Por Jineth Prieto · 03 de Agosto de 2017

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Como lo ha contado La Silla, desde que el representante liberal Miguel Ángel Pinto anunció su intención de saltar al Senado en 2014, el gobernador de Santander, Didier Tavera, quien es sobrino de su esposa, enfiló baterías con miras a respaldar su aspiración. 

 

Además de que le dio casi todo el juego político de la Gobernación (dejó de recibir a los demás congresistas rojos, contestarles, e incluso de recibir a sus recomendados), y de que la semana pasada arrancó a hacer campaña por el ladito con Nubia López, quien será la fórmula de Pinto en 2018; ayer le dio otro empujón con los ediles de Bucaramanga.

La excusa fue el Congreso Nacional de Ediles que hoy arranca en Montería.

Aunque normalmente la Alcaldía de Bucaramanga es la que paga los gastos de asistencia de los 139 ediles de la ciudad a eventos de ese tipo, como la administración de Rodolfo Hernández entró en un plan de austeridad y recortó el presupuesto para viajes de toda su administración, el gobernador Tavera anunció que él sería quien los llevaría al encuentro.

Las decisión de entrada le sumaba varios puntos porque los ediles tenían claro que esa no era obligación de la Gobernación y que se comprometiera lo dejaba bien parado con ellos en vísperas a las elecciones legislativas.

Según le dijeron a La Silla siete ediles de Bucaramanga, el compromiso de Tavera para llevarlos al encuentro se concretó el sábado cuando en medio de la ‘Expedición Santander’, una gira que hace con funcionarios para exponer sus logros y de paso hacer política con sus aliados, visitó la sede de la Asociación Municipal de Juntas Administradoras Locales, Asomijalco, que es la que agrupa a 88 de los 139 ediles, para firmar un contrato con el que remodelarán sus instalaciones. 

Aunque hasta ahí todo quedó bien, ayer hubo un revolcón porque cuando los ediles llegaron hasta la Gobernación de Santander con la fotocopia de su cédula que les pidieron para viajar, Paola Brun, una contratista de la Secretaría del Interior que es cuota de Miguel Ángel Pinto y que es conocida entre los ediles por ser la mano derecha de Claudia López, la esposa del representante y tía de Tavera, les preguntó por el partido al que pertenecían con lista en mano. 

“Ahí fue cuando todo se supo. Resulta que el requisito principal para viajar era ser uno de los visibles que apoyó a Tavera en las elecciones pasadas, ser liberal de la cuerda de Pinto, o anunciar que uno iba a apoyarlo el próximo año”, le dijo a La Silla un edil. 

Cuatro ediles más nos aseguraron que una vez decían su origen político, si no habían apoyado a Pinto ni iban a estar con él para el 2018, Brun les avisaba que no estaban en la lista o  que los llamaría más adelante para confirmar. 

Como el evento no es político, y todos los ediles tenían el mismo derecho a asistir, los ánimos se caldearon y desde ayer en la mañana una serie de audios empezaron a circular en grupos de WhatsApp.

Incluso dentro de los mismos ediles liberales pero que no son afines a la candidatura de Pinto también empezaron a moverse mensajes en redes.

Brun le dijo a La Silla que cumplió “con recibir unos datos” y que no conoce el origen de las denuncias de los ediles; sin embargo, cuando le preguntamos si había indagado el origen político de cada uno no lo negó. En su lugar reiteró que estaba “recibiendo algunos datos”.

“Lo que pasa es que Asomijalco quería que solo fuera la gente de ellos y hay otras dos asociaciones, entonces repartimos los cupos. Fueron los ediles de todos los partidos y de todas las comunas”, aseguró.

La Silla corroboró que al encuentro sí llevaron ediles de otros partidos; sin embargo, dos fuentes, una de ellas un edil que terminó viajando, aseguraron que solo les avisaron a última hora. 

“Al principio nos dijeron que no, después de todo lo que pasó con los ediles que se molestaron terminaron cediendo”, contó una de esas fuentes.

Por su parte, el secretario del Interior de Santander, Manuel Sorzano, le dijo a La Silla que desconocía si Brun había politizado a favor de Pinto la selección de los beneficiarios.

“Lo que nosotros hemos hecho es escuchar a los ediles y tratar de ayudarlos aún cuando no es nuestra obligación, porque realmente esto es resorte de la Alcaldía. El criterio que se utilizó para escoger a los asistentes fue que fueran los más representativos”, aseguró a La Silla el funcionario.

Anoche finalmente se fueron para Montería 88 de los 139 ediles. La Gobernación destinó $67 millones para pagarles alojamiento, desayunos, transporte y la entrada al encuentro, y con ello no solo le dio caramelo a los que planean ir con Pinto para 2018, sino que dio una muestra tempranera de la manera en la que seguramente se moverá el andamiaje de Tavera para marzo de 2018.

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