fincas, como la del Alcalde Omar Acevedo, la del exrepresentante a la Cámara condenado por parapolítica Carlos Higuera Escalante, la de la familia Prada Cobos (es la del Secretario de Desarrollo de Tavera), y la de Alberto Gómez Gamarra, hasta 2014 presidente de la Junta Directiva de Freskaleche. Y por eso creen que son altas las posibilidades de que la pavimenten y el tiempo para ir de la carretera al futuro parque baje de 75 a unos 30 minutos.

El concejal Jefferson Velásquez Navarro le dijo a La Silla que el miedo además está en que “estratégicamente esa es la vía más apropiada”, porque allí, según él “se tienen en mente varios complejos turísticos (de los dueños de las fincas)”.

Si eso se hace realidad podría repetirse la historia de municipios como Los Santos y Aratoca, que aunque tienen dentro de su territorio al Parque Nacional del Chicamocha no tienen visitantes porque las vías de acceso no cruzan sus cascos urbanos.

Por ahora son solo especulaciones porque, según averiguamos tanto en la Gobernación como en la Alcaldía, no hay un proyecto para pavimentarla, y en las condiciones es más rápido llegar al punto del futuro parque pasando por el puebloy recorriendo 7 kilómetros pavimentados y 13 destapados, en vez de los 20 completamente destapados de Montebello.  

Por ahora, lo que queda claro es que en San Vicente la gente quiere asegurar que se va a ver beneficiada si la Gobernación le mete plata a un parque. Habrá que ver si a medida de que avance el proyecto los miedos siguen creciendo o se disuelven.

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