Por Ángela Hurtado · 08 de Diciembre de 2016

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La salida de Hidropacífico, empresa de acueducto de Buenaventura, está a punto de ser un hecho, pues la gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, y la Alcaldía del puerto ya le solicitaron al gobierno la cancelación del contrato, así lo anunció el miércoles la misma Gobernación. Sacar a la empresa es una decisión popular, con la que gana la gobernadora, baronesa de la salud y súper poderosa del Pacífico, pues ahora sumará una ficha suya más en el principal puerto del país. Sin embargo, en caso de darse los bonaverenses tendrían que enfrentar el pago de una multimillonaria multa.

Una medida popular

La salida de Hidropacífico que tiene el control del agua en Buenaventura desde hace 15 años es un clamor de los bonaverenses desde hace por lo menos cinco años, pues a pesar de tener una empresa privada de acueducto nunca han tenido un día completo de agua potable.

La razón principal es que la infraestructura actual para prestar el servicio tiene casi 30 años y es obsoleta para la población actual que tiene el puerto. Además, el modelo que se diseñó en el 2002 para prestar ese servicio no funciona, porque está dividido en dos actores que no están articulados, como explicó un informe de consultoría que pagó el Ministerio de Vivienda en el 2015. 

Se trata de Hidropacífico, la empresa privada que funciona como el operador del servicio del acueducto, y la Sociedad de Acueducto y Alcantarillado (Saab), una empresa pública manejada por la Alcaldía de Buenaventura, que es la dueña de la infraestructura del acueducto. Aunque el modelo indicó que a la Saab le correspondía hacer las grandes inversiones para modernizar el acueducto, hoy está quebrada y tiene el 100 por ciento de sus activos embargados. Además, desde el 2013 la Contraloría Distrital solicitó que la liquidaran, porque arrastra un déficit casi desde su creación y ha tenido malas administraciones.

Por eso, el informe del Ministerio dice que si se mantiene el modelo, la única manera en que Buenaventura tenga un buen servicio es que intervenga el gobierno nacional y le inyecte recursos.

Sin embargo, hasta ahora, ni siquiera eso ha sido suficiente. En el 2014, el presidente Juan Manuel Santos prometió que el Gobierno haría obras para mejorar el servicio por 24 mil millones de pesos que están a cargo del Findeter. Así, dijo, los bonaverenses cumplirían el sueño de tener 24 horas de servicio continuo en 8 meses.

Dos años después, la promesa sigue siendo eso, una promesa. Además, según dos fuentes consultadas por La Silla Pacífico, aún con esas obras, la meta se cumplirá a medias y el puerto sólo tendrá 12 horas continuas de prestación del servicio de acueducto, en el mejor de los casos el próximo año.

El Gobierno tiene pensado además hacer otras obras complementarias que financiará el Plan Pazcífico, que nació justamente después de una de las marchas multitudinarias de los bonaverenses  para protestar entre otras cosas en contra del mal servicio. Esas obras las pagará el Gobierno a través de un préstamo con el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, pero estarán listas sólo hasta el 2019.

Aún así, para los bonaverenses el problema era la empresa. Y justamente por eso, le exigieron a la gobernadora Dilian Francisca Toro y al alcalde Eliecer Arboleda, que es de su cuerda, que terminaran el contrato y le devolvieran el manejo del agua a una entidad pública, controlada por la Alcaldía.

El Comité ciudadano por el Agua le dio incluso un mandato ciudadano al alcalde Arboleda para respaldar la decisión de liquidar el contrato hace dos semanas. Eso sí, volvió a advertir que no le dejara el acueducto a una empresa privada otra vez.

Por eso, con el anunció del miércoles, Dilian Francisca Toro y el alcalde se muestran firmes en cumplirle su promesa de campaña a los bonaverenses.

El nuevo operador del acueducto

Aunque la gobernadora Dilian Francisca Toro le dijo a La Silla Pacífico que aún no es una decisión tomada y está en análisis, todo indica que la decisión de terminar el contrato de Hidropacífico se tomará el próximo 16 de diciembre, cuando se reúna el comité integrado por la Gobernación, la Alcaldía y el Ministerio de Vivienda.

Así lo demuestra el gerente de Vallecaucana de Aguas, Carlos Eduardo Calderón Llantén, que dijo que dijo en la misma nota publicada por la Gobernación el miércoles: “hay una posición clara del gobierno de Buenaventura de que el contrato se termine”.

Y Vallecaucana de Aguas será justamente la empresa que pasará a tener el control del agua de Buenaventura una vez salga Hidropacífico del Puerto y durante el tiempo que tarde hacer una nueva licitación, dice el informativo de la Gobernación.

Vallecaucana de Aguas es una empresa prestadora del servicio de acueducto en el Valle del Cauca que gestó Angelino Garzón en su Gobernación y empezó a operar en el 2008 durante la de Juan Carlos Abadía. Su fin era administrar del plan departamental de aguas. Aunque en el Valle ya existía una empresa que tenía las mismas funciones, Acuavalle, según explicó un funcionario de ese entonces, la ley impedía que también estuviera en el plan. Con el tiempo, se convirtieron en dos empresas de la Gobernación que sirven para lo mismo.

Acuavalle fue el operador del servicio de acueducto de Buenaventura hasta el 2002. Salió por una historia similar a la que se repite hoy, la infraestructura ya era obsoleta, había una cartera morosa cercana a los 2 mil millones de pesos y la ciudadanía se quejaba del mal servicio. La decisión de ese entonces también se tomó con apoyo de la presidencia que propuso el actual modelo, que hoy está también en la cuerda floja.

Eso explica que la propuesta de la Gobernación se incline a Vallecaucana de Aguas, una empresa que desde que comenzó ha estado dirigida por Carlos Eduardo Calderón, que ha visto pasar ya casi seis gobernadores de diferentes partidos y aún así, se sostiene en su puesto. Según las ratificaciones de cada gobernador, su permanencia se debe a su buena gestión del plan departamental de aguas, y según tres políticos de la región, ha sabido funcionar con los gobernadores de turno.  

Según cuatro fuentes consultadas por La Silla Pacífico (políticos, un exgobernador del Valle, y un periodista) desde hace seis años, Calderón hace parte del grupo político de la gobernadora Dilian Francisca Toro en el Valle.

Calderón es doctorado en biología y especializado en química. “Él fue couta de Angelino Garzón, luego se pasó a Dilian Francisca cuando ella era congresista. Siguió como su cuota en el gobierno de Ubeimar Delgado y ella lo ratificó este año en el puesto”, narró el ex gobernador, que prefirió reservar su nombre.

Así, la Gobernadora suma otra ficha más en el ajedrez de control político sobre el principal puerto del país donde ya tiene al alcalde, Eliecer Arboleda, que es su ahijado político y dos de los nueve puestos en la junta directiva de la Sociedad Portuaria, el puerto más poderoso de Buenaventura. Además, la coalición de la bancada mayoritaria del Concejo de la ciudad.

Con Vallecaucana de Aguas pondrá en el manejo del agua de Buenaventura a una sociedad anónima, que aunque es de de carácter oficial, hace contratación directa. Lo que implica que la gobernadora tendrá poder de intervención en la elección de contratistas y trabajadores que se requieran para que la empresa opere en Buenaventura.

Las consecuencias

Aún así, Vallecaucana de Aguas tendría que afrontar el lío del manejo del agua en el Puerto que ya va a cumplir 15 años, desde que se estableció el actual modelo de servicio de acueducto para Buenaventura.

Y salir de Hidropacífico tampoco le dará agua a Buenaventura en el corto plazo como exigen los bonaverenses, porque para lograrlo se requiere una alta inversión de recursos que por ahora, están en manos del Gobierno nacional y se demorarán para rendir frutos.

Terminar el contrato con Hidropacífico es lo más popular, lo que puede favorecer a Dilian Francisca Toro ahora que se avecinan las elecciones al Congreso en el 2018. Sin embargo, la decisión podrá terminar siendo muy costosa para la ciudad, según la consultoría del Ministerio de Vivienda y la misma Hidropacífico.

“Hasta la semana pasada estábamos en que íbamos a modificar el contrato, pero no se habló de la cancelación”, le dijo a La Silla Pacífico el gerente de Hidropacífico, Gustavo Duque. Para él, la liquidación del contrato es una movida que obedece a intereses políticos y “no es tan fácil como creen”.

Es decir, con el argumento de que ha sido la Alcaldía quien ha incumplido, harán efectivas las cláusulas de indemnización por cancelación del contrato. Según dos fuentes, una interna y otra externa a Hidropacífico, la multa es de por lo menos 40 mil millones de pesos, sin contar los gastos jurídicos.

Sin embargo, el mismo Duque afirmó que la decisión ya se veía venir, pues no vio voluntad de negociación en el alcalde Eliecer Arboleda.

Según cuatro funcionarios de la Alcaldía de Buenaventura, del informe del Ministerio se había acogido la recomendación de negociar con el operador la modificación del contrato o convencerlo de cederlo a otro operador. Aunque mantener a Hidropacífico se señalaba como un riesgo social por la impopularidad de la empresa, se sugiere como la opción menos traumática.

Por eso, aunque en el corto plazo la movida de Dilian Francisca Toro dejará contentos a los bonaverenses, en el mediano tendrá que moverse rápido para que el tiro no le salga por la culata. Lo cierto es que a pesar de años de movidas políticas en la región y la intervención del Gobierno central, el servicio del agua sigue siendo el chicharrón más dificil de manejar en Buenaventura.

Aclaración de la editora: después de publicada la nota, un asesor de la Gobernación nos aclaró que no es preciso decir que la entidad anunció que ya es un hecho la cancelación del contrato, pues la gobernadora Dilian Francisca Toro afirmó que es una decisión en análisis que aún no está tomada (declaración incluida en la nota original). El cambio ya se ve reflejado en la historia y ofrecemos disculpas por la confusión que se haya podido generar. 

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